MINA CONCHA II

La mina Concha II, también conocida como corta de Bodovalle fue, en sus mejores tiempos, la más grande de Europa de extracción de hierro. Este enorme espacio abierto con forma de cono invertido cuyas dimensiones son: 700 metros de largo, 350 metros de ancho y 150 metros de profundo, posee una red de galerías subterráneas de más de cincuenta kilómetros. La sociedad Franco-Belga era quien explotaba esta mina que llegó a contar con más de quinientos trabajadores y que se ha mantenido como testigo mudo del pasado industrial de la zona.

Su historia comenzó cuando en la década de los cincuenta del pasado siglo, en el barrio de Peñucas de Gallarta se descubrió una valiosa veta de mineral de hierro y para posibilitar la explotación necesitaban derribar las casas y trasladarlas a otra zona cercana. Alrededor de 7000 personas pertenecientes a más de 225 familias se vieron afectadas por la expropiación. Existieron muchos conflictos, tanto por la falta de acuerdos con los vecinos, como por las continuas voladuras próximas a las viviendas. A pesar de ello, los trabajos continuaron hasta conseguir abrir el yacimiento, transformando el paisaje completamente.

En 1983 ya no se trabajaba a cielo abierto, solo lo hacían en el subsuelo y, diez años después, el yacimiento cesó su actividad definitivamente. Actualmente, lo que queda es un gigantesco socavón, un espacio simbólico de la historia de la minería en Bizkaia que se puede observar desde un mirador y que, en 2011, el Gobierno Vasco declaró Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.

A poca distancia de esta gran perforación se encuentra un edificio que fue el matadero y que, desde 2001, acoge la sede del Museo de la Minería del País Vasco. Fundado por iniciativa de algunos antiguos mineros que dedicaron su tiempo y esfuerzo a recuperar objetos de las minas. En el interior se muestra una gran maqueta donde se entiende muy bien la obra descomunal que supuso el cambio de ubicación de este barrio en el que, precisamente, nació en el año 1895 La Pasionaria, figura relevante en la política y luchadora empedernida por los derechos de los trabajadores.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA

LAS MUJERES EN EL ATHLETIC CLUB

“Las mujeres en el Athletic Club: de la sombra a la luz”, es el título de la actual exposición temporal ubicada en el Museo del Athletic Club en San Mamés que se inauguró el pasado octubre y se podrá visitar hasta el once de mayo de 2025.

Hoy, veintinueve de enero, he tenido el placer de recorrer esta sala polivalente acompañada de Asier Arrate, director del museo, quien me ha ido ofreciendo numerosos y sorprendentes detalles de la muestra que presenta la evolución de las mujeres en el club rojiblanco, no solo desde el ámbito deportivo, sino también desde el social.

Ahora puede sorprendernos, pero hubo una época en la que las mujeres no podían ser abonadas del club, ni mucho menos socias. Un siglo se ha cumplido desde que aquello cambió y, aunque es difícil encontrar muchas referencias informativas, se conservarn algunos documentos que nos dan una idea de lo que tuvieron que luchar para salir a la luz desde la sombra, donde estaban obligadas a permanecer.

En varias vitrinas se pueden ver carnets antiguos, muchas fotografías, carteles, entradas, balones, guantes, trofeos, posters, incluso un silbato morado de una jornada que reivindicaba la igualdad de género.

Marieli Oviedo, fotógrafa del club desde los años ochenta, es toda una entidad y, por ello, también se le rinde tributo con varias imágenes suyas y su biografía.

Además de objetos y documentos, la Fundación Labayru ha realizado un documental audiovisual con el título “Hamaika andra zurigorri- Once/Muchas mujeres rojiblancas”, con testimonios de gran valor emocional, histórico, social y deportivo.

En un libro permanecen anotados todos los nombres de las primeras abonadas del club. Seguro que más de un visitante ha reconocido a su ama o a su amama o, quizá a una tía.

Y si hoy en día existe el equipo femenino del Athletic es porque, en los años setenta, veinte jóvenes audaces se juntaron para jugar al fútbol. De ahí fueron surgiendo más equipos como el Sondika o el Leioa que perseguían un sueño. Sin duda, es una exposición histórica que nos ofrece la visión de unas mujeres luchadoras y valientes a quienes debemos mucho por haber abierto el camino para las que hemos llegado después.

Esta exposición, además de proporcionarnos información de un periodo de la historia, es un emotivo homenaje a todas aquellas pioneras que se calzaron las botas para disfrutar de su pasión por el fútbol, tanto en las gradas como en el terreno de juego.

Os dejo el enlace al museo por si queréis más información o adquirir una entrada.

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Mi agradecimiento a Asier Arrate por dedicarme un rato de su tiempo, por sus magníficas explicaciones y por posar conmigo al lado de la copa conseguida el pasado mes de abril.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

BENDICIONES EN URKIOLA

Como cada diecisiete de enero, se celebra en muchos lugares la festividad de San Antonio Abad, patrón de los animales. Este santo nació en una aldea de Egipto a mediados del siglo III después de Cristo.

Hoy he visitado el santuario de Urkiola que, cada año, recibe a numerosas personas acompañadas de sus mascotas y animales de granja para que sean bendecidas. Hace décadas era frecuente ver cómo los baserritarras llevaban a sus animales de labranza a bendecir, incluso el pan que se les daba de comer también era bendecido; así como el agua, el aceite o los cencerros que suelen portar el ganado. En la actualidad, son muchos los que trasladan hasta aquí a sus animales domésticos que son parte de la familia y que, con tanto amor, protegen y quieren. Esta fecha no es solo una celebración religiosa, sino que se ha convertido en una fiesta tradicional vasca donde poder adquirir algunos productos de la gastronomía local, como quesos, pan o dulces.

Andoni Renteria y yo hemos llegado a las once y veinte y ya se veía gente con sus mascotas. También, en unas jaulas hemos visto un conejo, una cabra, gallinas, y gatos. Pero, sin duda, el que ha atraido todas las miradas ha sido Perico, un burro muy tranquilo que llevaba en su lomo a un perrito con la ikurriña. El dueño nos ha contado que viene este día a Urkiola desde hace seis años.

Tras la misa de las doce del mediodía, los párrocos han salido a bendecir a todos los animales que esperaban fuera del templo, a pesar del frío.

Y, como siempre, no ha faltado la música de la trikitixa y el pandero que nos ha animado a todos a cantar «Ikusi, mendizaleak» y «Txoria Txori».

 

FOTOS: ANDONI RENTERIA

VIDEO, YO MISMA