HUMEDALES DE SALBURUA

Hace unos días visité los humedales de Salburua en el cinturón verde de Vitoria-Gasteiz.

Esta zona se encuentra en el barrio del mismo nombre donde estuvo ubicado el aeropuerto viejo de la ciudad, tristemente conocido por ser el aeródromo desde el que despegaron los aviones que bombardearon Gernika durante la Guerra Civil.

Las lagunas principales de estos humedales son: Arkaute y Betoño. Hace siglos fueron desecadas para transformar la zona en campos de cultivo pero, desde 1994, se fueron recuperando para convertir este lugar en uno de los humedales más importantes del País Vasco.

En sus 206 hectáreas de superficie dispone de varios recorridos con un total de nueve kilómetros para disfrutar de la naturaleza en plena ciudad.

Después de estacionar el coche en el amplio aparcamiento, me dirigí al Centro de Interpretación ATARIA donde me facilitaron un plano y me atendieron amablemente ofreciéndome respuestas a todas mis preguntas.

En el interior del edificio se puede interactuar con diferentes objetos que explican la historia de la flora y fauna que allí conviven.

Existen paneles informativos, maquetas, zona de relax, zona de juegos…y un magnífico mirador que ya es el símbolo de este centro.

Con el plano en la mano me encaminé por un sendero para realizar uno de los recorridos.

Atravesé puentes, observé pequeñas cascadas, me crucé con varias personas y me embelesé con el vuelo de una cigüeña que recogía ramas para la construcción de su nido.

En una de las casetas de observación me quedé unos minutos para disfrutar de la escena en la que varios ciervos cruzaban la balsa hasta alcanzar un pequeño islote. En el agua los patos conviven en perfecta armonía con garzas y otras aves.

Nunca había visto tantos nidos de cigüeñas; es una estampa maravillosa. No me extraña que ornitólogos de diferentes lugares de Europa lleguen hasta Salburua para disfrutar de este bucólico lugar.

Durante mi paseo comprobé que han habilitado zonas de descanso donde sentarse a comer un bocadillo o, simplemente, disfrutar del silencio y de la abundante flora.

Todo se encuentra muy limpio y muy cuidado. Realmente merece una visita.

FOTOS: ANDONI RENTERIA.

PERSONAJE SILENCIOSO

Ayer, veinticuatro de enero, se concedió un reconocimiento muy especial que, desde el año 2012, la GOTA DE LECHE entrega a esas personas que, sin querer hacer ruido ni llamar la atención ni mucho menos buscar la fama, ayudan y colaboran con esta entidad benéfica con sede en el Hotel Silken de Indautxu.
A las siete y media de la tarde, uno de los salones del hotel, se encontraba a rebosar de personas de buen corazón que, siempre permanecen cerca de las causas solidarias y de las buenas acciones, como la que lleva realizando LA GOTA DE LECHE desde hace más de un siglo.

El título del galardón lleva un nombre sugerente y curioso, sobre todo, teniendo en cuenta que, este año, recae sobre un matrimonio de pianistas. Joaquín Achúcarro y su esposa Emma Jiménez son los nuevos PERSONAJES SILENCIOSOS de Bilbao.
Han recorrido los escenarios de todo el mundo con su música y sus magníficas interpretaciones y, sin embargo, siempre han tenido tiempo para las obras solidarias.
Se les veía emocionados pero, sobre todo, muy felices rodeados de amigos.


A la cita no faltaron los cantantes Amaya e Iñaki Uranga como padrinos de esta asociación, Julio Piñeiro, representante de La Gota de Leche, Marino Montero, Relaciones Públicas, la concejala Beatriz Marcos y muchas más personas de la sociedad bilbaina.
Hubo intercambio de regalos entre los galardonados y el pintor Iñaki García Ergüin.


La música siempre es un ingrediente en estos actos y, ayer, Iñaki Basabe, Mikel Bilbao y la Coral Arraizpe nos amenizaron la velada.


El hotel nos sirvió unos deliciosos canapés mientras felicitábamos a los nuevos Personajes Silenciosos entre risas y buena charla.


El evento terminó cuando se colocó en la fachada del hotel una placa conmemorativa de la creación de la Asociación Benéfica mientras el coro cantaba AGUR JAUNA.


FOTOS: ANDONI RENTERIA

INAUGURACIÓN DE “CENSURAS-ZENTSURAK”

Ayer, 18 de enero en Bizkai Aretoa, se inauguró la exposición de Agustín Ibarrola titulada “CENSURAS-ZENTSURAK”.

En esta muestra, que se puede visitar gratuitamente hasta el próximo 28 de febrero, se recogen las obras de Agustín Ibarrola en dos momentos de su vida artística y personal.

Por un lado, en la Sala Chillida se exponen carteles, grabados y collages que realizó entre los años 1961 y 1976 durante su etapa antifranquista.

Y, en la Sala Axular, se puede ver una colección de fotografías de los atentados que sufrió en el bosque de Oma por parte de ETA. También se muestran esculturas de encapuchados.

El comisario de la exposición es su hijo José Ibarrola que agradeció la asistencia a todos los que allí nos congregamos y explicó en qué consistía la muestra.

El acto comenzó cuando el nieto de Ibarrola e hijo de José, Naiel Ibarrola, nos deleitó con un montaje audiovisual de música e imagen.

El Vicerrector del campus de Bizkaia, Patxi Juaristi, agradeció en su discurso a Agustín, en primer lugar, y a todos los que habían hecho posible esta fantástica exposición que se enmarca dentro del Festival Zentsura At contra la censura en el arte, cuyo director, José Ángel Serrano también tuvo palabras de agradecimiento y elogio hacia Agustín Ibarrola.

Al terminar el acto protocolario, todos los asistentes tuvimos tiempo para charlar, comentar las obras y tomar un refresco.

En esta foto me veis con José Ibarrola y sus hijos Naiel y Martin y con mi amiga Beatriz Marcos.

También pudimos charlar con Iñaki Astigarraga y José Ángel Serrano.

El periodista David Barbero tampoco quiso perderse esta oportunidad de admirar la obra de Agustín Ibarrola.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

VISITA GUIADA AL BEC

Desde su inauguración, el BEC (Bilbao Exhibition Center) es un lugar de referencia para muchos de los importantes eventos que llegan a Bilbao o, más concretamente, a Barakaldo.

Tras la desaparición de la Feria de Muestras de Bilbao y, pensando en un espacio mucho más grande, decidieron ubicarla en esta población fabril.

En este post os quiero contar mi experiencia en la visita guiada que realicé a su interior.

El encuentro con la guía se produjo en el hall de entrada donde, después de saludar al grupo que hasta allí nos habíamos acercado, nos comentó que en 2004 se inauguró este recinto ferial, uno de los más modernos del mundo.

Accedimos por las escaleras a la sala de prensa donde se convoca a los medios de comunicación para informar de los eventos o de cualquier circunstancia referente al lugar donde nos encontramos.

 

De allí continuamos avanzando por grandes pasillos y muchas escaleras, hasta llegar a la quinta planta donde, al acercarnos a las cristaleras, observamos los pabellones desde arriba.

También se nos permitió acceder a algunas salas de reuniones que, según nos explicó la guía, disponen de paneles movibles para utilizarlos a demanda del promotor del evento. Estas salas son alquiladas por empresas para organizar actos con sus empleados o con sus clientes.

En ese momento dos de ellas estaban siendo utilizadas para realizar exámenes de Euskera, por lo que nos pidieron no hacer mucho ruido para no molestar a los que dentro se concentraban en la prueba.

Los grandes pabellones son muy versátiles y, de igual manera, se colocan mesas y sillas para unas pruebas académicas, como se engalanan para recibir a algún famoso cantante.

Uno de los pabellones más conocidos es el Bizkaia Arena donde diez mil espectadores pueden asistir a los grandes conciertos que, a lo largo del año, se programan.

 

La zona de carga y descarga nos la mostró pasando por una gran puerta no accesible al público. Alguien preguntó cuántas plazas de aparcamiento disponía este centro y la guía nos aseguró que son 4000 los coches que puede alojar el BEC en sus bajos.

En una sala cercana a la puerta principal pudimos disfrutar de una colección de fotografías de los diferentes eventos y actos realizados durante estos años en el BEC.

Llevábamos más de cuarenta y cinco minutos y nos faltaba de ver la terraza.

Todas las personas del grupo estábamos impacientes por subir a la última planta sabiendo que disfrutaríamos de unas inmejorables vistas desde los  casi cien metros de altura de esta terraza y sus más de trescientos metros cuadrados de superficie.

Los sesenta minutos de visita resultaron muy amenos, por lo que os animo a que lo visitéis.

FOTOS: ANDONI RENTERIA.