LA ADUANA DE ORDUÑA

A finales del siglo XVIII, la corona de Castilla ordenó que se establecieran aduanas en varios lugares estratégicos entre los puertos costeros y la meseta. Fue entonces cuando se levantó en Orduña este impresionante edificio para tal uso; aunque existen documentos que confirman que, a finales del siglo XIII, ya existió una aduana que también se usaba como alhóndiga. Construido entre 1787 y 1792 bajo proyecto del arquitecto guipuzcoano Manuel de Carrera, el inmueble, de planta rectangular, cuenta con un gran patio interior y sus estancias se distribuyen en tres pisos, además de una entreplanta que comparte los trece arcos de medio punto que observamos en la fachada. Las dependencias se completan con un almacén y la vivienda para el administrador y su familia. Su aspecto armoniza con el resto de las edificaciones y pórticos que rodean la imponente plaza de los Fueros.

La Aduana de Orduña era una institución que desempeñaba una función fiscal. Asimismo, contaba con una oficina de carácter público donde se registraban las mercancías que entraban o salían por los puertos de Bizkaia. Los comerciantes que enviaban la lana desde Castilla a Flandes lo hacían por el camino más corto atravesando, desde Burgos, la Peña San Bartolomé con dirección al mar; por lo que debían abonar unos aranceles al pasar por la ciudad de Orduña. En 1833, al fallecer Fernando VII, se eliminaron las aduanas del interior y quedaron las que se encontraban en puertos de mar como Bilbao, Portugalete o Lekeitio.

A principios del siglo XIX, este colosal edificio fue utilizado para alojar a unos dos mil hombres pertenecientes a las tropas de Napoleón. Décadas más tarde, fue el general liberal Espartero quien recaló junto a sus soldados. También el ejército de Carlos VII y el de Alfonso XIII ocuparon este singular inmueble. Incluso, el batallón Garellano 54 tras la Guerra Civil se acuarteló aquí hasta el año 1962. En los años setenta se desató un incendió que le llevó a un estado de abandono durante bastante tiempo. Tras muchas reformas, la que fuera aduana se convirtió en un balneario, un espacio de descanso que ofrece servicios de calidad al huésped.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA

 

OLENTZERO Y MARI DOMINGI YA ESTÁN EN BILBAO

Esta mañana, Olentzero y Mari Domingi se han presentado ante los medios de comunicación en la sala de prensa del Ayuntamiento de Bilbao. Allí, a pie de escalera, les estaba esperando la concejala Itziar Urtasun.

El primero en bajar ha sido Galtzagorri Nagusi, quien ha abrazado a la concejala con mucho cariño.

Luego han llegado los dos protagonistas de estos días, con otro travieso galtzagorri.

Antes de comenzar la rueda de prensa, han posado para las cámaras.

Ya sentados y rodeados de juguetes, han comentado que estaban muy felices de volver y de reencontrarse con los niños y las niñas de Bilbao.

También han explicado que, mañana día 23, la kalejira saldrá del Hotel Carlton en la plaza Moyua a las cinco y media de la tarde y recorrerá la Gran Vía hasta el Teatro Arriaga, donde bailarán y cantarán. Además, han asegurado que habrá sorpresas.

Han insistido en que la Navidad no son solo fiestas para los más pequeños de la casa, sino para toda la familia y que debemos celebrarla con los más mayores, los abuelos y abuelas, aitites y amamas.

En un arrance de alegría han cantado la canción de Olentzero con coreografía incluida.

Y, luego, han cogido algunas de las miles de cartas recibidas y las han leido para después arrojarlas al aire.

El día 24 por la mañana, en el interior del Teatro Arriaga recibirán a mil quinientos bilbainos entre mayores y pequeños, mientras en la plaza habrá talleres de maquillaje, de talo y de jabones, amenizados con música y con las gamberradas de los galtzagorris.

Yo, como cada año, no me he resistido a fotografiarme con ellos.

 

FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

CINCO NUEVOS ILUSTRES

Ayer, 15 de diciembre, en el salón Árabe de la casa consistorial, tuvo lugar la gala de reconocimiento a los nuevos Ilustres de Bilbao.

A las siete y cuarto de la tarde, la banda municipal de txistularis amenizaba la espera mientras los invitados iban ocupando sus asientos dentro del salón.

Quince minutos más tarde, por el pasillo central de la planta noble aparecieron los galardonados acompañando al alcalde, Juan Mari Aburto.

En sus caras se reflejaba esa emoción contenida de saber que eres uno de los elegidos; un bilbaino o bilbaina que, con orgullo, llevará para siempre el título más importante de nuestra villa.

Los dantzaris interpretaron el aurresku de honor de manera magistral ante la mirada respetuosa de los galardonados.

Ya en el interior, el alcalde comenzó su discurso recordando al desaparecido artista bilbaino, Iñaki García Ergüín, fallecido recientemente. Luego mencionó a los cinco protagonistas de la noche que suman, a la lista de ilustres, 128 nombres; entre los que se encuentran muchas entidades, también.

Ibon Areso, exalcalde de Bilbao; Gurutze Beitia, prolífica actriz; Begoña Etxebarria, socióloga; Andrés Urrutia, escritor y presidente de Euskaltzaindia, la Real Academia de la Lengua Vasca y, por primera vez en la historia de estos galardones, se ha elegido por votación popular al prestigioso pianista Joaquín Achúcarro.

Cada homenajeado tuvo la oportunidad de hablar durante unos minutos y expresar sus sentimientos que, en todos los casos, fueron de gratitud, emoción y felicidad.

El alcalde les hizo entrega de la B de Bilbao y del diploma que les acredita como Ilustres de la villa a estas cinco personas que han destacado en sus profesiones de manera impecable y que llevan el nombre de Bilbao por bandera.

La foto con todos ellos dio paso a la actuación musical.

Entre los asistentes muchas caras conocidas de la vida pública bilbaína y de ámbitos tan diversos como la política, la escena, la música, el deporte o el comercio.

Terminada ya la ceremonia, hubo tiempo para tomar un refrigerio, saludar a los premiados, felicitarles y, ¡cómo no! fotografiarse con ellos.

¡FELICIDADES A TODOS LOS PREMIADOS!

ZORIONAK GUZTIOI!

FOTOS: ANDONI RENTERIA