BARCO MUSEO AGURTZA

Este barco museo fue construido en el año 1968 en los astilleros Murelaga de Lekeitio (Bizkaia) y uno de los últimos fabricados en madera. Tras varias décadas capturando bonitos y atunes por la costa cantábrica, venezolana o senegalesa, recaló hace veinte años en el puerto de Santurtzi donde se convirtió en Escuela Taller de Carpinteros de Ribera, para la construcción de buques de manera artesanal. Durante un tiempo permaneció en el agua hasta que el Consistorio construyó, para protegerlo de las condiciones meteorológicas, una gran estructura donde se instaló manteniendo su actividad.

Desgraciadamente, al no ser una especialidad con mucho futuro, la escuela tuvo que cerrar y el Ayuntamiento de Santurtzi decidió transformar el Agurtza en un Barco-museo y Centro de Interpretación de la Pesca con el objetivo de embarcar al visitante en el pasado de este atunero y contarle las aventuras, los sacrificios y el esfuerzo de tantos marineros. Así como los entresijos, los rincones, los aparejos, los modos de pesca y un sinfín de detalles con los que aprender sobre la vida del mar y sobre esta profesión que fue esencial en el desarrollo económico del País Vasco.

El recorrido comienza antes de subir al barco. Varios paneles informativos colocados en el recinto nos dan una idea de la evolución de las embarcaciones desde el remo hasta el motor y del arduo trabajo de las rederas, aquellas mujeres que reparaban las imprescindibles redes.

Teniendo en cuenta las incomodidades propias de la naturaleza de un barco, se han instalado escaleras donde antes no había, para ofrecer una mayor accesibilidad. Una vez en la cubierta, la guía explica a los visitantes cómo transcurrían, en tan reducido espacio, las complicadas jornadas de los aproximadamente dieciocho hombres que formaban la tripulación; cómo dormían en camarotes estrechos; cómo cocinaban en una diminuta cocina; cómo compartían un solo aseo o cómo se habilitaban neveras en las bodegas para conservar el pescado capturado. Es decir, lo normal en un barco pesquero donde toda la capacidad disponible está muy bien aprovechada.

Este atunero es un claro homenaje a aquellos barcos pesqueros y a sus tripulaciones que navegaban por el mar Cantábrico con gran sacrificio, en busca de los bancos de peces. También, hay espacio en el Agurtza, para destacar el papel tan importante que desarrolló la mujer en este sector. Su labor era fundamental para el día a día de los pescadores. Ellas arreglaban las redes, colaboraban descargando la mercancía, vendían lo capturado y atendían con diligencia sus hogares.

Gracias a la Oficina de Turismo de Santurtzi, se nos da la posibilidad de descubrir el interior de un atunero vasco y, además, de aprender detalles de este oficio tan tradicional en Euskadi como es el de arrantzale o pescador.

Su ubicación no puede ser mejor: en el paseo que une las localidades de Portugalete y Santurtzi; por lo que, además de conocer el Agurtza, el visitante puede llegar hasta el Puente Bizkaia, otro icono de nuestro territorio.

 

Os dejo un enlace para más información.

https://visitsanturtzi.eus/experiencias/barco-museo-agurtza/

 

FOTOS: ANDONI RENTERIA

GALARDONES SOLIDARIOS

Ayer, veinticinco de septiembre, se entregaron los Premios Fair Saturday 2023 en su sexta edición. El escenario elegido siempre es inmejorable: el atrio del Museo Guggenheim Bilbao. Estos galardones nacieron en 2017 con el objetivo de reconocer a nivel internacional, las iniciativas de personas y organizaciones que generan una importante repercusión social por medio de la cultura y el arte.

A las siete y media de la tarde comenzaron a llegar los primeros invitados. Un evento de estas características siempre congrega a personas de diferentes sectores como la cultura, la política, el deporte o la empresa, entre otros.

En el photocall se fueron colocando para tomar una foto para el recuerdo.

A las ocho en punto, bailarines de la compañía MDV DANZA, abrieron el evento con una curiosa coreografía moviéndose por todo el espacio.

Nerea Garmendia, actriz y presentadora, fue la encargada de conducir la gala.

Con su simpatía habitual fue dando paso a cada uno de los premiados que, este año, son:

* Brittany Butler

Directora ejecutiva de Harvard SICI en Boston.

*Chi-chi Nwanoku CBE

Fundadora de Chineke! Orchestra.

*James Rhodes

Pianista y escritor que lucha por erradicar la violencia infantil.

*Evelyn Glennie

Percusionista de reconocimiento internacional natural de Aberdeenshire.

*Emmanuel Jal

Artista y activista social originario de Sudán que reside en Toronto.

*Fundación Labayru

Institución de referencia del euskera hablado en la zona occidental de Bizkaia.

*Luis de Lezama

Presidente del Colegio Santa María La Blanca de Madrid.

*Ahmad Sarmast

Fundador de Afghanistan National Institute of Music en Kabul.

 

Cada uno de ellos agradeció este reconocimiento y explicó brevemente en qué consiste su proyecto.

Tanto el Alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, como la Diputada de Cultura, Euskera y Deporte, Leixuri Arrizabalaga y el fundador del movimiento Fair Saturday, Jordi Albareda, subieron al estrado para agradecer, una vez más, esta iniciativa que busca un mundo mejor, aunque suene a utopía (como comentó el alcalde). Así como para felicitar a los agraciados y destacar su implicación en los maravillosos proyectos solidarios vinculados al arte que nos mostraron.

Antes de concluir la gala, MDV DANZA nos sorprendió con otra coreografía y el premiado Emmanuel Jal interpretó uno de sus temas mientras el público nos dejábamos llevar con las palmas y algún baile.

Y, ¡cómo no! las fotos con los amigos que no falten.

 

Sin duda, fue un acto emotivo de los que nos hacen ver la vida con ojos de esperanza.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

«CABESITA» DE AJO.

En Bilbao tenemos de todo, al menos eso es lo que aseguramos los bilbaínos sin despeinarnos. Tanto es así que nunca han faltado los personajes “txirenes”: esos ciudadanos que por alguna razón han destacado en la historia de la villa. A lo largo del tiempo han sido reconocidos por la sociedad bilbaína debido a sus aficiones poco ortodoxas, sus rarezas, sus habilidades o, simplemente, por sobrevivir en una época dura llena de dificultades.

En esta “pildorita” de la historia bilbaína os voy a hablar de Francisco Usabel, llamado también Patxico o “Cabesita” de ajo. Su historia comienza cuando su padre, Juan Usabal Larrea, herrero de profesión abandonó la aldea alavesa donde vivía a principios de 1800 para instalarse en Bilbao donde conoció a la que sería su esposa: María Manuela Beraza, originaria de lo que en aquella época era la anteiglesia de Begoña. Desgraciadamente fallecieron muy jóvenes dejando huérfanos a sus dos hijos pequeños: Juan Antonio y Francisco Simón, bautizados ambos en la iglesia San Antón, cercana a su domicilio, ya que vivían en Bilbao la Vieja.

Juan Antonio, el hermano mayor, fue recogido en la Santa y Real Casa de la Misericordia donde se le enseñó el oficio de panadero. Francisco era pequeño para ingresar en la institución, por lo que se le atendía en su propia casa con ropa y comida. Años más tarde, Juan Antonio encontró trabajo y dejó el asilo, pero no hay constancia de que mantuviera relación con su hermano Francisco quien ya pudo residir en la Misericordia, no sin antes someterse a un estudio para verificar que no iba a trastornar la convivencia de niños y ancianos. Esto se debía a que había nacido con una discapacidad física e intelectual. Su mote “Cabesita» de ajo, hacía referencia al pequeño tamaño de su cabeza en un cuerpo muy grande y de gran fortaleza física.

No tenía cultura, era analfabeto y su corpulencia y brutalidad le hicieron ser temido por los otros residentes; así que la dirección de la institución benéfica decidió enviarlo a Derio a casa de un agricultor con el objetivo de que le hiciera trabajar duro. Sin embargo, quienes lo trataron aseguraban que Patxico “llegó a este planeta cansado antes, incluso, de conocer la herramienta”.

Con el transcurrir del tiempo su carácter brusco se fue templando, se convirtió en un joven más sociable en el trato con los ancianos y los niños de la Misericordia y eso hizo que pudiera trabajar en la huerta y en la panadería de la institución.

En aquella época los servicios fúnebres de Bilbao los gestionaba en exclusividad la Misericordia quien se encargaba de organizar el cortejo funerario con los niños del asilo ataviados con trajes negros, gorritos y gruesas botas. “Cabesita de Ajo” era uno de aquellos que formaban la comitiva tras el féretro. Aunque no eran muchas sus habilidades, una de ellas era la imitación del kikiriki del gallo. Eso sí, siendo ya un hombre sus “aptitudes” fueron otras como comer, beber, fumar y, si podía, sablear al que se le pusiera a tiro para financiarse esas otras habilidades.

Falleció en abril de 1917 a la edad de ochenta y siete años, tras haber vivido décadas en la Santa y Real Casa de la Misericordia.

FOTOS: INTERNET.