OCHENTA AÑOS DE LA ASOCIACIÓN ARTÍSTICA VIZCAÍNA

Fue en el año 1945, tras el término de la Segunda Guerra Mundial, cuando nació esta asociación cuyo germen procedía del grupo de pintores que, habitualmente, se reunían en el café Suizo. Después se unieron escritores de la Sociedad Poético-Literaria «Aralar» y desde entonces son innumerables las iniciativas que han llevado a cabo. Pocas asociaciones o instituciones han sabido desarrollar y difundir tanto la cultura como ellos y, además, en diversas disciplinas como pintura, música, canto, poesía o teatro. Conferencias, recitales, exposiciones, tertulias poéticas y presentaciones de libros son algunas de sus actividades que continúan organizando con mucho éxito.

Esta tarde, en el Salón Árabe del Ayuntamiento de Bilbao han sido recibidos por el alcalde de la villa, Juan Mari Aburto. Al acto han asistido varios concejales; el presidente de la institución cultural, Gabriel Rodrigo; el presidente emérito, José Ramón López y, por supuesto, un nutrido grupo de miembros de la asociación.Tras los saludos y, como merece la ocasión, el dantzari ha interpretado el Aurresku de Honor.

 

El alcalde ha felicitado a la agrupación y ha ofrecido detalles sobre su creación y sobre sus actividades. Asímismo, ha manifestado el compromiso del Ayuntamiento con las diversas entidades culturales históricas de Bilbao, alabando el trabajo ejemplar de las mismas.

El presidente de la asociación, ha agradecido al alcalde y a los ediles presentes, por su acogida en la casa consistorial y, también, ha puesto en valor las acciones culturales llevadas a cabo por la institución que representa.

Ha habido un intercambio de obsequios y muchas fotos para el recuerdo.

El broche final lo ha puesto el cantaor de flamenco, Juanjo Navas acompañado a la guitarra por Eder de Teba, con una versión del poema de Blas de Otero titulado EL CIERVO.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

 

 

LA PASIÓN DE ARKOTXA

Cada año, el jueves y viernes Santo, el barrio Arkotxa de Zaratamo se convierte en un gran escenario donde se representa la Pasión Viviente de Cristo. Más de cien vecinos, tras varios meses de ensayos, se meten en la piel de personajes como Jesús, la Virgen, Pilatos, Herodes o Judas, entre otros. El jueves por la noche se celebra la Última Cena y el viernes por la mañana la representación se inicia en la iglesia de San Vicente Mártir, donde apresan al hijo de Dios para luego dirigirse a otros puntos del barrio donde, previamente, han instalado unas estructuras decoradas para la ocasión. Cada actor interpreta a la perfección su papel representando con fidelidad los últimos días de la vida de Cristo. Tras el juicio comienza el Vía Crucis desde el parque Olagane hasta el punto donde lo crucifican. Solo hace falta mirar el rostro, tanto de los intérpretes como de los asistentes al evento, para apreciar la emoción reflejada en ellos.

Esta tradición se remonta al año 1968 cuando en el barrio coexistían dos mundos culturalmente muy distintos. Por un lado, las personas originarias de otras ciudades o pueblos que habían llegado para trabajar en la fábrica de explosivos La Dinamita. Y, por otro, los vizcaínos contratados por la empresa Pradera Hermanos. Existía una rivalidad entre los dos grupos que, poco a poco y gracias al párroco Flavio Bujanda que aportó la idea de recrear la Pasión, fue desapareciendo.

En la actualidad se ha convertido en una seña de identidad del barrio y, cada año, cientos de visitantes disfrutan de esta cercana y tradicional representación de los relatos bíblicos que, además, posee un gran valor sociológico sujeto al concepto de vecindad. Y si preguntas a los implicados te dirán que no solo es una representación teatral; sino que es un compendio de sentimientos transmitidos de padres a hijos. Incluso hay escenas donde miembros de la misma familia actúan juntos. Desde sus inicios únicamente se ha suspendido en tres ocasiones: en 2019 por falta de compromiso de algunos vecinos y las dos siguientes por la pandemia de la Covid-19.

CHALET URRUTIA

La Llana de Arenaza es una finca de dos hectáreas situada en el municipio de Güeñes que alberga el chalet Urrutia, sede del Ayuntamiento desde que fue cedido por la familia Garay-Llaguno en 1974 a la institución municipal.

El nombre le viene de Leandro Urrutia, natural de Galdames, que emigró a Méjico donde amasó una considerable fortuna en el negocio agrícola. Aquellos hombres, los llamados indianos, cuando regresaban con sus familias a sus lugares de origen, se hacían construir grandes mansiones con estilos arquitectónicos innovadores, demostrando su abundante patrimonio y haciendo ostentación de su posición social. En el año 1910, el insigne empresario encargó la construcción de un palacete como residencia de verano al arquitecto Emiliano Pagazaurtundua que, a pesar de no ser muy conocido, ya había realizado obras en Portugalete y Santurce.

El proyecto fue ideado en un estilo ecléctico de influencia francesa y detalles modernistas, como se refleja en los elementos decorativos de las molduras de las ventanas y de las barandillas. La distribución interior era la habitual en las casas de la burguesía: el sótano, la planta baja con salones para recibir y dos pisos superiores. En este caso, el primero estaba destinado a la familia y el segundo para los miembros del servicio doméstico. Las vidrieras en la zona de las escaleras fueron realizadas, en un diseño clasicista con toques modernistas, por Amadeo Deprit, miembro de la conocida saga de cristaleros belgas afincados en Bilbao. Todas las estancias fueron reformadas cuando se convirtió en casa consistorial, adaptándolas a su nueva función como oficinas municipales. Por ejemplo, la pieza que utilizaban como comedor es, en la actualidad, el despacho del alcalde.

En cuanto a su entorno, el chalet está rodeado por un magnífico jardín de estilo inglés transformado, desde hace décadas, en el parque Arenatzarte, una especie de museo al aire libre donde conviven abundantes plantas exóticas traídas de América por el propio Leandro Urrutia, entre las que destaca una secuoya gigante. El conjunto lo completan una pérgola, un estanque, la antigua casa del jardinero y varias esculturas repartidas por sus 2200 metros cuadrados de superficie.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA