PRESENTACIÓN DE «DESTINOS CON ENCANTO EN PILDORITAS»

Ayer, 4 de diciembre de 2025, tuve el privilegio de presentar mi nuevo libro DESTINOS CON ENCANTO EN PILDORITAS en uno de mis museos favoritos: ITSASMUSEUM.

Con nervios, pero muy feliz llegué pronto al museo.

A las cinco de la tarde ya estaba todo preparado, incluso la cesta con los bombones habituales en todas mis presentaciones.

A las cinco y media de la tarde comenzaron a llegar los primeros amigos y lectores y con ellos llegaron los besos, los abrazos, las felicitaciones, las sonrisas y, sobre todo, el cariño en grandes dosis.

Para mí, presentar un libro siempre es un momento muy especial porque a la convocatoria acuden amigos que, en algunos casos, llevo mucho tiempo sin ver.

A las seis ya se encontraban sentados los que consiguieron hacerlo, ya que muchos se tuvieron que quedar de pie.

Joseba Solozabal, siempre tan amable, no quiso perdérselo y me entrevistó para su programa LA KAPITAL de Telebilbao.

La periodista May Madrazo también me entrevistó para su programa de Herri Irratia-Radio Popular.

A las seis y media, Jon Ruigómez, director de Itsasmuseum dio comienzo al evento dando la bienvenida a todos los asistentes.

Seguidamente, fue José Ángel Medina quien nos habló de su trabajo como editor de INCOBI y sobre la edición de DESTINOS CON ENCANTO EN PILDORITAS.

Finalmente me tocó a mí relatar mi parte como autora del libro. Ofrecí detalles sobre cómo surgió la idea a partir de los reportajes que, desde noviembre de 2018, publico en los periódicos SANTUTXU Y MÁS, BARAKALDO Y MÁS y GAMONAL Y MÁS de la propia editorial.

Tras un buen rato de charla, de anécdotas compartidas con Andoni Renteria, autor de muchas de las imágenes del libro, varios comentarios del público y muchas risas, pasamos al momento de las firmas, los abrazos y, por supuesto, las fotografías para el recuerdo.

La soprano bilbaina Miren de Miguel, buena artista, pero sobretodo, buena amiga.

Rakel Rodriguez, el alma del grupo de signodanza Arymux.

El gran artista José Abel y su esposa Mila son habituales en mis presentaciones.

Gonzalo Olabarria, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Bilbao, José Ángel Medina director y editor de INCOBI y yo posando para el fotógrafo de prensa Miguel San Cristóbal.

Si alguien sabe de cocina son ellos: Kitxu y Nancy.

José Ignacio Millán, guitarra del emblemático grupo bilbaino LOS MITOS, siempre con su amabilidad y su sonrisa.

Joseba del Valle, uno de los impulsores de la recuperación de la recreación del cementerio Sad Hill en Burgos.

Iñigo Ansola, presidente del Bizkai Buru Batzar y el televisivo Joseba Solozabal, disfrutaron de un rato muy agradable.

Maite Iturbe, osteópata, me conoce bien y sabe que, después de una jornada como la de ayer, lo mejor es un buen masaje terapéutico.

Maika vino con dos de mis anteriores libros para que se los firmase.

Maite y Paula allí presentes y nuestra Campanilla en los corazones de las tres.

El lector más joven de la tarde se portó muy bien.

Helena y Mari Jose, buenas amigas que saben mucho de arte.

El gran cantaor de flamenco Juanjo Navas, artista y amigo.

Con la bola del mundo, Gaizka y yo posamos felices.

Lectores que no se conocían, pero que ya son amigos.

Valentín Moro, el gran mago de Bilbao nos hizo reír con sus ocurrencias.

Para terminar, quiero, por un lado agradecer de corazón a todos y a todas las que os acercasteis a Itsasmuseum para acompañarme y apoyarme en este nuevo proyecto. Y, por otro lado, pediros disculpas a todos los que os fuisteis sin que pudiera firmaros el libro.

Eskerrik asko guztioi!

Muchísimas gracias a todos.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

BOLOS A KATXETE

Las tradiciones, en una comunidad, ayudan a conocer la historia de un lugar; poseen la importancia de ser transmitidas de generación en generación; mantienen vivos los recuerdos… En definitiva, debemos respetarlas, conservarlas y difundirlas con el objetivo de construir una memoria colectiva que dé sentido a la historia y fortalezca los lazos en las relaciones.

Hace unas semanas, buceando en Internet encontré un artículo sobre un deporte absolutamente desconocido para mí y que solo se practica en una zona concreta de Bizkaia. Este deporte se llama Bolos a Katxete y se juega en Ezkerraldea Meatzaldea, la margen izquierda y la zona minera de Bizkaia. En Redes Sociales comprobé que hay bastante información sobre esta curiosa especialidad de bolos y decidí ponerme en contacto con Aaron Ruiz, un joven que habitualmente lo practica y que, además, procede de una familia de bolaris, como así se llaman los que lanzan las bolas.

Una mañana soleada me desplacé hasta el carrejo de Urioste, en Ortuella, donde había quedado con él, con su padre, Roberto, presidente de la Asociación del Club de Bolos a Katxete Urioste y con otro compañero llamado Jagoba, para explicarme in situ en qué consiste y cuál es el origen de los Bolos a Katxete.

Al entrar en el carrejo observé que se trataba de un espacio agradable, recogido, bien cuidado y con gradas en forma de semicírculo alrededor del terreno de juego.

Tras el saludo inicial, me cuentan con orgullo que esta modalidad es el único deporte autóctono de Bizkaia. Asimismo, me aseguran que se conservan documentos del año 1830 donde ya se habla de la existencia de carrejos por toda la zona, que llegó a superar el centenar y, en la actualidad, quedan únicamente ocho en activo donde se disputan campeonatos desde mayo, cuando comienza la temporada, hasta septiembre. Juegan únicamente durante esos meses, ya que el mayor handicap de este deporte es la climatología. El césped también debe contar con una serie de condiciones para facilitar el juego y en invierno es inviable mantener bien la hierba.

Los elementos necesarios para la práctica de este juego son las bolas y los bolos, fundamentalmente. Los bolos de madera de encina son esféricos y pesan alrededor de un kilo, tienen los polos achatados para poderlos colocar previamente mojados y, casi siempre en forma de V invertida, encima del taco, que es la plataforma levemente inclinada donde se sitúan. Las bolas, realizadas en madera maciza de guayacán, no tienen agujeros, sino que se cogen con la palma de la mano. Su peso varía en función de si juega un hombre o una mujer, pero suelen oscilar entre los dos y los cuatro kilogramos. Una figura importante y fundamental para cualquier bolari es el armador, la persona que coloca los bolos en el taco, que conoce bien al jugador y que, habitualmente, entrena con él. El jugador, cuando va a lanzar la bola, se sitúa en un bloque de cemento llamado tire.

Tanto Jagoba como Aaron, me hicieron una demostración donde pude comprobar la destreza que poseen los dos bolaris.

El fin del juego es lanzar los bolos lo más lejos posible. Si la bola grande pasa la primera raya, la jugada es válida y si no, la puntuación será de cero. La forma de tirar necesita mucha fuerza y, por ello, es poco habitual encontrarse en los carrejos a personas de más de sesenta años o, incluso, menos. De hecho, se disputan torneos en los que hay premios por categorías de edad. También se organizan desafíos: que consisten en enfrentar a dos bolaris de dos carrejos diferentes y se hacen apuestas. En estas disputas se implica todo el pueblo y, además del dinero, se juegan el orgullo.

En otras ocasiones, como por ejemplo en la fiestas patronales, además de organizar tiradas con premios, cualquier persona puede acudir al carrejo a tirar unas bolas; normalmente cobran una entrada simbólica de dos euros que sirve como ayuda al mantenimiento de las instalaciones. Luego están los campeonatos más serios donde los ganadores se llevan una recompensa. Me indican que no cobran entrada al público y que, casi siempre, los propios socios del club ofrecen, al terminar, unos pintxos a los asistentes.

Los bolaris, por norma general, utilizan las propias bolas y bolos del carrejo donde juegan cuando hay una competición; sin embargo, excepcionalmente y cuando así lo considere el jugador, puede llevar al torneo sus propios elementos.

Roberto me comenta que siempre están buscando y animando a los jóvenes a que lo practiquen y me cuenta que cuando él era un niño se jugaba más, quizá porque había más vida en la calle y no era habitual dedicar el tiempo libre a tantas actividades como en la actualidad. Están planteándose ofrecer charlas en colegios para promover este deporte entre los estudiantes. De hecho, a pocos metros de donde charlamos, en el mismo recinto, existe un carrejo infantil donde tiran sus primeras bolas los más pequeños de la zona.

Tanto Aaron como Roberto coinciden en que los Bolos a Katxete es más que un deporte; es una buena excusa para reunirse con amigos y disfrutar practicando esta actividad que tanto les apasiona. Ellos se definen como una gran familia. Se llevan bien, se apoyan, comparten afición, y, sobre todo, desean que todo el mundo conozca su deporte y se animen, al menos, a probarlo.

En sus inicios, Bolos a Katxete fue, fundamentalmente, un deporte de hombres, pero desde hace diez años, las mujeres lo practican regularmente cosechando muchos éxitos. En este carrejo, concretamente, son veintirés bolaris entre chicos y chicas.

Antes de marcharme, no dudé ni por un momento en intentarlo. Con todo mi respeto y admiración hacia los bolaris, cogí la bola que me ofreció Aaron, escuché atentamente sus indicaciones… Pero, no, decididamente este deporte no es tan fácil. Requiere mucha técnica, fuerza y, sobre todo, muchas horas de entrenamiento.

Solo me queda agradecer a Aaron, a Roberto y a Jagoba, sus explicaciones, su amabilidad y, cómo no, el tiempo que me han dedicado. Les he prometido volver cuando comience la liga y así lo haré.

Eskerrik asko benetan!!

¡¡Muchas gracias a los tres!!

Para más información, no dudéis en contactar con Aaron Ruiz en su página de Facebook. Os dejo el enlace. https://www.facebook.com/profile.php?id=100063714870172

FOTOS: ANDONI RENTERIA

ARCOS DE QUEJANA Y SU ROBLEDA DE LOS SUEÑOS

En el corazón del valle de Ayala en territorio alavés, a treinta y tres kilómetros de Bilbao, se encuentra el municipio de Quejana, un lugar con mucha historia, un magnífico paisaje y edificios emblemáticos como el palacio del siglo XVII que acoge desde hace tres décadas el Hotel Restaurante Arcos de Quejana. Una soberbia construcción que posee los rasgos estructurales propios de la arquitectura vasca.

Este establecimiento ofrece muchas alternativas de ocio; bien sea degustar una selección de sus excelentes platos con ingredientes de calidad, como descansar en una de sus dieciséis habitaciones, tomar una copa en un buen ambiente o pasear entre árboles centenarios; y, por supuesto, celebrar algún acontecimiento en sus espléndidas instalaciones.

Arcos de Quejana cuenta con espacios pensados para la diversión, para el relax y para disfrutar del arte en La Robleda de los Sueños, un lugar mágico a pocos metros del restaurante, que inauguraron en mayo de 2021. Se trata de un museo al aire libre en el que treinta artistas han ideado una obra y la han plasmado en la corteza de otros tantos árboles. De hecho, es el único bosque visitable del estado que cuenta con árboles pintados por treinta artistas nacionales e internacionales.

Nombres como: Aitor Renteria, José Abel, José Reyes, Leire Sainz de Aja, Ana Schmidt, Teresa Ahedo, Iñaki García Ergüin, Teresa Lafragua, José María Pinto o la recién incorporada artista vitoriana, Blanca Abajo, son algunos de los artistas implicados de manera atruista en este proyecto ideado por Ángel San Mamed, gerente del hotel-restaurante, hace ahora cinco años.

Ayer, dos de noviembre, Ángel y su esposa Sonia García, organizaron un acto de aniversario en el que reunieron a muchos de los pintores y pintoras que, en este tiempo, han ido dando forma a este asombroso bosque con sus creaciones artísticas.

A las doce del mediodía nos citaron en la terraza del restaurante para ascender, a través de un sendero bien acondicionado, al bosque solidario o Robleda de los Sueños. Se notaba alegría y buen humor entre los asistentes.

Ya en el centro de aquel vergel, Sonia fue dando detalles sobre cómo se había desarrollado la idea del museo en aquel entorno.

Asimismo presentó a la última artista que se ha sumado a esta ola de solidaridad, Blanca Abajo; quien, al lado de su obra, explicó lo emocionada que se sintió cuando se lo propusieron.

José María Pinto fue homenajeado por su dedicación e implicación desde sus inicios en este interesante proyecto.

El propio Ángel San Mamed cogió el micrófono para agradecer la asistencia a todos los invitados y manifestar su orgullo por este precioso bosque-museo.

Para amenizar el evento, la soprano Miren de Miguel nos deleitó con una exquisita performance en la que interpretó tres temas y nos invitó a reflexionar sobre el papel de la mujer en el mundo artístico.

Muchos de los pintores y pintoras se mostraron felices y satisfechos viendo cómo su obra se mantiene y perpetúa. Es importante aclarar que ninguno de ellos cobra por sus creaciones, sino que lo recaudado con las entradas de las visitas va íntegramente a una asociación benéfica elegida por el propio autor.

Una vez finalizado el acto, Ángel y Sonia nos agasajaron con un aperitivo que habían preparado en una carpa en uno de los jardínes del complejo hotelero.

Y, como en cualquier celebración, no faltaron las fotos para el recuerdo con buenos amigos.

Muchas gracias, Ángel y Sonia por invitarnos a Andoni Renteria y a mí.

Eskerrik asko, benetan!

Os dejo el enlace a su página

Arcos de Quejana

FOTOS: ANDONI RENTERIA