GALA INAUGURAL ZINEBI 59

Ayer, 10 de noviembre, se inauguró en el Teatro Arriaga la 59 edición de ZINEBI, el Festival Internacional de Cine, Documental y Cortometraje de Bilbao.
En el photocall posaron varios de los protagonistas de la noche: actores, directores, jurado internacional, autoridades…

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El alcalde, Juan Mari Aburto junto con Nekane Alonso, Concejal de Cultura , el director de ZINEBI que se jubila este año, Ernesto del Río, el compositor Alberto Iglesias y el Consejero de Cultura, Bingen Zupiria se mostraron encantados de asistir a esta gala inaugural.

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Ya en la sala de teatro, el acto comenzó con un trepidante monólogo, para dar paso a la música con un dúo que interpretó varias piezas.

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El alcalde salió al escenario a entregar el Mikeldi de Honor al compositor donostiarra Alberto Iglesias, quien confesó sentirse muy unido a nuestra villa.

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Llegó el turno de los directores vascos que han presentado sus obras para este certamen. Cada uno fue explicando lo que le había inspirado su cortometraje.
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No faltó la animación por parte del actor Iñigo Iraultza, que nos puso al público en pie y nos hizo bailar durante varios minutos. Por supuesto, las autoridades también participaron en esta performance.

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Antes de ver los seis trabajos se proyectó un documental sobre la ría de Bilbao y el paisaje urbano de hace casi un siglo.
Al terminar la gala hubo tiempo para disfrutar con los amigos y amigas entre los que se encontraban Mario Pardo, el reconocido actor, su esposa Elixabete Hormaza, la Concejala Beatriz Marcos, la soprano Miren de Miguel y la directora de BAD, Alicia Otxandategi.
Así como Alen López, una joven promesa del cine que ha tenido un papel en el corto ZACARÍAS de Violeta Trincado que se estrenó ayer. Alen vino acompañado de su encantadora familia.

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Las fotos son de Andoni Renteria.

LOS BILBAINOS EN EL TEATRO

Hubo una época hace cien años que el teatro parecía de todo menos un teatro. Al menos, como lo conocemos hoy en día.
El comportamiento de los bilbaínos en las salas de teatro era muy diferente al de la actualidad.
Os pondré algunos ejemplos de las costumbres de aquellos espectadores de principios del siglo XX.
En el teatro Campos se formaban las conocidas como “piñas”; un grupo de personas que venían juntas y ocupaban las plateas. Eso sí, según testimonios en la prensa de entonces, era bastante caro formar parte de aquellas piñas. Por todo debían pagar; por el diván donde se sentaban, el whisky que tomaban o los gemelos para observar mejor la representación o para fisgar al público asistente.
Otra de las curiosidades que se permitía en las salas de cine o de teatro era el uso de grandes sombreros. La mayoría de las mujeres se adornaban con estas prendas y no se las quitaban cuando entraban en el teatro.
En los periódicos se publicaban artículos de personas que se quejaban del uso de los aparatosos sombreros de las damas pero, nada decían de los que fumaban; a pesar de ser una práctica peligrosa que podía provocar un incendio.
Los argumentos esgrimidos por las damas en contra eran, sobre todo, el fuerte olor del tabaco y que el humo no les permitía ver lo que sucedía en el escenario.
Las quejas también se dirigían a los teatros; por ejemplo, el hecho de que no hubiera escaleras metálicas, que fuesen viejos, que las butacas tuvieran poca separación entre ellas…
Pero, no servían de mucho todas estas manifestaciones en prensa. Y, como era previsible, en 1914 el teatro Arriaga quedó completamente destruido por un incendio provocado, según se aseguró, un cigarrillo mal apagado.


Hubo, también, protestas por temas más banales como la falta de luz en el patio de butacas y, de esta manera, imposibilitar a los asistentes distinguir los vestidos de las señoras. Ya que, al teatro se iba, además de a disfrutar de la obra, a ver y a ser visto.
Por eso se exigía que se iluminara el patio de butacas con la misma intensidad que el escenario.
Otro elemento desaparecido hace mucho tiempo fue la “claque”; un grupo de personas elegidas para aplaudir y vitorear a los actores o las escenas de la obra. Se trataba de aficionados al teatro a los que se les regalaba una entrada con el compromiso de aplaudir cuando el jefe de la “claque” se lo indicara.
Eran otros tiempos. Otros tiempos de teatro.

RESTAURACIÓN POLÉMICA DEL TEATRO ARRIAGA

A mediados de septiembre de 1915 se desató una tormenta con tintes políticos en nuestra ciudad.
El entonces alcalde, Marco Gardoqui, viajó a Madrid junto con varios concejales para tratar diferentes temas, entre ellos la reconstrucción del Teatro Arriaga.
Al principio fue todo bien, hasta que el día 16 de ese mes, estalló la noticia: El Alcalde de Bilbao dimitía tras una violenta escena con el ministro de la gobernación.
Parece ser que el desencadenante fue un telegrama enviado por tres concejales bilbaínos al ministro, desautorizando al alcalde y a sus acompañantes.
Este hecho enfadó mucho al alcalde.
La noticia llegó a Bilbao antes que el propio edil pero en la villa todos cerraron filas en torno al Sr. Gardoqui y, cuando este regresó, le estaban esperando en la estación muchos bilbainos y autoridades para recibirle y apoyarle.
La cuestión era que en el seno del Ayuntamiento no había acuerdo para la restauración del emblemático teatro.
Uno de los puntos en desacuerdo era la colocación del patio de butacas, ya que unos querían que estuviera a la altura de un segundo piso y otros pedían que fuese a nivel de calle.
La noche del 17 de septiembre hubo carreras, alborotos y enfrentamientos en el Arenal y la actual plaza Circular.
Cinco días después se eligió en pleno municipal al monárquico Luis Power, como nuevo Alcalde de Bilbao.

En cuanto a las obras, eso es otra historia, que os contaré otro día.

¿Encontrais a alguien conocido en la foto?
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