BLAS DE OTERO, EL GRAN POETA SOCIAL BILBAINO

El 15 de marzo de 1916 nació en Bilbao Blas de Otero en el seno de una familia acomodada. Educado por una institutriz francesa, estudió en el colegio de Jesuitas desde los siete años y eso nos da una idea de la vida de niño rico que tuvo. Eso sí, poco le duró ya que a los diez su familia fue una de las afectadas por la crisis económica ocasionada por las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y tuvieron que trasladarse a Madrid donde Blas pudo disfrutar de los juegos infantiles por las calles de la capital, además de asistir a clases de toreo en la Escuela Taurina de Las Ventas. Poco tiempo después fallece su hermano mayor y su padre, quien nunca se recuperó de su ruina financiera.

A los quince años regresa a Bilbao con su madre y sus dos hermanas, donde debe responsabilizarse de la economía familiar y donde se licencia en Derecho, a pesar de que él hubiera preferido estudiar letras. Sin embargo, tomó esa decisión ya que era la carrera que su hermano cursaba cuando falleció y consideró que debía ejercer como abogado para sacar la familia adelante. Pero Blas continuó con su vocación de poeta presentando sus escritos a diferentes concursos y publicando poemas en la prensa de entonces.

Durante la Guerra Civil desempeñó labores como sanitario en los Batallones Vascos. También fue enviado al frente de Levante. Al terminar la contienda fue contratado como abogado en una empresa metalúrgica vizcaína, labor que compagina con su afición por la literatura publicando poemas y críticas teatrales y de pintura en el periódico HIERRO.

En 1943 y, tras pensarlo detenidamente, decide abandonar el trabajo y trasladarse a Madrid para estudiar Filosofía y Letras. Una vez más el destino le tenía preparado otro revés. La grave enfermedad de su hermana le lleva de regreso a Bilbao sin terminar sus estudios. Aquello afectó considerablemente el estado anímico de Blas, tanto que permaneció mucho tiempo retirado en su domicilio hasta que, en 1948, se publica en la revista EGAN, once poemas suyos que serán el germen del libro ANGEL FIERAMENTE HUMANO y que darán comienzo a su transformación como poeta.

Cuatro años más tarde viajó a París donde se relacionó con exiliados españoles comunistas y tomó conciencia de otros modelos de sociedad en las que existía la justicia, la igualdad, la dignidad… A su vuelta recorrió la geografía española ofreciendo conferencias y recitales poéticos. Escribió PIDO LA PAZ Y LA PALABRA no sin problemas con la censura que fue salvando con ingenio y modificaciones en los textos. En la década de los sesenta viajó por China, Cuba y la Unión Soviética. Reconocido contrario al régimen que imperaba en España, fue muy crítico en sus escritos lo que le valió un seguimiento continuo de la censura teniendo que publicar en París.

Su gran amor fue la profesora y poetisa Sabina de la Cruz, natural de Sestao con quien compartió su vida hasta el fallecimiento de Blas en Majadahonda (Madrid) debido a una embolia pulmonar, el veintinueve de junio de 1979.

Algunas de sus obras más importantes:

  • Redoble de conciencia
  • Espadaña
  • Cántico espiritual
  • Con la inmensa mayoría
  • Ángel fieramente humano
  • Ancia
  • Expresión y reunión

 

(Información obtenida de la página https://www.fundacionblasdeotero.org/es/biografia-del-poeta-blas-de-otero/)

FOTO EN BLANCO Y NEGRO: DE LA FUNDACIÓN QUE LLEVA SU NOMBRE

FOTO DE SU ESTATUA EN BILBAO: ANDONI RENTERIA

LA PISTA DE HOCKEY DE SANTUTXU

Santutxu es el barrio más populoso de Bilbao y siempre se dice que tiene de todo. Es cierto. Es un gran barrio con muchos comercios, actividades culturales y sociales, centros deportivos y… hablando de deporte, existe una plaza que albergó durante varios años una pista de Hockey en patines.
Me estoy refiriendo a la plaza Federico Echevarría, llamada así por el empresario y político nacido en Bilbao en 1840 y conocido, fundamentalmente, por sus negocios en el sector metalúrgico llegando a fundar en 1920 la primera fábrica que produjo aceros especiales en España: Echevarría S.A. También intervino en diferentes asociaciones e instituciones siendo elegido concejal del Ayuntamiento de Bilbao entre 1874 y 1876. Él fue quien donó el terreno donde se ubicó la pista; aunque, en la actualidad, es propiedad del consistorio bilbaíno, quien invirtió más de un millón cien mil euros en la reforma de la plaza en el año 2014. Ya se jugaba a este deporte en los terrenos de la fábrica de Etxebarria pero, al no ser un lugar adecuado, la propia empresa cedió el espacio entre las viviendas de aquellos trabajadores. En los años setenta el solar se cedió a la Asociación de Comerciantes de Santutxu por la cantidad simbólica de una peseta y la pista se inauguró en 1979.

Bautizada como pista de Basarrate o de Etxebarria, incluso, Catedral del Hockey Vasco, este terreno de juego se convirtió en un punto de encuentro para todos los aficionados a este deporte sobre ruedas. No le faltaba la tribuna donde los aficionados animaban a su equipo, aunque también hay voces que aseguran que servía como refugio para parejitas que daban rienda suelta a su amor o para los que cayeron en la droga y les servía como lugar donde hacer uso y abuso de aquellas malas costumbres de los años ochenta del siglo pasado. Pero, no solo se jugaba a hockey en esta pista hoy desaparecida. También se disputaron encuentros de futbito, balonmano, baloncesto; así como exhibiciones de danzas o deportes rurales.
Hasta dos mil personas se daban cita los domingos para ver a los jóvenes del Santutxu Hockey rodar sobre sus patines con el stick en la mano.
En 1983 se disputó un partido importante con la selección de Euskadi y la de Cataluña en la que, incluso, el director de orquesta Urbano Ruiz Laorden interpretó los himnos de ambos equipos.

Para tristeza de muchos, el hecho de no contar con una cubierta fue motivo suficiente para demoler esta cancha. En marzo de 2014 se realizó un homenaje a todos los que habían jugado en este lugar, con aurresku de honor, dantzaris y, por supuesto, un partido de los veteranos. Aquella jornada puso punto y final a una época que, a tenor de lo que aseguran los vecinos, fue entrañable y de la que conservan muy buenos recuerdos. Casi ocho años después de haber desaparecido la pista, los residentes en la zona, pueden disfrutar de una plaza con zonas verdes, bancos y aparatos de gimnasia.

En la actualidad, el equipo Santutxu Hockey Taldea entrena en el polideportivo de Txurdinaga.

FOTOS ACTUALES: ANDONI RENTERIA

FOTO ANTIGUA: EL DESMARQUE

ALCAZABA Y RIMBOMBÍN, TEMPLOS DEL BUEN COMER

En Bilbao, el comer es casi una religión y nunca han faltado establecimientos donde sirvieran deliciosas viandas y buenos caldos.
La familia Jaureguizar, muy conocida en el mundo hostelero, fue quien inauguró el Restaurante Alcazaba en la calle Hurtado de Amézaga en 1921. Este lugar de culto para clientes con estómagos agradecidos lo atendía el matrimonio, sus cuatros hijos y un cocinero catalán con amplia experiencia adquirida en un hotel de lujo en Suiza. El local estaba dividido en dos pisos: el de abajo para la marisquería y el de arriba para el restaurante.
Su extensa carta de platos típicamente bilbaínos contaba con tres especialidades: el jamón, el marisco y la caza. De los vinos y licores se encargaba Andere, una de las hijas que, a pesar de que nunca los probaba, era capaz de distinguirlos por el olfato. Andere era una joven rubia y pizpireta que impresionaba a los clientes con su belleza. El artista Ignacio Zuloaga, asiduo al restaurante, la esculpió en dos ocasiones; mientras que el compositor y escritor Félix Garci-Arcelus, apodado Klin-Klon, le dedicó su conocido zortziko “El roble y el ombú”.
Mucha y diversa gente de la sociedad bilbaína frecuentaba su comedor como el político socialista Indalecio Prieto, quien solía reunirse con el arquitecto municipal Ricardo Bastida y, mientras daban buena cuenta de los suculentos platos, realizaban bosquejos de infraestructuras que, con el paso de los años, llegaron a ser una realidad.

En esta misma calle, en el número 48, Teodoro García fundó un negocio en el año 1931 donde, además de tomar buen café, se jugaba al billar o al futbolín. Veinte años más tarde y debido a la fama que fue adquiriendo, Teodoro lo transformó en restaurante. Para ello sustituyó algunos billares por mesas de comedor y fue así cómo el Rimbombín, especializado en mariscos y pescados del Cantábrico, llegó a ser muy popular en la villa.
En el año 2006, este prestigioso restaurante fue distinguido con el título de Ilustre de Bilbao que otorga el Ayuntamiento de la villa como reconocimiento a su larga trayectoria y al buen trato que siempre ha dado a los bilbainos y bilbainas. Al igual que el Alcazaba, este templo gastronómico fue punto de encuentro de personalidades del mundo de la cultura, la política, el espectáculo o los toros.

Desgraciadamente, el pasado diciembre cerró sus puertas debido a la situación de pandemia en la que nos encontramos y con su cese se va otro reputado negocio bilbaino.

La foto la he tomado de su propia web.