PALACIO REAL DE OLITE

En este post os quiero llevar a un lugar que os hará soñar con otras épocas, con la realeza, el lujo y, ¡cómo no! con los entresijos de palacio.
El Palacio Real de Olite, ubicado en el pueblo navarro del mismo nombre es una construcción que parece dibujada por un ilustrador de cuentos infantiles. Declarado Monumento Nacional en enero de 1925, el palacio está considerado uno de los conjuntos civiles góticos más importantes de Europa.

El rey Carlos III y su esposa Doña Leonor fueron los artífices de la construcción del que, cuentan, tenía tantas habitaciones como días del año.
Hace unas semanas me acerqué hasta aquí tras veinte años sin hacerlo. Pagué los tres euros con cincuenta de la entrada y me adentré en un mundo de fantasía. Observé con satisfacción que han instalado un ascensor para las personas con movilidad reducida; que, si bien, no sirve para subir almenas por las empinadas y estrechas escaleras de caracol, al menos le ofrece al visitante la posibilidad de pasear por la primera planta del palacio.

Mirando hacia el entorno imagino aquellos jardines tan lujosos de los que se tiene constancia e, incluso, su zoológico. Muchos juegos de pelota, torneos de lucha y hasta corridas de toros tuvieron lugar en los terrenos que rodean el palacio, ahora ocupados por varios edificios.

Desde el siglo XIII ha sufrido muchas y variadas transformaciones. Lo que se conoce como Palacio Viejo, hoy en día es un Parador Nacional de Turismo.
El Palacio Nuevo, el que fue proyectado por el rey Carlos III, está inspirado en el gótico civil frances, ya que el monarca nació en Nantes. Este era, sin duda, su palacio favorito de los que la familia poseía.

En el año 1813, el general Espoz y Mina, con el objetivo de evitar que los franceses se hiciesen con el castillo, decidió provocar un incendio que destruyó parcialmente la construcción.
En 1913 fue adquirido por la Diputación Foral de Navarra y en 1937 comenzó una cuidada y detallada restauración para devolverle su aspecto original.


Actualmente, se pueden visitar torres, almenas, cámaras y pasillos que nos dan una idea muy completa de cómo era vivir aquí.
Sin duda, os animo a que visiteis este maravilloso conjunto arquitectónico como ya hacen más de ciento cincuenta mil personas al año.

EL CERCO DE ARTAJONA

En la parte alta del pueblo de Artajona en Navarra, se encuentra una fortificación conocida como el Cerro de Artajona. Se trata de una fortaleza que se adapta muy bien a la silueta de la loma con su muralla y las nueves torres que quedan en pie de las catorce que llegó a tener en su diseño original del siglo XI, con un perímetro de unos 770 metros.


A pocos metros de la entrada, un gran aparcamiento facilita a los visitantes acercarse hasta aquí en coche para adentrarse en un mundo medieval del que no nos cansamos de escuchar historias y observar objetos o edificaciones.
No es difícil imaginar a los nobles, a los soldados, a los clérigos…deambular por este lugar cada uno afanado en sus asuntos. Uno de los edificios más espectaculares es la iglesia de San Saturnino del siglo XIII que posee un tejado invertido, que fue construido de esta singular manera para recoger el agua de la lluvia, tan escasa en esta zona, y dirigirla hacia un aljibe subterráneo. En el interior de la iglesia podemos observar un retablo gótico del siglo XVI en el que destaca la virgen con el niño y la imagen del santo. A mí me fascinó el rosetón en lo alto de la fachada y que, al colarse los rayos de sol por él, le confiere al templo un aspecto mágico. Fue durante el reinado de Felipe el Hermoso y su esposa doña Juana cuando se proyectó esta iglesia.

De nuevo en el exterior, me siento en uno de los bancos para maravillarme contemplando las grandes extensiones de campos de cereales e imaginando cómo debió ser la vida aquí siglos atrás.


El Gobierno de Navarra, hace unos años, restauró todo el conjunto para que pudiéramos conocer mejor la historia, admirarla y, en cierta manera, vivirla. Este lugar, también ha servido de escenario de películas como por ejemplo: “Robin y Marian” de 1976 con los actores Sean Connery y Audrey Hepburn.


Me hubiera gustado ver el conjunto medieval de noche para apreciarlo iluminado pero, tendrá que ser en otra ocasión.

DAX, UNA CIUDAD DE ORIGEN ROMANO.

Como bien sabéis los que me seguís, hace tiempo que no solo publico reportajes o historias de Bilbao, sino que, a petición de muchos de vosotros, he ido cruzando las fronteras.
En este post os quiero mostrar una pequeña ciudad francesa no muy lejos de la villa de Bilbao, concretamente a doscientos kilómetros, perteneciente al departamento de Las Landas en la región de Nueva Aquitania.
Dax es una ciudad que recibe a más de sesenta mil visitantes al año que llegan hasta aquí para relajarse en alguno de los más de quince balnearios.

El río Adur, muy caudaloso, dispone de un puerto fluvial. Tanto en la propia ciudad, de origen romano, como en los alrededores se han encontrado diversos restos arqueológicos. Dax fue creada en la época del emperador Augusto entre los años 16 y 13 antes de Cristo con el nombre de Aquae Tarbellicae.

Existe una leyenda en la que se cuenta que un legionario romano que se encontraba allí tenía un perro con varios problemas reumáticos lo que le hacía difícil caminar y, por ello, no podía llevarlo con él de campaña. Así que, un día lo arrojó a una laguna de lodo. Tras un tiempo fuera de la ciudad, regresó y, con sorpresa, comprobó que no solo estaba vivo sino que había mejorado notablemente. Fue entonces cuando comprendieron el poder curativo de aquellas aguas calientes.
En la plaza detrás de la catedral, una estatua recuerda a aquellos dos personajes de esta historia.


El edificio del Ayuntamiento se encuentra frente al parque del mismo nombre, un lugar de asueto para los niños de la ciudad y, precisamente, a los niños fallecidos durante la primera guerra mundial está dedicada la estatua que preside el parque.

Otro de los lugares emblemáticos es la Catedral de Nuestra Señora, monumento nacional, a pocos metros del ayuntamiento y enclavada en el casco histórico de la ciudad por el que la visita es obligada para descubrir fachadas con paneles decorativos, comercios de todo tipo y apetecibles pastelerías.

En Dax todo está muy cerca y enseguida se llega a su famosa fuente caliente que fue construida en el siglo XIX en el lugar que ocuparon las originales termas romanas, cuyas aguas se mantienen a 64 grados centígrados.

También quedan vestigios de la muralla galo-romana que rodeaba Dax muy cerca de la plaza de toros inaugurada el 11 de mayo de 1913 y con un aforo de 7500 espectadores, cuenta con la primera categoría en el mundo taurino.

El deporte nacional de la petanca se deja ver en cualquier rincón y, casi a cualquier hora.

Un gran hotel a la orilla del río parece sacado de algún país exótico por las palmeras que rodean el edificio y por la elegancia oriental de sus salones.

Frente a él una estatua recuerda a Jean-Charles de Borda un matemático, físico y astrónomo nacido en esta pequeña ciudad en el año 1733 con gran relevancia en la historia de la ciencia y la marina.

Existe un museo en Dax con piezas de paleontología, arqueología, bellas artes, ciencias o historia que lleva su nombre.
En cuanto a la gastronomía, llamó mi atención una tienda que es obrador también, donde elaboran unas deliciosas madalenas desde hace más de un siglo.

Sin duda alguna, os aconsejo una visita a Dax y sus alrededores.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

 

MUSEO DEL FERROCARRIL EN AZPEITIA

En este post salimos de la provincia de Bizkaia para adentrarnos en la vecina Gipuzkoa.
A poco más de setenta kilómetros de Bilbao, en la población de Azpeitia se encuentra uno de los museos más fascinantes que he visitado últimamente: El Museo Vasco del Ferrocarril, abierto al público en 1994 y que fue impulsado por el historiador del ferrocarril Juanjo Olaizola Elordi.
Ubicado en la antigua estación del municipio, la colección ferroviaria está considerada como una de las mejores que se exhiben en Europa.


Hace unas semanas me adentré en este mundo del tren donde pasé dos horas muy entretenida observando viejas locomotoras y cientos de curiosos objetos. También me explicaron que, algunos días, realizan un viaje en un auténtico tren de vapor.
Después de pagar los tres euros de la entrada, salí al andén donde me recibieron varios vagones y máquinas de tren que se encuentran instaladas en las vías muertas.


A pocos metros existe un enorme recinto donde descansan decenas de trenes que realizaron sus trayectos por los miles de kilómetros de trazado ferroviario de nuestra geografía.

Algunos disponen de unas escaleras para que puedas observar su interior, que lo conservan como era realmente; además, han colocado diferentes objetos o maniquíes para darle mayor verosimilitud y que nuestra mente vuele a través de esos viajes de nuestros padres o abuelos.


Pero, para mi sorpresa, descubro que no solo hay trenes sino que algún trolebús de dos pisos y un camión de bomberos muy antiguo cohabitan en este espacio.


En una esquina del pabellón se recrea uno de los talleres electromecánico donde reparaban las máquinas, y un despacho del jefe de estación. Lo cierto es que no le falta detalle.


A pocos metros existe otra nave con una placa que informa de la inauguración por parte del rey Alfonso XIII del Ferrocarril secundario de Zumárraga a Zumaia.


Un dispensario médico, varias vitrinas con objetos usados por los trabajadores del tren, maquetas, una máquina de expender billetes, muchas butacas, paneles informativos, fotografías antiguas…son algunas de las cosas con las que disfrutar en este museo.


Después de más de hora y media me dirijo a la salida, de nuevo a la antigua estación de tren reconvertida en oficina y mostrador de atención al público y me indican que puedo visitar dos plantas subiendo un ascensor.
En uno de los pisos se exhiben cientos de relojes y, en el otro, decenas de trajes y uniformes de todas las épocas desde la inauguración del tren.


Realmente es un lugar que merece una visita pausada y tranquila para absorber tanta información sobre la historia del tren en el País Vasco, además de divertirte.

Para obtener más información os recomiendo visitar la página web del Museo del Ferrocarril

FOTOS: ANDONI RENTERIA