ONCE DE OCTUBRE, LA AMATXU DE BEGOÑA Y LOS TXIKITEROS

El día de la Virgen de Begoña es, también, el Txikitero Eguna, el Día del Txikitero.

Ayer, día once de octubre, desde las once de la mañana la música y los pasacalles animaron a todos los paseantes del Casco Viejo.

Una hora más tarde, delante del edificio de La Bolsa de la calle Pelota, se prensaron unos setenta kilogramos de uva para extraer el primer mosto de txakolí de este año.

La Escuela de Pastelería quiso endulzar a todos los que se acercaron hasta este rincón emblemático de Bilbao, con un trozo de la popular tarta Begoña.

Como ya es tradición a las doce en punto comenzó la ofrenda floral. Y, como cada año, Inmaculada Legarreta, Presidenta de la Peña Athletic del Casco Viejo, fue la encargada de colocar un ramo en la hornacina de la Virgen situada en la fachada principal del edificio.

No podía faltar un Ave María; este año interpretado por un tenor acompañado de una pianista.

Al terminar, se sirvió el mosto a todos los asistentes que, he de confesar, estaba delicioso.

El ilustrador Tomás Ondarra y una representación de los Bomberos de Bilbao asistieron también al acto; ya que en esta edición se les ha nombrado Txikitos de Honor por su aportación a esta tradición tan nuestra y por sus actos solidarios.

Y, como siempre en estas reuniones, muchas caras conocidas de la sociedad bilbaína o de la política se dejaron ver entre los cientos de bilbaínos que, hasta el Casco Viejo, se acercaron.

 

Desde el siglo XVI ya tenemos constancia de la existencia de una cofradía para honrar a la Virgen de Begoña.

Se realizaban pasacalles y romerías con la Virgen a hombres para solicitarle favores y para agradecerle las ayudas concedidas.

Después de la declaración de patrona de Bizkaia en 1903, la romería hasta la basílica se estipuló para el 11 de octubre y, cada año, la Cofradía de Nuestra Señora de Begoña nombra a un Romero de Honor.

Este año y, por primera vez, han sido dos mujeres las elegidas. Dos madres, dos amigas, dos políticas, dos mujeres con el mismo sentimiento por la Amatxu de Begoña: La Diputada Ibone Bengoetxea y la Concejala Beatriz Marcos.

 

A las siete de la tarde en el Teatro Arriaga los nervios y la emoción se hacían notar entre tantos amigos que quisieron acompañarlas en esta procesión.

Media hora más tarde partían por las calles del Casco Viejo acompañadas de fanfarrias, txistularis y dantzaris, además del Romero de Honor 2017, Jon de Miguel, el Presidente de la Cofradía, Javier Diago y el Hermano Mayor Honorario de la Cofradía, Isidro Elezgarai.

En la Plazuela de Santiago, en la calle La Cruz y en la plaza Unamuno la comitiva se detuvo unos minutos mientras los dantzaris nos deleitaban con sus bailes.

Por las escaleras de las Calzadas de Mallona y animados por la música pisaban con orgullo y con decisión cada escalón, sabiendo que les quedaba menos para reencontrarse con la Amatxu de Begoña.

En las cercanías de la Basílica la gente disfrutaba de este día tan grande para los bilbaínos y vizcaínos, en general. Varios puestos de comida no daban abasto sirviendo las deliciosas rosquillas o pasteles vascos, además de talo y txakolí.

En el interior del templo la misa de las ocho terminaba para dar paso a los miembros de la Cofradía quienes ocuparon los primeros bancos.

La primera en pronunciar su discurso fue Beatriz Marcos quien hizo varias referencias a la Virgen y a su familia. Ibone Bengoetxea relató emocionada sus recuerdos infantiles en este lugar cuando hizo su primera comunión.

Toda la ceremonia estuvo cargada de emotividad y amor por la Virgen.

Un año más el once de octubre fue una gran fiesta en Bilbao. Un año más la Amatxu reunió a todos sus hijos en su casa, en la Basílica de Begoña.

FOTOS Y VIDEOS: ANDONI RENTERIA.

 

 

VILLA MARÍA

Este palacete “escondido” en la calle Ibañez de Bilbao de la capital vizcaína es de los pocos que todavía nos recuerdan aquel pasado de grandes fortunas y grandes lujos.

Su nombre, Villa María,se lo puso el empresario naviero Ramón de la Sota, cuando se trasladó aquí con su esposa Catalina Aburto y Uribe en el año 1890.

Una año más tarde nació el quinto de los trece hijos de la pareja: Alejandro, quien llegó a ser presidente del Athletic Club y un reconocido editor.

Solo diez años permaneció la familia en este majestuoso edificio del ensanche bilbaino, ya que se les quedó pequeño para tantas personas y se trasladaron al Palacio de Ibaigane, actual sede del Athletic Club de Bilbao.

En el año 1900 el arquitecto Gregorio Ibarreche fue el encargado de rehabilitar esta residencia en un centro de oficinas.

Dieciocho años más tarde Manuel María Smith, el arquitecto que introdujo el estilo inglés en el País Vasco, derribó parte del palacio para volver a construirlo de manera más funcional.

Pero, no quedarían así las reformas. En el año 1993 José Luis Saez de la Calle, lo convirtió en lo que actualmente conocemos: la sede de la Capitanía Marítima, inaugurada el 21 de noviembre de 1995.

El edificio consta de un sótano, una planta baja y dos plantas superiores donde se distribuyen muchos despachos.

En el techo se  puede observar una gran vidriera de autor desconocido en la que predomina el color rojo y aporta mucha luz al lugar.

El aspecto, en general, es de sencilla elegancia y pulcritud, además de funcionalidad.

Pequeños detalles decorativos pueden escapar de la atención del visitante, ya que no es un edificio ostentoso.

La fachada de color rosa es, quizá, lo más llamativo del que fue un palacio residencia de una de las familias más importantes y poderosas de la sociedad bilbaina.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

LA VIRGEN DE BEGOÑA BAJO EL AGUA

Han pasado cincuenta y cinco años desde aquel 15 de septiembre de 1963 cuando una imagen de la Virgen de Begoña, de poco más de un metro de altura esculpida en bronce por el artista Joaquín Lucarini, partió desde el Ayuntamiento de Bilbao a las ocho y media de la mañana pasando por Galdakao, Amorebieta y Gernika hasta llegar a Bermeo donde la esperaban para embarcar y dirigirse hacia San Juan de Gaztelugatxe.
La idea de la entronización bajo las aguas de este lugar mágico y emblemático de Bizkaia, surgió de Giovanni Marra, también conocido como Juan Marra gran aficionado al submarinismo, y de un grupo de buceadores que quisieron rendir tributo a tres compañeros del club CEVAS (Centro Excursionista Vizcaino de Actividades Subacuáticas) que habían fallecido en el mar y honrar la memoria de aquellos que murieron en la trágica galerna de 1912 en Bermeo.
Aquella aventura no fue fácil; necesitaron ayuda de las instituciones, así como tuvieron que organizar una cuestación popular para sufragar los gastos.


Al acto de entronización no faltó el Obispo de Bilbao, Pablo Gúrpide para bendecir una ceremonia a la que acudieron cientos de personas y casi 500 embarcaciones que no quisieron perderse aquel importante acontecimiento popular, además de religioso.
A doce metros de profundidad, a poca distancia de los arcos cercanos a la ermita, la entronizada Virgen de Begoña protege, desde entonces, a todos los que, cada día, se enfrentan a las dificultades del mar. Y, cada año, se realiza una ofrenda floral y una misa en el monolito situado en la carretera frente a la ermita para recordar la entronización.
Ayer, 16 de septiembre, asistí por primera vez a este acto tan emotivo invitada por Anna Marra, hija del fallecido Juan Marra que organiza CEVAS.


A las doce de la mañana, el sacerdote de Bermeo ofició una misa en la que todos los asistentes participaron con devoción.


Al terminar se realizaron dos homenajes: Por un lado a Joseba Fernández, miembro de la Comisión de San Juan de Gaztelugatxe y, por otro lado, a Ramón Garaizar del grupo Kankinkabara, recientemente fallecidos.
Precisamente, ha sido este grupo de música y danza de Bermeo quien amenizó la mañana con su aurresku de honor y sus txistus.

La eurodiputada, Izaskun Bilbao, se emocionó al pronunciar unas palabras durante la eucaristía.


En el monolito se depositaron diversos ramos de flores en memoria de los fallecidos en el mar. Así como, varias embarcaciones, arrojaron flores al agua en el punto exacto donde se encuentra la imagen de la “Amatxu” de Begoña.


Por aire, también quisieron sumarse a este acontecimiento dos avionetas del Real Aero Club de Bizkaia, quienes cada año vuelan alrededor de San Juan, ofreciendo a todos un magnífico espectáculo.


Como colofón a una mañana estupenda cargada de emociones, nos ofrecieron a los asistentes un tentempié y unas bebidas.
Solo puedo terminar agradeciendo a Anna Marra el haberme invitado y agradecer a todos los que me aportaron información para realizar este post.

FOTOS: ANDONI RENTERIA.

VILLANOS DE HONOR 2018

Hace ya veinte años que el periodista Patxi Herranz ideó los premios VILLANOS DE HONOR que se otorgan a aquellas personas que destacan por contribuir al engrandecimiento de la villa de Bilbao.
Este título se concede en nombre de Don Diego López de Haro, quien en junio del año 1300 proclamó la villanía de Bilbao.
El lugar elegido para tal ceremonia es, desde la primera edición, el emblemático Hotel Carlton de la plaza Moyua y el día elegido el lunes de la ASTE NAGUSIA bilbaína.
Estos premios los organiza el propio Hotel y el Área de Fiestas del Ayuntamiento de Bilbao, en colaboración con Laboral Kutxa y Radio Popular; además del apoyo de la Compañía de Gargantúa.


En esta edición el acto ha sido muy importante para mí, ya que soy una de las proclamadas Villanas de Honor, junto al periodista Agustín Herranz, al diseñador Manuel de Gotor y a José Ramón Sanz, primer vizcaíno en cruzar el Canal de la Mancha a nado.
A la una de la tarde he participado en el programa de radio que Patxi Herranz tiene durante la semana de fiestas en el mismo hotel junto a los otros galardonados.


A las dos nos hemos dirigido todos al Salón Elkano donde iba tener lugar el acto. Allí ya se encontraban varios ediles y el Alcalde de la villa, Juan Mari Aburto.
Iñaki Basabe, acompañado de su inseparable guitarra, ha sido quien ha puesto la nota musical con sus bilbainadas.


Patxi Herranz ha presentado este evento junto a Itziar Urtasun, Concejala de Fiestas del Ayuntamiento de Bilbao.

Ha sido muy emotivo ver a José Ramón recoger su premio, ya que lo ha hecho junto a Maialen, una niña con el síndrome Donohue motivo por el que el deportista ha realizado su hazaña.


En segundo lugar me ha tocado a mí subir al estrado. Mis nervios eran patentes y la emoción me desbordaba.
La concejala me ha entregado el diploma y José Ramón Taranco, de Laboral Kutxa, la farola típica bilbaína que recibe cada villano de honor en todas las ediciones.


El diseñador no ha podido asistir y, en tercer lugar, ha subido Agustín Herranz a recoger su diploma y trofeo de manos del Alcalde de la villa.


La foto final de familia ha sido el colofón a una ceremonia llena de emoción, simpatía y, por mi parte, mucha felicidad y orgullo.


El hotel nos ha ofrecido unos canapés y unas bebidas que hemos podido disfrutar entre amigos.


Solo me queda para terminar esta crónica, agradecer al Hotel Carlton, al Ayuntamiento de Bilbao, a Patxi Herranz, a Laboral Kutxa y a la Compañía de Gargantúa, por hacer posible este galardón. Al Alcalde y al resto de ediles por su presencia y amabilidad conmigo, a todos los amigos y amigas que han asistido, por mostrarme su cariño y apoyo, a mi familia y, sobre todo, a mi compañero de aventuras y adorado amigo Andoni Renteria porque sin él todo esto no sería posible.
MILA ESKER, GUZTIOI!
¡MIL GRACIAS A TODOS!
FOTOS: ANDONI RENTERIA