El Paseo del Arenal es un lugar emblemático en nuestra villa. Lugar de encuentros, de paseos, de música… pero lo que algunos de vosotros no sabíais es que hace más de cien años, este bucólico rincón de la villa tenía tres paseos. Entrando desde el Ayuntamiento, el camino de la izquierda era conocido como el PASEO DE LOS CURAS, por supuesto era el clero quien deambulaba por él pero también lo utilizaban las personas mayores y los de más poder en la villa.
El paseo del centro, llamado PASEO DE LOS SEÑORITOS, era frecuentado por los estudiantes, hijos de familias «bien». Y, el paseo de la derecha, el más cercano a la ría era conocido como PASEO DE LA ALPARGATA, donde se reunían las personas con oficios manuales, como las modistas o artesanos. Se cuenta que este era el más concurrido de los tres, el más alegre y con mejor ambiente, sobre todo al atardecer.
Yo tengo muy claro por donde hubiera paseado: por el mismo sitio que lo hago ahora, es decir, al lado de la barandilla, observando la ría.
Espero que os haya resultado curiosa la historia.

