ARTE EN EL PALACIO DE LA ADUANA

Málaga ofrece muchos rincones interesantes y maravillosos, sin duda. Pero yo quiero destacar uno que a mi particularmente me entusiasmó. Se trata del Museo de Málaga, el quinto más grande de España y el mayor de Andalucía.
Ubicado en el antiguo Palacio de la Aduana, son muchos los malagueños que le llaman el Museo de la Aduana, como pude comprobar.
Este museo es gestionado por la Junta de Andalucía y es el resultado de la fusión de dos antiguos museos provinciales: el Museo de Bellas Artes y el Museo Arqueológico.

El imponente edificio proyectado a finales del siglo XVIII y concluido en 1826, estaba destinado a atender el intenso comercio marítimo de la ciudad. Su diseño neoclásico fue obra de Manuel Martin Rodríguez quien se inspiró en la aduana madrileña.
Los reyes Isabel II o Alfonso XII, a su paso por la ciudad, se alojaron aquí en la que, posteriormente y hasta el año 2008, fue sede del Gobierno Civil.
Reinaugurado en diciembre de 2016, este no es solo un museo, no. En sus instalaciones puedes encontrar un salón de actos, una tienda, una sala didáctica, áreas infantiles, una sala de lactancia, una cafetería en la planta baja y otra en la azotea y un hermoso claustro.


En su fachada principal altísimas palmeras reciben al visitante y, al traspasar la puerta, un pedazo de historia se abre ante tus ojos.

Hace unas semanas, en mi viaje a Málaga, me acerqué hasta aquí una tarde lluviosa con la idea de pasar un rato, sin más. Pero, cuál fue mi sorpresa que me enamoré del edificio, de sus trabajadores, de sus piezas…de todo.
La primera sala que examiné fue el Almacén Visitable en la planta baja. En ese momento se encontraba vacía a excepción de la trabajadora del museo quien, a mis preguntas, me respondió con amabilidad y dándome toda serie de detalles de esta estancia. Las obras no están catalogadas porque es un almacén, aun así, su distribución por este gran espacio es ideal para verlas bien. Pequeños objetos colocados en vitrinas o cajones, grandes piezas y hasta un traje de montar a caballo que se cree que pudo haber pertenecido a Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran Capitán.


La primera planta está dedicada a la colección de arte. Por sus diferentes salas se pueden admirar sus dos mil piezas entre grandes cuadros como “El juicio de Paris” de Enrique Simonet que, en ese momento, estaba siendo explicado por un guía a varios visitantes.
También en este piso tienen representación pintores como: Sorolla, Esquivel, Ramón Casas, Picasso, Murillo, Zurbaran o Franz Marc, entre otros.


De allí me dirigí a la segunda planta, a la destinada a exponer las más de 15000 piezas halladas desde el siglo VIII antes de Cristo hasta el medievo.
Son tantos los objetos que me resulta imposible detenerme en cada uno de ellos. Mi estancia en Málaga fue muy corta pero, espero volver algún día y, por supuesto, visitaré de nuevo este magnífico museo.


En la tercera planta se inauguró en 2017 una biblioteca para uso exclusivo de los investigadores y hace unos meses abrió sus puertas una preciosa cafetería con una gran terraza donde poder disfrutar de una comida o un refresco recreándose con las vistas a la maravillosa ciudad de Málaga, a la Alcazaba y al castillo de Gibralfaro.
Realmente, animo a todos los que vayáis de viaje a esta capital andaluza a que traspaséis la puerta de este soberbio edificio y descubráis los tesoros que guarda en su interior.

Dos cosas que me gustaron mucho fueron la gratuidad de la entrada y la posibilidad de tomar fotografías.

Muchas gracias a todos los trabajadores del museo por hacerme la visita tan agradable.
Espero volver a veros.

¡NOS VAMOS A VALDEREJO!

Combinar paisaje con patrimonio, cultura e historia no siempre se consigue.
Desde 1992, fecha en la que fue declarado Parque Natural, Valderejo es uno de esos lugares que aúna estos tres conceptos.
Situado en el valle más occidental de Álava, limita con la provincia de Burgos y cuenta con una extensión de 3500 hectáreas.
Se puede acceder al parque por la carretera comarcal atravesando los municipios de Pobes, Salinas de Añana y Espejo; se cruza Valdegovía y se llega hasta San Millán de San Zadornil (Burgos) donde nos desviamos al pueblo Lalastra, en la parte alavesa.
Hace unas semanas visité este parque al que hacía veinte años que no acudía. Dejé el coche en el aparcamiento a las afueras de Lalastra y me dirigí al Centro de Interpretación donde me explicaron que la ruta desde allí hasta el desfiladero del río Purón sería unos cinco kilómetros de distancia. Me comentaron que esta era una de las nueve sendas que cruzan este bucólico paraje. También pude admirar diversos objetos en su museo etnográfico para conocer mejor la historia y las costumbres de la zona.


Comencé mi recorrido con mucha ilusión, sabiendo que la tranquilidad y el silencio, además de unas impresionantes vistas, serían mis acompañantes.


Había leído que la flora y la fauna de Valderejo era uno de sus tesoros y pude constatar que así es. Laderas no muy costosas donde crecen pinos, hayas, encinas…que ofrecen al paseante un espectáculo visual y hacen que el camino sea muy entretenido. También posee la colonia más numerosa de buitres leonados de Euskadi.


Llevaba más de media hora caminando cuando encontré un cartel que indicaba que había llegado al pueblo de Ribera, abandonado en los años setenta del pasado siglo. En este recóndito municipio vivían algo menos de un centenar de habitantes. Su iglesia, datada en el siglo XII, permanece orgullosa en lo alto de una colina, a pesar de su deterioro.


A pocos metros, una campa de gigantes dimensiones apareció ante mí con el color amarillento que poseen los terrenos áridos.


Me dispuse a cruzar y, al final, tras una puerta para evitar que pasen los animales, entré en el desfiladero del río Purón cuyas aguas han erosionado las rocas de ambas orillas y donde, todavía, quedan restos de una antigua calzada romana utilizada para comunicar la meseta con el norte de la península.


Por unos escalones excavados en la ladera bajé a una poza que invitaba a bañarse y rebajar, así, el calor corporal después de una larga caminata.


Sin duda es un fantástico parque para los amantes del senderismo y para los que buscan unas horas de silencio y paz mientras el camino les atrapa.
Terminada la excursión y, en mi camino hacia el aparcamiento, me detuve a observar la iglesia, el centro de interpretación (que fue la escuela del pueblo), las casas y todo el conjunto que forma este pequeño pueblo de Lalastra.
Entré en el único bar abierto a tomar un refresco y su dueña me explicó que servían comidas a diario y que durante el fin de semana acude mucha gente a este rincón alavés.
Al salir me di cuenta de que varias vacas, acostumbradas a ver humanos, se acercaban sin miedo a mí para acompañarme hasta el aparcamiento.


Sabéis que siempre os animo a recorrer nuestra geografía y visitar los rincones con los ojos bien abiertos con el objetivo de aprender y divertirnos. Espero que este post os sirva como idea de una bonita excursión.
FOTOS: ANDONI RENTERIA.

MONASTERIO DE OÑA

El Conde de Castilla, Sancho García fundó en el año 1011 el monasterio de San Salvador de Oña que se encuentra en la villa de Oña en la provincia de Burgos.
En el siglo XVI el benedictino Fray Ponce de León creó aquí, en el monasterio, la primera escuela de sordomudos del mundo.
A partir de 1835 su iglesia se convierte en la parroquia de la localidad y en 1880 el monasterio fue ocupado por los Jesuitas que instauraron la facultad de Teología y Filosofía.
Durante muchos años fue colegio y noviciado, hasta que, en 1967, se lo vendieron a la Diputación Provincial de Burgos que lo convirtió en Hospital Psiquiátrico y granja agrícola.
Hace unas semanas realicé una excursión por la zona y me acerqué a verlo. Muchos años atrás lo había visitado y mis recuerdos estaban bastante borrosos. Fue por eso que, al verlo, me sorprendió enormemente.

Su monumental escalinata exterior da acceso a la puerta principal de la iglesia, donde se cuenta que llegó el Cid Campeador con el cadáver de Sancho II el Fuerte, asesinado durante el sitio de Zamora y allí lo depositó.


Las fotografías en el interior del templo no están permitidas por lo que me fue imposible tomar ninguna imagen; pero, os garantizo, que son muchos los tesoros que guarda esta iglesia y el monasterio en general.
Panteones, esculturas, pinturas, tallas románicas o sillerías góticas son algunos de los objetos expuestos que merecen, sin duda, unos minutos de admiración.
Así como los panteones reales o ducales son dignos de observación.
El altar mayor en estilo barroco está dedicado a San Iñigo.
Continúo mi recorrido por este monasterio y llego a la sacristía; una sala de unos cuarenta metros cuadrados donde también se exhiben diversos objetos religiosos e, incluso, de la nobleza.
Por una puerta accedo al refectorio y de allí salgo al magnífico claustro del siglo XV. Afortunadamente, aquí si puedo sacar alguna imagen.

Delante de su fachada principal me saco una fotografía con la estatua del fundador.

No todo es piedra en este monasterio; en la parte trasera existe una gran jardín con estanques por donde, me cuentan, paseaban los monjes en sus momentos de ocio.


Si os apetece realizar una excursión no muy lejos de Bilbao y adentraros en la historia, no tengáis ninguna duda, el monasterio de Oña no os defraudará; así como el pueblo y sus alrededores.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

RIAÑO, PASADO Y PRESENTE DE ESTE VALLE LEONÉS.

Existen lugares que pueden impresionarte, enamorarte, fascinarte, decepcionarte o…dejarte indiferente.
Os garantizo que Riaño puede despertarte varios sentimientos pero ninguno será la indiferencia.
Riaño el nuevo, como muchos le llaman, es un pueblo joven; se creó en 1988 tras la inundación del viejo Riaño para la ejecución de un gran embalse.
El embalse de Riaño, o de Remolina, pertenece a la cuenca hidrográfica del Duero y, para llevar a cabo este proyecto, fue necesario inundar nueve pueblos de esta comarca que se encuentra a 1148 metros sobre el nivel del mar.
Fue proyectado durante la República, en la segunda década del siglo pasado, pero no fue hasta el año 1965, con la dictadura de Franco, que se levantó el muro de hormigón de la futura presa.
Comenzaron las expropiaciones y, como cabe suponer, también las movilizaciones por parte de los habitantes de las poblaciones afectadas que se oponían a aquella obra. Durante muchos años se mantuvo paralizado; hasta que en 1982, al llegar los socialistas al Gobierno, se activó y con él volvieron las manifestaciones en contra.
Tras meses de protestas, tanto allí como en otros lugares de España, el gobierno de Felipe González decretó el cierre del valle y, para ello, no dudó en desplegar a numerosos militares en la zona y asegurar, así, el buen desarrollo de las obras.
El embalse fue inaugurado en 1988 y, hoy en día, depende a quién preguntes te dirá que fue una obra necesaria y otros te asegurarán que se podía haber evitado la desaparición de aquellos pueblos leoneses.


Son muchísimos los testimonios de las personas desalojadas que han llegado a nuestros días gracias a Internet. La mayoría evocan aquellos años con tristeza. Cuentan que todavía hoy sueñan con las campanas que anunciaban el derribo de las casas. Los que lo vivieron hablan de sensación de miedo, de vacío, de dolor…
Han pasado treinta años pero siguen rememorando aquellos aciagos días, cuando el agua arrasó sus casas pero no sus recuerdos.
Estremece ver videos con las vacas entre los escombros, las grúas, los obreros con sus buzos y cascos, la guardia civil haciendo que se cumpla lo acordado, vecinos en los tejados para evitar que derriben sus hogares, piedras y cascotes cayendo…y, lágrimas, muchas lágrimas.
Barricadas con piedras, neumáticos y colchones para que no accediera la maquinaria pesada pero, todo fue en vano. Las casas fueron demolidas con el objetivo de que no pudieran volver los vecinos a ellas.
Tres mil cien personas, además de numerosas cabezas de ganado, tuvieron que rehacer sus vidas en otras localidades.
Eran otros tiempos y los argumentos que los ecologistas esgrimían sobre la flora, la fauna y la historia de aquel paraje, no les hicieron cambiar de idea.
Actualmente, en el Riaño nuevo, existe un museo Etnográfico donde se exhiben numerosas fotografías y documentos sobre el embalse que cambió la vida de los habitantes de nueve pueblos.
En la plaza convive un hórreo junto a una cabaña leonesa conocida como chozo, para que la historia no se olvide.


La iglesia de Riaño fue dinamitada, pero en el pueblo actual existen dos: la de Nuestra señora del Rosario y la de Santa Águeda, traídas piedra a piedra de La Puerta y de Pedrosa del Rey, respectivamente para orgullo de los quinientos vecinos que conviven a orillas del embalse.


Llama la atención un edificio denominado corro donde tienen lugar los torneos de lucha leonesa, deporte autóctono de León, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa.

En un rincón de Riaño, existe un banco conocido por ser el más bonito de la provincia, como así aseguran los folletos turísticos.

Las campanas de las iglesias destruidas forman parte de una escultura en un lugar destacado del pueblo.


Hace treinta años no hubiera tenido sentido construir un embarcadero aquí, en un lugar de montaña; sin embargo ahora sí existe y es muy utilizado, ya que de aquí parte el barco que realiza excursiones por los fiordos leoneses, y también sirve como punto de partida para realizar deportes náuticos.


Días atrás yo había reservado por Internet un paseo en una de estas embarcaciones con cabida para unas veinte personas. La travesía tiene un coste de diez euros por persona y dura una hora.
Durante el recorrido, además de admirar el paisaje, el capitán va aportando datos sobre la construcción del embalse y la flora y fauna del entorno.


Una de las cosas que me sorprendió fue ver las copas de los esqueletos de los árboles que asoman cuando baja el nivel del agua.


Realmente, si decidís visitar Riaño no podéis perderos esta excursión en barco.
Así como también os aconsejo subir al camping desde donde disfrutaréis de unas maravillosas vistas.