LOCA DE AMOR

Unos dicen que la canción compuesta por José Luis Perales e interpretada, tanto por él como por el grupo bilbaíno Mocedades, fue en su memoria.
Otros aseguran que nada tiene que ver con el personaje del que os voy a hablar, sino con una mujer conocida del propio autor que enviudó y enloqueció.
Sea como sea, es una bonita historia, una historia de amor, aunque no podemos negar su punto de tristeza.
En Bilbao nos gusta pensar que la letra de la canción se refiere a una mujer, llamada Mercedes Lorenzo que, según lo que he investigado, trabajaba como secretaria en las oficinas que Martini y Rossi tenían en Alameda Urquijo, cerca de la famosa plaza donde luego ella pasó sus años sentada en un banco.

DOCU_GRUPO
Enfrente de dichas oficinas, se situaba una tienda de ultramarinos regentada por Andrés Estebarán quien, dicen, fue su gran amor. Me explican que aquel hombre estuvo durante un tiempo encariñado con esta mujer pero, al final, se casó con otra.
Este es, cuentan las malas lenguas, el motivo de su enajenación.
Dejó su trabajo de secretaria y se dedicó a tejer sentada en uno de los bancos de la antigua plaza. Siempre el mismo banco, desde donde, afanada en su labor, observaba cualquier movimiento del negocio de su amado.

Arrikibar 7
Así transcurrían las estaciones, con un calor abrasador en verano y un frío insoportable en invierno, pero ella persistía, año tras año.
Confeccionaba en punto unos vistosos y estrafalarios sombreros que usaba cada día.
Los niños y las niñas de los colegios cercanos: Santiago Apóstol y El Pilar, al pasar por allí, la miraban con una mezcla de temor y sorpresa. Algunos se burlaban de ella pero, ella jamás se molestó, ni reprochó, ni se enfadó con ningún paseante.
Ella no molestaba a nadie, ella estaba en su mundo y su mundo era su enamorado y sus lanas.
No queda claro en qué año se la dejó de ver, tampoco dónde vivía. No hay más datos de ella.
Pero lo que sí es seguro, es que es una de las grandes historias de amor conocidas, de nuestro querido Bilbao.
No quiero imaginar el sufrimiento de esta dama, “La loca de Arriquibar” como la conocemos todos. En fin “C’est l’amour!”

Os dejo una foto de la maravillosa actriz Lola Herrera quien, a principios de los noventa, posó caracterizada de “la Dama de los sombreros” (Como también se la conocía) para un programa de televisión que dirigía Antxon Urrosolo.

locaarriquibar

Y, por si no os la sabéis, aquí os pongo la letra de la famosa canción.

LE LLAMABAN LOCA
El mundo fue sólo de los dos y para los dos
su hogar unas nubes tendidas al sol,
en sus miradas amor, en sus respuestas sí
y para su dolor, un solo fin.
Él se fue, los cabellos pintados de gris
ella dejó de cuidar las flores del jardín
y le decía ven, tenemos que vivir.

Y LOS MUCHACHOS DEL BARRIO LE LLAMABAN LOCA
Y UNOS HOMBRES VESTIDOS DE BLANCO LE DIJERON VEN
Y ELLA GRITÓ NO SEÑOR, YA LO VE, YO NO ESTOY LOCA
ESTUVE LOCA AYER PERO FUE POR AMOR.
Y LOS MUCHACHOS DEL BARRIO LE LLAMABAN LOCA.

En el hospital en un banco al sol se la puede ver
sonreir, consultando su viejo reloj
pensando que ha de venir aquel que se marchó
y se llevó con él su corazón.
Y LOS MUCHOS….. PERO FUE POR AMOR.

No vendrá, él la espera en sus nubes al sol
en ese mundo que ayer tan sólo fueron dos
en ese mundo que
triunfó el amor.
Y los muchachos del barrio le llamaban loca.

HISTÓRICAS NEVADAS EN BILBAO

La nieve nos parece divertida, hermosa y saludable en algunas circunstancias pero, cuando día tras día sales a la calle y te la encuentras tan blanca y tan peligrosa, ya no te hace tanta gracia.
No es habitual ver nuestras calles o jardines luciendo ese frio y blanco manto , por eso nos hemos armado con nuestros móviles y cámaras de fotos y nos hemos echado a la calle para inmortalizar escenas como San Mames nevado, Artxanda , el Pagasarri, el parque de doña Casilda, el Arenal e infinidad de lugares y rincones
Nos parece que ha nevado mucho, pero la historia y la hemeroteca nos desvelan datos de otras nevadas importantes en nuestra villa.
Os hablaré de algunas de ellas para tener una idea de lo que han sido nuestros inviernos en los últimos tiempos.
Hace algo más de un siglo desde que empezaron a registrarse datos de las nevadas y, la primera de la que tenemos constancia es en Enero de 1881.
Marzo 1883
Primera vez que en este mes nuestras calles se cubren de nieve.
El “Noticiero bilbaíno” destaca en sus páginas el ahínco con el que barrenderos y empleados municipales limpian las calles con palas y escobones.
Invierno 1884-1885
Fue uno de los más intensos de finales del siglo XIX
Febrero de 1888
Concretamente el día 28 los termómetros marcaban -8ºC a las seis de la mañana; más que nieve lo que había era una helada de dos pulgadas de espesor.
Noviembre 1890
Una gran ola de frio azota la península y, en la Costa Cantábrica, la nieve cayó a nivel del mar. La temperatura descendió hasta los -5ºC
Enero 1891
El día 6 amanece con temperaturas gélidas y, algo en el ambiente, hacía presagiar una gran nevada, como así fue.
Los días posteriores el frío era insoportable; desapareció la nieve para volver a aparecer los días 18 y 19 del mismo mes.
Enero 1895
La nevada alcanzó los 10 cms de espesor.

Febrero 1902
Nuestra geografía se ve inmersa en una intensa ola de frío y temporal de nieve que produce una serie de desperfectos en la flota pesquera.
En el “Noticiero bilbaíno” destacan la cantidad de grupos de chicos y chicas que jugaban a arrojarse bolas de nieve.
El Ayuntamiento, mientras tanto, ponía en marcha la campaña para socorrer a los indigentes de la villa.
Mayo 1902
Se producen nevadas excepcionales para ese mes.
Los montes nevados en esa época era algo desconocido para los bilbaínos.
Diciembre 1903
Importante nevada en nuestra ciudad con temperaturas entre 1ºC y -5ºC.

Hasta 1920 casi tocó a nevada por año.
Durante seis años los temporales de nieve dieron una tregua a los bilbaínos pero, en las navidades de 1926, la ola de frio se desató en todo el país, considerándose la peor tempestad de los últimos 200 años hasta ese momento.
Febrero 1932
Varias nevadas dejaron su manto blanco en los tejados de nuestra villa.
Enero 1945
Un mes memorable en cuanto al frío se refiere. Lo llamativo de estas nevadas fue la duración, ya que a causa del frío no se desheló hasta pasados varios días.
Febrero 1954
La tradición popular la denomina como la mayor de todas las nevadas del siglo pasado, con hasta 35 cms de espesor.

Invierno 1955

La ciudad gris se convirtió en blanca.

1955

1955 gran via

1956
Febrero 1956
El mes más frío del siglo XX en Bilbao. Tres fueron las nevadas que cayeron en la ciudad del Nervión.

Esta foto pertenece a un partido en San Mamés de los cuartos de final de la Copa de Europa en la temporada 1956-1957

10256958_1578451679033756_7981166916091850257_n
Febrero 1963
Es menos conocida pero, importante también. Los termómetros descendieron a los -8,6ºC.
Para terminar esta lista de temporales invernales, la de enero de 1985, aquella sí la conocí y la recuerdo bastante bien.

1985 gran via

nieve-en-bilbao-640x640x80
Los 25 cms de nieve hicieron que nuestra ciudad se paralizara en actividades como las escolares o deportivas.
Las conclusiones de los expertos son claras: Ya no cuaja la nieve como hace un siglo y los motivos parecen ser el aumento de las temperaturas y la mayor actividad urbana.

Las fotos son de Internet

BILBAO Y SUS «AGUADUCHUS»

En estos tiempos disponemos de más medios para prevenir los «aguaduchus»,  más infraestructuras, más equipos humanos… Pero, antiguamente, no existía nada de esto y, por ello, las riadas eran tan frecuentes y devastadores.
De una manera somera y, sin entrar en grandes detalles, os citaré algunas de aquellas catástrofes.
15 de Abril de 1380.
El agua se lleva el puente de San Antón y varios molinos y ferrerías de Galdakao y Arrigorriaga.

san anton
15 de Abril de 1402
Esta vez el perjudicado fue el puente de Castrejana.
29 de Abril de 1408
De nuevo el puente de la villa se vio afectado por la riada.
Treinta y dos años después en otro “aguaduchu”, el mismo puente sufrió el embate de la ría.
22 de Julio de 1447
Además de Bilbao, la villa de Durango se vio muy afectada por las lluvias y las crecidas del río Ibaizabal.
27 de Julio de 1450
Una vez más, el puente de Bilbao fue derribado por las aguas torrenciales. Las huertas de la ribera arrasadas y en Lekeitio un hombre fallecido por caérsele encima un trozo de un puente.
En 1481 y 1552 los aguaduchus se llevaron parte de los muelles de Bilbao.
14 de septiembre de 1553
La riada de este año fue una de las más devastadoras de cuantas se conocen. No solo arrastró el puente como ya era habitual, sino que alguna casa fue arrastrada también, entre ellas, la de Pedro de Muxica que fue a parar a un terreno de Albia con cuyo dueño tuvo un altercado porque el Sr. Muxica se empeñó en decir que aquel solar era de su propiedad ya que había llegado hasta allí su casa.
En 1581 varias riadas dejaron daños en nuestra ciudad.
El 22 de septiembre de 1593
Lo que acaeció en la villa aquel día fue conocido como “El gran diluvio”, lo cual nos da una idea de la dimensión de la tragedia.
Los vecinos huyeron a la Basílica de Begoña a refugiarse. Los destrozos afectaron al puente, al viejo ayuntamiento y a las casas de contratación contiguas a él.
Los buques rompieron sus amarres y aparecieron por las calles. Uno de ellos chocó contra la entonces iglesia de Santiago, quebrando alguna viga.
8 de septiembre de 1651
Después de varios días de lluvias intensas, la ría salió de su cauce inundando las siete calles y el Arenal.
Ochenta y siete personas que se encontraban en un oficio religioso en Santiago, al no poder salir, subieron al coro y permanecieron allí casi dos días alimentándose con cuatro panes que les hicieron llegar.
15 de junio de 1762
Las aguas llegaron hasta los pisos principales de las viviendas cercanas a la ría.
21 de junio de 1775
Grandes pérdidas en Bizkaia y La Rioja.
1775, 1778, 1801, 1876 fueron años de muchos aguaduchus ocasionando grandes daños, a los que los bilbaínos empezaban a acostumbrarse.
10 de septiembre de 1906
El agua arrastró los tenderetes del mercado de la Plaza Vieja. El túnel de la línea de Las Arenas hizo de cañería de desagüe de la ingente cantidad de agua que bajaba de Artxanda hacia Matiko.
14 de octubre de 1953
Fue una de las más virulentas inundaciones sufrida en Euskal Herria, sobre todo en Gipuzkoa.
Fallecieron 27 personas. En Bilbao los barrios más afectados fueron Rekalde y La Peña.
Y, por último, la riada que muchos todavía recordamos con el corazón encogido, la de aquel fatídico 26 de agosto de 1983.
Aquel día se escribió un capítulo triste en la historia de nuestro querido Botxo.

inundaciones_3