PRESENTACIÓN DE «HISTORIA DE BIZKAIA EN PILDORITAS»

Ayer, diez de junio de 2024 se presentó mi nuevo libro titulado HISTORIA DE BIZKAIA EN PILDORITAS, editado por Ediciones Gallo de Oro con su sello editorial Bilbao Gloria Mundi. El acto tuvo lugar a las siete de la tarde en el salón de actos de la emblemática Biblioteca de Bidebarrieta en el Casco Viejo bilbaino.

Minutos antes de comenzar la gente iba colocándose en las butacas mientras yo saludaba a unos y a otros. A las siete en punto, el cantante Iñaki Basabe subió al escenario con su guitarra y nos deleitó con el reconocido tema «Bizkaia Maite» de Benito Lertxundi.

 

Después de la estupenda interpretación de Iñaki, el popular y reconocido periodista y presentador de Telebilbao, Joseba Solozabal y yo recorrimos el pasillo central hasta llegar al escenario.

Tras los agradecimientos al público por su asistencia, Joseba comenzó su presentación tanto del libro como de mi persona.

Al escenario subieron, también, Andoni Renteria autor de la mayoría de las fotos del libro y, por supuesto, Beñat Arginzoniz, editor de El Gallo de Oro.

La velada se desarrolló entre emociones, risas, complicidad y muchas ganas de conocer más sobre la historia de nuestro territorio.

También quisieron intervenir con sus preguntas y comentarios varios asistentes.

Al terminar, todos aquellos que ya tenían el libro en su poder, esperaron pacientemente la cola para que yo estampara una firma en él, además de darnos un abrazo, expresarles mi gratitud y ofrecerles un bombón.

Y, ¡cómo no!, no podía faltar una imagen de todos mis amigos.

Para terminar solo me queda daros las gracias a todas y cada una de las personas que os acercasteis hasta la biblioteca para apoyarme en un día tan importante para mí; a Joseba Solozabal por su maravillosa presentación; a Ediciones Gallo de Oro y, por supuesto, a ANDONI RENTERIA por sus fotos y videos.

 

PALACIO DE LAS BRUJAS

Son muchas las leyendas alrededor de este palacio inacabado situado en una colina del barrio de Amezaga en el municipio de Güeñes. Su nombre oficial es Palacio de Hurtado de Amézaga, aunque se le conoce como Palacio de las Brujas. Una de esas historias nos transporta al siglo XVII cuando el señor Baltasar Hurtado de Amézaga, soldado valeroso e intrépido, fue nombrado Marqués de Riscal por el rey Felipe V en reconocimiento a sus servicios. El recién estrenado noble, en agradecimiento, tuvo la idea de invitar al monarca a alojarse unos días en su vivienda; ofrecimiento que el soberano rechazó argumentando que, en toda la zona, no existía una morada adecuada y digna para cobijar a un rey.

El señor Hurtado de Amézaga se sintió tan humillado que decidió reformar su casa solariega y comenzar la construcción de un palacio apropiado para hospedar a tan distinguido invitado y a todos cuantos vinieran. El encargado de tan relevante proyecto fue el reconocido arquitecto guipuzcoano Martín de Zaldua, muy influyente en la arquitectura vasca de aquella época. Desafortunadamente, el marqués no llegó a verlo terminado porque falleció en Flandes un tiempo después y las obras se detuvieron para siempre; ya que había dejado escrito en su testamento que, si a él le sucedía una desgracia, el palacio jamás pudiera terminarse ni venderse.

Otra de las historias que se cuentan está envuelta en un halo de misterio. Se dice que uno de los hijos de la familia Hurtado de Amezaga falleció y sus ropas se las regalaron al niño de una familia vecina que tenía su misma edad. Al poco tiempo, aquel pequeño murió, también. La desdichada madre enloqueció y sus gritos atormentados se escuchaban por las inmediaciones del palacio. Incluso, los lamentos continuaron cuando la desconsolada mujer murió.

En cuanto al edificio inconcluso está diseñado en un estilo barroco. Para su construcción se emplearon piedras calizas de sillería y su estructura recuerda mucho a la arquitectura militar. Es de planta rectangular y carece tanto de tejado como de cristales en sus ventanas. En la actualidad se utiliza como nave para almacenar productos agrícolas.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA

 

 

EL CANAL DE DEUSTO

A principios del siglo XX los problemas de navegabilidad en la ría, a la altura de Olabeaga, eran evidentes y se hacía necesaria una solución urgente. Abrir un canal en la vega de Deusto parecía ambicioso y, al mismo tiempo, sería una buena medida para mejorar la situación tanto para la navegación como para las labores de carga y de descarga. La Junta de Obras del Puerto con el proyecto de Luis Camiña, Ingeniero Director del Puerto, proposu la idea al Ayuntamiento de Bilbao, quien la consideró adecuada y beneficiosa para la expansión de la villa. El plan se aprobó en 1929. Sin embargo, quedó paralizado debido a la crisis económica, hasta después de la Guerra Civil.

A mediados de la década de los cuarenta se retomó la idea del canal, dado el incremento de la actividad portuaria. Una vez aceptados los proyectos, los planos y demás gestiones administrativas, se comenzaron las negociaciones para desalojar de las viviendas a los vecinos de la zona. La expropiación de aquellos terrenos tuvo un coste de ocho millones de pesetas. Por fin y, después de varios trámites, las obras de la primera fase de ejecución se iniciaron en agosto de 1950; para la segunda fase hubo que esperar doce meses. El canal se construyó con una anchura de cien metros, creando, así, dos márgenes con casi tres kilómetros de longitud cada una que ayudarían a liberar el tráfico de la ría.

Esta faraónica obra no estuvo carente de problemas técnicos por falta de medios, con lo que los plazos no pudieron cumplirse. También hubo un desfase presupuestario importante, alcanzando la no despreciable cifra de mil cuatrocientos millones de pesetas.

Nunca llegó a realizarse la apertura completa como era la idea original; sino que faltando 400 metros, se detuvieron los trabajos y se justificó alegando que los terrenos fangosos no permitían avanzar. Por lo tanto nunca se convirtió en una isla como estaba proyectado, sino que se quedó en península. Treinta y ocho largos años fueron necesarios para realizar aquella colosal obra inaugurada en 1968. Como todas las construcciones importantes de la época, la del canal también apareció en el famoso NO-DO que se emitía en los cines del país.

Y, cincuenta años más tarde, concretamente el ocho de octubre de 2018, en un acto solemne al que asistió el alcalde Juan Mari Aburto acompañado de varios representantes de las instituciones, se retiró la parte de tierra que unía la península de Zorrozaurre con Deusto a la altura del puente de Frank Ghery donde, en otros tiempos, fondeaban unas  mil embarcaciones cada año. Desde entonces, la isla de Zorrozaurre se está transformando poco a poco en la nueva zona residencial de Bilbao.

FOTOS: ANDONI RENTERIA