CANTERA DE EREÑO

En el barrio de Andrabide, entre Gautegiz-Arteaga y Ereño, se encuentra la cantera de Atzarraga o Ereño donde se han hallado varias piezas que demuestran que, al final del Imperio Romano, ya la explotaban. Desde entonces hasta la mitad del siglo pasado, los canteros horadaban la roca para extraer el llamado mármol rojo que, en realidad, se trata de piedra caliza arrecifal formada por organismos marinos, moluscos y restos de corales; ya que, hace millones de años, esta zona se encontraba bañada por el mar. En cuanto a su característico color rojizo se debe al óxido de hierro que empapaba los sedimentos alojados en el fondo del mar, es por ello por lo que también se le llama “Rojo Ereño” o “Rojo Bilbao”.

Se cree que, en la Edad Media, muchos de los que picaban la roca eran los agricultores del entorno que obtenían unos ingresos extras trabajando en la cantera. Para la extracción se servían de herramientas rudimentarias tales como barras para hacer palanca, cuñas, picos y mazas. Décadas más tarde, para conseguir bloques de mármol rectangulares usaban el hilo de acero helicoidal. Lo que nunca utilizaron fueron los cables diamantados. También realizaban pequeñas voladuras con barrenos para separar los bloques de la pared. Después los transportaban sobre rodillos de acero o de madera al dique de carga y de ahí con una grúa los cargaban en camiones.

Muchas piezas del patrimonio artístico y arquitectónico de Euskadi se crearon con este material rojizo de gran valor ornamental que podemos encontrar en lugares como el Teatro Arriaga de Bilbao, en la sede de la Sociedad Bilbaína, en varias fuentes del Casco Viejo bilbaíno, en el castillo de Arteaga, en numerosas iglesias de Bizkaia; así como en edificios de Asturias o Madrid e, incluso, en la Ciudad del Vaticano.

Entre los años 1968 y 1989 fue la empresa Marmolería Bilbaína, S.L. quien explotó esta cantera declarada Patrimonio Histórico de Bizkaia. En la actualidad, al no tener ya actividad, son muchos los visitantes que se acercan hasta aquí donde pueden hacerse una idea del trabajo duro que desarrollaban aquellos hombres.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA

CARGADERO DE LA ORCONERA

A finales del siglo XIX, más de veinte cargaderos pertenecientes a nueve sociedades mineras se distribuían por la ría desde Olabeaga en Bilbao hasta la actual dársena de “La Benedicta” en Sestao. Se utilizaban, básicamente, para acarrear el mineral de hierro que se enviaba en las bodegas de los barcos a las empresas siderúrgicas de Europa. Los cargaderos se construían en sentido perpendicular al muelle a una altura de unos diez metros desde el agua. En sus inicios consistían en unas plataformas de madera que, previamente, habían sido tratadas con una sustancia conocida como creosota que servía para protegerlas de las inclemencias del tiempo. La estructura se mantenía asentada en el lecho de la ría y en su extremo había un castillete con una vertedera por donde el mineral se precipitaba al depósito de las embarcaciones. Con el paso del tiempo, los cargaderos se fueron transformando hasta construirlos con un armazón metálico que soportaba una cinta transportadora para facilitar la salida de cinco mil toneladas de mineral cada día.

La empresa propietaria del cargadero que se muestra en la imagen, era Orconera Iron Ore Company Limited, fundada en Londres en el año 1873 con capital de la sociedad Ibarra Hermanos y Cía, además de varios socios ingleses y uno alemán. En 1877 se levantaron cinco cargaderos incluido este que, desafortunadamente, sufrió varios incendios a lo largo de su vida útil. Casi un siglo más tarde pasó a pertenecer a la desaparecida empresa Plastificantes de Lutxana. Dada la gran producción y la importancia de la compañía se hizo necesaria la creación de una línea de ferrocarril que cubriera el trayecto de unos diez kilómetros desde los montes de Triano hasta la ría.

Podemos hacernos una idea de la exorbitante cantidad que se embarcaba teniendo en cuenta que, el 90% del hierro que se extraía de las minas vizcaínas entre 1876 y 1950, se exportaba a países como Noruega, Suecia, Bélgica y Holanda. Pero, sobre todo, a Inglaterra. En la actualidad, se conservan los restos de este emblemático cargadero como testigos mudos de una época industrial de gran importancia en Bizkaia.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA

 

MERCABILBAO

Debido a la creciente demanda comercial del territorio, en marzo de 1967 impulsada por Mercasa y el Ayuntamiento de Bilbao, se conforma la Sociedad “Mercados Centrales de Abastecimiento de Bilbao, S.A”; es decir, Mercabilbao. Cuatro años después, el 3 de mayo de 1971 a las seis en punto de la mañana abrió sus puertas este centro, el mayor del norte de la península dedicado a la distribución de alimentos perecederos. El lugar elegido para su ubicación fue la vega de Artunduaga en Basauri, tierras del linaje de los Artunduaga en el medievo. A partir de entonces, el Mercado de la Ribera en Bilbao que hasta ese momento era el lugar de aprovisionamiento de los mayoristas de la zona, se convirtió en otro mercado municipal como los que ya había por los distintos barrios de la villa.

Desde su inauguración se han ido añadiendo pabellones y secciones para ofrecer un mejor servicio. También se han realizado varias reformas; ya que en más de una ocasión y como consecuencia de las fuertes lluvias, Mercabilbao se ha visto afectado por la crecida del río Nervión próximo a sus instalaciones. Las inundaciones más desastrosas que anegaron los pabellones fueron las de junio de 1975 y las de agosto de 1983. En ambas ocasiones tuvieron que trasladar todo el género a la Feria de Muestras de Bilbao para que no sufriera daños. Después de aquello, se tomaron varias medidas para refrenar las aguas del río.

Además de las reformas físicas y estructurales de las instalaciones, también se ha innovado en tecnología con el objetivo de ofrecer siempre un mejor servicio a los clientes. En una superficie total de 13 hectáreas, Mercabilbao acoge más de setenta empresas que ofrecen una extensa variedad de artículos de alta calidad. Hasta aquí acuden cada día más de tres mil vehículos para el abastecimiento y distribución de las mercancías, tanto a mayoristas como a comercios al detalle o a establecimientos hosteleros, entre otros. A diez kilómetros del centro de Bilbao y a veinte del puerto es un emplazamiento estratégico, en cuanto a comunicaciones se refiere.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA