BUENAS NOTICIAS EN 2020

A pesar de que son muchas las noticias malas y tristes que nos ha dejado este año 2020. A pesar de que un virus nos ha cambiado muchos planes, nos ha mantenido en casa, nos ha impedido abrazar y besar. A pesar de todo eso, este año que termina nos ha dado, también, buenas noticias.

Ayer, en su cuarta edición, la Asociación de Periodistas de Radio y Televisión de Euskadi, en colaboración con Laboral Kutxa y el Museo de Bellas Artes reunió en el auditorio de la propia pinacoteca, a un grupo de personas manteniendo todas las medidas de seguridad sanitaria, para hacer entrega de los premios BERRI ONAK SARIAK 2020.

El periodista Agustín Herranz, como presidente de la asociación, subió al estrado para ejercer de maestro de ceremonias. El también periodista, Patxi Herranz le acompañó en esta tarea. Los dos forman un dúo de profesionales de la información. Aunque, teniendo en cuenta el buen humor que les caracteriza, bien podrían formar un dúo cómico.

Agustín bromeó con el trofeo que, a cierta distancia, parece una pequeña bomba. Pero, no. Se trata de una bola de Navidad única, ya que la realizan unos artesanos de Portugalete exclusivamente para estos premios.

Sin más dilación y tras agradecer a las instituciones colaboradoras, al público y a la prensa allí congregados, comenzaron a subir los premiados de uno en uno para recibir el ansiado trofeo.

El primero en hacerlo fue Luis Crovetto, vicepresidente del Banco de Alimentos de Bizkaia quien, orgullosamente, comentó que este año había sido muy bueno en cuanto a donativos y que somos la Comunidad Autónoma que más generosamente aportamos a este fin. El galardón se lo entregó Isidro Elezgarai, Presidente de UNICEF Euskadi.

El siguiente en subir fue Fredy Irujo, responsable de relaciones con las administraciones sanitarias de la empresa Pfizer, que recibió el premio al tesón e investigación de este laboratorio mundialmente conocido por desarrollar la vacuna contra la COVID-19, de manos del doctor Ignacio Ansotegui, Jefe del servicio de inmunología del hospital Quirón Salud Bizkaia.

Como destacó Fredy Irujo, no solo ellos merecen este galardón sino todos los laboratorios que realizan un gran esfuerzo para conseguir el antídoto para detener este virus.

El polifacético y carismático actor Lander Otaola, subió con brio a la tarima a recibir de manos de Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, la bola de Navidad muy merecida por su trabajo como artista.

Entre el público se encontraba su esposa, la también actriz, Ylenia Baglietto quien grababa con su móvil el momento.

Javier Novo, coordinador de Conservación e Investigación del Museo de Bellas Artes de Bilbao recogió el premio por su labor como comisario de la exposición OBRAS MAESTRAS DE LA COLECCIÓN VALDÉS en el propio museo, que reúne setenta y nueve obras de autores como Zurbaran, Murillo, Sorolla y El Greco entre otros.

Andoni Goikoetxea, querido y admirado exjugador del Athletic Club, también estaba en la lista de los premiados por su dedicación e implicación con el deporte. Lanzó un deseo de volver a ver surcar la gabarra por la ría como ya sucedió en los años ochenta del siglo pasado.

El premio se lo entregó Koldo Bilbao, vicepresidente del Loiola Indautxu Fútbol Club.

Tras el laureado deportista, una mujer. En este caso fue María José García, Presidenta del Colegio de Enfermería de Bizkaia quien recogió el trofeo en nombre de todo el colectivo y aseguró sentirse orgullosa y feliz por ese reconocimiento que les sirve para seguir trabajando arduamente. También aconsejó que sigamos con las precauciones a pesar de las próximas vacunaciones.

Gonzalo Olabarria, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Bilbao, le entregó el premio.

Al finalizar todos subieron de nuevo para que los medios gráficos tomaran fotografías para el recuerdo.

Antes de abandonar el museo, hubo unos minutos para compartir imágenes con los amigos premiados.

¡Felicidades a los premiados!

Muchas gracias a los hermanos Herranz por invitarme al evento.

Y muchas gracias a Andoni Renteria por sus magníficas fotografías.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EXPOSICIÓN INTERNACIONAL BELENES DEL MUNDO

Esta Navidad, el Deusto Expo Center situado en la calle Blas de Otero 54 de Bilbao, acoge por primera vez la EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE BELENES DEL MUNDO.
El pasado día 4 de diciembre abrió sus puertas y hoy, a las once de la mañana, se ha inaugurado oficialmente con la asistencia de autoridades.

La comisaria de la exposición, Teresa Lafragua, ha explicado que es la primera vez que estos belenes salen del Museo Santxotena de Artziniega donde tienen su sede habitual. También ha comentado que es una muestra diferenciadora y única en la que está su esencia en muchos de los 1313 belenes que ocupan estos 1000 metros cuadrados. Además de sus obras hay belenes de los cinco continentes con sus diversas características e historias detrás de cada uno, con los que pretenden sorprender a todos los visitantes que se acerquen hasta aquí.
El concejal de cultura del Ayuntamiento de Bilbao, Gonzalo Olabarria ha felicitado a la organización y ha animado a acudir a todos los bilbaínos.


Teresa ha ejercido de guía con los asistentes, ofreciéndoles detalles de varios de los belenes, en cuanto a materiales utilizados, temática, vestimentas o colorido. Algunos están compuestos por piezas de más de cien años.

A mí me han sorprendido varios de los belenes como este realizado por un grupo de mujeres congoleñas que han sufrido maltratos físicos y violaciones.

También es curioso el belén que recrea la villa de Artziniega, al que no le falta detalle.

Al final del recorrido se puede disfrutar de un mercado tradicional de Navidad en el que adquirir productos de cerámica, bisutería, cuero, juguetes o gastronomía típica de estas fechas.
Al terminar la inauguración he disfrutado compartiendo impresiones con varias amigas y con Virginia y Alicia Tamayo, responsables de la empresa Congrebas, organizadora de este evento.

La entrada tiene un precio único de 7 euros y se pueden utilizar los bonos cultura que emitieron tanto el Ayuntamiento de Bilbao como el Gobierno Vasco o la Diputación Foral de Bizkaia. La visita es libre, aunque puedes descargar en el móvil una completa audioguía en castellano, euskera o inglés.
Asimismo, los centros escolares pueden solicitar una visita en horario de mañana.
Debido a las circunstancias actuales que vivimos con la pandemia, el aforo se limita a 35 personas cada quince minutos y deberán mantener todas las medidas de seguridad sanitaria como la limpieza de manos al entrar, la mascarilla y la distancia.

Os dejo fotos de Andoni Renteria y os animo a visitar esta magnífica exposición que terminará el 31 de enero de 2021.

EL ORIGEN DE LA DYA

El doctor Juan Antonio Usparitza nació en Busturia en el año 1919 y, desde muy joven, manifestó su vocación por la medicina y el servicio a los demás. Con tan solo dieciocho años fue reclutado para combatir en la guerra civil; y, allí, testigo de muchas penurias y enfermedades decidió cursar estudios de Medicina en Valladolid cuando terminase la contienda. Se especializó en ginecología ejerciendo tanto en hospitales públicos como en la clínica que fundó en los años cincuenta. Se cuenta que, a lo largo de su vida, ayudó a venir al mundo a más de veintisiete mil bebés.
Fueron innumerables los premios y reconocimientos recibidos, como la escultura con su busto colocada hace unos años en el centro de Bilbao en agradecimiento por su incansable labor. También publicó varios libros, fue vicepresidente de asociaciones solidarias como Lyons International, colaborador de radio y autor de miles de artículos periodísticos. Falleció con noventa y dos años dejando un recuerdo imborrable en la memoria de los bilbaínos y formando parte por méritos propios de la historia de Bilbao.
Pero, si algo debemos agradecerle es la creación en el año 1966 de la asociación DYA de ayuda en carretera, cuyas letras son la abreviatura de DETENTE Y AYUDA. Apoyado por cuatro socorristas voluntarios y, a pesar de contar con pocos medios y escaso dinero, el proyecto prosperó gracias a su tenacidad y a las donaciones de personas que creyeron en ellos y en su sueño de ayudar a los demás. Al principio salían los fines de semana con sus propios vehículos a auxiliar a los que habían sufrido algún percance o accidente en carretera. Doce meses más tarde, dos grandes empresas les donaron la cantidad suficiente para comprar dos ambulancias con las que ofrecer su asistencia.
Su sueño iba tomando forma; cada vez eran más los implicados en este movimiento solidario y, en 1976, ya eran diez las ambulancias amarillas, color identificativo de esta asociación.
Poco a poco la semilla del voluntariado iba germinando en el resto de provincias españolas y no solo en carretera, sino allí donde se las reclamaba como espectáculos, fiestas o eventos. Otra de las labores encomiables de la DYA son los cursos formativos que imparten sobre paradas respiratorias, primeros auxilios o prevención de accidentes infantiles dirigidos a padres y profesores. Toda esta altruista labor no sería posible sin la financiación de miles de personas que aportan donativos, así como instituciones como Ayuntamientos, Gobierno Vasco o Diputaciones.
Su lema desde el principio era que todos los conductores contaran con una asistencia digna, humana y eficaz y, no cabe duda, de que se ha cumplido con creces.

 

Foto de ANDONI RENTERIA del busto de Usparitza inaugurada en 2015 a pocos metros de la que fue su clínica.

LA QUINTA PARROQUIA

Los bilbaínos la conocemos como Quinta Parroquia, aunque su nombre oficial es: iglesia de San Francisco de Asís. Se da la circunstancia de que fue la quinta de las construidas en Bilbao tras San Antón, Santiago, San Nicolás de Bari y Santos Juanes. El proyecto se encargó al arquitecto Luis de Landecho y Urriés, quien se inspiró en las catedrales góticas. A pesar de que se encontró con la dificultad de construirla entre dos edificios de viviendas ya existentes, supo resolverlo diseñando una iglesia con fuerte carácter vertical.
La idea de construir este templo fue del obispo de Vitoria empeñado en que fuese la primera obra siendo él el máximo responsable de la recién creada diócesis. En junio de 1890 se colocó la primera piedra en los solares de la calle Hurtado de Amezaga, donados por Francisco de Zabálburu. Decidieron que sería el lugar ideal para atajar el incipiente ateísmo y socialismo de los vecinos del barrio de San Francisco. La alta sociedad de Bilbao colaboró con sus generosos donativos. Pero, también fueron los bilbaínos los que sufragaron este templo con sus pequeñas aportaciones y, por supuesto, el consistorio bilbaíno.
De estilo ecléctico neogótico fueron necesarios más de seis años para su construcción y no fue consagrada hasta el nueve de noviembre de 1902, aunque todavía no estaba concluida tal y como la conocemos hoy en día; ya que sus torres gemelas se terminaron en 1906 y el rosetón de la fachada principal tres años más tarde bajo dirección del arquitecto Manuel María Smith. Fueron necesarios más de cuatrocientos dibujos de los planos y de los detalles de esta iglesia.

En su interior se observan tres naves longitudinales completamente diferenciadas, siendo la central la más ancha. Las columnas y el altar mayor se realizaron con mármol rojo de Ereño. Las vidrieras policromadas del interior se elaboraron artesanalmente en la ciudad alemana de Munich. En el pórtico destaca un mosaico de 1927 que representa la muerte de San Francisco de Asís. En la cripta reposan los restos de las familias Zabálburu y Mazarredo.
Pero si hay algo por lo que es conocida esta iglesia es por el Nazareno, copia de la imagen del Cristo de Medinacelli de Madrid que fue entregada a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno en 1948. Vestido con una túnica de color morado y una peluca de pelo natural, es el protagonista absoluto de una de las más concurridas y esperadas procesiones de la Semana Santa bilbaína.

FOTO: ANDONI RENTERIA