OLA DE FRÍO EN CARNAVAL

Las fiestas de Carnaval en Bilbao suelen celebrarse pasadas por agua y con frío, eso no es nada nuevo para los bilbaínos.
Pero, si hay una edición que se recuerda especialmente por la adversa climatología, fue la de marzo de 1916.
Aquellos días, el ánimo de los vecinos de la villa se encontraba por los suelos. No paraba de nevar y, además, la situación económica del país no era nada buena.
La prensa local destacaba la poca alegría carnavalesca y el tiempo tan desapacible. Llegaron, incluso, a comparar Bilbao con Siberia.
Solo los bailes privados, resguardados del frío, consiguieron calentar el humor en aquellos carnavales.
La intensa ola de frío con nieve y granizo enfrió más, si cabe, el ambiente festivo en el que no se arrojaron confetis en los desfiles como otros años, ya que consideraban que era una costumbre cursi y anticuada. Sin embargo, se puso de moda sujetar entre varios jóvenes a un pobre desgraciado y, restregar en su cara, un puñado de estos papelitos de colores hasta introducírselos en la boca.
No fueron alegres los carnavales, ni los disfraces estuvieron a la altura, siendo estos de mal gusto.
Y, para remate, el último día llegó la triste noticia del naufragio del trasatlántico español “Príncipe de Asturias” en la costa de Brasil. En el barco viajaban bastantes pasajeros vascos que perecieron en aquella catástrofe.
Decididamente, aquel marzo de 1916 se congelaron los corazones de los bilbaínos debido al frío y a la tristeza.

Para ilustrar el texto he tomado de internet esta foto del trasantlántico PRÍNCIPE DE ASTURIAS.

125 AÑOS DE LA ROBLA

Desde el pasado 12 de Febrero y, durante un mes, se puede visitar en el vestíbulo de la estación de La Concordía en Bilbao, una exposición que conmemora los 125 años de existencia del ferrocarril de La Robla.

La muestra consta de 24 paneles en los que se recoge información sobre esta línea férrea; la más larga de vía estrecha de Europa.

Los textos se acompañan de fotografías de finales del siglo XIX, cuando se inauguró, combinadas con fotos actuales.

Y, como no podía ser de otra manera, también se mencionan a las famosas pucheras donde se cocinaban con carbón exquisitos cocidos, sobre todo de alubias.

Esta exposición itinerante nos lleva de viaje por más de un siglo de historia ferroviaria donde se nos cuenta acontecimientos y detalles del proyecto de construcción, del promotor de la línea o de las diferentes fases de la explotación.

Sin duda, para los amantes de los trenes y de la historia en general, os recomiendo esta visita.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

 

AGUR, SARDINA. HASTA EL AÑO QUE VIENE

Hoy, martes de Carnaval, a las siete y media de la tarde la sardina esperaba en la Plaza Nueva al cortejo que la llevaría hasta su final.

Los monjes, la comitiva y los protagonistas de los carnavales bilbainos: Farolín y Zarambolas, de riguroso luto han iniciado su marcha mientras el resto de asistentes les seguíamos portando las consabidas velas.

Bajo una intensa lluvia, la tristeza por el fin de las fiestas de Carnaval se mitigaba con el dulce sabor de las sardinas de chocolate que, miembros de la Comisión de Fiestas, repartían ordenadamente.

La primera parada ha sido en el exterior de la iglesia Santos Juanes de la calle la Cruz, donde han bailado bajo los faroles que portaban.

De ahí, a buen paso, el cortejo se ha dirigido a la Plaza Santiago donde también se han detenido y, en latín, han pronunciado unas palabras que más parecían de una comedia que de un funeral..

Pocos minutos más tarde la sardina y el resto del séquito hemos llegado a la plaza del Arriaga mientras la lluvia se hacía más presente, como para darle ese toque tenebroso y trágico.

El maestro de ceremonias ha pronunciado un pequeño discurso y ha dictaminado que la sardina debía arder irremediablemente. Al instante se ha encendido la hoguera y se han lanzado varios fuegos artificiales.

Todo ha sucedido muy rápido; casi sin darnos cuenta, los allí presentes nos hemos despedido de los Carnavales 2018 y nuestra mente ya volaba pensando de qué nos disfrazaremos el año próximo.

FOTOS: ANDONI RENTERIA