EL REGATO, PARAÍSO CERCANO

En esta nueva excursión por las “afueras” no os llevaré lejos de Bilbao; solo nos desplazaremos once kilómetros.
Os llevo al barrio El Regato de Barakaldo. Para llegar hasta aquí desde Bilbao debemos ir primero a Retuerto y en la rotonda cercana a la iglesia nos desviamos hacia El Regato.
Una tarde de sábado decido adentrarme en este precioso valle bañado por el rio Castaños y, ocupado en su mayor parte, por un pantano construido a principios del siglo XX para uso de Altos Hornos.
Esta es una zona rural donde también existieron varios molinos para tratar los cereales que allí se sembraban. También fueron importantes las diversas ferrerías allí localizadas.
Actualmente es un lugar de esparcimiento y recreo donde te olvidas que existe una vida cosmopolita, estrés, rascacielos y autopistas.
Se puede disfrutar de la gastronomía en algunos de sus muchos restaurantes o practicar senderismo, ciclismo e incluso pesca.
Aparco el coche a la entrada del pueblo y me dirijo hacia la iglesia San Roque que, en ese momento, se hallaba cerrada para mi decepción.

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Por un puentecito a su izquierda me dirijo al otro lado del río, observando como juegan unos simpáticos patos.

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En el otro lado hay una fuente donde, seguramente, saciarán la sed los chavales que jueguen en el frontón que se encuentra allí mismo y que, a esa hora de calor, permanece vacío.

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Decido pasear por esta orilla entre árboles. El camino es muy cómodo y se hace muy agradable transitar por él.

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De vez en cuando me paro porque algo me llama la atención; unos patos se me acercan y yo me acuerdo que llevo una galleta en el bolso.

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Como si ellos presintieran que les iba a dar de comer, se me acercan graznando a mucha velocidad, tanta que me hacen reír.
En cuanto se han comido las migajas se van, sin despedirse, ni agradecimientos, ni tan siquiera una mirada atrás.

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Continúo el sendero. Me cruzo con familias en bicicleta, con señores pescando, con jóvenes enamorados de la mano y con muchos que, al igual que yo, solo buscan un momento de paz practicando un ejercicio suave.

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A lo lejos, en un alto, observo el Colegio El Regato, un centro escolar que funciona como cooperativa y que, según he oído, goza de buena fama en la zona.
No estoy cansada pero el lugar merece la pena una pausa. ¡Cuánta paz se respira!,

P1110404¡Cuántas cosas nos ofrece la naturaleza para que nos fijemos y nos hagamos preguntas!
Terminado el paseo regreso a la zona de casas y veo que en las antiguas escuelas han creado un Centro de Interpretación. En una de las fachadas un monumento recrea el duro trabajo de una ferrería.

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Como es sábado por la tarde el centro permanece cerrado, así que, después de pasear admirando las casas de alrededor y tomarme un refresco sentada en una terraza de uno de los bares, decido que volveré.

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Espero que vosotros también os deis una vuelta por este pequeño paraíso cercano a la civilización.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

UN PROYECTO HIGIÉNICO

En 1905 un nuevo proyecto se presentó al Consistorio bilbaíno de la mano de un joven arquitecto al que le debemos muchos edificios de la villa: Ricardo Bastida.

Se trataba de un plan moderno con un fin social: la construcción de unos lavaderos. Serían unos locales diseñados para garantizar la salud pública. En muchos hogares se requería un gran esfuerzo para lavar algún tipo de prendas por su complejidad o volumen. Además, era totalmente insalubre que se secaran en el interior de las viviendas debido a la humedad.

Por tanto, el hecho de llevar la ropa sucia a un lugar habilitado para ello, en el que el proceso de lavado pasaba por varias fases y, donde el secado, se realizaba en unos patios espaciosos y bien aireados, era un signo de progreso y aseguraba la salud de los bilbaínos.

También el beneficio repercutía en las lavanderas, ya que, las trabajadoras de los lavaderos predecesores de estos nuevos, cobraban 1,25 pesetas por manta, 0,25 pesetas por sábana y 0,75 pesetas por funda de colchón. Pero, las empleadas de los nuevos locales, obtendrían un mayor rendimiento ya que trabajarían en condiciones más ventajosas.

77000 pesetas era la cantidad estimada que costaría a las arcas municipales la construcción de este “invento” que, como bien sabemos, se llevó a cabo.

El primero que se edificó fue en Alameda San Mamés; después vendría el de la calle Castaños.

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Tanto uno como otro ya no existen para tal fin pero nos quedan sus fachadas y las múltiples historias y anécdotas que muchos recordarán de oírlas a sus abuelos.

EL ARGALARIO

Los días que amanecen soleados y con buena temperatura debemos aprovecharlos porque ya sabemos todos cómo es la climatología en nuestra tierra.
Domingo de junio decido subir al monte Argalario perteneciente a los montes de Triano y, para ello, voy dirección Retuerto (Barakaldo) y, de allí, dirección el Regato.Antes de llegar al Polideportivo de Gorostiza tomo el camino de la derecha entre casas.
Comienza el ascenso, curva tras curva. Es importante ir con precaución ya que es una zona de mucho ciclista.
Después de unos minutos llego a una explanada muy grande donde estaciono mi coche.
Allí, en lo más alto del monte Mendibil, una monstruosa antena repetidor de televisión afea bastante el paisaje pero, sin ella, muchos bizkainos no veríamos la televisión.

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Me dirijo hacia ella disfrutando del entorno y de las vistas hacia Bilbao, hacia el mar y hacia los diferentes montes de alrededor.

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Las vacas con sus cencerros ponen la banda sonora a una mañana tranquila y soleada.
Continúo el camino dirección la Arboleda y, es entonces, cuando decido tomarme un respiro sentada en la hierba, mientras una vaca pasa muy cerca de mí como si quisiera saludarme o avisarme de que aquel es su territorio.

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La vista al pequeño pueblo minero es absolutamente fantástica. Desde aquí puedo divisar a mucha gente alrededor de los lagos disfrutando de la mañana de domingo. También puedo ver las esculturas de las que ya os hablé hace unos meses en otra entrada aquí, en el blog.

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Es hora de volver al aparcamiento. En mi camino se cruza un potrillo al que quiero acercarme pero, se asusta y huye.

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He pasado una mañana tranquila, soleada, en plena naturaleza y barata ¿Se puede pedir más?

FOTOS: ANDONI RENTERIA