MUSEO ARQUEOLÓGICO DE BILBAO

OEl Museo Arqueológico de Vizcaya y Etnográfico Vasco se inauguró en 1921 en los bajos del Colegio San Andrés en la calle La Cruz del Casco Viejo.
Pasaban los años y el museo iba necesitando más espacio ya que eran muchas las obras y piezas para exponer.
El dos de abril del año 2009 se inauguró la sede actual en la antigua estación de Lezama situada en las escaleras de Mallona, justo encima de la boca de metro de la plaza Unamuno, y pasó a llamarse Museo Arqueológico.


100 000 años de historia entre estas paredes que nos hablan de cómo eran nuestros antepasados, cuáles eran sus costumbres, cómo enterraban a sus muertos, cómo pescaban o cazaban, cómo luchaban…
Tres mil metros cuadrados repartidos en dos plantas para las exposiciones permanentes, una para las temporales, espacios para actividades infantiles, archivos, laboratorios, biblioteca y talleres de restauración.
En la primera planta nos encontramos el mostrador de información, una antesala donde se exponen paneles o piezas explicando lo que el museo guarda en su interior, una sala para las exposiciones temporales y un patio interior de buen tamaño donde se realizan actividades, sobre todo, con niños.


En la planta segunda nos encontramos con la prehistoria. Paneles informativos, pantallas interactivas, herramientas que nos da una idea de cómo se las ingeniaban para vivir en aquella época los cazadores, recolectores o agricultores.
Los soportes audiovisuales también ayudan a explicarnos cómo se adaptaban a las estaciones del año.


Los objetos aquí expuestos han sido hallados en las múltiples excavaciones por el territorio vizcaino, en diferentes yacimientos como, por ejemplo, las cuevas de Santimamiñe.


Una de las joyas de este museo es, sin duda, el pecio de Urbieta. Se trata del barco más antiguo descubierto, hasta ahora, en el Cantábrico. Lo hallaron unos trabajadores en la ría de Gernika. Solo se conserva una cuarta parte de esta nave datada en el siglo XV, pero es una maravilla observar lo que queda de ella que, en su última etapa se sabe que transportó mineral.


La visita a este museo es muy amena y recomendable realizarla con los más txikis de la casa. Os dejo este enlace con la información práctica. http://www.bizkaikoa.bizkaia.eus/detalleContenido.asp?id=68&t=1
FOTOS: ANDONI RENTERIA

UN CINE EN EL FRONTÓN

Muchos han sido los cines que, desgraciadamente, han desaparecido del panorama bilbaíno en los últimos años.
En este post os quiero hablar de uno en la calle Esperanza, que pasó a mejor vida a finales de los sesenta del pasado siglo.
Anteriormente y, curiosamente, este lugar había sido un frontón donde solo jugaban señoritas de buenas familias.
En 1918 y debido a que las jóvenes no se sentían a gusto siendo observadas por muchos hombres que se acercaban al frontón, cambió de actividad y, fue así, como se convirtió en el Cinematógrafo Metropolitano; aunque no era como conocemos hoy en día los cines. Su interior tenía el aspecto de un vagón de tren y, por las ventanillas, los espectadores disfrutaban de unas panorámicas de lugares como Roma, París o Londres. Aquella idea que hoy nos parece rocambolesca fue importada de una sala de Madrid y, mientras que allí gozó de mucho éxito, aquí no gustó tanto.
Fue en 1923 cuando los administradores del Salón Vizcaya adquirieron el local y lo transformaron en el CINEMA BILBAO.
Por menos de una peseta los espectadores tenían la posibilidad de ver las películas en sesión continua.
Algo más de mil personas ocupaban sus butacas de madera los fines de semana.
Durante la Guerra Civil, el local fue intervenido; se acusó de rojo al propietario y, de la gerencia, se hizo cargo el organismo del régimen franquista llamado “Prensa del Movimiento”. Lo transformaron en el Cinema del Soldado donde los jóvenes militares lo utilizaban como lugar donde reunirse, tomar algo en el bar o, simplemente, descansar.
Aseguran las crónicas de entonces que con tanta afluencia de gente el hedor era insoportable.


En el año 1940 la empresa Trueba S.A. adquirió este cine con el objetivo de proyectar las películas que ya habían sido estrenadas en las salas del Buenos Aires o del Trueba. El precio de la entrada era más económico y a muchos bilbaínos no les importaba ver las películas nuevas quince días más tarde.
La decoración no había cambiado desde sus inicios y eso no fue del agrado del público, por lo que comenzó a decaer la asistencia de espectadores.
Para colmo de males, el 9 de junio de 1966, una tormenta se cernió sobre el cielo de la villa y descargó más de cien litros por metro cuadrado. Con tanta agua el muro del túnel de la línea de ferrocarril de Las Arenas se vino abajo causando numerosos destrozos en la sala y anegando completamente el cine.
Afortunadamente no hubo daños personales, pero el estropicio fue tal que ya nunca más volvió a abrir sus puertas.
Veinte años más tarde, el Alcalde José Luis Robles inauguró el frontón de la Esperanza en ese mismo lugar.
La foto la he cogido de INTERNET.

LA ELECTRICIDAD EN EL MUSEO MARÍTIMO DE BILBAO

El Museo Marítimo Ría de Bilbao acoge hasta el próximo 28 de febrero una exposición titulada “Una autopista detrás del enchufe”.
Esta muestra itinerante diseñada y producida por Red Eléctrica nace con el objetivo de explicar de manera sencilla y divertida el funcionamiento del sistema eléctrico.
A través de tres áreas y, con las explicaciones del guía y los paneles informativos e interactivos, se puede entender cómo es el proceso y las diferentes fases de la electricidad hasta que llega a los hogares, empresas o industrias.


El recorrido muestra diversos aparatos donde experimentar y aprender como, por ejemplo, varias maquetas, tendidos eléctricos, gafas virtuales, pantallas táctiles o una recreación del fondo marino.


Ander, fue mi amable guía que atendió a todas mis preguntas y me animó a participar en diferentes juegos y, por supuesto, colocarme las gafas virtuales.


También me explicó el proyecto que Red Eléctrica quiere llevar a cabo. Se trata de una interconexión eléctrica submarina desde Gatika (Bizkaia) hasta Burdeos (Francia) lo que reforzará y garantizará el suministro de manera más eficaz tanto en España como en Francia.
En unos paneles sepuede ver cómo será la ejecución de este macroproyecto bajo las aguas de nuestro mar Cantábrico.
Ander también me habló de la preocupación de Red Eléctrica por el medio ambiente y de las acciones que desarrollan para restaurar zonas marinas degradadas, como la plantación de semillas de posidonia en el fondo del mar.


Merece mucho la pena esta exposición que, según me contó Ander, cada día visitan estudiantes de Bilbao y Bizkaia, además de familias con niños a los que se les conciencia de la importancia del ahorro energético.


Las fotos las tomó Andoni y, en las que sale él, están hechas por Jon Ruigómez, Director del Museo.

CORDONES Y DULCES DE SAN BLAS

 

La festividad de San Blas nos cuenta la historia de un médico armenio, ermitaño y mártir cristiano nacido a finales del siglo III que fue torturado y ejecutado a principios del siglo IV.

Se cuenta de él que poseía un don para curar milagrosamente tanto a personas como a animales.

Es conocido por haber salvado a un niño de una muerte segura por atragantamiento con una espina de pescado. A raíz de esta anécdota se le venera y se le otorgan poderes para curar males de garganta.

En muchos pueblos y ciudades se festeja con diversas y curiosas tradiciones.

En nuestro entorno lo más típico es llevar a bendecir unos coloristas cordones para colocarnos en el cuello durante varios días y luego, pasados nueve días, quemarlos.

Hay quien asegura que la tradición de lucir estas gargantillas de tela viene de cuando en tiempos pasados acudían los feligreses a misa a bendecir los alimentos y las hierbas que protegían de catarros y toses. Las rosquillas las ataban con unas cintas o cordones y, por tanto, al bendecir estos dulces también se bendecían sus lazadas.

Fue así como comenzó la costumbre de anudarse al cuello los cordones.

En cuanto a los dulces típicos de este día nos podemos encontrar desde roscos, rosquillas o tortas hasta los caramelos de malvavisco; en Bilbao conocidos como “Santiaguitos” debido a que el famoso confitero Santiago Olavide de la calle Correo era bajo de estatura.

Las tortas y las rosquillas tienen por encima una capa blanca muy característica donde, normalmente, el pastelero escribe SAN BLAS y poseen un delicioso sabor a anís.

Las fotos las he cogido de INTERNET.