En el corazón del valle de Ayala en territorio alavés, a treinta y tres kilómetros de Bilbao, se encuentra el municipio de Quejana, un lugar con mucha historia, un magnífico paisaje y edificios emblemáticos como el palacio del siglo XVII que acoge desde hace tres décadas el Hotel Restaurante Arcos de Quejana. Una soberbia construcción que posee los rasgos estructurales propios de la arquitectura vasca.
Este establecimiento ofrece muchas alternativas de ocio; bien sea degustar una selección de sus excelentes platos con ingredientes de calidad, como descansar en una de sus dieciséis habitaciones, tomar una copa en un buen ambiente o pasear entre árboles centenarios; y, por supuesto, celebrar algún acontecimiento en sus espléndidas instalaciones.

Arcos de Quejana cuenta con espacios pensados para la diversión, para el relax y para disfrutar del arte en La Robleda de los Sueños, un lugar mágico a pocos metros del restaurante, que inauguraron en mayo de 2021. Se trata de un museo al aire libre en el que treinta artistas han ideado una obra y la han plasmado en la corteza de otros tantos árboles. De hecho, es el único bosque visitable del estado que cuenta con árboles pintados por treinta artistas nacionales e internacionales.

Nombres como: Aitor Renteria, José Abel, José Reyes, Leire Sainz de Aja, Ana Schmidt, Teresa Ahedo, Iñaki García Ergüin, Teresa Lafragua, José María Pinto o la recién incorporada artista vitoriana, Blanca Abajo, son algunos de los artistas implicados de manera atruista en este proyecto ideado por Ángel San Mamed, gerente del hotel-restaurante, hace ahora cinco años.



Ayer, dos de noviembre, Ángel y su esposa Sonia García, organizaron un acto de aniversario en el que reunieron a muchos de los pintores y pintoras que, en este tiempo, han ido dando forma a este asombroso bosque con sus creaciones artísticas.
A las doce del mediodía nos citaron en la terraza del restaurante para ascender, a través de un sendero bien acondicionado, al bosque solidario o Robleda de los Sueños. Se notaba alegría y buen humor entre los asistentes.


Ya en el centro de aquel vergel, Sonia fue dando detalles sobre cómo se había desarrollado la idea del museo en aquel entorno.



Asimismo presentó a la última artista que se ha sumado a esta ola de solidaridad, Blanca Abajo; quien, al lado de su obra, explicó lo emocionada que se sintió cuando se lo propusieron.

José María Pinto fue homenajeado por su dedicación e implicación desde sus inicios en este interesante proyecto.

El propio Ángel San Mamed cogió el micrófono para agradecer la asistencia a todos los invitados y manifestar su orgullo por este precioso bosque-museo.

Para amenizar el evento, la soprano Miren de Miguel nos deleitó con una exquisita performance en la que interpretó tres temas y nos invitó a reflexionar sobre el papel de la mujer en el mundo artístico.







Muchos de los pintores y pintoras se mostraron felices y satisfechos viendo cómo su obra se mantiene y perpetúa. Es importante aclarar que ninguno de ellos cobra por sus creaciones, sino que lo recaudado con las entradas de las visitas va íntegramente a una asociación benéfica elegida por el propio autor.

Una vez finalizado el acto, Ángel y Sonia nos agasajaron con un aperitivo que habían preparado en una carpa en uno de los jardínes del complejo hotelero.



Y, como en cualquier celebración, no faltaron las fotos para el recuerdo con buenos amigos.




Muchas gracias, Ángel y Sonia por invitarnos a Andoni Renteria y a mí.
Eskerrik asko, benetan!
Os dejo el enlace a su página
FOTOS: ANDONI RENTERIA































