JORGE Y JAVIER, CREADORES DE «YO FUI A EGB»

Jorge y Javier, Javier y Jorge, ellos fueron a EGB. No hay duda.
Jorge Díaz y Javier Ikaz, son amigos y residentes en Bizkaia, como diría la inolvidable Mayra Gómez Kemp en aquel programa ochentero “Un, dos, tres…responda otra vez”. Ellos son los creadores de un movimiento social, un fenómeno mediático llamado YO FUI A EGB.
Hace unos días me invitaron a su sede bilbaína para conocer mejor su trabajo y para pasar un buen rato recordando una época que nos marcó a todos los de una generación.
He de confesaros que me hace muchísima ilusión que me recibáis en vuestro templo “egebero”. Pero, vamos a comenzar por el principio. ¿Cómo empezó todo este fenómeno?
-Hace unos quince años nos conocimos a través de amigos en común. Acudíamos a conciertos, al cine, a cenar con nuestras parejas y, dado que veníamos del mundo de la publicidad y de la informática, siempre pensábamos que teníamos que crear algo diferente. Hasta que un día surgió la frase YO FUI A EGB y nos pareció un nombre magnífico que identifica a una época y a todos los que la vivimos. Pero, realmente, no sabíamos cómo darle forma; así que, lo primero que hicimos fue abrir una página en Facebook.

Días más tarde, la cifra de seguidores empezó a aumentar y nosotros veíamos con asombro cómo crecía sin parar. Un año después, el número de seguidores se duplicó sin encontrar una explicación, ya que nosotros no hacíamos nada diferente. Nos llegaban mensajes de amigos en los que nos comentaban que famosos como Carlos Latre, Pablo Motos o Iker Casillas retuiteaban y compartían nuestros posts. ¡Era increíble!
Eso debe de ser un subidón.
-Desde luego que lo era. Pero seguíamos sin ser conscientes de la repercusión y la fama que estaba cogiendo nuestra página. Veíamos con estupor cómo se hacía viral. Entonces nos dimos cuenta de que no habíamos registrado la marca, por lo que lo hicimos enseguida.
A vosotros no se os ve mucho, sois más de estar detrás.
-Nosotros no buscamos la fama. Entendemos que es la marca la que se lleva toda la popularidad y el cariño de la gente. Desde el principio, nosotros decidimos aparecer en los medios lo justo. Nos propusieron colaborar en un programa de televisión con una sección fija y, después de valorarlo, tomamos la decisión de no aceptar. Aunque eso no significa que tengamos problema en aparecer en los medios cuando nos invitan a una entrevista.
¿Sois conscientes de que os han copiado vuestra marca con nombres parecidos?
-Sí, por supuesto. Lo sabemos y, ante eso, no podemos ni queremos luchar. Nosotros tenemos claro quiénes somos y nuestros seguidores, también.

Mientras charlamos yo reconocía, con verdadera sorpresa e ilusión, diferentes objetos que todos los de la generación EGB hemos tocado, jugado, comido o leído…alguna vez. Por ejemplo, los chicles Cheiw que, todavía, mis papilas gustativas recuerdan su sabor tan característico. Entre risas y nostalgia, los tres aseguramos que es una pena que ya no existan muchas de las “chuches” que comíamos de niños.

Veo que, a lo largo de este tiempo, habéis recopilado muchos y diversos objetos.
-Sí, pero aquí no están todos. La mayoría se encuentran “de gira” en la exposición que se inauguró en Gijón, luego en Madrid y ahora deberían exponerse en Valladolid pero, por el tema de la pandemia, se han quedado allí hasta que vengan tiempos mejores y podamos continuar con la ruta por diferentes ciudades.
¿Cómo los conseguís?
-Pues mira, de varias maneras. Algunas veces hemos llegado a comprar caramelos o chicles que, con el tiempo y después de haber pagado un dinerito por ellos, se nos han estropeado. En otras ocasiones, es la gente la que nos envía mensajes y fotos contándonos que guardan verdaderos tesoros y, si nos parecen interesantes, viajamos a algún lugar de España para adquirir esos recuerdos. Pero nos es imposible recoger y guardar todo lo que nos ofrecen.

En un momento de la conversación Jorge y Javier me muestran vasos de la famosa crema de chocolate que lleva su marca en el envase. Muy orgullosos me cuentan que fue la propia empresa quien se puso en contacto con ellos para esta promoción con la que colaboraron encantados.

-Imagino que os pedirán a menudo que vuestro sello aparezca en diferentes artículos.
-Sí, muchas veces. Pero no queremos quemar la marca y, por eso, elegimos meticulosamente y con rigor dónde poner nuestro sello.
También en este tiempo habréis conocido a muchos personajes que jamás hubierais imaginado.
-Sí, somos muy afortunados. Hemos compartido mesa con algunos de los cantantes de nuestra época que todos conocemos; con escritores en ferias de libros; con actores de renombre. Una de las personas que nos hizo mucha ilusión conocer fue Mayra Gómez Kemp, la incombustible presentadora del “Un, dos, tres…”

En una de las baldas reposan sus libros, los que ellos han escrito y que contienen, además de imágenes de objetos, fotografías de variadas escenas “egeberas” en aulas de colegios, en fiestas o en otras situaciones.
Javier me explica que han escrito cuatro libros y que, el primero, fue un auténtico bombazo. Me asegura que siguen vendiéndolos muy bien y que muchos adultos los compran para que sus hijos lean y descubran cómo vivíamos treinta o cuarenta años atrás.

Y, por si esto fuera poco, también habéis sacado al mercado un juego de mesa.
-Sí, es una buena idea para divertirse y aprender en familia, sobre todo en estos momentos que pasamos más tiempo en casa.

Es entonces cuando Jorge coge una tarjeta y comienza a preguntarme sobre televisión y comidas. Se trata de un juego muy completo en el que hay preguntas y pruebas. Además, contiene también los famosos cromos que se volteaban con la mano.

Incluso, hace unos meses estabais de gira.
-Bueno, eso sí que fue un auténtico espectáculo que jamás olvidaremos. Desde 2018, más de diez ciudades españolas visitamos con un cartel excepcional. Desgraciadamente, con la pandemia está difícil programar giras. En Bilbao también hemos organizado muchas fiestas en diferentes discotecas y lo pasamos genial. Ojalá pronto podamos repetirlas.
Escuchando vuestro relato muchos pensarán que YO FUI A EGB, es un hobby para vosotros.
-Si hay algo que queremos destacar es que, tras diez años al frente de nuestra marca, podemos asegurar que nos ganamos la vida con esto; que es un trabajo a pesar de que no falta quien cree que lo que hacemos es jugar. Detrás de las publicaciones, la gira, los libros, los viajes…hay una labor que requiere un gran esfuerzo y muchas horas invertidas a diario. Nunca dejamos de trabajar. Para nosotros no existen los fines de semana porque siempre estamos alerta en busca de historias, anécdotas, fotos o contestando los cientos de mails o mensajes en las redes sociales.
Os entiendo perfectamente porque, desde hace unos años, estoy en este mundo y sé que las redes requieren mucho tiempo y mucha creatividad. Y, si me permitís, yo considero que realizáis, incluso, una obra social trayendo a la memoria de todos los que os seguimos, aquellos maravillosos años en los que fuimos tan dichosos.
-Hemos recibido mensajes, a lo largo de estos diez años, agradeciéndonos lo que hacemos. Personas que sus infancias no fueron muy felices, pero que recuerdan momentos entrañables con añoranza. Críticas no solemos recibir porque no entramos en temas que puedan suscitar enfados entre nuestros seguidores.

Mientras me siguen contando, me fijo en una máquina de juegos de aquella época y les comento que yo era muy aficionada al SPACE INVADERS. Dicho y hecho, Javier la enciende y busca el programa. En dos minutos regreso a mi adolescencia en la sala de juegos de mi barrio rodeada de amigos compitiendo por ver quién hace desaparecer más marcianos. Ya no tengo la agilidad de entonces y me matan enseguida, así que seguimos con nuestra charla. En esta ocasión, sobre nuestros libros preferidos de entonces: LOS CINCO Y LOS HOLLISTER que no pueden faltar en las baldas de los egeberos. Me sorprenden con un libro de texto que todavía tengo por casa.

Contadme alguna curiosidad que os suceda en las redes.
-Muchas de las fotos que publicamos nos las hacen llegar nuestros seguidores y, cada vez que colgamos imágenes de grupos de alumnos en sus clases, siempre hay quien nos dice que se reconoce entre los niños o las niñas. Incluso reconocen a sus compañeros, aunque no sea ni su clase, ni su colegio, ni su ciudad. Es muy curioso y divertido leer los comentarios. La única explicación que vemos es que la ropa, los peinados y el entorno de la foto, eran tan comunes para todos que nos lleva a confusión.
¿Cómo conseguís no repetir contenidos?
-El único secreto es el tiempo. Mucho, mucho tiempo delante del ordenador, rebuscando y rebuscando. Sin embargo, es inevitable que alguna vez en estos diez años hayamos repetido algún contenido.
Me comentabais que la gente os envía fotografías. Contadme alguna cosa simpática o curiosa que os hayan mandado.
-Si, a veces nos sorprenden con cosas como un señor que nos envió una foto de una caja de golosinas que un tío suyo tenía guardada y que la descubrieron cuando falleció. En otra ocasión fueron unos obreros que, al cavar una zanja, encontraron enterrados envases de Tigretones y Bollicaos. Nosotros a estos hallazgos los llamamos “Arqueología EGB”.

Me pasaría horas escuchando sus miles de anécdotas, pero deben seguir trabajando para continuar ofreciéndonos esos gratos recuerdos. Eso sí, antes de marchar, les pido una foto con Espinete y Mazinger Z, dos de los personajes de cartón que decoran las paredes de su oficina.

Ha sido un verdadero placer charlar con Jorge Díaz y Javier Ikaz, nuestros egeberos favoritos.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

UNA PROCESIÓN ACCIDENTADA

Posiblemente fue una de las procesiones religiosas más accidentadas y controvertidas de la historia de Bilbao. El nueve de octubre de 1904 estaba previsto una peregrinación a Begoña para visitar a la “amatxu”. El entonces Gobernador Civil de Vizcaya, don Fernando de Torres y Almunia, no admitía otra propuesta: el recorrido partiría de la Plazuela de Santiago, continuaría por el portal de Zamudio, la calle la Cruz y subiría las Calzadas para llegar a Begoña. No permitiría que se opusieran ni los organizadores de la peregrinación ni la Diócesis.
El año anterior habían acaecido varios disturbios en la misma procesión y, para que no ocurriera lo mismo, estaba previsto que se contara con la presencia de más efectivos que, en caso de necesidad, utilizaran la fuerza. Además se prohibió un acto político organizado por republicanos y socialistas que tenía lugar el mismo día. Todo para evitar confrontaciones y problemas, ya que los ánimos estaban un poco calientes.
Días antes se había convocado un pleno extraordinario en el Ayuntamiento en el que los republicanos exigían al consistorio que prohibiera aquella manifestación religiosa que consideraban contraria a las libertades. Por otro lado, los conservadores, los monárquicos y los nacionalistas les acusaban de atentar contra la libertad de pensamiento. Al final y, después de mucha tensión y posturas encontradas, la procesión se desarrollaría como estaba previsto.


Llegó el día y el acto se pudo celebrar con bastante tranquilidad excepto por algún incidente aislado. Sin embargo, los problemas surgieron cuando el desfile terminó y los peregrinos bajaban de nuevo a la villa para ir a sus casas. Algunos jóvenes increparon a los que habían subido en procesión e, incluso, les arrebataron sus escapularios y medallas de la virgen mientras cantaban la “Marsellesa”. La guardia civil y el ejército tuvieron que intervenir para apaciguar a tanta gente de uno y de otro bando.
Afortunadamente, a pesar del monumental lío, no hubo casi heridos aunque sí muchos detenidos a los que les incautaron varias armas blancas y alguna pistola.

FOTO: INTERNET

LA ÓPERA EN BILBAO

Durante los siglos XVIII y XIX eran escasas las actuaciones líricas en la villa de Bilbao; hasta que, en el año 1953, cuatro amantes de la música decidieron crear la ABAO, la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera. Estos cuatros socios emprendedores y valientes fueron: José Luis de la Rica, presidente; Guillermo Videgain, vicepresidente; José Antonio Lipperheide, tesorero y Juan Elúa, secretario. Consiguieron convencer a más de quinientos futuros socios para participar en esta aventura arriesgada que contó con algunas ayudas de instituciones como la Embajada italiana que, durante un tiempo, les ofreció una aportación económica.

Comenzó su andadura representando obras románticas francesas e italianas de autores como: Verdi, Rossini, Puccini o Donizetti y títulos como Rigoletto, Aida o Bohéme, puesto que no se atrevían a arriesgar con producciones modernas ante el conservador público bilbaíno. A partir del año 1977, siendo Eugenio Solano presidente, cambió la forma de gestionar la sociedad creándose diferentes comisiones y distribuyendo así mejor las tareas económicas, divulgativas o artísticas.

Durante muchos años el Coliseo Albia fue sede de la ABAO; así como el lugar para las representaciones, a pesar de no ser suficientemente grande ni cómodo para la ejecución de la mayoría de las obras.

Desde el año 1999 la ópera en Bilbao se representa en el Palacio Euskalduna cuyo escenario cuenta con todas las prestaciones, una inmejorable sonoridad y un aforo de 2100 personas.
Para celebrar el cincuenta aniversario de la sociedad, en abril de 2003 se reestrenó la ópera ZIGOR de Francisco Escudero; la única obra íntegramente cantada en euskera que fue estrenada en el año 1967 durante la dictadura franquista.
En estas seis décadas desde su creación han ocurrido muchas anécdotas y muy dispares, como aquella tarde en la que la soprano que debía interpretar un papel en Macbeth se indispuso y hubo que buscar otra artista a la que trajeron en avión privado hasta Bilbao. O como el cabreo monumental de Bastianini que se negó a recoger la medalla de oro de la ABAO y el Gobernador Civil le impuso una multa.

Realmente es un orgullo para la ABAO y para sus más de ocho mil socios, no solo haber cumplido las expectativas de aquellos cuatro pioneros, sino haberlas superado con creces.

(FOTO INTERNET)