DOS BILBAINOS EN LA TAMBORRADA DONOSTIARRA

El 20 de enero es una fecha muy señalada en el calendario donostiarra porque se celebra el día de San Sebastián y, por supuesto, la Tamborrada. Aunque la fiesta comienza, oficialmente, a las cero horas del mismo día veinte, desde la tarde del día diecinueve, en la plaza de la Constitución, una multitud se reúne para asistir a la tradicional izada de la bandera de Donostia a cargo de la tamborrada Gaztelubide, como lleva haciendo desde el año 1934. Este 2026 es especial porque se cumplen cien años desde que el acto se realiza en esta emblemática plaza.

Ayer, Andoni Renteria y yo salimos muy pronto de Bilbao para disfrutar del ambiente festivo en esta preciosa y elegante ciudad que, según observamos, se había engalanado para la ocasión.

A las diez y media de la mañana, tras estacionar el coche en un aparcamiento en el barrio de Gros, nos encontramos, en el lateral de la iglesia de San Ignacio de Loyola, en la plaza Cataluña, una tamborrada txiki del colegio Jesuitas acompañando a otra de adultos.

Las compañías que organizan el desfile siempre son asociaciones culturales, sociales o gastronómicas en el caso de los adultos. En cuanto a los más pequeños, pertenecen a diferentes centros escolares de Donosti.

De allí nos fuimos por la Avenida de la Zurriola y bordeamos el Kursaal, ya que nuestra intención era llegar a la casa consistorial para ser testigos del pregón e inicio, a las doce del mediodía, de la Tamborrada Txiki. Por el camino nos detuvimos en el monumento dedicado a Raimundo Sarriegi, compositor de la Marcha de San Sebastián; donde, además de su busto, aparecen dos figuras más: un tamborrero y una aguadora.

Gaztelubide, es una sociedad gastronómica con casi un siglo de antigüedad, que tiene su sede en la Parte Vieja de Donosti a pocos metros de la Basílica de Santa María del Coro.

Precisamente, en esos momentos se estaba celebrando una misa en honor a San Sebastián presidida por el obispo Fernando Prado, que contó con la asistencia de vecinos y autoridades.

Ya en el parque Alderdi Eder, frente al Ayuntamiento, miles de personas esperaban a que, desde el balcón del edificio municipal, los cargos de honor de esta tamborrada infantil que, en esta edición pertenecen a Intxaurrondoko Haur Danborrada, pronunciarán su discurso y dirigieran a los más de cuatro mil niños y niñas de las cuarenta compañías allí presentes. Tras interpretar varios temas comenzó el desfile multicolor por las calles de la ciudad, donde les animaban miles de emocionados y orgullosos donostiarras y, por supuesto, muchos visitantes como nosotros.

Durante el paso de los colegios, los niños y las niñas uniformados para la ocasión mostraban su profesionalidad con los tambores y las baquetas.

También se vieron ponis y caballos en el desfile.

Andoni tomó cientos de fotografías para el recuerdo mientras yo grababa todo lo que sucedía a mi alrededor.

Durante todo el día, en el escenario instalado en la plaza de la Constitución, actuaron algunas de las tamborradas para deleite de los que, como nosotros, no queríamos perdernos nada. A las cuatro y media, Andoni y yo pudimos disfrutar del arte y del buen humor de los integrantes de la Casa de La Rioja.

Antes de volver a Bilbao, pude fotografiarme con unos amables «cocineros» y una «aguadora».

Regresamos felices y satisfechos a Bilbao porque el soleado día nos dejó muchos momentos emotivos y divertidos de una popular tradición que viene unida al orgullo de identidad y al derroche de emoción, además de a la alegría y al entusiasmo, que tiene su origen a mediados del siglo XIX y, aunque no está muy claro el motivo, cuentan que una comparsa de carnaval desfilaba a las cinco de la mañana anunciando la sokamoturra, (toros ensogados), con tambores. Posteriormente comenzaron a vestirse con los trajes que les ofrecieron desde el propio consistorio y que tenían guardados en el cuartel de San Telmo de las tropas napoleónicas. Es cierto que la versión varía un poco si hacemos caso a quien asegura que esta costumbre viene de cuando los soldados franceses marchaban por las calles con sus tambores y que, las aguadoras y los harineros que hacían cola en la fuente, al verlos de esa guisa, les imitaban haciendo sonar sus cubos de manera burlesca.

En cualquier caso, es una magnífica oportunidad para pasar un día de camaradería y unión al ritmo de los tambores.

 

FOTOS: ANDONI RENTERIA

VIDEO MÍO

 

 

 

 

PARQUE MUSEO SANTXOTENA

El Parque-Museo Santxotena se encuentra en Arizkun (Navarra), en pleno Valle del Baztan. El creador de este museo al aire libre es el navarro Xabier Santxotena que realizó sus estudios de arte en la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria-Gasteiz y fue discípulo del reconocido escultor Jorge Oteiza.

Hace unas semanas visité este lugar que fusiona de manera magistral la naturaleza con el arte, en un claro homenaje a la mitología vasca y a los agotes. Estos últimos, que durante ocho siglos fueron víctimas de la discriminación por parte de los habitantes de la zona, eran unos artesanos de la piedra y la madera a los que se marginó y no se les permitía acciones tan normales como tocar a los animales o a la fruta en los mercados; ya que se les consideraba una especie de hechiceros con poderes para destruir todo lo que estaba en contacto con ellos.

En cuanto al museo, cuenta con un amplio aparcamiento y, al entrar, lo primero que el visitante se encuentra es el busto de Xabier Santxotena realizado en madera.

En el edificio de la recepción te ofrecen un folleto y unas explicaciones para que puedas completar el recorrido sin problemas. Además, Jon, el guía se esmera en satisfacer la curiosidad de todos los turistas. En las paredes de esta construcción se exponen cuadros pintados por la artista Teresa Lafragua, esposa de Xabier Santxotena.

Los caminos empedrados facilitan el paseo y te van llevando a cada una de las bordas (pequeñas edificaciones del pirineo navarro donde originalmente se guardaban el ganado y los aperos de labranza), construidas a propósito para el museo y, en cuyo interior, se hallan obras de arte creadas en madera y protegidas de las inclemencias del tiempo.

 

En este gran espacio verde donde no existen las barreras arquitectónicas, se permite el acceso por todos los rincones y, además, tocar las esculturas para sentir todo lo que el artista ha querido transmitir al crearlas.

Al llegar al final del recorrido y antes de salir de las instalaciones, un edificio ideado como pequeño auditorio acristalado, invita a tomar asiento para disfrutar de unos videos explicativos donde podemos conocer mejor al autor y a los agotes.

Sin duda, es una opción muy recomendable y didáctica si queréis sumergiros en este laboratorio de arte en un entorno en estado puro.

Os dejo el enlace a su página para más información de precios y horarios https://santxotena.org/parque-museo/

 

 

(Fotos tomadas por mí)

 

PARQUE MITOLÓGICO MINA PEPITA

Gracias a la construcción de la línea de ferrocarril entre Santander y Solares, en el año 1887, entró en servicio la Mina Pepita: una antigua explotación minera a cielo abierto que contaba con una extensión de 19.890 m2, localizada en el barrio La Calleja en el centro de Solares. Muchos años más tarde, la actividad en la mina cesó y esta fue abandonada. Hasta que, en marzo de 2015, abrió sus puertas, pero con un objetivo completamente diferente al original. Comenzaba así la aventura del parque mitológico Mina Pepita donde combina el atractivo de las formaciones geomórficas con la gran diversidad de vegetación y los personajes mitológicos cántabros.

Al entrar el visitante por primera vez, desconoce la magia y el halo de misterio que se va a encontrar en muchos recovecos y eso le confiere al parque un gran atractivo, sobre todo para los más pequeños de la casa.

La erosión natural ha sido la encargada de dar forma a los montículos de hasta quince metros de altura, creando desfiladeros y curiosos rincones; por lo que recuerda mucho al paisaje del Parque de la Naturaleza de Cabárceno.

Acacias, saúcos, robles, fresnos, laureles…incluso un eucalipto gigante van apareciendo por los senderos perfectamente señalizados. Además, han habilitado una zona con bancos y mesas para sentarte a descansar o, simplemente, a disfrutar de la naturaleza y de la tranquilidad que se respira.

Desde luego, no podían haber elegido mejor escenario para ubicar este parque mitológico que fue reformado en el año 2022, instalando, además, cámaras de seguridad para evitar el vandalismo que había sufrido en los últimos tiempos. Todos los días del año desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche, la puerta de Mina Pepita permanecerá abierta para aquellos que quieran conocer más sobre los personajes de la historia mitológica cántabra.

Anjana, Trenti, Musgoso, Ojáncano, Caballucos del Diablo o Culebre, son algunos de los nombres de estos seres que habitan la antigua mina. Al lado de cada uno, el visitante podrá leer el nombre y sus características, así como sus aficiones y descubrirá que no todos son buenos; incluso algunos son terribles.

De fácil acceso, en general, solo hay alguna cuesta que, si el suelo está muy húmedo, podría resultar resbaladizo; por lo que es recomendable caminar por el parque con calzado cómodo.

Os animo a descubrir este mitológico enclave cántabro.

FOTOS: ANDONI RENTERIA