DOÑA CASILDA ITURRIZAR

Casilda Margarita de Iturrizar y Urquijo nació en Bilbao en el año 1818 en el seno de una familia de modestos comerciantes. Su padre, además de dedicarse a la venta, también ejercía de mediador en conflictos empresariales. Los negocios no le fueron muy bien a su progenitor; cuando ella contaba catorce años se declaró en quiebra y la vida de la familia dio un giro significativo. Un año más tarde, José de Iturrizar falleció dejando viuda y seis hijos.
Debido a estas circunstancias, Casilda se colocó como sirvienta en la casa del viudo Tomás José de Epalza, antiguo conocido de su padre, con quien se casaría años después.
El 1 de mayo de 1859 se dieron el “sí quiero” en la iglesia de San Nicolás teniendo él 60 años y ella veinte menos. No tuvieron hijos por lo que Casilda dedicaba su tiempo a la casa y a colaborar en numerosos actos sociales y de caridad que se celebraban en la villa.
En los albores de su vida y viéndose muy enfermo, Tomás de Epalza, testó a favor de su esposa otorgándole los máximos poderes para que dispusiera, a su fallecimiento, de la gestión de todos sus bienes y negocios y repartiera el dinero con quienes estimara oportuno, como sus familiares o el personal de servicio. Es decir, le nombraba heredera absoluta de toda su fortuna.
Al morir su esposo, Doña Casilda comenzó a realizar donaciones a los más desfavorecidos de la villa. Financió la construcción de las escuelas del Tívoli, creó becas para los mejores alumnos de los centros de enseñanza públicos, patrocinó actividades de la Sociedad Coral, ayudó a diversas instituciones religiosas y, tras su defunción, todavía quedaba suficiente capital para legarlo tanto a la Casa de la Misericordia como al Hospital Civil.
El 22 de febrero de 1900 aquella generosa mujer murió en su vivienda frente al Arenal.
Doña Casilda es la única persona que posee dos localizaciones en Bilbao. Por un lado el parque que lleva su nombre y donde existe una estatua a pocos metros de la plaza del Sagrado Corazón obra del escultor Agustín Querol, en la que se representa su vida dedicada a la caridad además de un relieve con la imagen de su esposo; y, por otro, la calle Viuda de Epalza en el Arenal.

FOTO MÍA.

KAIFÁS, OTRO TXIRENE

Seguro que tenía nombre y apellidos pero era un dato desconocido para los bilbaínos de finales del siglo XIX, ya que todos le llamaban Kaifás.
Aquel personaje txirene frecuentaba la acera del Café Bulevar en el Arenal y se dedicaba a vender lapiceros a los que, a veces no se les podía sacar punta y cuando algún cliente se quejaba de ello, le decía sin pudor: “Pues, estás perdido; en esta vida para triunfar hay que sacarle punta a todo”.
Así era Kaifás, sin reparos.
Pero si algo le gustaba a este personaje de nuestra villa era, sin duda, piropear a las mujeres.
Eran muy famosos los dichos que se le escapaban cuando delante de él pasaba una guapa fémina. Si la dama en cuestión tomaba dirección a San Nicolás, Kaifás exclamaba con fervor: “Suuuu padre”; mientras que si se dirigía hacia La Ribera, la frase era: “Suuuuu madre”.
Ahora bien, si a la señorita se le veía un poco el muslo entonces era más vehemente y gritaba:” ¡¡¡Hija de mi vida!!!”.
Y, admirando mujeres, regalándoles piropos y vendiendo lapiceros, Kaifás se fue convirtiendo en un bilbaíno imprescindible en las calles de Bilbao hasta que a mediados del siglo pasado desapareció.
A pesar de ser poca la información de este personaje he querido darle su lugar en esta sección de personajes txirenes.


La foto es un dibujo del gran ilustrador y txirene K-Toño Frade, recientemente fallecido, tomada del periódico Bilbao donde él escribió sobre Kaifás.

COMANDANTE MAZARREDO

José de Mazarredo Salazar Muñatones y Gortázar nació en Bilbao el ocho de marzo de 1745 y falleció en Madrid a los 67 años.
Militar de profesión está considerado uno de los mejores marinos de España de su época y fue teniente general de la Real Armada.
A los catorce años ocupó la plaza de guardiamarina en Cádiz embarcándose en el chambequín Andaluz y demostrando su habilidad una noche que impidió que el buque se estrellara contra las Salinas de la Mata.
Aquella noche de tormenta consiguió con su bravura salvar a más de trescientos hombres.
Tras doce años de duro trabajo le nombraron ayudante de la mayoría del Departamento de Cartagena.
En 1772 embarcó en la fragata Venus con la que llegó hasta Filipinas. Tres años más tarde participó en la expedición contra Argel encargándose de los guardiamarinas de Cartagena. Él fue quien ideó los planes de navegación, fondeo y desembarco de más de veinte mil hombres del ejército.
El rey Carlos III le nombró alférez de la Compañía de Aguamarinas de Cádiz. También se dedicó a formar a jóvenes en el arte de la náutica y las maniobras además de escribir diferentes tratados sobre el tema como la «Colección de Tablas para los usos más necesarios de la navegación».
En 1778, recién nombrado comandante del navío San Juan Bautista, realizó varios levantamientos hidrográficos en la península contribuyendo, de esta manera, a la creación del “Atlas Marítimo”.
Pocos meses después se convirtió en mayor general de la escuadra del general Gastón donde puso en práctica los “Rudimentos de Táctica Naval” y las “Instrucciones de señales” que había escrito durante su etapa de teniente de navío.
Con su valor y su inteligencia fue escalando posiciones y rangos dentro de la marina militar. Fueron muchas las campañas en las que participó activamente y eso le valió el reconocimiento de los altos mandos.


En 1789 pasó una larga temporada en Madrid escribiendo las “Ordenanzas” aunque debió dejarlas inconclusas porque se embarcó de nuevo, terminándolas cuatro años después.
Ante el propio Napoleón en París tuvo que luchar por los intereses de España, el francés disgustado le retuvo en la Ciudad de la Luz durante una temporada y consiguió que el Gobierno Español le cesase, conminándole a regresar a Cádiz.
A partir de ese momento fueron muchos los desencuentros con la corte y, por ello, fue desterrado primero a Santoña y después a Pamplona.
En 1812 vuelve a Madrid donde enferma de gota hasta fallecer el día 29 de julio de ese mismo año.
En Bilbao se le recuerda con una alameda.

 

Foto tomada de Internet