Como cada diecisiete de enero, se celebra en muchos lugares la festividad de San Antonio Abad, patrón de los animales. Este santo nació en una aldea de Egipto a mediados del siglo III después de Cristo.
Hoy he visitado el santuario de Urkiola que, cada año, recibe a numerosas personas acompañadas de sus mascotas y animales de granja para que sean bendecidas. Hace décadas era frecuente ver cómo los baserritarras llevaban a sus animales de labranza a bendecir, incluso el pan que se les daba de comer también era bendecido; así como el agua, el aceite o los cencerros que suelen portar el ganado. En la actualidad, son muchos los que trasladan hasta aquí a sus animales domésticos que son parte de la familia y que, con tanto amor, protegen y quieren. Esta fecha no es solo una celebración religiosa, sino que se ha convertido en una fiesta tradicional vasca donde poder adquirir algunos productos de la gastronomía local, como quesos, pan o dulces.



Andoni Renteria y yo hemos llegado a las once y veinte y ya se veía gente con sus mascotas. También, en unas jaulas hemos visto un conejo, una cabra, gallinas, y gatos. Pero, sin duda, el que ha atraido todas las miradas ha sido Perico, un burro muy tranquilo que llevaba en su lomo a un perrito con la ikurriña. El dueño nos ha contado que viene este día a Urkiola desde hace seis años.






Tras la misa de las doce del mediodía, los párrocos han salido a bendecir a todos los animales que esperaban fuera del templo, a pesar del frío.





Y, como siempre, no ha faltado la música de la trikitixa y el pandero que nos ha animado a todos a cantar «Ikusi, mendizaleak» y «Txoria Txori».
FOTOS: ANDONI RENTERIA
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