LLEGA MARI JAIA

Un año más, los nervios eran patentes tanto fuera como dentro del Teatro Arriaga, donde el txupin ha marcado el inicio de la ASTE NAGUSIA bilbaína.
A las cinco y media de la tarde el hall del teatro comenzaba a llenarse de personalidades y caras conocidas de Bilbao.


El Alcalde, Juan Mari Aburto, acompañado de todos los ediles del Ayuntamiento, han entrado en el teatro a las seis en punto, momento en el que el dantzari ha bailado el Aurresku de honor.


Minutos más tarde han comenzado a subir al foyer donde ya esperaba una Mari Jaia vestida de color malva.


El acto ha comenzado con el traspaso de poderes de la Txupinera y Pregonera del año pasado a Saioa y Zorion.
Saioa Dominguez miembro de la Konpartsa Aixeberri, ataviada con el uniforme rojo como manda la tradición, ha cambiado durante nueve días su trabajo como investigadora en la lucha contra el cáncer por esta “profesión” más explosiva y txirene que es la de txupinera.
Por su parte, a Zorion Egileor actor, locutor de radio y uno de los impulsores y creadores de nuestras fiestas hace ya cuarenta años, se le veía muy cómodo vestido de amarillo en su papel de pregonero.


El Alcalde y la Concejala de Fiestas, Itziar Urtasun se han colocado los pañuelos al cuello entre risas y mucha complicidad; mientras en el exterior se palpaba la emoción y los nervios con las voces de los miles de asistentes que esperaban ansiosos a que los protagonistas de la tarde aparecieran junto a Mari Jaia en el balcón del teatro.


Terminada la ceremonia formal, nos han ofrecido unas bebidas a todos los asistentes.
A las siete en punto y, entre vítores, Mari Jaia, ha salido con Zorion, Saioa, la concejala de fiestas y la intérprete de signos.
Abajo se podían ver las caras de entusiasmo de los que llevaban esperando un buen rato este momento.
Como siempre, la canción de Kepa Junquera se escuchaba en todos los altavoces mientras todos la bailábamos y la cantábamos.
Zorion, en su pregón ha recordado cómo fueron las primeras Fiestas de Bilbao tal y como las conocemos ahora, en las que él participó activamente.
Saioa ha lanzado el txupin emocionada pero con mucha seguridad.


Actores, políticos, periodistas, diseñadores, empresarios, artistas…todos han querido acudir al inicio de nuestra semana más larga y festiva del año.


Tampoco han querido perdérselo los actores de la compañía de teatro La Cubana que estos días actúan en el Teatro Arriaga.


El Alcalde, Juan Mari Aburto, ha tenido la amabilidad de posar conmigo y con varios amigos.


Solo me queda terminar deseando a todos unas fiestas felices, divertidas y respetuosas.
GORA MARI JAIA!
GORA ASTE NAGUSIA!
Las fotos son de Andoni Renteria.

CASTILLO DE LOS VELASCO

Hace unas semanas visité este imponente castillo en la comarca de Las Merindades, concretamente en la población de Medina de Pomar, en la provincia de Burgos.


Pedro Fernández de Velasco, camarero mayor del rey Enrique II de Castilla fue quien mandó construirlo en este lugar en 1370, finalizándose unos sesenta años después.
Ubicado en la parte sur del pueblo donde estuvieron las murallas defensivas, este alcázar consta de dos torres unidas por una construcción central más baja y más ancha.


El torreón sur sirvió de vivienda de los nobles y el norte, más frío, fue utilizado para la servidumbre y la guardia. El centro estaba destinado a las salas del palacio, propiamente dicho.

El grosor de sus muros en algunas zonas supera los dos metros.

En el año 1896, los Duques de Frías cedieron este castillo defensivo, conocido también por “Las Torres”, al Ayuntamiento de Medina de Pomar.
Un siglo después fue restaurado con no mucho acierto, según los expertos y, desde noviembre de 2001 alberga en su interior el Museo Histórico de las Merindades.


En sus cuatro plantas se distribuyen manuscritos, documentos, enseres y restos arqueológicos que dan una amplia idea de la vida en esta zona siglos atrás.


Se realizan visitas guiadas y también se organizan conferencias y diferentes actos culturales.


Como siempre, os recomiendo una visita a este monumento burgalés.


FOTOS: ANDONI RENTERIA.

COLEGIO DE CIEGOS Y SORDOS

A finales del siglo XIX proliferaron las instituciones benéficas en Bilbao. Así surgieron La Maternidad, el Hospital de Basurto, la Misericordia, el Asilo de Huérfanos… y el Colegio de Sordos y Ciegos.
Gabriel María de Ybarra fue quien impulsó este proyecto benéfico y, para ello, mandó construir este centro educativo destinado a la formación de personas con dificultades de audición y de visión.
En Deusto, cerca de Ibarrekolanda, en los terrenos del conde de Zubiria se colocó la primera piedra en el mes de marzo de 1894 con el arquitecto Luis Basterra al mando. Aquel día fue una fiesta en la anteiglesia de Deusto en la que se interpretaron varias canciones populares como el Gernikako arbola.
Al acto asistieron las personalidades políticas del momento, con el Alcalde a la cabeza, y no faltaron los fuegos de artificio y mucha alegría.
Desgraciadamente hubo que parar las obras por falta de recursos, para comenzarlos de nuevo en mayo de 1902 siendo el arquitecto José María Basterra quien tomó el relevo. Y, por segunda vez, se interrumpieron las obras por el mismo motivo; hasta que seis años más tarde vuelven los trabajos con la dirección del arquitecto Ricardo Bastida y, por fin, fue posible su inauguración en el año 1909.
Los costes corrieron a cargo del Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación de Bizkaia y varios particulares que donaron su dinero, implicándose, así, en este proyecto benéfico considerado uno de los mejores de España en esta especialidad.


Un edificio principal, dos pabellones en ambos laterales y otro más por la parte trasera, formaban este colegio al que no le faltaba de nada; ya que disponía de servicios de lavandería, médicos, depósito de víveres y demás prestaciones necesarias para la atención de los miles de personas que pasaron por sus aulas.
El personal docente estaba compuesto por cuatro profesores y dos auxiliares; además, las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl eran las encargadas de enseñar a las niñas tareas como costura, plancha y cocina.
La labor educativa era prioritaria, adaptando los procedimientos pedagógicos a cada alumno.
A mediados de los años sesenta, con la construcción del canal de Deusto, sufrió un deterioro que, poco tiempo después, terminó con la desaparición de aquel centro educativo.
FOTO: INTERNET

MALDECIR Y BLASFEMAR TENÍA SU CASTIGO

El lenguaje siempre ha sido un tema del que se ha hablado mucho, sobre todo cuando no se usa correctamente.
Pero, una cosa es no utilizar bien los verbos o las frases subordinadas y otra muy diferente es pronunciar palabras soeces y malsonantes.
Eso es lo que debió pensar a finales del siglo XIX el Gobernador Civil de Bilbao cuando, a través de una circular, explicó la necesidad de erradicar ciertas palabras del vocabulario de los habitantes de la villa.
En esa carta hacía alusión a que en Vizcaya, con larga tradición católica, algunas personas maldecían y blasfemaban, con lo que faltaban el respeto a los vecinos y a todos los ciudadanos.
Y, como el objetivo era reeducar a aquellos malhablados, decidió que una multa de un máximo de 500 pesetas, les haría pensar dos veces antes de proferir insultos contra Dios y contra los Santos.
En las tabernas de la época era muy habitual escuchar frases en las que se incluían menciones nada acertadas a la Virgen.
Aquel lenguaje ofensivo hacía años que se venía observando en las calles y locales de nuestra villa, acrecentado durante la tercera Guerra Carlista. En aquella guerra blasfemaban los soldados de ambos lados, no solo los liberales.
El escritor Antonio Trueba fue uno de los más preocupados por esta moda que, según él, había sido importada por soldados y trabajadores que venían a nuestra provincia de diferentes partes de España.
Las maldiciones deseando verdaderas atrocidades al interlocutor y las obscenidades más bárbaras también tuvieron cabida entre los bilbaínos y vizcaínos de finales del XIX.


Pero si algo sorprendía especialmente, era el lenguaje soez de las mujeres de los pescadores quienes presumían de conciencia casta y devota y asistían a misa con regularidad.
Aquella manera de expresarse en Vizcaya y en todo el País Vasco, no sería la más adecuada pero formaba parte de sus comunicaciones diarias.
FOTO: INTERNET.