Acerca de Esme

Soy de Bilbao, vivo en Bilbao y nací enamorada de Bilbao.

BALMASEDA, LA PRIMERA VILLA DE BIZKAIA.

Balmaseda no es un pueblo cualquiera, no. Balmaseda es una villa desde el año 1199 cuando el Señor de Bortedo, Don Lope Sánchez de Mena, le otorgó el título.
La primera villa de Bizkaia fue un lugar estratégico entre montañas; tanto para construir una ciudad fortificada como paso para las rutas comerciales usando la antigua calzada romana; llegando a ser, durante la Edad Media, el punto comercial más importante en la zona Cantábrica del Reino de Castilla.


Se encuentra a treinta kilómetros de la capital vizcaína por lo que es un buen destino para realizar una excursión, pasear por sus calles, conocer su historia y degustar su gastronomía.
Algo más de siete mil habitantes conviven en esta villa atravesada por el río Cadagua y rodeada por montes, bosques y muchos lugares de interés turístico que la convierten en un destino ideal.
Peregrinos, comerciantes, mezcla de culturas… han sido fundamentales para hacer de Balmaseda una villa con infinidad de costumbres y festejos que mantienen ese sabor a tradición.
Si se busca escalar cumbres, desde aquí se puede acceder al Kolitza que, con sus 879 metros de altitud, es uno de los cinco montes bocineros de Bizkaia.
Hace unas semanas me dirigí hasta aquí, la capital de la comarca de las Encartaciones.
Al llegar comenzó una fina lluvia que no impidió que desistiera de mi objetivo que no era ni más ni menos que tomar nota de lo más destacado de la villa y luego contároslo aquí. Así que, paraguas en mano, me adentré en su Casco Viejo.


Su importante patrimonio cultural me llevó a visitar sus dos iglesias: San Severino y San Juan, cerradas en ese momento.


Sus calles empedradas muestran palacetes y casas señoriales, además de muchos comercios que dan buena idea de la actividad actual del pueblo.
La sede del Ayuntamiento es un magnífico edificio de estilo barroco construido a mediados del siglo XVIII que ha sido reformado en muchas ocasiones.

(Foto tomada de Balmaseda.eus)

A unos cientos de metros de allí otro edificio religioso: El convento de Santa Clara. Este conjunto monumental actualmente se dedica a hostal, restaurante y museo de la Pasión Viviente.

A su lado, la Escuela Pública Mendia, donde muchos niños y niñas balmasedanos acuden cada día. Y, cuando salen, les espera el precioso parque temático Santa Clara lleno de estructuras inspiradas en la Edad Media donde no falta una tirolina o un castillo con toboganes.

 


La Casa de Cultura o Kultur Etxea es el lugar de reunión para disfrutar de diversas actividades para niños y mayores.

Son muchos los iconos de esta villa pero, el que siempre sale en las imágenes, es el famoso Puente Viejo o Puente de la Muza. Este símbolo por derecho propio se construyó en el siglo XV sobre uno anterior del siglo XII. Sus tres arcos y el torreón le confieren una silueta inconfundible y un orgullo para los vecinos. Fue una de las antiguas puertas para acceder a la villa y era el lugar donde debían pagar los impuestos los comerciantes, mercaderes o cualquiera que quisiera entrar en Balmaseda.

Balmaseda es lugar de paso de la ruta Jacobea y, por ello, no faltan detalles que así lo recuerdan como los peregrinos con los que no dudé en sacarme una foto.


En una población con tantos habitantes las infraestructuras y los servicios han de estar a la altura de los vecinos, es por ello, que disponen de un gran polideportivo donde realizar variadas disciplinas deportivas.


Por muchos motivos se conoce la villa pero, sin duda, la escenificación de la Pasión en Semana Santa es, posiblemente, el más internacional.
Durante todo el año se preparan para interpretar sus papeles, elegir sus ropas o acondicionar el decorado. Es un orgullo representar a Jesucristo y así lo aseguran los hombres del pueblo que, cada año, se meten en el principal personaje de la Semana Santa.
El mercado medieval es otra cita ineludible si hablamos de Balmaseda, así como el día de putxeras. Esas ollas tienen su origen en el tren de la Robla a principios del siglo XX cuando sus trabajadores ingeniaron un recipiente que recibiera el calor del vapor de la máquina del tren y, así, comer platos calientes durante su jornada laboral. En esta villa se veneran estas ollas, tanto que, incluso, poseen una escultura cerca del río.

El río Cadagua atraviesa Balmaseda.

Muchos conocen a esta villa por su fábrica de boinas La Encartada, que actualmente es un museo. Un vecino de Balmaseda, Marcos Arena Bermejillo, emigró a México y, cuando regresó, a finales del siglo XIX emprendió un negocio junto con cuatro empresarios de la zona. Decidieron que el objeto que elaborarían sería la boina, una prenda muy utilizada entre los campesinos, militares y la clase obrera de aquella época.
Os recomiendo una visita al museo y os dejo aquí el enlace de un reportaje que publiqué hace tiempo La Encartada

Para los que preferís llegar desde Bilbao en tren, la estación se encuentra a pocos metros del centro del pueblo.


Posiblemente me he quedado corta en mi descripción de esta magnífica villa, es por eso por lo que os animo a vosotros a descubrirla. Os sorprenderá.
FOTOS: ANDONI RENTERIA

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE BILBAO

OEl Museo Arqueológico de Vizcaya y Etnográfico Vasco se inauguró en 1921 en los bajos del Colegio San Andrés en la calle La Cruz del Casco Viejo.
Pasaban los años y el museo iba necesitando más espacio ya que eran muchas las obras y piezas para exponer.
El dos de abril del año 2009 se inauguró la sede actual en la antigua estación de Lezama situada en las escaleras de Mallona, justo encima de la boca de metro de la plaza Unamuno, y pasó a llamarse Museo Arqueológico.


100 000 años de historia entre estas paredes que nos hablan de cómo eran nuestros antepasados, cuáles eran sus costumbres, cómo enterraban a sus muertos, cómo pescaban o cazaban, cómo luchaban…
Tres mil metros cuadrados repartidos en dos plantas para las exposiciones permanentes, una para las temporales, espacios para actividades infantiles, archivos, laboratorios, biblioteca y talleres de restauración.
En la primera planta nos encontramos el mostrador de información, una antesala donde se exponen paneles o piezas explicando lo que el museo guarda en su interior, una sala para las exposiciones temporales y un patio interior de buen tamaño donde se realizan actividades, sobre todo, con niños.


En la planta segunda nos encontramos con la prehistoria. Paneles informativos, pantallas interactivas, herramientas que nos da una idea de cómo se las ingeniaban para vivir en aquella época los cazadores, recolectores o agricultores.
Los soportes audiovisuales también ayudan a explicarnos cómo se adaptaban a las estaciones del año.


Los objetos aquí expuestos han sido hallados en las múltiples excavaciones por el territorio vizcaino, en diferentes yacimientos como, por ejemplo, las cuevas de Santimamiñe.


Una de las joyas de este museo es, sin duda, el pecio de Urbieta. Se trata del barco más antiguo descubierto, hasta ahora, en el Cantábrico. Lo hallaron unos trabajadores en la ría de Gernika. Solo se conserva una cuarta parte de esta nave datada en el siglo XV, pero es una maravilla observar lo que queda de ella que, en su última etapa se sabe que transportó mineral.


La visita a este museo es muy amena y recomendable realizarla con los más txikis de la casa. Os dejo este enlace con la información práctica. http://www.bizkaikoa.bizkaia.eus/detalleContenido.asp?id=68&t=1
FOTOS: ANDONI RENTERIA

UN CINE EN EL FRONTÓN

Muchos han sido los cines que, desgraciadamente, han desaparecido del panorama bilbaíno en los últimos años.
En este post os quiero hablar de uno en la calle Esperanza, que pasó a mejor vida a finales de los sesenta del pasado siglo.
Anteriormente y, curiosamente, este lugar había sido un frontón donde solo jugaban señoritas de buenas familias.
En 1918 y debido a que las jóvenes no se sentían a gusto siendo observadas por muchos hombres que se acercaban al frontón, cambió de actividad y, fue así, como se convirtió en el Cinematógrafo Metropolitano; aunque no era como conocemos hoy en día los cines. Su interior tenía el aspecto de un vagón de tren y, por las ventanillas, los espectadores disfrutaban de unas panorámicas de lugares como Roma, París o Londres. Aquella idea que hoy nos parece rocambolesca fue importada de una sala de Madrid y, mientras que allí gozó de mucho éxito, aquí no gustó tanto.
Fue en 1923 cuando los administradores del Salón Vizcaya adquirieron el local y lo transformaron en el CINEMA BILBAO.
Por menos de una peseta los espectadores tenían la posibilidad de ver las películas en sesión continua.
Algo más de mil personas ocupaban sus butacas de madera los fines de semana.
Durante la Guerra Civil, el local fue intervenido; se acusó de rojo al propietario y, de la gerencia, se hizo cargo el organismo del régimen franquista llamado “Prensa del Movimiento”. Lo transformaron en el Cinema del Soldado donde los jóvenes militares lo utilizaban como lugar donde reunirse, tomar algo en el bar o, simplemente, descansar.
Aseguran las crónicas de entonces que con tanta afluencia de gente el hedor era insoportable.


En el año 1940 la empresa Trueba S.A. adquirió este cine con el objetivo de proyectar las películas que ya habían sido estrenadas en las salas del Buenos Aires o del Trueba. El precio de la entrada era más económico y a muchos bilbaínos no les importaba ver las películas nuevas quince días más tarde.
La decoración no había cambiado desde sus inicios y eso no fue del agrado del público, por lo que comenzó a decaer la asistencia de espectadores.
Para colmo de males, el 9 de junio de 1966, una tormenta se cernió sobre el cielo de la villa y descargó más de cien litros por metro cuadrado. Con tanta agua el muro del túnel de la línea de ferrocarril de Las Arenas se vino abajo causando numerosos destrozos en la sala y anegando completamente el cine.
Afortunadamente no hubo daños personales, pero el estropicio fue tal que ya nunca más volvió a abrir sus puertas.
Veinte años más tarde, el Alcalde José Luis Robles inauguró el frontón de la Esperanza en ese mismo lugar.
La foto la he cogido de INTERNET.

LA ELECTRICIDAD EN EL MUSEO MARÍTIMO DE BILBAO

El Museo Marítimo Ría de Bilbao acoge hasta el próximo 28 de febrero una exposición titulada “Una autopista detrás del enchufe”.
Esta muestra itinerante diseñada y producida por Red Eléctrica nace con el objetivo de explicar de manera sencilla y divertida el funcionamiento del sistema eléctrico.
A través de tres áreas y, con las explicaciones del guía y los paneles informativos e interactivos, se puede entender cómo es el proceso y las diferentes fases de la electricidad hasta que llega a los hogares, empresas o industrias.


El recorrido muestra diversos aparatos donde experimentar y aprender como, por ejemplo, varias maquetas, tendidos eléctricos, gafas virtuales, pantallas táctiles o una recreación del fondo marino.


Ander, fue mi amable guía que atendió a todas mis preguntas y me animó a participar en diferentes juegos y, por supuesto, colocarme las gafas virtuales.


También me explicó el proyecto que Red Eléctrica quiere llevar a cabo. Se trata de una interconexión eléctrica submarina desde Gatika (Bizkaia) hasta Burdeos (Francia) lo que reforzará y garantizará el suministro de manera más eficaz tanto en España como en Francia.
En unos paneles sepuede ver cómo será la ejecución de este macroproyecto bajo las aguas de nuestro mar Cantábrico.
Ander también me habló de la preocupación de Red Eléctrica por el medio ambiente y de las acciones que desarrollan para restaurar zonas marinas degradadas, como la plantación de semillas de posidonia en el fondo del mar.


Merece mucho la pena esta exposición que, según me contó Ander, cada día visitan estudiantes de Bilbao y Bizkaia, además de familias con niños a los que se les conciencia de la importancia del ahorro energético.


Las fotos las tomó Andoni y, en las que sale él, están hechas por Jon Ruigómez, Director del Museo.