CHALET URRUTIA

La Llana de Arenaza es una finca de dos hectáreas situada en el municipio de Güeñes que alberga el chalet Urrutia, sede del Ayuntamiento desde que fue cedido por la familia Garay-Llaguno en 1974 a la institución municipal.

El nombre le viene de Leandro Urrutia, natural de Galdames, que emigró a Méjico donde amasó una considerable fortuna en el negocio agrícola. Aquellos hombres, los llamados indianos, cuando regresaban con sus familias a sus lugares de origen, se hacían construir grandes mansiones con estilos arquitectónicos innovadores, demostrando su abundante patrimonio y haciendo ostentación de su posición social. En el año 1910, el insigne empresario encargó la construcción de un palacete como residencia de verano al arquitecto Emiliano Pagazaurtundua que, a pesar de no ser muy conocido, ya había realizado obras en Portugalete y Santurce.

El proyecto fue ideado en un estilo ecléctico de influencia francesa y detalles modernistas, como se refleja en los elementos decorativos de las molduras de las ventanas y de las barandillas. La distribución interior era la habitual en las casas de la burguesía: el sótano, la planta baja con salones para recibir y dos pisos superiores. En este caso, el primero estaba destinado a la familia y el segundo para los miembros del servicio doméstico. Las vidrieras en la zona de las escaleras fueron realizadas, en un diseño clasicista con toques modernistas, por Amadeo Deprit, miembro de la conocida saga de cristaleros belgas afincados en Bilbao. Todas las estancias fueron reformadas cuando se convirtió en casa consistorial, adaptándolas a su nueva función como oficinas municipales. Por ejemplo, la pieza que utilizaban como comedor es, en la actualidad, el despacho del alcalde.

En cuanto a su entorno, el chalet está rodeado por un magnífico jardín de estilo inglés transformado, desde hace décadas, en el parque Arenatzarte, una especie de museo al aire libre donde conviven abundantes plantas exóticas traídas de América por el propio Leandro Urrutia, entre las que destaca una secuoya gigante. El conjunto lo completan una pérgola, un estanque, la antigua casa del jardinero y varias esculturas repartidas por sus 2200 metros cuadrados de superficie.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA

FELIZ CUMPLEAÑOS, «BOMBONERA»

El Teatro Campos Eliseos, conocido como “La bombonera de Bertendona” diseñado por el arquitecto Jean Batiste.Darroqui, se inauguró el ocho de agosto de 1902. Desde entonces, este templo de las artes escénicas ha pasado por grandes momentos de éxito, así como por otros trágicos como la explosión de 1978 que lo destruyó en gran parte.

Ayer, once de marzo, el teatro celebró su quince aniversario desde que comenzó una nueva etapa tras varios años de restauración y reformas. Al acto acudieron muchas personalidades tanto del mundo cultural, como político, empresarial o social de Bilbao.

Entre ellos, el alcalde de la villa, Juan Mari Aburto; el director gerente del Consejo de Administración de Klemark Espectáculos Teatrales (sociedad gestora del teatro), Juan Bautista Gutiérrez y el presidente del Consejo Territorial de SGAE en Euskadi, Fran Lasuen Gabilondo. Tampoco faltaron a la cita Andoni Iturbe, viceconsejero de Cultura del Gobierno Vasco; Gonzalo Olabarria, concejal de cultura del Ayuntamiento de Bilbao y Begoña Ibarra, directora del área de Cultura de Diputación Foral de Bizkaia.

Una de las señas de identidad del Teatro Campos Elíseos es, sin duda, sus espectáculos de humor y, por ello, ayer, tras los discursos oficiales, la compañía teatral Jamming nos ofreció a todos los asistentes un divertido show a base de improvisaciones.

Y, para terminar con buen sabor de boca la magnífica velada, ofrecieron un ágape en el propio escenario donde pudimos conversar animadamente y compartir anécdotas del propio teatro; así como contemplar una pequeña exposición fotográfica con imágenes históricas de esta emblemática “bombonera”.

Solo me queda felicitar al Teatro Campos Elíseos y a sus trabajadores y desearles una larga vida de funciones y espectáculos.

Os dejo este enlace a la propia página del teatro por si tenéis interés en conocer más de su historia.

https://www.teatrocampos.com/historia-del-teatro/

FOTOS: ANDONI RENTERIA.

 

CARGADERO DE LA ORCONERA

A finales del siglo XIX, más de veinte cargaderos pertenecientes a nueve sociedades mineras se distribuían por la ría desde Olabeaga en Bilbao hasta la actual dársena de “La Benedicta” en Sestao. Se utilizaban, básicamente, para acarrear el mineral de hierro que se enviaba en las bodegas de los barcos a las empresas siderúrgicas de Europa. Los cargaderos se construían en sentido perpendicular al muelle a una altura de unos diez metros desde el agua. En sus inicios consistían en unas plataformas de madera que, previamente, habían sido tratadas con una sustancia conocida como creosota que servía para protegerlas de las inclemencias del tiempo. La estructura se mantenía asentada en el lecho de la ría y en su extremo había un castillete con una vertedera por donde el mineral se precipitaba al depósito de las embarcaciones. Con el paso del tiempo, los cargaderos se fueron transformando hasta construirlos con un armazón metálico que soportaba una cinta transportadora para facilitar la salida de cinco mil toneladas de mineral cada día.

La empresa propietaria del cargadero que se muestra en la imagen, era Orconera Iron Ore Company Limited, fundada en Londres en el año 1873 con capital de la sociedad Ibarra Hermanos y Cía, además de varios socios ingleses y uno alemán. En 1877 se levantaron cinco cargaderos incluido este que, desafortunadamente, sufrió varios incendios a lo largo de su vida útil. Casi un siglo más tarde pasó a pertenecer a la desaparecida empresa Plastificantes de Lutxana. Dada la gran producción y la importancia de la compañía se hizo necesaria la creación de una línea de ferrocarril que cubriera el trayecto de unos diez kilómetros desde los montes de Triano hasta la ría.

Podemos hacernos una idea de la exorbitante cantidad que se embarcaba teniendo en cuenta que, el 90% del hierro que se extraía de las minas vizcaínas entre 1876 y 1950, se exportaba a países como Noruega, Suecia, Bélgica y Holanda. Pero, sobre todo, a Inglaterra. En la actualidad, se conservan los restos de este emblemático cargadero como testigos mudos de una época industrial de gran importancia en Bizkaia.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA