COMERCIOS FAVORITOS DE BILBAO

Tras un año sin premios debido a la pandemia, ayer día 16 de noviembre se celebró la gala esperada por todos los establecimientos bilbaínos. Un evento donde se reúnen comerciantes, clientes e instituciones para homenajear a tantos pequeños y grandes empresarios que día tras día levantan la persiana y nos ofrecen sus productos y sus servicios. Todos ellos ayudan a engrandecer más la villa de Bilbao, sin duda. Esta edición fue la número catorce y su lema “Comercios Favoritos de Bilbao”.
Pocos minutos antes de las ocho de la tarde, en el Palacio Euskalduna, comenzaron a posar delante del photocall, los primeros invitados. Con las mascarillas, las sonrisas se reflejaban en los ojos. Esas sonrisas guardadas durante muchos meses y que, por fin, mostraban la alegría de reencontrarnos muchos amigos y amigas, gracias a la organización de BILBAO DENDAK, con su Presidente Rafael Gardeazabal a la cabeza.

La gala dio inició cuando el actor Sergio Arrospide salió al escenario elegantemente vestido, con su habitual sentido del humor, para ejercer de maestro de ceremonias. Saludó al Alkate, a los concejales, al Presidente de Bilbao Dendak, a los representantes de instituciones, a los premiados y a todos los asistentes.

Rafael Gardeazabal, agradeció a sus compañeros de las asociaciones de comerciantes de Bilbao por su entrega y su profesionalidad. Así como, aseguró que seguirán mirando al futuro con ganas y mucha ilusión.

El Alkate, Juan Mari Aburto, manifestó su admiración por los comercios y afirmó que, desde el consistorio bilbaino, mantendrán su apoyo y aseguró que Bilbao necesita de todos los establecimientos para que podamos seguir estando orgullosos de nuestra villa. También comentó que la digitalización tiene que ser un apoyo pero, en ningún caso, debería sustituir a la figura del tendero, el de toda la vida.

Jesús María García de Cos, Viceconsejero de Turismo y Comercio del Gobierno Vasco también alabó la labor de los comerciantes y felicitó a los premiados, confirmando el compromiso de la institución que representa, en el apoyo a los comerciantes.

En la pantalla gigante se reprodujeron varios videos grabados en los diferentes establecimientos ganadores y, uno a uno fueron subiendo a recoger sus reconocimientos en forma de trofeo. Todos estaban exultantes, felices y orgullosos del premio.

La lista de los premiados es la siguiente:
Ostadar kirolak, de Basurto; Ruiz Moda, de BilbaoCentro, la farmacia Villasante, de Bilbao La Vieja; Decoracion Julio Arsitín, de Deusto; la tintorería Lavaclin, del distrito 2; Eztiki Golosinas, de San Ignacio, Elorrieta e Ibarrekolanda; librería Irune, de Otxarkoaga; lotería Santi Calderón, de Rekalde; librería Garza, de Santutxu; el bar 5th Avenida, de Txurdinaga, y la joyería Garaizabal, de Zorrotza.
Además de otros ocho, en diferentes categorías:
Goya (Mejor comercio ‘Tradición con futuro’); Styling (Mejor comercio ‘HemenGo SHOPPING’); Princes Courts (‘Mejor conectado’); Le Bigot (premio ‘Hemengo Jan’); restaurante Odoloste (Mejor concepto de hostelería); SKFK (Mejor comercio en su impulso al euskera); Libertad Avenue (Mejor nuevo comercio) y Supersonido (premio del público)

Al terminar, todos los asistentes coincidimos en la necesidad de seguir mostrando nuestro respaldo al comercio de Bilbao.
Y, como no podía ser de otra manera, no faltaron las fotos con buenos amigos disfrutando de unos momentos divertidos.

 

FOTOS: ANDONI RENTERIA

INCENDIO EN EL CONVENTO DE LA CONCEPCIÓN

Un convento suele ser lugar de recogimiento, de sosiego, de paz…pero, a veces, alguien irrumpe en ellos causando innumerables destrozos, miedo, dolor e incertidumbre. Algo así debieron sentir las religiosas del convento de la Concepción situado en una colina cercana al actual barrio de Miribilla el 20 de julio de 1936, cuando una compañía de guardias de asalto acompañados de varias mujeres mal vestidas, exigieron entrar en el recinto con la excusa de registrar las dependencias de las monjas. Al abrirles la puerta entraron con muy malos modales y, aunque les garantizaron que no les harían daño, el terror paralizó a aquellas hijas de Dios que no estaban habituadas a los gritos y, mucho menos, a los cacheos a los que fueron sometidas sin ningún miramiento.

Algunos de aquellos hombres se dedicaron a destrozar todo lo que encontraban a su paso. Fuera de los muros se escuchaban voces de más de dos mil personas que proferían gritos en contra de las moradoras del convento.

Los guardias les aseguraron que todo aquel jaleo era motivado por la búsqueda de unos francotiradores que habían disparado desde una de las ventanas causando un muerto y dos heridos.  Aquello, en realidad, era una escusa y las monjas completamente asustadas no pudieron más que resignarse. Todas, menos una: Sor María Begoña de Urresti, la Abadesa del convento que puso a buen recaudo el Santísimo Sacramento con el que el resto de monjas comulgaron mientras imploraban ayuda a Dios.

Los asaltantes las obligaron a salir y dirigirse al huerto mientras incendiaban el complejo religioso; constatando, de esta manera, que se trataba de un acto vandálico orquestado por los llamados “rojos”. Para agravar la situación, caótica de por sí, muchos de los ciudadanos desde fuera de los muros gritaban exigiendo quemar vivas a las religiosas. Al oír esas consignas, las atemorizadas monjas  consiguieron abrir un agujero en el muro de la huerta y escapar por ahí. Afortunadamente, hubo vecinos que pudieron socorrerlas.

FOTO: INTERNET

 

ALGUNOS OFICIOS DE LAS BILBAINAS DE ANTAÑO

Muchos son los oficios que han desempeñado las bilbaínas a lo largo de la historia de la villa y, algunos, nos sorprenden en la actualidad por sus asombrosas características.

En el año 1566 uno de los más habituales del que hay constancia, era el de criadas. El Ayuntamiento aseguraba que había muchas mujeres «públicas» y sin hijos, por ello decretó un castigo de 200 azotes a las que no estuvieran sirviendo o casadas. Según esta ordenanza, parece ser que las mujeres solteras no gozaban de respeto por parte de la sociedad; ya que si no servían en una familia consideraban que se dedicaban a ejercer la prostitución. A finales del siglo XIX, treinta y cuatro de cada cien mujeres bilbaínas eran empleadas domésticas.

Otro oficio muy extendido y, utilizado por quien podía permitírselo, era el de las nodrizas también llamadas añas o amas de cría. A lo largo de los siglos estas mujeres amamantaron a innumerables bebés ajenos hijos de trabajadoras, madres solteras, prostitutas o elegantes damas. Existía un organismo municipal llamado Beneficencia Domiciliaria que contrataba a las nodrizas para que atendieran a los lactantes de familias sin recursos, quienes estaban obligadas a presentarse una vez al mes en las dependencias municipales para comprobar el buen estado de salud de los infantes. Las nodrizas cobraban por este servicio 25 pesetas mensuales.

Las beatas o freylas eran unas mujeres que organizaban los actos sociales de la villa como procesiones, matrimonios, nacimientos o funerales; además de ser las encargadas de mantener las iglesias en perfectas condiciones. Poco a poco fueron desapareciendo ya que comenzaron a acusarlas de mala vida y de lucrarse ilegalmente. A finales del siglo XVI aquellas freylas fueron sustituidas por los sacristanes.

Pero no todo eran trabajos considerados femeninos. Existieron, por ejemplo, las obreras de la construcción que lo mismo participaban en la edificación de la nueva sacristía de la iglesia de San Antón como se afanaban para reconstruir la villa tras cada “aguaduchu” o rellenando la zona del Arenal que, entonces, era una especie de marisma. El consistorio bilbaíno promulgó un mandato en el que exigía la colaboración de las mujeres de la villa para construir un muelle nuevo y evitar, así, las continuas inundaciones. Muchas féminas no estuvieron de acuerdo con el ejercicio de aquella dura labor y fueron sancionadas con una multa.

Estos son, solo, algunos de los oficios que las bilbaínas ejercieron voluntariamente o no; pero hubo muchos más.

(FOTO: BILBAOPEDIA)