VÍA VERDE DE ARRAZOLA

No hay duda de que, las vías verdes, se han convertido en una magnífica opción para caminar por la naturaleza sin mucha dificultad.
Hace unos días realicé la ruta de la Vía Verde de Arrazola. Desde Bilbao me dirigí a Apatamonasterio, barrio de Axpe Atxondo en la comarca del Duranguesado, donde estacioné el coche en un aparcamiento a pocos metros del inicio de este camino que termina en la antigua estación llamada Tope o Errotabarri.
Un pequeño salto de agua me da la bienvenida. Se trata del río Arrazola que me acompañará durante todo el recorrido, ya que discurre paralelo a la vía verde, o lo que es lo mismo, por la que fue la antigua vía férrea que unía Durango con Arrazola.

En 1905 llegaba el primer tren desde Apatamonasterio hasta las minas de Arrazola. Este servicio ferroviario funcionó hasta marzo del año 1975 cuando fue desmantelada toda la red.
Como si de un decorado se tratara, las montañas invitan a observar su grandiosidad y a fotografiarse con ellas y con esos prados que, en enero, lucen su verdor fruto de la humedad del invierno.

Anboto, morada de la diosa Mari, diosa de la naturaleza es, quizá, el monte más emblemático de Bizkaia.

El recorrido completo de ida y vuelta tiene una longitud de diez kilómetros que, os puedo asegurar, se hacen muy amenos porque el paisaje es muy entretenido, salpicado de caseríos, huertas o iglesias. También el piso ayuda y facilita la posibilidad de llevar coches de bebés, ya que está formado por grava compacta.

No falta una zona de esparcimiento con aseos, fuentes, bancos y hasta columpios para que los más pequeños disfruten de un rato divertido.

Casi llegando al final del recorrido nos encontramos con la ermita de San Roque que posee una gran portalada con barrotes de madera que permiten observar su interior.
Encinas, plátanos y alisos son algunas de las variedades de árboles que decoran el paseo.

También una vagoneta que transportaba el mineral, nos recuerda el pasado de esta vía verde.

Al final del trayecto han equipado una zona de descanso, al lado de lo que fue la estación. Y, por supuesto, no faltan los restaurantes para calmar el hambre o la sed después del ejercicio.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

ONDARROA, TRADICIÓN Y MODERNIDAD.

Situada en la comarca de Lea-Artibai, Ondarroa cuenta con casi nueve mil habitantes en una extensión de menos de cuatro kilómetros cuadrados. A la Muy Noble y Leal Villa de Ondarroa le cruza el río Artibai que forma una pequeña ría en su desembocadura. Mar y montaña, tradición y modernidad, todo tiene cabida en esta hermosa población.

Hace unos meses disfruté de una mañana descubriendo rincones, paseando por sus calles, subiendo y bajando sus innumerables escaleras, observando las enormes gaviotas que se acercan con intención de alimentarse de algún pescado olvidado en el puerto.

El puente ITSAS AURRE, más conocido como puente de Calatrava por el apellido de su arquitecto, fue inaugurado en 1994 y se ha convertido en uno de los símbolos de Ondarroa. Construido en acero tiene una longitud de setenta metros y es uno de los accesos al puerto.

Para visitar esta población marinera debes hacerlo sin prisas, disfrutando de los edificios, de su historia, escuchando los ruidos de sus habitantes, de su vida diaria.

La iglesia Santa María se hallaba cerrada y no pude acceder pero sí observar su grandiosidad desde fuera. Su estilo es gótico tardío y data de finales del siglo XV. Se asienta sobre unas grandes arcadas donde todavía se pueden ver argollas que servían para atar con cuerdas las embarcaciones.

 

Numerosos peldaños por el casco viejo sirven para acceder a la parte de arriba donde se cruzan muchos edificios en sus estrechas calles; algunos medievales como la casa torre Likona con sus gruesas paredes y forma de cubo donde nació María Sánchez de Licona, madre de San Ignacio de Loyola.

El frontón es otro de esos elementos que nunca faltan en las poblaciones de nuestra geografía.

Otro de los iconos de Ondarroa es el Puente Viejo, un puente de piedra construido en el mismo lugar donde se hallaba el puente de madera medieval que fue derruido en 1958 por una riada.

Esto que os muestro solo es un pequeña parte del pueblo, ya que mi visita fue express, pero os invito a que paséis un día recorriendo las calles de esta villa marinera. Seguro que os fascinará.

FOTOS: ANDONI RENTERIA.

 

 

 

UN DÍA EN LABASTIDA Y ALREDEDORES.

Los que seguís mi blog ya sabéis que, aunque empecé hablando de Bilbao, poco a poco he ido cruzando fronteras y visitando maravillosos lugares que te sacan de tu rutina; que te invitan a descubrir aventuras, sabores, paisajes, historia…

Hace unos días disfruté de esa sensación de libertad, aprendizaje y aventura en Labastida, un pequeño pueblo perteneciente a la provincia de Álava que se enmarca dentro de la conocida como Rioja alavesa.
Famoso por sus viñedos, sus bodegas, su magnífico paisaje a los pies de la sierra de Cantabria en las faldas del monte Toloño, su riqueza cultural y su historia, este pueblo es un destino muy apreciado por los turistas.

Mi primera parada fue en la casa rural Osante donde me esperaban un grupo de amigos con ganas de pasar un magnífico día aprendiendo y disfrutando del sol otoñal.
Esta casa de estilo rústico ofrece confort y atención personalizada a los huéspedes que se alojan en una de sus seis habitaciones. Se encuentra en el centro del pueblo y las vistas desde su mirador son inmejorables.

De allí nos dirigimos a los todoterrenos que nos llevarían a descubrir una de las necrópolis a poca distancia, descubiertas hace años y que datan de los siglos IX y X.
Más de cien tumbas excavadas en la roca y de diferentes tamaños donde impresiona imaginar a los bebés enterrados allí.


No lejos de este lugar encontramos uno de los más de cincuenta lagares rupestres que se hallan en los alrededores de Labastida. Aquí se pisaba la uva para sacar el mosto de manera artesanal y natural.


El paisaje con sus colores de otoño era fascinante y no nos cansamos de realizar fotografías.

De nuevo en los coches nos encaminamos al municipio riojano de Briñas, cruzando un precioso puente de piedra que, ya en el siglo XV, se utilizaba como paso para salvar el río Ebro cobrando un peaje.


Llegamos a Briñas, a esas horas desierto y nos acercamos a un embarcadero desde donde nuestros guías ofertan actividades acuáticas con piraguas.


Un banco estratégicamente situado para que te sientes a observar la calma de las aguas del río es un imán para mí.


Durante unos minutos paseamos por el pueblo descubriendo un humilladero, un crucero y la iglesia de La Asunción.


Todavía nos quedaba otra visita antes de la hora de comer; así que montamos de nuevo en los coches para trasladarnos hasta las bodegas SOLAGÜEN.
Al entrar, un penetrante olor a vino nos golpeó la nariz. En ese momento había varios operarios trabajando que nos saludaron acostumbrados a recibir visitas.


Esta empresa es una cooperativa que reúne a 152 miembros y se fundó en el año 1964 por un grupo de productores locales.
Se trata de una de las bodegas más extensas de La Rioja y su entorno es ideal para elaborar caldos de una calidad excepcional.
En el interior pudimos ver los depósitos, las cintas donde transportan las botellas y las empaquetan en cajas, las barricas y una magnífica terraza con vistas a los viñedos donde nos sirvieron una cata de vinos acompañados de diferentes embutidos.


Una hora más tarde nos sentamos en una mesa ya preparada del restaurante Petralanda de Labastida donde dimos buena cuenta de unas sabrosas viandas, entre ellas unos  chuletones servidos en unos recipientes de piedra que mantenían el calor.
Este restaurante ofrece una amplia carta con comida tradiconal vasca y riojana.

Fue un día inolvidable en grata compañía en el que yo aprendí mucho y disfruté del paisaje, de la gastronomía y de la historia. Y todo gracias a la empresa CAZAVENTURAS, un grupo de empresas dedicadas a la organización de eventos, actividades deportivas, experiencias gastronómicas y mucho más. Todo lo que se te ocurra, ellos le darán solución.

Su lema es: “LOS SUEÑOS LOS HACEMOS REALIDAD Y LOS MILAGROS TARDAMOS UN POQUITO MÁS”.

FOTOS: ANDONI RENTERIA