PASEO EN BARCO POR NUESTRA COSTA

Visitar Bermeo es siempre un placer y hacerlo con un cicerone nacido en esta villa marinera, mucho mejor.
Jon Ander es un buen amigo que me invita a conocer rincones de su pueblo y, además, me cuenta que me tiene preparada una sorpresa.
A las diez de la mañana me encontraba en el puerto esperando a mi guía. El cielo gris no presagiaba nada bueno pero confié en que mejorase.
Esa confianza se derrumbó cuando le vi llegar con una chaqueta impermeable. Si él vestía de esa manera solo podía ser porque iba a llover, como así fue.
Jon Ander, muy previsor y conocedor del clima de su pueblo trajo, además, un paraguas con el que caballerosamente me iba tapando.
Lo primero que hicimos fue dirigirnos a una cafetería situada cerca de la iglesia Santa Eufemia a desayunar. Una barra espectacular repleta de pintxos nos recibe al entrar.
Mientras tomamos el café y, señalando al exterior a través de la cristalera, me explica que a pocos metros nació él en una clínica para los hombres de mar y sus familias.
En la calle seguía lloviendo pero eso no impidió que, desde lo que denominan Gaztelu, tomara fotografías de “La Paloma”, el “almacén” de gas situado a ocho kilómetros de la costa.

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En el puerto, un grupo de remeros entrenaba en su trainera; desde mi posición podía escuchar su fuerte respiración debido al esfuerzo.
En este mismo lugar, me explica Jon Ander, que Franco solía pasar unos días de verano en su barco.
Me cuenta muchas anécdotas que, solo alguien que ha nacido y vivido aquí, puede relatar con tantos detalles.
Seguimos el paseo hasta la Atalaya, una campa con bancos y con una vista magnífica a la isla de Izaro. Allí se encuentra el monumento de Néstor Basterretxea, del año 1973 titulado MONUMENTO HOMENAJE AL PINTOR BENITO BARRUETA ASTEINZA.
A través de esta singular escultura se puede observar la famosa isla que aparece en la cabecera de algunas películas.

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A cien metros de la Atalaya me enseña la casa más antigua de Bermeo. Una edificación de intenso color azul, pequeña pero con muchísimo encanto y un coqueto terreno.

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La lluvia no cesa, Jon Ander mira el reloj y me indica que debemos volver; lo hacemos callejeando por el Casco Viejo, donde descubro apenada que muchos negocios han ido bajando sus persianas.
Agarrada a su brazo y debajo del paraguas, sigo sus pasos sin saber dónde me lleva.
Llegamos al puerto, donde hora y media antes, habíamos comenzado nuestro periplo por este pueblo marinero.
Falta un cuarto de hora para las doce.
Un grupo de personas entre las que se encontraban tres parejas inglesas, me dan la pista. Puerto, barco, gente…¡¡Jon Ander me ha organizado a un paseo por nuestra costa!!

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El barco en el que nos montamos se llama Hegaluze Barria y su fondo es como el de un catamarán, con dos cascos, lo que hace que la navegación sea absolutamente segura.
Su capacidad es de sesenta y seis pasajeros.
Nos colocamos en proa, ya que es el lugar de un barco donde, en caso de mala mar, se mueve menos.

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Una grabación por megafonía nos va explicando el recorrido en castellano, euskera e inglés.
Salimos del cobijo del puerto y la primera foto es para la estatua de Xixili situada en el contradique conocido como Punta de las Lamias. Representa un ser mitológico en forma de sirena y, cuenta la leyenda, que esta especie de brujas atraían a los pescadores y, cuando les tenían en sus brazos, les llevaban a Cabo Ogoño para ahogarlos.

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Nos acercamos a la isla de Izaro. Siempre he tenido muchas ganas de verla por detrás. La única manera es en barco y, después de toda la vida viéndola por delante, esa imagen despertaba mi curiosidad.

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Yo iba absolutamente emocionada, mirándolo todo, aunque la lluvia me fastidiaba bastante; además, no iba con la ropa adecuada y empezaba a notarlo. El pelo era una maraña, el viento descompuso mi peinado pero eso era lo de menos, lo peor es que empezaba a calarme la ropa y comencé a sentir frío.
La mar parecía un poco alterada, el barco subía y bajaba y, aunque mi amigo me tranquilizaba diciéndome que era imposible volcar debido al sistema de catamarán, sí que estaba un poco asustada.

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Poco a poco fui relajándome, los extranjeros del grupo iban hablando alto y riéndose como si estuvieran en un parque temático.
Seguimos hacia el cabo Ogoño, al lado de Laga. Las olas iban y venían, el barco subía y bajaba. Afortunadamente, no tuve sensación de mareo en ningún momento.
Las cavidades rocosas de Ogoño son espectaculares, las gaviotas reposaban y nos miraban. A saber qué pensarían de un barco cargado de humanos en un día de lluvia con las cámaras de fotos en las manos.
Nos aproximamos al puerto de Elantxobe y allí la embarcación entró para que observáramos sus edificios construidos en las empinadas calles que hacen de este pueblo un lugar tan pintoresco.

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Unos minutos más tarde salimos del puerto para dirigirnos de vuelta a Bermeo pasando por Mundaka. La lluvia no cesaba pero estábamos deleitándonos con un paisaje único.
En primer término podéis ver la ermita Santa Catalina. La original data del siglo XVI; ha sufrido muchas reformas e, incluso, hubo que reconstruirla porque a finales del siglo XIX se derrumbó.

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El viaje está a punto de finalizar, nos estamos acercando al puerto de Bermeo, el lugar de donde una hora antes partimos.
Ya con el mar en calma y con la tranquilidad de encontrarme a buen refugio en puerto, me atrevo a colocarme en la proa para que mi querido Andoni me tome esta fotografía.

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En tierra firme comparto mis impresiones con Juan el patrón del Hegaluze que me explica que no suele salir a hacer rutas si no hay mar tranquila, pero que tampoco puede prever con toda seguridad el tiempo.

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De cualquier manera, ha sido un verdadero placer y una auténtica experiencia que no olvidaré jamás y que aconsejo a todos los que quieran disfrutar del mar en toda su magnitud. Os dejo el enlace http://www.hegaluze.com/es/
Gracias a Juan el patrón del Hegaluze y, sobre todo, a Jon Ander por tan bonita sorpresa.
Fotos: Andoni Renteria.

8 pensamientos en “PASEO EN BARCO POR NUESTRA COSTA

  1. Y gracias a ti por tan maravillosa historia por tierra y mar de ese pueblo que siempre está en nuestra cabeza Bermejo , antes porque era el sitio que más miedo me daba porque cuando era entre niña y adulta , nos decían que allí estaban los locos metidos en el manicomio.
    Pero luego de mayor descubrí que Bermeo enamora y he ido bastantes veces.
    Me alucina que bien nos has contado todo . Que bien te han tratado y ese barco catamaran de anuncio y la bella subida en el, y Andoni con la cámara sacandote esas fotos.
    Precioso reportaje Esme , aguado pero de 10

    Le gusta a 1 persona

  2. Y gracias a ti por tan maravillosa historia por tierra y mar de ese pueblo que siempre está en nuestra cabeza Bermeo , antes porque era el sitio que más miedo me daba porque cuando era entre niña y adulta , nos decían que allí estaban los locos metidos en el manicomio.
    Pero luego de mayor descubrí que Bermeo enamora y he ido bastantes veces.
    Me alucina que bien nos has contado todo . Que bien te han tratado y ese barco catamaran de anuncio y la bella subida en el, y Andoni con la cámara sacandote esas fotos.
    Precioso reportaje Esme , aguado pero de 10

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