Un año más y a pesar del pronóstico de mal tiempo, sus Majestades de Oriente no faltaron ayer a la cita con los niños y las niñas de Bilbao. A las seis de la tarde, estaba todo preparado para comenzar la cabalgata con muchas novedades como las carrozas coloristas en las que han desfilaron los magos por las calles bilbainas.



En esta edición, como novedad y pensando en los más pequeños de la casa, la recepción en el Salón Árabe del Ayuntamiento de Bilbao, se realizó por la mañana. Así, al terminar la cabalgata y tras el saludo desde el balcón de la casa consistorial, los niños y niñas podían regresar a sus casas para preparar los zapatos relucientes en espera de los regalos que, por la mañana, abrirían con mucha ilusión.
Fueron once carrozas inspiradas en los cuentos clásicos y cuatro grupos de animación callejera los que asombraron a grandes y pequeños. Mucho color, mucha música, mucha ilusión y, por supuesto, mucha magia.





También recogieron las cartas de última hora para que nadie se quedara sin su regalo. Siempre es emotivo ver la ilusión reflejada en los rostros infantiles.

Muchos utilizaron sus paraguas para hacer acopio de algunos de las tres toneladas de caramelos sin gluten que arrojaba una de las carrozas.

Melchor, Gaspar y Baltasar, desde lo más alto de sus habituales vehículos, derrochaban alegría, simpatía y buen humor.



Al llegar a la casa consistorial, el Alcalde, Juan Mari Aburto y la Concejala de Fiestas, Itziar Urtasun les esperaban en la escalinata principal que da acceso al edificio. Tras los saludos protocolarios, posaron para las cámaras de la prensa y de los asistentes.






Ya en el balcón del Salón Árabe, los Reyes Magos agitaron sus brazos para saludar a los miles de personas que les observaban desde abajo.

Al concluir el pasacalles, los servicios de limpieza de Bilbao se pusieron en marcha para dejar las calles relucientes, como siempre.

FOTOS: ANDONI RENTERIA