ACRÓSTICOS 2021 BILBAO

Desde el año 1997, la Asociación Artística Vizcaína organiza cada año el concurso de Acrósticos de BILBAO ASTE NAGUSIA. Fue el Alcalde, Josu Ortuondo, quien propuso dedicarles a los actores y actrices que, desde el escenario, nos hacen disfrutar cada Aste Nagusia y que contribuyen a situar a Bilbao dentro del universo teatral, un reconocimiento de una manera poética. Unos años más tarde, concretamente en 2005, el Ayuntamiento quiso homenajear, también, a aquellas personas o instituciones que contribuyen a propagar el bilbainismo.

El concurso consiste en componer un poema en el que las letras iniciales, las medias o las finales de cada verso, leídas en sentido vertical debe formar el nombre de la persona o entidad homenajeada en cada edición. Este año no ha habido ASTE NAGUSIA, pero la Asociación ha decidido que sí debía organizarse el concurso. Durante el pasado mes de agosto se han recibido decenas de acrósticos dedicados a Itziar Lazkano, Pabellón 6, y Museo Vasco de Bilbao.

Esta mañana, en el foyer del Teatro Arriaga, se han entregado los premios consistentes en un recuerdo con forma de farola de Bilbao y una placa con el acróstico impreso. María José Rodríguez ha recitado el que escribió a Itziar Lazkano; Fernando Zamora, el que dedicó a Pabellón 6 y María José Plaza el dirigido al Museo Vasco de Bilbao, en la categoría de BILBAINISMO MILITANTE. Los homenajeados han escuchado con atención y visiblemente emocionados sus acrósticos. Asimismo, Amagoia Loroño, Directora de la Orquesta Sinfónica de Acordeones de Bilbao y Jon Mujika, redactor de DEIA, han recibido sendos pins de oro como reconocimiento a su profesionalidad y bilbainismo que les ha entregado el Alkate, Juan Mari Aburto. Al terminar todos los participantes han firmado en el Libro de Honor de la Asociación.


El alcalde de la villa, Juan Mari Aburto, ha asegurado que este es un acto muy bilbaíno que, en otras circunstancias, se hubiera celebrado durante las fiestas de Agosto. Sin embargo, a pesar de ser un año difícil, ha animado a los presentes y nos ha pedido que no perdamos la ilusión y la esperanza, para salir de esta pandemia.

Al acto, presentado por el carismático periodista bilbaíno Joseba Solozabal, han asistido varios miembros de la Asociación; así como diferentes concejales del Ayuntamiento y personalidades relacionadas con el mundo de la cultura.

 

En el año 2008 se le otorgó el reconocimiento al BILBAINISMO MILITANTE a Don Luis del Olmo, padre del querido personaje Don Celes, recientemente fallecido, por ello, su hijo, Txemi Del Olmo ha recitado, como homenaje, el acróstico que dedicaron a su padre en su momento. Y, por supuesto, no han faltado unas palabras de agradecimiento del presidente de la Asociación Artística Vizcaina, José Ramón López Martínez.

 

FOTOS: ANDONI RENTERIA

ESTACIÓN DE ABANDO

En marzo de 1863, con la apertura del tramo Bilbao-Orduña, el ferrocarril llegó a la villa de Bilbao; aunque sería más exacto decir que llegó a Abando, ya que entonces no estaba anexionado. La compañía encargada del proyecto fue la Compañía del Ferrocarril de Tudela a Bilbao que, cinco años más tarde, se fusionó con la Compañía de los Caminos del Hierro del Norte de España.
Esta estación, llamada de Abando Indalecio Prieto desde 2006, es la principal y más importante de la villa. De carácter monumental, construida en estilo clasicista por el arquitecto Alfonso Fungairiño fue inaugurada en 1948 aprovechando el terreno donde se hallaba la estación original, que pasará a la historia por varios incidentes como el ocurrido en 1896 cuando un tren minero con mercancía de la mina de Ollargan se dirigía a la estación y, al fallarle los frenos, chocó contra el convoy que se encontraba parado en el andén número 1 preparado para dirigirse a Orduña. Los dos trenes salieron despedidos por la pasarela que unía la estación con el Hotel Términus. Afortunadamente no hubo víctimas mortales. Años más tarde, concretamente en agosto de 1927, en la estación de Dos Caminos, un convoy con destino a Miranda cargado con materiales de construcción realizó unas maniobras, para lo que tuvo que pasar siete vagones a vía muerta. De repente, tras un pequeño golpe, tomaron vida propia y, aprovechando el desnivel, llegaron hasta la estación terminal de Bilbao a toda velocidad atravesando paredes y causando enormes destrozos.

La actual estación ha sido objeto de reformas, sobre todo, en 1983 debido a las trágicas inundaciones. Cruzar las puertas de acceso es adentrarse en un espacio donde son habituales los reencuentros y las despedidas y donde podemos observar joyas como la vidriera policromada de 301 piezas diseñada por Miguel Pastor Veiga y realizada por la Unión de Artistas Vidrieros de Irún, en la que se reflejan diferentes temas vascos como la siderurgia, la vida en el campo, el deporte o la religión; o el busto del socialista que da nombre a la estación: Indalecio Prieto, realizado por Lucas Alcalde.

Pero, también en el exterior existe una pieza importante: la locomotora IZARRA, que lleva más de cuarenta años en una esquina de la playa de vías observando el ir y venir de miles de trenes. Esta máquina fue fabricada en Manchester en 1869 por la empresa Beyer-Peacock para el ferrocarril de Bilbao a Tudela en 1862.

FOTO: ANDONI RENTERIA

EL TILO DEL ARENAL

También conocido como el “Abuelo”, el tilo del Arenal, situado frente a la iglesia de San Nicolás, fue uno de los elementos más emblemáticos de la villa. Observador silencioso de la vida cotidiana y de todo lo que acontecía en el pasado siglo en esta parte de Bilbao.
Hace cien años, el paseo del Arenal no era como lo conocemos ahora, sino que se trataba de un espacio mucho más frondoso. En el año 1844 coexistían 284 árboles entre tilos y plátanos que proporcionaban sombra en las tardes calurosas de verano a los bilbaínos mientras paseaban despreocupadamente o se dirigían a misa, al teatro o a realizar gestiones en el Banco de Bilbao, situado a pocos metros.
Todo comenzó cuando el ingeniero agrónomo, Santiago Brouard plantó un tilo en la zona de Abando en 1809. En 1816 fue replantado frente a la escalinata de la iglesia de San Nicolás. Cuentan de él que sus raíces eran tan largas que alcanzaban la plaza Nueva. Al cobijo de sus ramas se sentaban intelectuales como Miguel de Unamuno donde escribía cartas de amor a su querida Conchita Lizarraga o Antonio Trueba quien, a diario, esperaba paciente la inspiración de las musas.

El 1 de abril del año 1948 una gran tormenta se desató en la villa; el viento y la lluvia no cesaban. A la una y diez de la madrugada el tilo no pudo soportar más envites y cayó sobre las escaleras de la iglesia. Esa misma noche, tras el vendaval, muchos bilbaínos se acercaron a despedirse con gran tristeza de su adorado y respetado tilo. Algunos, incluso, se guardaron como recuerdo algunas astillas.
Fueron muchos los artistas de la talla de Zuloaga, Ortega y Gasset o Ramiro de Maeztu que se dejaron influenciar por él, por su esencia. Cuenta la leyenda que aquel no era un árbol cualquiera sino alguien que hablaba al corazón de quien se sentara a escucharle. No cabe duda de que algún tipo de magia poseía cuando, casi un siglo después de su desaparición, seguimos recordándole.

FOTO: INTERNET