¡FELIZ ANIVERSARIO, PUENTE COLGANTE!

125 años cruzando a personas de lado a lado. Así es la vida del Puente Bizkaia desde aquel 28 de julio de 1893, cuando se inauguró.

Alberto de Palacio, nacido en Sara (Lapurdi) y fallecido en Getxo, fue el diseñador que, junto al constructor Ferdinand Amodin, plantearon su proyecto en 1888 de esta gran obra maestra de ingeniería y que fue aceptado por el Ministerio de Fomento dos años después.

Fue entonces cuando se constituyó la sociedad M. A. Palacio y Cía, primera concesionaria de la obra. La financiación vino de la mano de pequeños empresarios de la zona.

Fue una iniciativa privada que daba servicio al medio millón de usuarios que, en aquella época, cruzaban anualmente en barco de remos. Actualmente sigue siendo una iniciativa privada que atiende a más de cuatro millones de personas al año y a más de medio millón de vehículos.

Desde sus inicios, el objetivo de este transbordador fue el de unir ambas orillas pero sin entorpecer el paso de los barcos;  ya que, en aquel momento, Bilbao era uno de los puertos fluviales más activos de Europa.

Cuando se decidió la construcción de un puente se barajaron diferentes posibilidades como un transbordador sobre carriles, barcazas, puentes giratorios, levadizos…y hasta submarinos, hasta que se dio con la solución que hoy todos conocemos, al que se le llamó en sus inicios Puente Transbordador Palacio y que reunía todas las características que buscaban: como la posibilidad de transportar personas y carga, que el coste de su realización fuera conveniente y que se garantizara un uso regular.

Una de las curiosidades de aquel diseño era la intención de colocar ascensores con vistas panorámicas; aunque no se materializó hasta un siglo después de su inauguración.

Su construcción iba poco a poco llevándose a cabo con diferentes contratiempos como la cimentación de las torres en aquel terreno arenoso. Todo fue subsanándose con tiempo e ingenio mientras los vecinos de ambas orillas se maravillaban día a día con aquel asombroso y grandioso proyecto arquitectónico.

La barquilla original, construida en madera, fue probada con carga de mucho tonelaje y realizó varios servicios para comprobar que todo funcionaba bien y que soportaba el peso durante los minutos que dura el viaje.

Su estructura de hierro macizo desafía y acoge a todo el que lo ve desde ambas orillas de la ría.

Es capaz de combinar la verdadera función de transporte con la de símbolo y la de atracción turística. Declarado en 2006 Patrimonio Industrial de la Humanidad por la UNESCO, se ha convertido en un auténtico reclamo turístico, como así demuestran las cifras de usuarios y de curiosos que pasean por su pasarela.

En esta obra se fusionaron por un lado la moderna tecnología utilizada en puentes colgantes con cables como la mecánica de grandes vehículos que funcionaban con máquinas de vapor.

Hoy en día podemos asegurar que se ha convertido en todo un monumento de la Revolución Industrial construido con hierro, el material más habitual en la segunda mitad del siglo XIX para construir barcos, ferrocarriles o maquinaria.

Estos días no faltan diversas celebraciones en torno al puente, que todo el que se acerque hasta allí podrá disfrutar.

 

Foto en blanco y negro de la Fundación Sancho el Sabio del año 1969.El resto de fotos son de Andoni Renteria.

HISTORIAS DE ASTE NAGUSIA

Acudir a la presentación de un libro siempre es un momento mágico donde encontrarse con el autor, hablar con él y saber de su proceso creativo.
Eso es lo que yo hice ayer, 19 de julio a las siete de la tarde en el Hotel Abando de Bilbao, solo que, en este caso, el libro que se presentaba no está escrito por un autor sino por varios; ya que se trata de una antología de la VI edición del Certamen Literario Bilbao Aste Nagusia 2018.


Este concurso literario lo organiza cada año la Asociación Literaria Plaza Nueva Idasleak en colaboración con el Hotel Abando y la web literaria mundopalabras.es. El tema gira siempre en torno a las fiestas grandes de nuestra villa: a la ASTE NAGUSIA.
Para mí ha sido muy especial la edición de este libro, puesto que el relato que yo presenté en febrero, a pesar de no ser elegido ganador, ha sido seleccionado junto a otros para formar esta antología.
El acto comenzó con la bienvenida y agradecimiento del director del Hotel, Iñigo María de la Fuente, quien dio paso al escritor Iñaki Uriarte, impulsor de este certamen que ya se está convirtiendo en un imprescindible en nuestra villa.


La COMPAÑÍA DEL GARGANTUA, congregación lúdica de fieles botxeros consagrados al servicio de Bilbao, como se definen ellos, hizo entrega de tres “benjamines” de Agua de Bilbao a tres de los ganadores del certamen.


Al terminar la presentación y entrega de trofeos, el hotel nos obsequió con unas bebidas y unos deliciosos pintxos.


Estos momentos siempre se aprovechan para saludar a los amigos entre risas y charla.
No quise perder la oportunidad de fotografiarme con Marino Montero y Elena Marsal, miembros de la congregación que entrega los famosos “benjamines” y, por supuesto, la botella.


La concejala Beatriz Marcos y la periodista Amaya Martínez de Santos también acudieron al acto para felicitar a los ganadores.


Luis Ángel García Castresana, José Mari Amantes e Iñaki Astigarraga, siempre apoyando la cultura en nuestra villa.


Feliz con mi ejemplar donde, mi humilde microrrelato, es una pequeña muestra del amor que sentimos los bilbaínos por nuestras fiestas de agosto y por nuestro Botxo.
El libro se puede adquirir por diez euros en la recepción del Hotel Abando y en la web de mundopalabras.es


FOTOS: ANDONI RENTERIA

¡BUEN MENÚ, SEÑOR!

Todos hemos escuchado o cantado alguna vez la canción que habla de diferentes y deliciosos platos que un camarero enumera a un cliente en un restaurante.
Calamares, gallos, pescadilla frita, almejas, trucha, langosta a la americana, sopa, huevos, liebre, natillas, mazapán, flan, fruta…y, sobre todo, pavo “asao” con ensalada.
Esa es básicamente la letra de la famosa canción que interpretan los otxotes y corales desde que fue registrada en la Sociedad General de Autores por el grupo donostiarra LOS XEY.
La verdadera historia cuenta que fue Karlos Federico Zöllner compositor alemán quien escribió, a mediados del siglo XIX, el tema original titulado Der Speisezettel. Este músico fue líder del movimiento coral masculino, muy afamado en aquella época por toda Europa.
Años más tarde, Miguel Arregui Trecet, organista natural de Sestao y enamorado de la música coral, andaba buscando partituras para ser interpretadas por la Coral del Ensanche de la cual era director, cuando se encontró el tema compuesto por el músico alemán.
Fue entonces cuando decidió adaptarla y ponerle una letra en castellano. Aquella idea se le ocurrió en el café Iruña de Bilbao donde solía tocar el piano. Comenzó a leer la carta de los platos que servían y, ayudado por Jesús Unzue sobrino del fundador del café y jefe de cocina, fue escribiendo la letra que hoy conocemos.


El estreno de la divertida canción fue el 19 de agosto de 1928, primer domingo de la Semana Grande bilbaína, a las ocho de la tarde en un concierto en el kiosko del Arenal, donde también actuó la Banda Municipal de Bilbao.
Pero, la historia de esta canción no había hecho más que comenzar.
En los años cuarenta, el exitoso grupo musical guipuzcoano LOS XEY, decidió incorporar la canción a su repertorio e interpretarla por diferentes lugares del mundo.
Con el paso del tiempo y los éxitos cosechados, este grupo llegó a considerar el tema como propio después de que José Lahuerta, hermano de uno de los componentes del grupo, lo registrara en la Sociedad General de Autores con sede en Madrid.
Miguel Arregui, comenzó entonces una batalla por los derechos del “Buen Menú” pero falleció sin conseguirlo en el año 1944. Su familia pleiteó hasta conseguir un acuerdo salomónico en el año 1961 por lo que la viuda del músico y José Lahuerta se llevarían cada uno el cincuenta por ciento de los ingresos generados por la controvertida canción.
Desde entonces muchos han sido los que han interpretado el tema que nos hace salivar con tan deliciosos platos, como el conjunto GOLDEN APPLE QUARTET.
En el café Iruña muestran con orgullo la letra de la canción que se inspiró en sus variados y sabrosos platos.

FOTO: INTERNET