LA BOS, UNA ORQUESTA CENTENARIA.

En la década de los años veinte del siglo pasado, la sociedad bilbaína con la colaboración institucional y el esfuerzo e ilusión de muchos músicos y músicas, fue quien impulsó la creación de esta orquesta, que ya ha cumplido cien años el pasado marzo. En aquella época, conocida como los “felices años 20”, se produjo una revolución cultural y artística no solo en Bilbao y en Bizkaia, sino en todo el mundo occidental, en general.
En el nacimiento de la orquesta tuvieron un papel fundamental tres hombres a los que llamaban “los apóstoles de la música” por su papel activo y por su capacidad de promover proyectos artísticos en Bilbao: Javier Arisqueta, Lope Alaña y Juan Carlos Gortázar. El primer concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica de Bilbao fue el ocho de marzo de 1922 en el Teatro Arriaga, bajo la batuta de Armand Marsick.

(Imagen de la propia web de la orquesta)

La Orquesta Sinfónica de Bilbao nació tras la Sociedad Coral de Bilbao y la Sociedad Filarmónica, cuando la Diputación de Bizkaia fundó el Conservatorio de Música de Bilbao siendo Armand Marsick el director. Desde entonces muchos han sido los que se han puesto a los mandos de esta nave musical como: Vladimir Golschmann, Jesús Arámbarri, José Limantour, Antoine de Babier, Rafael Frühbeck de Burgos, Alberto Bolet, Pedro Pirfano, Urbano Ruiz Laorden, Theo Alcántara Juanjo Mena, Günter Neuhold y, desde el año 2015, Erik Nielsen.
San Petersburgo, Nantes, Marsella, Osaka y Tokio son algunos de los lugares donde la orquesta ha actuado cosechando numerosos éxitos y, por supuesto, en muchas ciudades españolas, donde se la denominaba “La orquesta del Norte”. Como dato curioso, en el año 1998 representó a Euskadi en la Exposición Universal de Lisboa. Además, ha actuado acompañando a grandes voces internacionales como: Victoria de los Angeles, Montserrat Caballé, Alfredo Kraus, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti o Ainhoa Arteta, entre otros.

A todas sus actuaciones y grandes éxitos hay que añadir la labor pedagógica que desarrolla ofreciendo conciertos didácticos desde hace más de tres décadas y organizando actividades dedicadas a la familia y a la inclusión social, por lo que se la considera pionera en este aspecto. Además, colabora con otras instituciones culturales de la villa de Bilbao como el Teatro Arriaga, el Museo de Bellas Artes o el Museo Guggenheim.
Las aportaciones de sus patronos: Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao, así como el apoyo de sus innumerables aficionados que acuden a sus conciertos, son el sustento de la orquesta que se gestiona, sin ánimo de lucro, a través de la Fundación Juan Crisóstomo de Arriaga-Orquesta Sinfónica de Bilbao/Juan Crisóstomo de Arriaga-Bilbao Orkestra Sinfonikoa Fundazioa.

La creación del Palacio Euskalduna fue un acontecimiento importante para la orquesta donde ha situado su sede y donde han mejorado las condiciones tanto para los espectadores como para los músicos.

Para conmemorar sus cien años de fundación, el 17 de marzo de este año 2022, se inauguró una exposición itinerante que recorrerá varios pueblos de Bizkaia, donde se cuenta la historia de la BOS en doce paneles de gran formato con texto y fotografías. Asimismo, el alcalde de la villa de Bilbao, Juan Mari Aburto y la Diputada de Cultura, Lorea Bilbao descubrieron una placa conmemorativa en el hall del Teatro Arriaga, que recuerda aquel primer concierto ofrecido en este teatro municipal, con el que la orquesta se mostró en sociedad. Desde entonces, ha ofrecido más de 4700 conciertos.

Durante todo este año están previstos más actos para celebrar el aniversario de la orquesta, como un mural del artista de arte urbano, Pablo Astrain, situado en la entrada del barrio de Olabeaga y que, en el momento de publicar este post, todavía no ha sido inaugurado.

 

PD El texto es mío (como siempre) y la información la he recogido de la propia web de la orquesta. https://bilbaorkestra.eus

Todas las fotos, excepto la antigua, son de Andoni Renteria.

LA SEGURIDAD EN LA VILLA

En cualquier ciudad, la tranquilidad y protección de sus habitantes son fundamentales para una buena convivencia; así lo pensaron también las autoridades de los siglos XVI y XVII cuando decidieron controlar la seguridad de nuestra villa.

Para ello se crearon varios puestos de “Cabo de calle”, encargados de conservar el orden de la villa tanto en seguridad como en higiene y en el mantenimiento de los edificios. Estos cabos eran respetados por toda la ciudadanía que acataba sin protestar lo que les indicaban. Para apoyar a estos profesionales en caso de necesidad, se creó la figura de “cuadrilleros”, contratados para vigilar que, durante las noches de viento, los vecinos fueran cuidadosos con la lumbre de los hogares con el fin de evitar incendios.
Cada día, a las 8 de la noche, las campanas de la Catedral de Santiago tañían marcando el toque de queda. En ese momento, las puertas de la villa se cerraban y se prohibía la entrada o la salida a sus habitantes o foráneos. El Alcalde era quien realizaba la primera ronda hasta la medianoche siendo sustituido por el preboste mayor de la villa. Se había establecido como norma que todo aquel que por la noche portara armas tales como: espadas, palos o cuchillos debería abonar una multa de hasta cinco mil maravedíes y, además, sería desterrado. Si alguno osaba meterse en peleas debía saber que le podría costar unos seiscientos maravedíes. Eso incluía bofetones o, en el caso de las mujeres, tirones de pelo, insultos o que se pusiera en entredicho sus bondades como madres. Estas eran las cantidades si no había sangre. En cambio, si alguno de los enzarzados en la pelea sangraba, la multa subía a setecientos cincuenta maravedíes.

No obstante, había dos delitos muchos más graves: mencionar a Dios en términos poco respetuosos o acudir a misa sin camisa. Aquellos eran castigados, incluso, con la cárcel. La blasfemia no se toleraba bajo ningún concepto y el delincuente era sometido a escarnio público; además de mantenerlo una temporada en prisión. Los robos por el día se penaban con quinientos maravedíes frente a los cien azotes si el delito se perpetraba por la noche.
A pesar de todas estas sanciones, los malhechores proliferaban en la villa de Bilbao. El trabajo se les acumulaba a los cabos de calle y la cárcel de Portal de Zamudio comenzó a quedarse vieja y pequeña, por lo que hubo de construirse otra en la calle Urazurrutia en el año 1683, donde fueron trasladados todos los presos.

 

FOTO EN BLANCO Y NEGRO: AUÑAMENDI EUSKO ENTZIKLOPEDIA

FOTO EN COLOR: LÁMINA DE FRANZ HOGENGBER DE 1575

LA PISTA DE HOCKEY DE SANTUTXU

Santutxu es el barrio más populoso de Bilbao y siempre se dice que tiene de todo. Es cierto. Es un gran barrio con muchos comercios, actividades culturales y sociales, centros deportivos y… hablando de deporte, existe una plaza que albergó durante varios años una pista de Hockey en patines.
Me estoy refiriendo a la plaza Federico Echevarría, llamada así por el empresario y político nacido en Bilbao en 1840 y conocido, fundamentalmente, por sus negocios en el sector metalúrgico llegando a fundar en 1920 la primera fábrica que produjo aceros especiales en España: Echevarría S.A. También intervino en diferentes asociaciones e instituciones siendo elegido concejal del Ayuntamiento de Bilbao entre 1874 y 1876. Él fue quien donó el terreno donde se ubicó la pista; aunque, en la actualidad, es propiedad del consistorio bilbaíno, quien invirtió más de un millón cien mil euros en la reforma de la plaza en el año 2014. Ya se jugaba a este deporte en los terrenos de la fábrica de Etxebarria pero, al no ser un lugar adecuado, la propia empresa cedió el espacio entre las viviendas de aquellos trabajadores. En los años setenta el solar se cedió a la Asociación de Comerciantes de Santutxu por la cantidad simbólica de una peseta y la pista se inauguró en 1979.

Bautizada como pista de Basarrate o de Etxebarria, incluso, Catedral del Hockey Vasco, este terreno de juego se convirtió en un punto de encuentro para todos los aficionados a este deporte sobre ruedas. No le faltaba la tribuna donde los aficionados animaban a su equipo, aunque también hay voces que aseguran que servía como refugio para parejitas que daban rienda suelta a su amor o para los que cayeron en la droga y les servía como lugar donde hacer uso y abuso de aquellas malas costumbres de los años ochenta del siglo pasado. Pero, no solo se jugaba a hockey en esta pista hoy desaparecida. También se disputaron encuentros de futbito, balonmano, baloncesto; así como exhibiciones de danzas o deportes rurales.
Hasta dos mil personas se daban cita los domingos para ver a los jóvenes del Santutxu Hockey rodar sobre sus patines con el stick en la mano.
En 1983 se disputó un partido importante con la selección de Euskadi y la de Cataluña en la que, incluso, el director de orquesta Urbano Ruiz Laorden interpretó los himnos de ambos equipos.

Para tristeza de muchos, el hecho de no contar con una cubierta fue motivo suficiente para demoler esta cancha. En marzo de 2014 se realizó un homenaje a todos los que habían jugado en este lugar, con aurresku de honor, dantzaris y, por supuesto, un partido de los veteranos. Aquella jornada puso punto y final a una época que, a tenor de lo que aseguran los vecinos, fue entrañable y de la que conservan muy buenos recuerdos. Casi ocho años después de haber desaparecido la pista, los residentes en la zona, pueden disfrutar de una plaza con zonas verdes, bancos y aparatos de gimnasia.

En la actualidad, el equipo Santutxu Hockey Taldea entrena en el polideportivo de Txurdinaga.

FOTOS ACTUALES: ANDONI RENTERIA

FOTO ANTIGUA: EL DESMARQUE