FELIZ CUMPLEAÑOS, «BOMBONERA»

El Teatro Campos Eliseos, conocido como “La bombonera de Bertendona” diseñado por el arquitecto Jean Batiste.Darroqui, se inauguró el ocho de agosto de 1902. Desde entonces, este templo de las artes escénicas ha pasado por grandes momentos de éxito, así como por otros trágicos como la explosión de 1978 que lo destruyó en gran parte.

Ayer, once de marzo, el teatro celebró su quince aniversario desde que comenzó una nueva etapa tras varios años de restauración y reformas. Al acto acudieron muchas personalidades tanto del mundo cultural, como político, empresarial o social de Bilbao.

Entre ellos, el alcalde de la villa, Juan Mari Aburto; el director gerente del Consejo de Administración de Klemark Espectáculos Teatrales (sociedad gestora del teatro), Juan Bautista Gutiérrez y el presidente del Consejo Territorial de SGAE en Euskadi, Fran Lasuen Gabilondo. Tampoco faltaron a la cita Andoni Iturbe, viceconsejero de Cultura del Gobierno Vasco; Gonzalo Olabarria, concejal de cultura del Ayuntamiento de Bilbao y Begoña Ibarra, directora del área de Cultura de Diputación Foral de Bizkaia.

Una de las señas de identidad del Teatro Campos Elíseos es, sin duda, sus espectáculos de humor y, por ello, ayer, tras los discursos oficiales, la compañía teatral Jamming nos ofreció a todos los asistentes un divertido show a base de improvisaciones.

Y, para terminar con buen sabor de boca la magnífica velada, ofrecieron un ágape en el propio escenario donde pudimos conversar animadamente y compartir anécdotas del propio teatro; así como contemplar una pequeña exposición fotográfica con imágenes históricas de esta emblemática “bombonera”.

Solo me queda felicitar al Teatro Campos Elíseos y a sus trabajadores y desearles una larga vida de funciones y espectáculos.

Os dejo este enlace a la propia página del teatro por si tenéis interés en conocer más de su historia.

https://www.teatrocampos.com/historia-del-teatro/

FOTOS: ANDONI RENTERIA.

 

CARGADERO DE LA ORCONERA

A finales del siglo XIX, más de veinte cargaderos pertenecientes a nueve sociedades mineras se distribuían por la ría desde Olabeaga en Bilbao hasta la actual dársena de “La Benedicta” en Sestao. Se utilizaban, básicamente, para acarrear el mineral de hierro que se enviaba en las bodegas de los barcos a las empresas siderúrgicas de Europa. Los cargaderos se construían en sentido perpendicular al muelle a una altura de unos diez metros desde el agua. En sus inicios consistían en unas plataformas de madera que, previamente, habían sido tratadas con una sustancia conocida como creosota que servía para protegerlas de las inclemencias del tiempo. La estructura se mantenía asentada en el lecho de la ría y en su extremo había un castillete con una vertedera por donde el mineral se precipitaba al depósito de las embarcaciones. Con el paso del tiempo, los cargaderos se fueron transformando hasta construirlos con un armazón metálico que soportaba una cinta transportadora para facilitar la salida de cinco mil toneladas de mineral cada día.

La empresa propietaria del cargadero que se muestra en la imagen, era Orconera Iron Ore Company Limited, fundada en Londres en el año 1873 con capital de la sociedad Ibarra Hermanos y Cía, además de varios socios ingleses y uno alemán. En 1877 se levantaron cinco cargaderos incluido este que, desafortunadamente, sufrió varios incendios a lo largo de su vida útil. Casi un siglo más tarde pasó a pertenecer a la desaparecida empresa Plastificantes de Lutxana. Dada la gran producción y la importancia de la compañía se hizo necesaria la creación de una línea de ferrocarril que cubriera el trayecto de unos diez kilómetros desde los montes de Triano hasta la ría.

Podemos hacernos una idea de la exorbitante cantidad que se embarcaba teniendo en cuenta que, el 90% del hierro que se extraía de las minas vizcaínas entre 1876 y 1950, se exportaba a países como Noruega, Suecia, Bélgica y Holanda. Pero, sobre todo, a Inglaterra. En la actualidad, se conservan los restos de este emblemático cargadero como testigos mudos de una época industrial de gran importancia en Bizkaia.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA

 

MINA CONCHA II

La mina Concha II, también conocida como corta de Bodovalle fue, en sus mejores tiempos, la más grande de Europa de extracción de hierro. Este enorme espacio abierto con forma de cono invertido cuyas dimensiones son: 700 metros de largo, 350 metros de ancho y 150 metros de profundo, posee una red de galerías subterráneas de más de cincuenta kilómetros. La sociedad Franco-Belga era quien explotaba esta mina que llegó a contar con más de quinientos trabajadores y que se ha mantenido como testigo mudo del pasado industrial de la zona.

Su historia comenzó cuando en la década de los cincuenta del pasado siglo, en el barrio de Peñucas de Gallarta se descubrió una valiosa veta de mineral de hierro y para posibilitar la explotación necesitaban derribar las casas y trasladarlas a otra zona cercana. Alrededor de 7000 personas pertenecientes a más de 225 familias se vieron afectadas por la expropiación. Existieron muchos conflictos, tanto por la falta de acuerdos con los vecinos, como por las continuas voladuras próximas a las viviendas. A pesar de ello, los trabajos continuaron hasta conseguir abrir el yacimiento, transformando el paisaje completamente.

En 1983 ya no se trabajaba a cielo abierto, solo lo hacían en el subsuelo y, diez años después, el yacimiento cesó su actividad definitivamente. Actualmente, lo que queda es un gigantesco socavón, un espacio simbólico de la historia de la minería en Bizkaia que se puede observar desde un mirador y que, en 2011, el Gobierno Vasco declaró Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.

A poca distancia de esta gran perforación se encuentra un edificio que fue el matadero y que, desde 2001, acoge la sede del Museo de la Minería del País Vasco. Fundado por iniciativa de algunos antiguos mineros que dedicaron su tiempo y esfuerzo a recuperar objetos de las minas. En el interior se muestra una gran maqueta donde se entiende muy bien la obra descomunal que supuso el cambio de ubicación de este barrio en el que, precisamente, nació en el año 1895 La Pasionaria, figura relevante en la política y luchadora empedernida por los derechos de los trabajadores.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA