MALDECIR Y BLASFEMAR TENÍA SU CASTIGO

El lenguaje siempre ha sido un tema del que se ha hablado mucho, sobre todo cuando no se usa correctamente.
Pero, una cosa es no utilizar bien los verbos o las frases subordinadas y otra muy diferente es pronunciar palabras soeces y malsonantes.
Eso es lo que debió pensar a finales del siglo XIX el Gobernador Civil de Bilbao cuando, a través de una circular, explicó la necesidad de erradicar ciertas palabras del vocabulario de los habitantes de la villa.
En esa carta hacía alusión a que en Vizcaya, con larga tradición católica, algunas personas maldecían y blasfemaban, con lo que faltaban el respeto a los vecinos y a todos los ciudadanos.
Y, como el objetivo era reeducar a aquellos malhablados, decidió que una multa de un máximo de 500 pesetas, les haría pensar dos veces antes de proferir insultos contra Dios y contra los Santos.
En las tabernas de la época era muy habitual escuchar frases en las que se incluían menciones nada acertadas a la Virgen.
Aquel lenguaje ofensivo hacía años que se venía observando en las calles y locales de nuestra villa, acrecentado durante la tercera Guerra Carlista. En aquella guerra blasfemaban los soldados de ambos lados, no solo los liberales.
El escritor Antonio Trueba fue uno de los más preocupados por esta moda que, según él, había sido importada por soldados y trabajadores que venían a nuestra provincia de diferentes partes de España.
Las maldiciones deseando verdaderas atrocidades al interlocutor y las obscenidades más bárbaras también tuvieron cabida entre los bilbaínos y vizcaínos de finales del XIX.


Pero si algo sorprendía especialmente, era el lenguaje soez de las mujeres de los pescadores quienes presumían de conciencia casta y devota y asistían a misa con regularidad.
Aquella manera de expresarse en Vizcaya y en todo el País Vasco, no sería la más adecuada pero formaba parte de sus comunicaciones diarias.
FOTO: INTERNET.

¡FELIZ ANIVERSARIO, PUENTE COLGANTE!

125 años cruzando a personas de lado a lado. Así es la vida del Puente Bizkaia desde aquel 28 de julio de 1893, cuando se inauguró.

Alberto de Palacio, nacido en Sara (Lapurdi) y fallecido en Getxo, fue el diseñador que, junto al constructor Ferdinand Amodin, plantearon su proyecto en 1888 de esta gran obra maestra de ingeniería y que fue aceptado por el Ministerio de Fomento dos años después.

Fue entonces cuando se constituyó la sociedad M. A. Palacio y Cía, primera concesionaria de la obra. La financiación vino de la mano de pequeños empresarios de la zona.

Fue una iniciativa privada que daba servicio al medio millón de usuarios que, en aquella época, cruzaban anualmente en barco de remos. Actualmente sigue siendo una iniciativa privada que atiende a más de cuatro millones de personas al año y a más de medio millón de vehículos.

Desde sus inicios, el objetivo de este transbordador fue el de unir ambas orillas pero sin entorpecer el paso de los barcos;  ya que, en aquel momento, Bilbao era uno de los puertos fluviales más activos de Europa.

Cuando se decidió la construcción de un puente se barajaron diferentes posibilidades como un transbordador sobre carriles, barcazas, puentes giratorios, levadizos…y hasta submarinos, hasta que se dio con la solución que hoy todos conocemos, al que se le llamó en sus inicios Puente Transbordador Palacio y que reunía todas las características que buscaban: como la posibilidad de transportar personas y carga, que el coste de su realización fuera conveniente y que se garantizara un uso regular.

Una de las curiosidades de aquel diseño era la intención de colocar ascensores con vistas panorámicas; aunque no se materializó hasta un siglo después de su inauguración.

Su construcción iba poco a poco llevándose a cabo con diferentes contratiempos como la cimentación de las torres en aquel terreno arenoso. Todo fue subsanándose con tiempo e ingenio mientras los vecinos de ambas orillas se maravillaban día a día con aquel asombroso y grandioso proyecto arquitectónico.

La barquilla original, construida en madera, fue probada con carga de mucho tonelaje y realizó varios servicios para comprobar que todo funcionaba bien y que soportaba el peso durante los minutos que dura el viaje.

Su estructura de hierro macizo desafía y acoge a todo el que lo ve desde ambas orillas de la ría.

Es capaz de combinar la verdadera función de transporte con la de símbolo y la de atracción turística. Declarado en 2006 Patrimonio Industrial de la Humanidad por la UNESCO, se ha convertido en un auténtico reclamo turístico, como así demuestran las cifras de usuarios y de curiosos que pasean por su pasarela.

En esta obra se fusionaron por un lado la moderna tecnología utilizada en puentes colgantes con cables como la mecánica de grandes vehículos que funcionaban con máquinas de vapor.

Hoy en día podemos asegurar que se ha convertido en todo un monumento de la Revolución Industrial construido con hierro, el material más habitual en la segunda mitad del siglo XIX para construir barcos, ferrocarriles o maquinaria.

Estos días no faltan diversas celebraciones en torno al puente, que todo el que se acerque hasta allí podrá disfrutar.

 

Foto en blanco y negro de la Fundación Sancho el Sabio del año 1969.El resto de fotos son de Andoni Renteria.

HISTORIAS DE ASTE NAGUSIA

Acudir a la presentación de un libro siempre es un momento mágico donde encontrarse con el autor, hablar con él y saber de su proceso creativo.
Eso es lo que yo hice ayer, 19 de julio a las siete de la tarde en el Hotel Abando de Bilbao, solo que, en este caso, el libro que se presentaba no está escrito por un autor sino por varios; ya que se trata de una antología de la VI edición del Certamen Literario Bilbao Aste Nagusia 2018.


Este concurso literario lo organiza cada año la Asociación Literaria Plaza Nueva Idasleak en colaboración con el Hotel Abando y la web literaria mundopalabras.es. El tema gira siempre en torno a las fiestas grandes de nuestra villa: a la ASTE NAGUSIA.
Para mí ha sido muy especial la edición de este libro, puesto que el relato que yo presenté en febrero, a pesar de no ser elegido ganador, ha sido seleccionado junto a otros para formar esta antología.
El acto comenzó con la bienvenida y agradecimiento del director del Hotel, Iñigo María de la Fuente, quien dio paso al escritor Iñaki Uriarte, impulsor de este certamen que ya se está convirtiendo en un imprescindible en nuestra villa.


La COMPAÑÍA DEL GARGANTUA, congregación lúdica de fieles botxeros consagrados al servicio de Bilbao, como se definen ellos, hizo entrega de tres “benjamines” de Agua de Bilbao a tres de los ganadores del certamen.


Al terminar la presentación y entrega de trofeos, el hotel nos obsequió con unas bebidas y unos deliciosos pintxos.


Estos momentos siempre se aprovechan para saludar a los amigos entre risas y charla.
No quise perder la oportunidad de fotografiarme con Marino Montero y Elena Marsal, miembros de la congregación que entrega los famosos “benjamines” y, por supuesto, la botella.


La concejala Beatriz Marcos y la periodista Amaya Martínez de Santos también acudieron al acto para felicitar a los ganadores.


Luis Ángel García Castresana, José Mari Amantes e Iñaki Astigarraga, siempre apoyando la cultura en nuestra villa.


Feliz con mi ejemplar donde, mi humilde microrrelato, es una pequeña muestra del amor que sentimos los bilbaínos por nuestras fiestas de agosto y por nuestro Botxo.
El libro se puede adquirir por diez euros en la recepción del Hotel Abando y en la web de mundopalabras.es


FOTOS: ANDONI RENTERIA