UNIVERSIDAD DE LA PELOTA

Narciso Salazar, Erdotza Menor, Claudio, Andrinua, Muguerza I, Bengoa, Elorza, Recalde…son algunos de los pelotaris que, a lo largo de más de cien años, han practicado la cesta punta en este frontón municipal de Markina-Xemein, construido en 1798 por Martín de Usatorre y bautizado como la Universidad de la Pelota. Esta disciplina es la más conocida, pero no la única; ya que, en esta cancha también se ha jugado a mano, a pala, a remonte y a raqueta femenina. A lo largo de su historia ha sido remodelado en multitud de ocasiones hasta llegar a su aspecto actual. Con unas dimensiones de 54,2 metros de largo por 11 metros de ancho y los mismos de alto, permite una capacidad de mil personas sentadas y trescientas de pie.

Aunque los primeros documentos que se conservan datan del siglo XVI, ya se jugaba a pelota en Euskadi en la Baja Edad Media. Doscientos años más tarde se levantaron frontones de manera generalizada por toda la geografía consolidándose, así, como un deporte popular. Comenzó a internacionalizarse y se construyeron numerosos frontones en países como Argentina, México, Cuba o Estados Unidos; país al que se trasladaron muchos pelotaris de Markina-Xemein como Chino Bengoa o Erdotza.

En la “Uni” han entrenado y competido más de cuatrocientos profesionales originarios del pueblo como, por ejemplo, el gran pelotari Erdoza Menor quien falleció en el frontón Novedades de Barcelona por un infarto en pleno juego. Actualmente se le recuerda con un monumento realizado por Ricardo Iñurria junto al frontis, en la zona de las gradas. En 1966, después de que Orbea quedara en coma por un accidental pelotazo en la cabeza, se tomó la decisión de que los pelotaris jugaran con casco; algo que al principio no les gustó porque les incomodaba. Incluso, algunos llegaron a argumentar que se perdería la esencia del juego.

Tanto en deporte rural como en pelota, los oriundos de Markina-Xemein siempre han gozado de mucha fama, demostrando su fuerza y destreza. De hecho, es muy posible que sea de los pocos pueblos de Euskal Herria que cuenta con tantos deportistas profesionales.

FOTO: ANDONI RENTERIA

PRESENTACIÓN DE «HISTORIA DE BIZKAIA EN PILDORITAS»

Ayer, diez de junio de 2024 se presentó mi nuevo libro titulado HISTORIA DE BIZKAIA EN PILDORITAS, editado por Ediciones Gallo de Oro con su sello editorial Bilbao Gloria Mundi. El acto tuvo lugar a las siete de la tarde en el salón de actos de la emblemática Biblioteca de Bidebarrieta en el Casco Viejo bilbaino.

Minutos antes de comenzar la gente iba colocándose en las butacas mientras yo saludaba a unos y a otros. A las siete en punto, el cantante Iñaki Basabe subió al escenario con su guitarra y nos deleitó con el reconocido tema «Bizkaia Maite» de Benito Lertxundi.

 

Después de la estupenda interpretación de Iñaki, el popular y reconocido periodista y presentador de Telebilbao, Joseba Solozabal y yo recorrimos el pasillo central hasta llegar al escenario.

Tras los agradecimientos al público por su asistencia, Joseba comenzó su presentación tanto del libro como de mi persona.

Al escenario subieron, también, Andoni Renteria autor de la mayoría de las fotos del libro y, por supuesto, Beñat Arginzoniz, editor de El Gallo de Oro.

La velada se desarrolló entre emociones, risas, complicidad y muchas ganas de conocer más sobre la historia de nuestro territorio.

También quisieron intervenir con sus preguntas y comentarios varios asistentes.

Al terminar, todos aquellos que ya tenían el libro en su poder, esperaron pacientemente la cola para que yo estampara una firma en él, además de darnos un abrazo, expresarles mi gratitud y ofrecerles un bombón.

Y, ¡cómo no!, no podía faltar una imagen de todos mis amigos.

Para terminar solo me queda daros las gracias a todas y cada una de las personas que os acercasteis hasta la biblioteca para apoyarme en un día tan importante para mí; a Joseba Solozabal por su maravillosa presentación; a Ediciones Gallo de Oro y, por supuesto, a ANDONI RENTERIA por sus fotos y videos.

 

PALACIO DE LAS BRUJAS

Son muchas las leyendas alrededor de este palacio inacabado situado en una colina del barrio de Amezaga en el municipio de Güeñes. Su nombre oficial es Palacio de Hurtado de Amézaga, aunque se le conoce como Palacio de las Brujas. Una de esas historias nos transporta al siglo XVII cuando el señor Baltasar Hurtado de Amézaga, soldado valeroso e intrépido, fue nombrado Marqués de Riscal por el rey Felipe V en reconocimiento a sus servicios. El recién estrenado noble, en agradecimiento, tuvo la idea de invitar al monarca a alojarse unos días en su vivienda; ofrecimiento que el soberano rechazó argumentando que, en toda la zona, no existía una morada adecuada y digna para cobijar a un rey.

El señor Hurtado de Amézaga se sintió tan humillado que decidió reformar su casa solariega y comenzar la construcción de un palacio apropiado para hospedar a tan distinguido invitado y a todos cuantos vinieran. El encargado de tan relevante proyecto fue el reconocido arquitecto guipuzcoano Martín de Zaldua, muy influyente en la arquitectura vasca de aquella época. Desafortunadamente, el marqués no llegó a verlo terminado porque falleció en Flandes un tiempo después y las obras se detuvieron para siempre; ya que había dejado escrito en su testamento que, si a él le sucedía una desgracia, el palacio jamás pudiera terminarse ni venderse.

Otra de las historias que se cuentan está envuelta en un halo de misterio. Se dice que uno de los hijos de la familia Hurtado de Amezaga falleció y sus ropas se las regalaron al niño de una familia vecina que tenía su misma edad. Al poco tiempo, aquel pequeño murió, también. La desdichada madre enloqueció y sus gritos atormentados se escuchaban por las inmediaciones del palacio. Incluso, los lamentos continuaron cuando la desconsolada mujer murió.

En cuanto al edificio inconcluso está diseñado en un estilo barroco. Para su construcción se emplearon piedras calizas de sillería y su estructura recuerda mucho a la arquitectura militar. Es de planta rectangular y carece tanto de tejado como de cristales en sus ventanas. En la actualidad se utiliza como nave para almacenar productos agrícolas.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA