Pitarque, un vividor.

Uno de los personajes más txirenes que ha dado la historia de Bilbao es, sin duda, José Luis Pitarque.
Pitarque (a secas) fue alguien que supo como nadie «vivir del cuento». Todavía hoy se le denomina así a alguien que vive como un rey.
Su elegancia en el vestir con buenos trajes eran su señas de identidad, además de ser un tipo simpático, con don de gentes, ocurrente y muy inteligente.
Vivió en nuestra ciudad en la primera mitad del siglo pasado.
Una de sus especialidades era la de acudir a banquetes de boda sin haber sido invitado.
Al principio iba a todos los restaurantes donde se celebraba algún festín pero, con el tiempo, fue eligiendo los que le parecían de mayor calidad.
Entraba en el comedor ataviado para la ocasión y, se desenvolvía con tanta naturalidad, que los invitados de la novia pensaban que había sido convidado por el novio y los del novio pensaban justo lo contrario.
Tan seguro de sí mismo estaba que, a veces, pronunciaba un discurso para agasajar a los novios.
Terminado el ágape abandonaba el local haciendo una crítica, para sus adentros, de todos los manjares que había saboreado.
Tanta fama cogió, que se decía que un banquete no era igual sino aparecía Pitarque, ya que entonces se entendía que el menú sería de calidad.
Cuando no acudía a bodas se dejaba caer por diferentes bares y locales de la villa. Siempre bebía gratis gracias a su ingenio y su caradura.
Fue amenazado con aplicarle la ley de vagos y maleantes si no encontraba un trabajo. Entonces se dirigió a una ferretería y encargó cuchillas de afeitar que vendía por los bares, alegando que eran cuchillas para «Caraduras»
En sus últimos días, ingresado en un hospital, fue preguntado por su profesión y, sin ningún tipo de reparo, anunció que era «fabricante de cañones». No mentía, desde luego dejaría muchos «cañones» en los locales de nuestra ciudad.
Pitarque siempre será conocido como un pícaro inteligente y, sin embargo, querido.
Pitarque

11 comentarios en “Pitarque, un vividor.

  1. Un gran artículo. Mi abuelo le conocía y tenía una foto con él. Todo una celebrity del Bilbao de la época. Siempre he oído hablar a mi padre de él. Ja, ja. Que grande.

  2. Mi aitite hablaba de el y de su caradura.una vez contó que se presentó en un baserri de txorierri con algún aparato no identificado haciendo mediciones…. Los dueños del baserri le preguntaron que que pasaba; el se presentó como un gerifalte y que iba a pasar una carretera por el caserío. Al final les sacó de todo a los caseros( matanza,vino….) Y se piro.

  3. Los trajes que vestía Pitarque eran ‘guindaos’. Mi padre me contaba que el susodicho solía fijarse en los buenos trajes que le podían sentar bien.

    Entonces, se las ingeniaba para conseguir una tarjeta de visita del futuro ‘donante’. Luego, estudiaba sus costumbres y un día, cuando le constaba que su futuro ‘benefactor’ no estaba en casa, se presentaba en el domicilio, presentaba la tarjeta de visita y le decía a la chica de servicio que don Fulanito había sufrido un percance y que necesitaba el traje en cuestión.

    Como no había móviles y Pitarque presentaba la tarjeta de visita, la fámula daba por buena la historia y le entregaba el traje.

    Lo malo no sólo estaba en perder el traje, sino en que todo el mundo se diese cuenta de que Pitarque le la había pegado y le había ‘guindao’ el mejor traje de su vestuario, que él susodicho lucía con gracia y salero en las bodas y ágapes en los que se presentaba tan bien vestido.

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