Acerca de Esme

Soy de Bilbao, vivo en Bilbao y nací enamorada de Bilbao.

MERCABILBAO

Debido a la creciente demanda comercial del territorio, en marzo de 1967 impulsada por Mercasa y el Ayuntamiento de Bilbao, se conforma la Sociedad “Mercados Centrales de Abastecimiento de Bilbao, S.A”; es decir, Mercabilbao. Cuatro años después, el 3 de mayo de 1971 a las seis en punto de la mañana abrió sus puertas este centro, el mayor del norte de la península dedicado a la distribución de alimentos perecederos. El lugar elegido para su ubicación fue la vega de Artunduaga en Basauri, tierras del linaje de los Artunduaga en el medievo. A partir de entonces, el Mercado de la Ribera en Bilbao que hasta ese momento era el lugar de aprovisionamiento de los mayoristas de la zona, se convirtió en otro mercado municipal como los que ya había por los distintos barrios de la villa.

Desde su inauguración se han ido añadiendo pabellones y secciones para ofrecer un mejor servicio. También se han realizado varias reformas; ya que en más de una ocasión y como consecuencia de las fuertes lluvias, Mercabilbao se ha visto afectado por la crecida del río Nervión próximo a sus instalaciones. Las inundaciones más desastrosas que anegaron los pabellones fueron las de junio de 1975 y las de agosto de 1983. En ambas ocasiones tuvieron que trasladar todo el género a la Feria de Muestras de Bilbao para que no sufriera daños. Después de aquello, se tomaron varias medidas para refrenar las aguas del río.

Además de las reformas físicas y estructurales de las instalaciones, también se ha innovado en tecnología con el objetivo de ofrecer siempre un mejor servicio a los clientes. En una superficie total de 13 hectáreas, Mercabilbao acoge más de setenta empresas que ofrecen una extensa variedad de artículos de alta calidad. Hasta aquí acuden cada día más de tres mil vehículos para el abastecimiento y distribución de las mercancías, tanto a mayoristas como a comercios al detalle o a establecimientos hosteleros, entre otros. A diez kilómetros del centro de Bilbao y a veinte del puerto es un emplazamiento estratégico, en cuanto a comunicaciones se refiere.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA

INSTALACIONES DEL ATHLETIC CLUB

Las instalaciones del Athletic Club en Lezama, a unos quince kilómetros de Bilbao, se inauguraron para la temporada 1971-72 siendo Félix Oraá presidente del club. Al principio contaba con tres campos de práctica, pero con el paso de los años se fue reformando y ampliando hasta llegar al actual centro de entrenamiento. Con una extensión de más de trece hectáreas, dispone de ocho campos que cumplen con las medidas reglamentarias: cuatro de ellos de hierba natural y los otros cuatro de hierba artificial; además de contar con otro en el interior de un pabellón. También posee un campo especial para los entrenamientos de los porteros, un centro médico, gimnasios, piscinas, salas de descanso y de reuniones, oficinas, una cafetería… y muchos otros equipamientos necesarios para el día a día de los deportistas.

Y, como el factor humano es imprescindible en un centro de estas características, grandes profesionales trabajan día a día en los servicios médicos, en la preparación física y en la pedagogía que aplican a los jugadores de los equipos base. Todo con el objetivo de inculcar, además de la excelencia deportiva, unos valores que caracterizan la singularidad de este club. Es en este lugar donde se asienta la filosofía del Athletic Club, ya que es aquí donde se forma la cantera.

Durante veinticinco años, los jugadores de categorías inferiores provenientes de fuera de Bizkaia se alojaban en la Residencia Andrés de Mañarikua en la cercana población de Derio. En septiembre de 2021 se inauguró una residencia en el propio complejo de Lezama que cuenta con 30 habitaciones dobles, a las que han dotado de un mobiliario adecuado en base a las necesidades de los jóvenes. El hecho de que puedan vivir aquí les evita perder tiempo en los desplazamientos y, por otro lado, se vinculan mejor a la institución viviendo el fútbol desde dentro.

Si hay un elemento que destaca en estas instalaciones deportivas es, sin duda, el arco que lucía en lo más alto del viejo estadio de San Mamés en Bilbao y que, al derribarse en 2013 para construir el actual campo, decidieron conservarlo ya que se trata de un elemento histórico y emblemático del club.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA

COLONIAS DE SUKARRIETA

La historia de este lugar comienza cuando el naviero Ramón de la Sota compró un solar en Sukarrieta, junto a la desembocadura del río Oka en la reserva de la biosfera de Urdaibai, para edificar una residencia dedicada a alojar a los pescadores y marineros ancianos. Iba a ser su hija la que colaboraría activamente en este asilo que llamarían Ama Begoñako Etxia. Desafortunadamente, en 1922 un accidente de coche a la altura de Islares en Cantabria segó la vida de la joven Catalina que viajaba hacia Santander con un capellán y el chófer. Debido a la tragedia, su padre no tuvo el ánimo de seguir con el plan, por lo que vendió el terreno con lo urbanizado hasta ese momento a la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao que lo convirtió en una colonia escolar para disfrute de los más pequeños durante el período estival.

El reconocido arquitecto Ricardo Bastida fue el encargado de ponerse al frente de tan importante proyecto y, el 13 de agosto de 1925, se inauguró la Colonia Infantil Nuestra Señora de Begoña con la bendición del obispo. En los años posteriores, el complejo escolar-sanitario fue ampliado con la construcción de otros edificios y la torre del reloj.

En aquellos tiempos, la sociedad comenzaba a preocuparse por la salud de los niños y de las niñas cuyos padres trabajaban en la industria siderúrgica y minera y llevaban una existencia con grandes carencias, problemas de hacinamiento y de salubridad. La alimentación se consideraba prioritaria por lo que se les preparaba platos tan saludables que los informes médicos al regresar a sus domicilios siempre indicaban que habían ganado peso.

Las estancias durante los años siguientes a su fundación eran, normalmente, de tres meses en tandas de cien niños: cincuenta por género. Lamentablemente, la Guerra Civil acabó con esta institución y las instalaciones se utilizaron para albergar un hospital militar. Tras el fin de la contienda retomó su actividad; aunque, según cuentan, nunca fue tan floreciente como en su primera época.

En la actualidad dispone de un área de 78000 metros cuadrados en la que destaca una zona agropecuaria con el fin de fomentar en la infancia el respeto por la naturaleza y facilitando su aproximación a la ecología. Esta obra social de Kutxabank es merecedora de reconocimiento como patrimonio cultural gracias a los valores sociales, históricos, paisajísticos, científicos y sentimentales.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA