RECIBIMIENTO A OLENTZERO

A las seis y veinte de esta tarde me encontraba en la Plaza Moyua, expectante y nerviosa.
Hacía un año que no le veíamos por Bilbao, que no nos honraba con su visita bueno, la suya y la de los galtzagorris, lamiak y su compañera Mari Domingi que siempre le acompañan cuando baja del monte a la ciudad.
En estos días su trabajo es muy intenso, deben recoger las cartas que con tanto esmero, cariño e ilusión les han escrito los niños (y no tan niños) bilbaínos.
Mientras esperaba a que hiciera su aparición observaba esas caritas enrojecidas por el frio de la tarde pero con los ojos chispeantes, mirando a todos los sitios.
Esos semblantes son los que mueven el mundo, los que hacen que la Navidad tenga sentido, nunca deberíamos perder esa inocencia e ilusión.

Los panderos y trikitrixas no han faltado tampoco para un momento así.

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Por fin ha salido con su amplia sonrisa, saludando a todos los allí congregados, los niños gritando su nombre con las cartas en las manos.

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Los galtzagorris no paraban de brincar, sonreír y hacer muecas, son unos gamberros muy simpáticos que saben ganarse al público infantil.

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Mari Domingi se ha subido a su oca gigante ayudada por los duendes, mientras que Olentzero hacía lo propio en su famoso pottoka.

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Empieza el desfile, Olentzero, ya en su posición, divisa nuestras calles abarrotadas de padres con niños, todos felices, todos cantando su canción, llamándole y pidiéndole a gritos sus regalos.
Además, también, han desfilado los gigantes entre luces, bengalas y mucho humo.

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Se han dirigido por la Gran Vía hacia el Teatro Arriaga donde miles de niños esperaban su llegada después de un año portándose bien, jaja.

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Mañana, todos aquellos niños y niñas que no hayan podido acudir hoy, podrán ir al Teatro Arriaga donde les atenderá personalmente este personaje bonachón y todo su séquito.

ZORIONAK GUZTIOI !!!

FERIA DE SANTO TOMÁS 2014

El origen de esta feria data del siglo XIX, cuando la mayoría de los baserritarras no eran propietarios de sus caseríos, sino que debían pagar una renta por habitar en ellos, cultivar sus tierras o criar ganado.
La cantidad estipulada de pago se realizaba una vez al año, siempre en diciembre.
Los baserritarras aprovechaban el día de Santo Tomás para bajar a la ciudad, abonar su deuda con los arrendadores y, de paso, traían sus mejores productos de la huerta y sus mejores animales con idea de venderlos en la ciudad.

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No solo vendían sino que también aprovechaban para realizar compras de aquello que les fuese necesario y era difícil de conseguir allí donde residían, normalmente en el monte.
Lo que en principio era una costumbre se ha convertido en una tradición para los vascos.
Los baserritarras siguen trayendo sus productos y algunos de sus animales para disfrute de todos los que vivimos en las ciudades y no estamos habituados a la vida de campo.
Es una especie de reencuentro con la vida campestre.
También a esta feria acuden artesanos que exhiben con orgullo sus creaciones artísticas y, por supuesto, las venden.
Este festividad se celebra en varios lugares de nuestra geografía como Donostia, Mondragón o Vitoria-Gasteiz.
En la de Bilbao participaron el año pasado alrededor de 125 000 personas y el número de puestos rondó los 300 que se localizan entre el paseo del Arenal y la Plaza Nueva.
Este mercado de Santo Tomás tal y como lo conocemos ahora se viene celebrando desde el año 1945.
Durante todo el día el Casco Viejo bilbaíno y el Arenal es un lugar donde reunirse con la cuadrilla, la familia o los compañeros de trabajo que salen un rato para disfrutar de un hamaiketako.

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Pocos son los que se resisten a acudir a esta celebración tan nuestra donde poder degustar queso, rosquillas, sidra o txakoli e incluso observar a los capones.

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Pero, sobre todo, la estrella de la feria: El talo, bien sea con morcilla, chorizo o bacon. Se trata de una torta cocinada con harina de maíz, sabrosísima pero bastante cara.
Al margen de su precio, los bilbaínos no renunciamos a las tradiciones y a la gastronomía, aunque sea una vez al año.
Os dejo la receta por si os animáis a prepararla en casa.
http://www.tobegourmet.com/2013/04/como-se-hace-un-talo-taller-de-talos-en.html

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Esta mañana he paseado por el Arenal y he visto como los aizkolaris preparaban sus hachas para practicar su deporte favorito, he escuchado las melódicas notas de la trikitrixa y he olido los ricos aromas de la feria pero, no he podido quedarme.

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Así que, por la tarde, he bajado de nuevo.
El Arenal y todo el Casco Viejo era un ir y venir de jóvenes bebiendo, comiendo y divirtiéndose.

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He de destacar lo incívicos que somos tirando vasos de plástico, botellas y papeles al suelo.
Eso no me ha gustado nada.
Os dejo alguna foto de los puestos de comida.

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SORTEO LABORAL

Una de las consecuencias en Bizkaia, de la guerra de Europa o Primera Guerra Mundial, fue la crisis laboral.
La actividad minera y la producción siderúrgica se vieron gravemente afectadas, lo que produjo un aumento del paro.
Hubo varias empresas que se vieron obligadas a disminuir las horas a los trabajadores y, otras más drásticas, despidieron a muchos de sus empleados.
El Noticiero Bilbaino publicaba en sus páginas, cómo los socialistas vizcaínos, en un intento de mejorar el mercado de trabajo, rogaban a los obreros de otras provincias que pensaban conseguir empleo en Bizkaia, que se abstuvieran de venir y, los que vivían aquí pero eran de otros lugares y su situación era precaria, se les intentaba convencer de la vuelta a sus orígenes.
Estas medidas no parecían muy solidarias ni humanitarias.
Otro consejo fue elaborar unas listas con los vecinos de la villa que buscaban empleo, para participar en un sorteo y conseguir alguno de los puestos que el Ayuntamiento iba a crear para atender una cantidad importante de obras públicas que estaban en proyecto.
A estas obras solo les faltaba, en aquel octubre de 1914, que se las dotara de presupuesto.

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Para ello, una comisión del Ayuntamiento con su alcalde Marco Gardoqui a la cabeza, se desplazó a Madrid. Necesitaban el desbloqueo de fondos para dar inicio a dichas obras y, de esa manera, conseguir una mejor situación económica y social en nuestra villa.
Además de las obras nuevas se trataba de que se mantuvieran las ya existentes como la ampliación del cementerio de Vista Alegre, reformas de diversos edificios o el asfaltado de algunas de las calles de la ciudad.
Muchos trabajadores se manifestaban y acudían a las puertas de la Diputación reclamando trabajo pero, el problema, eran los fondos. Dicha entidad tenía las arcas vacías.

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Era una situación difícil y, se criticaba, que desde el gobierno de Madrid tampoco colaboraban para que mejorara.
Finalmente, el alcalde, hubo de crear una reglamentación para asignar puestos de trabajo de cara a cubrir las vacantes de una obra en el Monte Arraiz.
Los requisitos para formar parte de esa lista eran claros:
– Apuntarse antes del día 22 de aquel mes de octubre
– Los turnos serían de 10 jornadas, renovables de 5 en 5 jornadas
– El primer turno sería de 15 días.
– El ingreso en el trabajo sería por el orden de número asignado
– La no presentación implicaría la pérdida del turno.

Fue una sorpresa para todos que, tras el sorteo de los primeros 50 puestos, solo se presentaron 47. Días después se realizó otro sorteo para 33 obreros y se personaron 22 hombres.
Hoy en día las colas para acceder a un trabajo son enormes, tal y como están las cosas y suena extraño que, habiendo aquella crisis, no todos los convocados se presentaran. ¿No os parece?