CUENTA ATRÁS PARA ASTE NAGUSIA 2026

Queda algo más de un mes para que comience en Bilbao la semana más divertida y larga del año. Hace unos días llamé a Itziar Urtasun para que me hablara de nuestra Aste Nagusia y me invitó a conocer las dependencias del área de fiestas del Ayuntamiento de Bilbao en la quinta planta del edificio Aznar.

Itziar Urtasun llegó al consistorio bilbaíno hace diecinueve años y, desde 2011, está al frente de la concejalía de Fiestas. En la actualidad, también es concejala de Igualdad y adjunta a la concejalía de Cultura. De ella se dice que es amiga de Mari Jaia, de Olentzero, de los Reyes Magos, de la sardina de Carnaval… vamos que no se pierde una fiesta.

Me recibe en los pasillos de su departamento y lo primero que me enseña son las paredes cubiertas con los carteles que anunciaron la Aste Nagusia en los años pasados. El primero y el más icónico es de 1978 y lo realizó el artista Juan Carlos Eguillor. Por otra puerta me lleva a otra pared donde cuelgan los carteles de carnavales con sus emblemáticos personajes.

Al entrar en su despacho lo primero que veo es una Mari Jaia.

También atesora una de las primeras muñecas que se hicieron de la reina de la Aste Nagusia bilbaina y, por supuesto, no dudo en fotografiarme con ella.

En sus estanterías reposan decenas de objetos, cada uno con una historia; en su mayoría son obsequios de personas que han significado mucho para Itziar a lo largo de estos años al frente de la concejalía de Fiestas.

Itziar me propone que nos sentemos para estar más cómodas y así lo hago.

Desde fuera, tu concejalía se ve mucho más divertida que cualquier otra, ¿qué opinas al respecto?

Es cierto que es más entretenida que otras áreas, pero también es un cargo de mucha responsabilidad que yo acepté desde el inicio, siempre intentando dar lo mejor de mí con dedicación y honestidad. Y, ¡claro que me gusta divertirme! pero aquí la fiesta es trabajo y así me lo tomo. Cuando adquieres un compromiso debes estar predispuesta y convencida de lo que eso conlleva. Durante las fiestas me acuesto pensando en que, a la mañana siguiente, todo esté bien y no haya sucedido nada grave por la noche. Esos días tenemos reuniones a primera hora de la mañana, tanto, aquí en nuestra área, como con el alcalde. Nos preocupa, fundamentalmente, la seguridad. También te digo que soy muy afortunada porque cuento con un magnífico equipo.

-Imagino que se siente muchísima responsabilidad los días previos al txupin, ¿te sigues poniendo nerviosa en el inicio de las fiestas?

Pues, sí. Los nervios no se van con los años; siempre estamos en alerta por si ocurren imprevistos. Y, por ejemplo, el día del txupin tenemos mucha responsabilidad porque siempre se congrega mucha gente en el entorno del Teatro Arriaga y debemos poner toda nuestra atención en que no suceda nada y que todos se diviertan sin peligro. Aunque hay contratiempos que escapan a nuestro control como cuando un cantante se pone enfermo y nos avisan de que no podrá actuar y tenemos que buscar una alternativa.

-Te confesaré que sigo corrigiendo a quien dice txupinazo y les explico que, aquí en Bilbao, lo llamamos Txupin.

Efectivamente, yo lo he dicho hasta hartarme y a algunos les molesta, pero es así. En Bilbao somos especiales hasta para eso. Aquí se dice txupin. Hace años en la grabación de un video lo explicaba y me llegaron a criticar.

– ¿En estos quince años que llevas al frente de la concejalía de Fiestas dirías que han cambiado los gustos de los bilbaínos y de las bilbaínas?

Sí, se han notado cambios, pero, sobre todo, en estos últimos años hemos observado un elevado interés hacia la música euskaldun. Recuerdo que varios de los grupos que actualmente reúnen a multitudes en sus conciertos, al principio cuando los contratábamos tenían muy poco éxito. Por lo demás, el programa mantiene actividades que siguen gustando a la gente como los concursos gastronómicos, las bilbainadas, la kalejira de los Gigantes y Cabezudos o los herri kirolak, entre otros. Desde la mañana hay tantas actividades que, simplemente paseando ya nos sentimos felices; es una semana con muy buen ambiente en la que la gente suele aparcar los problemas.

-¿Se puede decir que en Bilbao empezamos a sentir las fiestas cuando ya se muestra el cartel ganador que anuncia la Aste Nagusia?

Yo creo que sí; primero se empieza a hablar del cartel y días más tarde anunciamos los nombres de la txupinera y del pregonero o de la pregonera, y ya sin parar hasta el sábado del txupin.

-¿Es cierto que muchos bilbaínos y bilbaínas te piden que traigas a un determinado grupo de música o cantante?

Si, claro que me lo dicen. Incluso los taxistas. Recuerdo que hubo uno que me sugirió una serie de grupos y, días más tarde, coincidí de nuevo con él y le expliqué que lo había hablado con mi equipo y le di, incluso, los precios de los artistas que él me había indicado. Se quedó asombrado, por supuesto. Siempre explico que yo no elijo los grupos. Mi labor en ese tema es comunicar a mi equipo con cuánto dinero contamos, y en base a eso, intentamos dar gusto a todos los públicos. Nuestro presupuesto son tres millones y pico de euros.

Otro detalle muy importante a tener en cuenta a la hora de pensar en los grupos es el aforo. Imagínate que, si el dinero no fuese el problema, trajéramos a Shakira. No hay lugar en Bilbao para un concierto tan multitudinario. Ni el parque Europa. Además, no nos parece correcto gastar, por ejemplo, doscientos mil euros para un solo concierto. Queremos que todos puedan disfrutar de la máxima variedad de artistas. También hay personas que me dicen que les coinciden dos conciertos de sus grupos favoritos. Particularmente, me doy por satisfecha con que les guste un solo concierto. Cada uno tiene que buscar su lugar y sus preferencias en Aste Nagusia.

-Una de las grandes cuestiones durante Aste Nagusia es la falta de respeto y las agresiones, ¿cómo lo lleváis desde vuestra concejalía?

Somos muy conscientes de que ese es un tema que preocupa a la ciudadanía y, por ello, durante el mes de julio damos formación a diferentes empresas y gremios que trabajan en fiestas, como conductores de los autobuses, servicio de limpieza, etc. con el objetivo de que ante una situación de agresión sepan cómo actuar, cómo orientar a la persona agredida, acompañarla o lo que sea necesario en los primeros momentos. Luego somos las instituciones las que damos la cobertura sanitaria, jurídica o lo que esas personas estimen oportunas.

-Siempre has dicho que tú, además, eres comparsera, por lo que entiendo que vives las fiestas con un pie a cada lado, digamos.

Yo formo parte de Gogorregi; me gusta mucho el ambiente de las txosnas, mi familia siempre ha estado y está muy implicada en las fiestas. Mi marido, mis hijos, mis hermanas, mis amigos… todos somos una gran familia. Hace muchos años pertenecí a Pirikiturriak, una de las comparsas históricas que, desgraciadamente, ya no existe. De hecho, estuvieron a punto de nombrarme txupinera. En los últimos años, al estar trabajando no tengo tiempo para dedicar a la comparsa, aunque sí suelo hacer el turno cuando me toca.

-¿De joven eras de las que hacían guapasa y se quedaban a la sokamuturra?

No me ha gustado nunca la sokamuturra, pero gaupasas he hecho muchas y, además, al ser la mayor de cinco hermanas me tocó abrir camino; a veces, incluso con broncas por parte de mi aita.

¿Habéis pensado realizar actividades en los barrios durante la Aste Nagusia?

En cada barrio ya cuentan con sus propias fiestas. En algún caso, en colaboración con alguna asociación de comerciantes, se ha llevado a cabo alguna actividad. Pero, no, en principio no se contempla nada.

-¿Y volver a hacer la bajada como se hacía antes?

Yo creo que de momento no se ha planteado, desde Bilboko konpartsak tampoco lo contemplan ya.

-¿Es cierto eso de que cuando termina la semana de fiestas ya estáis empezando a trabajar en la siguiente?

Al terminar las fiestas de Bilbao, la mayoría de trabajadores de este departamento nos quedamos la siguiente semana para hacer las valoraciones pertinentes, para rematar detalles, para comprobar que se recoge todo bien, me refiero a las sillas, los escenarios, las vallas… Esos días realizamos trabajo de oficina haciendo un balance de cómo han ido todas las actividades, y vamos creando una carpeta de valoración con vistas al año siguiente. Evaluamos si ha habido algún contratiempo con el objetivo de que la próxima edición de Aste Nagusia sea mejor.

-Te confesaré algo: siempre que asisto a la quema de Mari Jaia se me salta alguna lagrimita, ¿te sucede a ti lo mismo o respiras pensando que ya todo ha terminado?

Es una semana tan intensa que las emociones son todos los días y por diferentes motivos. Nuestro equipo lleva mucha carga, mucha responsabilidad y cuando terminan las fiestas nos relajamos; aunque sí, en el fondo nos da un pellizco el corazón ese momento de la noche, a la orilla de la ría, la música, el fuego de Mari Jaia… Este año, como sabes, es mi última edición de Aste Nagusia como concejala, por lo que me gustaría estar en la trainera que lleva a Mari Jaia, como colofón a mi trabajo en esta área.

-Itziar, quiero terminar esta charla con tus deseos para las fiestas 2026 que, seguro, serán muy especiales para ti.

Ojalá sean unas magníficas fiestas donde todos y todas nos podamos divertir con responsabilidad y respeto, y no haga tanto calor como en estos últimos días para que no haya que cancelar ninguna actividad. En mi caso, al ser las últimas como concejala, seguro que las voy a vivir con mucha emoción.

-Eskerrik asko, Itziar. Ha sido un verdadero placer charlar contigo y que me enseñes tu “santuario festivo”.

Eskerrik asko zuri, Esme.

Itziar Urtasun, mientras charlaba conmigo, atendió la llamada de una emisora de radio local que, también, querían preguntarle por la próxima Aste Nagusia. La dejo en su mesa, trabajando y ultimando detalles para que, a partir del 22 de agosto y durante nueve jornadas, los bilbainos y los visitantes gocemos de las mejores fiestas del mundo, como las definimos en nuestra villa.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

JORGE Y JAVIER, CREADORES DE «YO FUI A EGB»

Jorge y Javier, Javier y Jorge, ellos fueron a EGB. No hay duda.
Jorge Díaz y Javier Ikaz, son amigos y residentes en Bizkaia, como diría la inolvidable Mayra Gómez Kemp en aquel programa ochentero “Un, dos, tres…responda otra vez”. Ellos son los creadores de un movimiento social, un fenómeno mediático llamado YO FUI A EGB.
Hace unos días me invitaron a su sede bilbaína para conocer mejor su trabajo y para pasar un buen rato recordando una época que nos marcó a todos los de una generación.
He de confesaros que me hace muchísima ilusión que me recibáis en vuestro templo “egebero”. Pero, vamos a comenzar por el principio. ¿Cómo empezó todo este fenómeno?
-Hace unos quince años nos conocimos a través de amigos en común. Acudíamos a conciertos, al cine, a cenar con nuestras parejas y, dado que veníamos del mundo de la publicidad y de la informática, siempre pensábamos que teníamos que crear algo diferente. Hasta que un día surgió la frase YO FUI A EGB y nos pareció un nombre magnífico que identifica a una época y a todos los que la vivimos. Pero, realmente, no sabíamos cómo darle forma; así que, lo primero que hicimos fue abrir una página en Facebook.

Días más tarde, la cifra de seguidores empezó a aumentar y nosotros veíamos con asombro cómo crecía sin parar. Un año después, el número de seguidores se duplicó sin encontrar una explicación, ya que nosotros no hacíamos nada diferente. Nos llegaban mensajes de amigos en los que nos comentaban que famosos como Carlos Latre, Pablo Motos o Iker Casillas retuiteaban y compartían nuestros posts. ¡Era increíble!
Eso debe de ser un subidón.
-Desde luego que lo era. Pero seguíamos sin ser conscientes de la repercusión y la fama que estaba cogiendo nuestra página. Veíamos con estupor cómo se hacía viral. Entonces nos dimos cuenta de que no habíamos registrado la marca, por lo que lo hicimos enseguida.
A vosotros no se os ve mucho, sois más de estar detrás.
-Nosotros no buscamos la fama. Entendemos que es la marca la que se lleva toda la popularidad y el cariño de la gente. Desde el principio, nosotros decidimos aparecer en los medios lo justo. Nos propusieron colaborar en un programa de televisión con una sección fija y, después de valorarlo, tomamos la decisión de no aceptar. Aunque eso no significa que tengamos problema en aparecer en los medios cuando nos invitan a una entrevista.
¿Sois conscientes de que os han copiado vuestra marca con nombres parecidos?
-Sí, por supuesto. Lo sabemos y, ante eso, no podemos ni queremos luchar. Nosotros tenemos claro quiénes somos y nuestros seguidores, también.

Mientras charlamos yo reconocía, con verdadera sorpresa e ilusión, diferentes objetos que todos los de la generación EGB hemos tocado, jugado, comido o leído…alguna vez. Por ejemplo, los chicles Cheiw que, todavía, mis papilas gustativas recuerdan su sabor tan característico. Entre risas y nostalgia, los tres aseguramos que es una pena que ya no existan muchas de las “chuches” que comíamos de niños.

Veo que, a lo largo de este tiempo, habéis recopilado muchos y diversos objetos.
-Sí, pero aquí no están todos. La mayoría se encuentran “de gira” en la exposición que se inauguró en Gijón, luego en Madrid y ahora deberían exponerse en Valladolid pero, por el tema de la pandemia, se han quedado allí hasta que vengan tiempos mejores y podamos continuar con la ruta por diferentes ciudades.
¿Cómo los conseguís?
-Pues mira, de varias maneras. Algunas veces hemos llegado a comprar caramelos o chicles que, con el tiempo y después de haber pagado un dinerito por ellos, se nos han estropeado. En otras ocasiones, es la gente la que nos envía mensajes y fotos contándonos que guardan verdaderos tesoros y, si nos parecen interesantes, viajamos a algún lugar de España para adquirir esos recuerdos. Pero nos es imposible recoger y guardar todo lo que nos ofrecen.

En un momento de la conversación Jorge y Javier me muestran vasos de la famosa crema de chocolate que lleva su marca en el envase. Muy orgullosos me cuentan que fue la propia empresa quien se puso en contacto con ellos para esta promoción con la que colaboraron encantados.

-Imagino que os pedirán a menudo que vuestro sello aparezca en diferentes artículos.
-Sí, muchas veces. Pero no queremos quemar la marca y, por eso, elegimos meticulosamente y con rigor dónde poner nuestro sello.
También en este tiempo habréis conocido a muchos personajes que jamás hubierais imaginado.
-Sí, somos muy afortunados. Hemos compartido mesa con algunos de los cantantes de nuestra época que todos conocemos; con escritores en ferias de libros; con actores de renombre. Una de las personas que nos hizo mucha ilusión conocer fue Mayra Gómez Kemp, la incombustible presentadora del “Un, dos, tres…”

En una de las baldas reposan sus libros, los que ellos han escrito y que contienen, además de imágenes de objetos, fotografías de variadas escenas “egeberas” en aulas de colegios, en fiestas o en otras situaciones.
Javier me explica que han escrito cuatro libros y que, el primero, fue un auténtico bombazo. Me asegura que siguen vendiéndolos muy bien y que muchos adultos los compran para que sus hijos lean y descubran cómo vivíamos treinta o cuarenta años atrás.

Y, por si esto fuera poco, también habéis sacado al mercado un juego de mesa.
-Sí, es una buena idea para divertirse y aprender en familia, sobre todo en estos momentos que pasamos más tiempo en casa.

Es entonces cuando Jorge coge una tarjeta y comienza a preguntarme sobre televisión y comidas. Se trata de un juego muy completo en el que hay preguntas y pruebas. Además, contiene también los famosos cromos que se volteaban con la mano.

Incluso, hace unos meses estabais de gira.
-Bueno, eso sí que fue un auténtico espectáculo que jamás olvidaremos. Desde 2018, más de diez ciudades españolas visitamos con un cartel excepcional. Desgraciadamente, con la pandemia está difícil programar giras. En Bilbao también hemos organizado muchas fiestas en diferentes discotecas y lo pasamos genial. Ojalá pronto podamos repetirlas.
Escuchando vuestro relato muchos pensarán que YO FUI A EGB, es un hobby para vosotros.
-Si hay algo que queremos destacar es que, tras diez años al frente de nuestra marca, podemos asegurar que nos ganamos la vida con esto; que es un trabajo a pesar de que no falta quien cree que lo que hacemos es jugar. Detrás de las publicaciones, la gira, los libros, los viajes…hay una labor que requiere un gran esfuerzo y muchas horas invertidas a diario. Nunca dejamos de trabajar. Para nosotros no existen los fines de semana porque siempre estamos alerta en busca de historias, anécdotas, fotos o contestando los cientos de mails o mensajes en las redes sociales.
Os entiendo perfectamente porque, desde hace unos años, estoy en este mundo y sé que las redes requieren mucho tiempo y mucha creatividad. Y, si me permitís, yo considero que realizáis, incluso, una obra social trayendo a la memoria de todos los que os seguimos, aquellos maravillosos años en los que fuimos tan dichosos.
-Hemos recibido mensajes, a lo largo de estos diez años, agradeciéndonos lo que hacemos. Personas que sus infancias no fueron muy felices, pero que recuerdan momentos entrañables con añoranza. Críticas no solemos recibir porque no entramos en temas que puedan suscitar enfados entre nuestros seguidores.

Mientras me siguen contando, me fijo en una máquina de juegos de aquella época y les comento que yo era muy aficionada al SPACE INVADERS. Dicho y hecho, Javier la enciende y busca el programa. En dos minutos regreso a mi adolescencia en la sala de juegos de mi barrio rodeada de amigos compitiendo por ver quién hace desaparecer más marcianos. Ya no tengo la agilidad de entonces y me matan enseguida, así que seguimos con nuestra charla. En esta ocasión, sobre nuestros libros preferidos de entonces: LOS CINCO Y LOS HOLLISTER que no pueden faltar en las baldas de los egeberos. Me sorprenden con un libro de texto que todavía tengo por casa.

Contadme alguna curiosidad que os suceda en las redes.
-Muchas de las fotos que publicamos nos las hacen llegar nuestros seguidores y, cada vez que colgamos imágenes de grupos de alumnos en sus clases, siempre hay quien nos dice que se reconoce entre los niños o las niñas. Incluso reconocen a sus compañeros, aunque no sea ni su clase, ni su colegio, ni su ciudad. Es muy curioso y divertido leer los comentarios. La única explicación que vemos es que la ropa, los peinados y el entorno de la foto, eran tan comunes para todos que nos lleva a confusión.
¿Cómo conseguís no repetir contenidos?
-El único secreto es el tiempo. Mucho, mucho tiempo delante del ordenador, rebuscando y rebuscando. Sin embargo, es inevitable que alguna vez en estos diez años hayamos repetido algún contenido.
Me comentabais que la gente os envía fotografías. Contadme alguna cosa simpática o curiosa que os hayan mandado.
-Si, a veces nos sorprenden con cosas como un señor que nos envió una foto de una caja de golosinas que un tío suyo tenía guardada y que la descubrieron cuando falleció. En otra ocasión fueron unos obreros que, al cavar una zanja, encontraron enterrados envases de Tigretones y Bollicaos. Nosotros a estos hallazgos los llamamos “Arqueología EGB”.

Me pasaría horas escuchando sus miles de anécdotas, pero deben seguir trabajando para continuar ofreciéndonos esos gratos recuerdos. Eso sí, antes de marchar, les pido una foto con Espinete y Mazinger Z, dos de los personajes de cartón que decoran las paredes de su oficina.

Ha sido un verdadero placer charlar con Jorge Díaz y Javier Ikaz, nuestros egeberos favoritos.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

JOSEBA SOLOZABAL, PASIÓN POR COMUNICAR

Hace unas semanas, le propuse a Joseba reunirnos para que me hablara de él, de su trabajo, de sus aficiones, de sus recuerdos…de todo lo que quisiera contarme. No dudó ni un segundo. Me contestó con un rotundo sí. Así que, a media tarde de un jueves de septiembre, quedamos en una cafetería cercana a la Alameda Mazarredo en Bilbao.
Llegó puntual a la cita, vestido de negro y, con su habitual simpatía y desparpajo, me soltó: “¡pero qué guapa estás!”.

En la situación que estamos viviendo no podemos saludarnos con besos, por lo que nos besamos con la mirada y con sonrisas detrás de nuestras mascarillas.
Elegimos un rincón tranquilo en un patio interior del establecimiento rodeados de plantas y al cobijo de miradas indiscretas.


-¿Qué quieres que yo te cuente de mi vida? –me pregunta cuando nos sirven las bebidas.
Quiero que, con esta charla, la gente que visita mi blog descubra a un Joseba humano, ciudadano, amigo, hijo, hermano…Pretendo que te muestres como tú quieras y que me cuentes a mí y a todos mis lectores lo que tú desees.
-Perfecto.
-Naciste en Deusto aunque, he leído por ahí, que siempre que podías “ibas a Bilbao”.
-Efectivamente, nací en Deusto. Pero, desde muy joven, mi vida transcurría en Bilbao. Cruzaba el puente para ir a comprarme ropa, al cine, a tomar algo con los amigos…Mi mundo lo formé en Bilbao.
-Cuéntame algo de tu más tierna infancia.
-Desde niño supe que quería ser periodista y locutor de radio. Fíjate, ya en el colegio me interesaba por las asignaturas que me serían útiles para estudiar en la Facultad de Periodismo.
-Y, por fin, llegó ese momento. ¿Qué recuerdas de tu paso por la Universidad?
-Siempre tuve la sensación de que no aprendí mucho de periodismo, pero sí de otras materias como Historia del Arte o Historia de la Comunicación. Donde realmente aprendí fue en las prácticas que, durante tres meses, realicé en Tenerife. Aunque tampoco era exactamente lo que yo buscaba en esta profesión. Estando allí me enteré de que la Cadena Ser buscaba gente para vender publicidad y me volví a Bilbao para dedicarme a conseguir anunciantes trabajando en equipo con otras cuatro chicas. De esa época guardo muy buenos recuerdos y mantengo amistad con muchos periodistas de entonces. Un día, alguien escuchó una de las cuñas que, de vez en cuando grababa, y me ofreció la posibilidad de formar parte de un nuevo proyecto: la creación de Radio Nervión. Cambié la publicidad por un programa en la nueva cadena de radio llamado LA LEY DE LA NOCHE, donde trabajé como locutor durante unos siete años. Fue una de las mejores etapas de mi vida. Aquel programa me dio la oportunidad de aprender muchísimo y conocer a grandes personas.
-¿Y te gustaba trabajar de noche?
-Sí, siempre me ha gustado. Nunca me ha importado trasnochar.


-¿Durante todos estos años pensaste en trabajar para otra cadena?
-No te negaré que alguna oferta si me han hecho pero, para mí, siempre ha prevalecido el ser feliz respecto a ser famoso o ganar más dinero. Los formatos que me ofrecían no me convencían demasiado y, además, Bilbao me tira mucho. Decidí quedarme en casa y ser feliz siendo yo mismo.

En su cara se refleja un punto nostálgico con una mezcla de orgullo y satisfacción.

-Eres muy camaleónico. Cada entrevista es diferente y a cada invitado le tratas como si fuera único. Siempre con educación y respeto.
-Por supuesto. Procuro ser educado siempre, pero cuando veo que alguien cuenta algo inadecuado, se lo hago saber. No me corto nada.
-¿Se te ha ido alguien del plató enfadado?
-No, nunca. Me consta que alguna persona no se ha sentido cómoda en mi programa pero han sido profesionales y han mantenido bien el tipo. Nadie me ha dicho nunca que no quisiera volver. Incluso, son muchos los que llaman para venir y que les haga una entrevista.
-¿Eres consciente de que Joseba Solozabal, a pesar de ser un hombre mediático, es el gran desconocido?
-Una vez me dijo eso mismo un gran amigo. Puede ser, no sé si eso será bueno o malo. Pero, sí. Es que yo soy muy cuidadoso con lo que cuento y a quién se lo cuento. Si yo quisiera podría estar hablando horas y horas sin explicar nada de mi vida privada.
-Estoy completamente segura de ello. Pero, tendrás un grupo de personas de confianza a quienes llamas cuando estás de bajón y necesitas desahogarte ¿no?
-Sí, claro. Me rodeo de personas maravillosas. Sin embargo, a quien más le cuento mis problemas es a mí mismo. Soy muy crítico conmigo, pero también muy coherente.

De repente, en mitad de nuestra conversación, se escucha una bilbainada. No era un disco. Era un grupo de personas que se habían reunido a tomar algo y hacían lo que siempre se ha hecho en los bares con un vino en la mano: cantar. Joseba, con su sentido del humor, exclamó: “¡Vaya nivel, has contratado un coro para mí!”. Nos reímos con ganas, por supuesto y retomamos nuestra charla.

-Me estabas hablando de la gente que te rodea, ¿Te refieres también a tus compañeros de trabajo?
-Efectivamente, ellos son más que compañeros. Son amigos. A veces nos vamos a tomar algo o de compras. Son parte de mi familia.

Con Joseba puedes hablar de temas más espirituales o trascendentales, pero yo también quería saber esos chascarrillos mundanos que nos ayudan a conocer más a la persona.

-¿Te cuidas mucho?
-Mira, sí. Procuro cuidarme. Para serte sincero te diré que, a pesar de que no me gusta nada, voy al gimnasio. Pero lo hago por una razón: porque sé que el ejercicio es salud. Además, me gusta mucho comer y tengo que compensar de alguna manera. También como sano, pero solo aquellos alimentos que me apetecen y me van bien.

Lo cierto es que viéndole tan cerca se nota que ha decidido cuidarse, como así demuestra su buena figura.

-¿Has pensado en escribir un libro?
-No. No me tienta nada de nada la idea de escribir un libro.
-¿Eres más de leer o de sentarte frente al televisor a ver una película?
-Las dos cosas me encantan. Leo muchas biografías; la última la de Melania Trump que escribió una ex amiga suya, de la que destaco una reflexión que asegura que nunca se fía de nadie y así nunca se siente traicionada. Las biografías de otras personas que han llegado a ser alguien, me interesan como aprendizaje; como una manera de descubrir cómo han triunfado en la vida. También leo novelas, pero las que me aportan conocimientos sobre algún tema interesante, en las que sabes que vas a descubrir algo nuevo, no las de la típica historia de amor. Por otro lado, veo mucho cine. Casi cada noche, cuando salgo de la tele y llego a casa, me pongo una película antigua en blanco y negro antes de dormir.
-Si trasnochas no madrugarás, supongo.
-Pues te equivocas. No me levanto tarde porque me encanta desayunar tranquilamente, dedicándome tiempo para mí. A veces lo hago en mi terraza, donde me siento y me dejo llevar por mis pensamientos.
-Oyéndote diría que eres muy reflexivo.
-A veces sí y a veces no. Puedo ser muy reflexivo y muy inconsciente. Depende del día y del momento. Me encanta lo que me hace feliz en un momento puntual; me gusta vivir sin repetirme, vivir intensamente. Soy muy intenso.

Mientras le escucho, observo cómo se expresa, cómo mueve sus manos, cómo sonríe o se pone serio; cómo abre y cierra los ojos. Joseba es pura expresividad y, sí, es muy intenso; con esa intensidad que da el querer experimentar todo y no dejarse nada en el tintero de la vida.

-¿Dirías que te han hecho daño alguna vez?
-Si aseguras que nunca te han hecho daño, es que has vivido poco. El daño forma parte de la vida. No puedes saborear un éxito si no has sufrido un fracaso. Ese daño te ayuda a continuar hacia delante y te hace más fuerte.

El coro de bilbainadas continúa poniendo la banda sonora a nuestra conversación mientras Joseba da otro sorbo a su café americano.

-¿Y esa faceta tuya de actor?
-Calla, calla, ni se me ocurriría decir que soy actor. Soy muy honesto y respetuoso con el mundo de la interpretación. Es una profesión seria que requiere mucho sacrificio y dedicación. Yo lo que hago de vez en cuando son cameos en alguna obra de teatro, porque me divierte muchísimo. Pero, fíjate, también he actuado en el circo.

Mi cara de asombro le anima a contarme cómo se subió a un elefante, cómo le metieron en una jaula con un león y cómo colaboró en un número de escapismo. Realmente, Joseba es sorprendente.

-Y, en el plató, hace más de veinte años, cuando el circo traía animales, he llegado a tener tigres, serpientes, cocodrilos y hasta un mono que nos rompió medio decorado. Y todo en riguroso directo porque yo siempre trabajo en directo. Me asegura entre risas acordándose de aquella escena con el simio.
-¿Eres de los que se montan en las barracas en Aste Nagusia o prefieres verlas desde abajo?
-¡Ay, no! Las barracas me dan mucho vértigo. En la noria he subido dos veces en mi vida. A mí los que me han gustado mucho siempre han sido los autos de choque. Aunque reconozco que en los últimos años he ido poco a las barracas en el parque de Etxebarria.
-¿Dónde llevarías a alguien que no conoce Bilbao?

Y, como era de esperar, me contesta con un “depende”. Nos echamos a reír a la vez.

-Depende de quién sea, de lo que le guste, del momento… De Bilbao me gusta todo. Yo no entiendo eso de programar visitas o situaciones. Cada vez hago menos planes. Tengo una máxima: “la vida es hoy. Hazlo ya” Así que, no planearía ningún lugar en concreto. Intentaría mostrar a esa persona diferentes rincones de nuestra maravillosa ciudad.
-Entonces ¿Cómo planificas tus viajes?
-Buf, cada día me da más pereza viajar. Yo soy de los que se llevan muchas maletas aunque sea para un fin de semana. Como no sé qué querré ponerme cuando llegue al destino, meto de todo en las maletas y eso complica mucho animarme a viajar.
-Joseba, el imprevisible.
-Pues sí, soy muy imprevisible. No me gusta pensar lo que sucederá a las cinco si son las tres. Tampoco me gusta que nadie sepa lo que voy a hacer o decir o lo que estoy pensando. A veces, en directo, en alguna situación, mi equipo me mira porque no saben por dónde voy a salir, jajaja. Eso me divierte muchísimo.
-Pero, supongo que habrá algún lugar especial para ti al que hayas viajado con tus montones de maletas.
-Por destacar un lugar en el que siempre que voy soy feliz, te diría Ibiza. Conservo muy gratos recuerdos porque siempre me he sentido libre en esa isla.
-Y en las relaciones personales ¿eres de los que mantiene la cuadrilla de cuando eras estudiante?
-Alguna amistad de entonces si mantengo. Pero, en general, prefiero que vaya entrando y saliendo gente de mi vida. Soy mucho de hacer amigos con el paso del tiempo. Se trata de ir evolucionando, y las personas que hace treinta años estaban en mi vida, también han evolucionado y ahora nuestras vidas son diferentes. Nuestros intereses cambian, debes dejar ir a esas personas. Cada uno tiene que buscar su camino. Lo que más he hecho en esta vida es conocer gente.

Mientras le escucho pienso “qué razón tiene Joseba, qué buena filosofía de vida”. Debe de habérmelo notado en mi cara porque me pregunta: ¿No crees que es así?

-Por supuesto que lo creo. ¿Y qué importancia tienen en tu vida las Redes Sociales?
-Importancia, la justa. Solo tengo Facebook. Publico más bien poco y siempre de temas de trabajo: invitados que tenemos en LA KAPITAL y poco más. No me interesa nada contar mi vida a base de fotografías. Esos momentos me los guardo para mí y para mi gente más cercana. Aunque entiendo perfectamente los que lo hacen o se dedican a las Redes Sociales como trabajo.
-Me consta que nunca te niegas a colaborar en actos solidarios.
-¡Por supuesto que no! –exclama con absoluta rotundidad y mirándome a los ojos. Siempre que me han llamado para presentar una gala, un desfile o algún evento solidario he asistido. Claro, si disponía de tiempo. Tengo el firme convencimiento de que todo el trabajo que haces gratis, te vuelve como beneficio emocional. Te hace mejor persona y te sientes bien. Además, por supuesto, del cariño y agradecimiento de la gente, que no tiene precio. A pesar de que por mi trabajo en la televisión y en la radio mi tiempo no me permite ir a tantos actos como me gustaría, pienso que es un honor que me llamen.

Llevamos casi una hora charlando. En la calle hace mucho calor pero, aquí, en este patio, rodeados de plantas, estamos muy cómodos y fresquitos.

-¿Disfrutas con las cosas pequeñas de la vida o necesitas grandes lujos para ser feliz?
-Las cosas pequeñas son maravillosas si las compartes con buena compañía. Un pincho de tortilla puede ser mejor que una langosta si estás bien acompañado. De todas maneras, me encanta tomarme una caña yo solo en algún local de Bilbao. Disfruto mucho de mi compañía. Si tú eliges estar solo, no es un problema. Hay mucha gente conviviendo con personas que les hacen sentirse solos y, sin embargo, no saben o no pueden salir de esa zona de confort.
-Me queda muy claro que te gusta la gente. Pero, ¿hay algo que no soportas?

Tras dos segundos meditando la respuesta, me responde con seguridad.

-No soporto a la gente que grita o a la gente maleducada. Últimamente y, con la situación de la pandemia que estamos viviendo, se nota el enfado por la calle. Caras de malhumor que muchas serán debidas a problemas laborales.

Y, por supuesto, no podía faltar hablar del tema de los últimos seis meses.

-¿Cómo estás viviendo esta crisis sanitaria?
-Sinceramente yo no me puedo quejar en absoluto. Tengo trabajo, estoy sano y los que me rodean, también. Pero, sí creo que este virus dejará mucha sensación de fracaso. La economía afecta al ánimo de las personas y vendrá una recesión que sufriremos todos. Me da pena pensar en una Navidad triste, pero debemos aprender a vivir en esta nueva situación.
-Hablas de una Navidad triste. ¿Eres muy navideño?
-Me encanta la Navidad. Pongo las luces en noviembre y las quito en febrero. Tengo un niño Jesús durante todo el año que lo coloco en diferentes lugares de mi casa. Aunque no soy practicante religioso, me agrada visitar iglesias y encender una vela.
-¿Y futbolero? ¿Eres muy futbolero? Doy por hecho que eres del Athletic.
-No soy forofo del fútbol, a pesar de tener muchos amigos futbolistas. Pero, por supuesto, el Athletic es el Athletic. He asistido en varias ocasiones al palco de San Mamés y he disfrutado mucho observando una gran variedad de personas allí, unidas por unos colores y un sentimiento común.

El tiempo siempre pasa volando cuando estás a gusto. De repente miramos el reloj y los dos decidimos que debíamos terminar nuestra charla porque ambos teníamos otros compromisos. Así que, salimos de la cafetería tras intercambiar unas palabras amables con el dueño y nos dirigimos hacia la plaza Moyúa.

 

-¿Te preocupa la muerte? –le cuestiono a bocajarro.
-Absolutamente nada. Me preocupa el dolor y la incapacidad; el no valerme por mí mismo y tener que depender de otra persona. No temo a la muerte porque estoy convencido de que iré a otro sitio y porque no podemos controlar aquello que no depende de nosotros. Desconocemos qué nos sucederá en el futuro. Por lo tanto, intentemos vivir bien aquí y ahora.

Mientras paseamos me doy cuenta de la cantidad de bilbaínos que le miran al pasar; unos con disimulo; otros, directamente le saludan con un: “¡Aupa, Joseba!”. Varias mujeres le paran y le aseguran que le ven todos los días en su programa de Telebilbao. No me resisto y le pregunto si le incomoda esa situación.

–Noooo, por supuesto que no. Todos los que se dirigen a mí en la calle son afectuosos conmigo. Mira, hay algo que quiero dejar claro en esta charla que hemos mantenido y es el apoyo que siempre he recibido del público, de los oyentes. Todos y cada uno me han animado y me han felicitado. No hay un día de mi vida que no haya recibido una palabra amable o cariñosa de alguien. Me sigue emocionando que valoren mi labor. Realmente, no existe nada mejor en el mundo que el agradecimiento y reconocimiento de tanta gente anónima que se acercan a mí para decirme cosas bonitas. Con el paso de los años, aprecio muchísimo una mirada de verdad, una persona que te dice que te quiere o que le gusta lo que haces. Ese es el mejor premio y eso me hace crecer como persona y como profesional cada día.

Observo sus ojos brillantes, su expresión sincera, su voz emocionada y, sí, no puedo estar más de acuerdo con él.

-¿Crees que has cometido muchos errores en tu vida?
-Claro que sí y nunca tengo problema en reconocerlos. Me equivoco mucho porque también realizo muchas tareas y opino mucho. Si presentas una gala durante cinco horas, es imposible estar maravilloso todo ese tiempo.
-¿Cómo te planteas el futuro?
-De ninguna manera, sobre todo en los momentos que estamos viviendo. Laboralmente vivo el día a día y doy gracias porque soy consciente de que mucha gente de mi profesión se encuentra sin trabajo.

-Joseba, he de ser sincera contigo y decirte que me has hecho muy feliz porque te he conocido mejor. He descubierto a la persona que hay detrás del personaje televisivo. Te agradezco muchísimo el tiempo que me has dedicado.
-Esme, me lo he pasado muy bien. He estado muy a gusto y soy yo quien te da las gracias a ti.

En la plaza Circular nos despedimos sin besos, sin abrazos pero con una profunda mirada de amistad y de cariño. Él sube hacia Hurtado de Amezaga y yo me dirijo hacia El Arenal, absolutamente feliz. Feliz por haberme cruzado en el camino de este hombre del que me enamora su filosofía de vida, su generosidad, su compromiso, su responsabilidad, su afán por vivir intensamente, su alegría, su simpatía…

Gracias, Joseba, por hacerme un huequito en tu agenda…y en tu corazón.

Gracias, Andoni Renteria, por tu paciencia y por tus estupendas fotografías.