CUENTA ATRÁS PARA ASTE NAGUSIA 2026

Queda algo más de un mes para que comience en Bilbao la semana más divertida y larga del año. Hace unos días llamé a Itziar Urtasun para que me hablara de nuestra Aste Nagusia y me invitó a conocer las dependencias del área de fiestas del Ayuntamiento de Bilbao en la quinta planta del edificio Aznar.

Itziar Urtasun llegó al consistorio bilbaíno hace diecinueve años y, desde 2011, está al frente de la concejalía de Fiestas. En la actualidad, también es concejala de Igualdad y adjunta a la concejalía de Cultura. De ella se dice que es amiga de Mari Jaia, de Olentzero, de los Reyes Magos, de la sardina de Carnaval… vamos que no se pierde una fiesta.

Me recibe en los pasillos de su departamento y lo primero que me enseña son las paredes cubiertas con los carteles que anunciaron la Aste Nagusia en los años pasados. El primero y el más icónico es de 1978 y lo realizó el artista Juan Carlos Eguillor. Por otra puerta me lleva a otra pared donde cuelgan los carteles de carnavales con sus emblemáticos personajes.

Al entrar en su despacho lo primero que veo es una Mari Jaia.

También atesora una de las primeras muñecas que se hicieron de la reina de la Aste Nagusia bilbaina y, por supuesto, no dudo en fotografiarme con ella.

En sus estanterías reposan decenas de objetos, cada uno con una historia; en su mayoría son obsequios de personas que han significado mucho para Itziar a lo largo de estos años al frente de la concejalía de Fiestas.

Itziar me propone que nos sentemos para estar más cómodas y así lo hago.

Desde fuera, tu concejalía se ve mucho más divertida que cualquier otra, ¿qué opinas al respecto?

Es cierto que es más entretenida que otras áreas, pero también es un cargo de mucha responsabilidad que yo acepté desde el inicio, siempre intentando dar lo mejor de mí con dedicación y honestidad. Y, ¡claro que me gusta divertirme! pero aquí la fiesta es trabajo y así me lo tomo. Cuando adquieres un compromiso debes estar predispuesta y convencida de lo que eso conlleva. Durante las fiestas me acuesto pensando en que, a la mañana siguiente, todo esté bien y no haya sucedido nada grave por la noche. Esos días tenemos reuniones a primera hora de la mañana, tanto, aquí en nuestra área, como con el alcalde. Nos preocupa, fundamentalmente, la seguridad. También te digo que soy muy afortunada porque cuento con un magnífico equipo.

-Imagino que se siente muchísima responsabilidad los días previos al txupin, ¿te sigues poniendo nerviosa en el inicio de las fiestas?

Pues, sí. Los nervios no se van con los años; siempre estamos en alerta por si ocurren imprevistos. Y, por ejemplo, el día del txupin tenemos mucha responsabilidad porque siempre se congrega mucha gente en el entorno del Teatro Arriaga y debemos poner toda nuestra atención en que no suceda nada y que todos se diviertan sin peligro. Aunque hay contratiempos que escapan a nuestro control como cuando un cantante se pone enfermo y nos avisan de que no podrá actuar y tenemos que buscar una alternativa.

-Te confesaré que sigo corrigiendo a quien dice txupinazo y les explico que, aquí en Bilbao, lo llamamos Txupin.

Efectivamente, yo lo he dicho hasta hartarme y a algunos les molesta, pero es así. En Bilbao somos especiales hasta para eso. Aquí se dice txupin. Hace años en la grabación de un video lo explicaba y me llegaron a criticar.

– ¿En estos quince años que llevas al frente de la concejalía de Fiestas dirías que han cambiado los gustos de los bilbaínos y de las bilbaínas?

Sí, se han notado cambios, pero, sobre todo, en estos últimos años hemos observado un elevado interés hacia la música euskaldun. Recuerdo que varios de los grupos que actualmente reúnen a multitudes en sus conciertos, al principio cuando los contratábamos tenían muy poco éxito. Por lo demás, el programa mantiene actividades que siguen gustando a la gente como los concursos gastronómicos, las bilbainadas, la kalejira de los Gigantes y Cabezudos o los herri kirolak, entre otros. Desde la mañana hay tantas actividades que, simplemente paseando ya nos sentimos felices; es una semana con muy buen ambiente en la que la gente suele aparcar los problemas.

-¿Se puede decir que en Bilbao empezamos a sentir las fiestas cuando ya se muestra el cartel ganador que anuncia la Aste Nagusia?

Yo creo que sí; primero se empieza a hablar del cartel y días más tarde anunciamos los nombres de la txupinera y del pregonero o de la pregonera, y ya sin parar hasta el sábado del txupin.

-¿Es cierto que muchos bilbaínos y bilbaínas te piden que traigas a un determinado grupo de música o cantante?

Si, claro que me lo dicen. Incluso los taxistas. Recuerdo que hubo uno que me sugirió una serie de grupos y, días más tarde, coincidí de nuevo con él y le expliqué que lo había hablado con mi equipo y le di, incluso, los precios de los artistas que él me había indicado. Se quedó asombrado, por supuesto. Siempre explico que yo no elijo los grupos. Mi labor en ese tema es comunicar a mi equipo con cuánto dinero contamos, y en base a eso, intentamos dar gusto a todos los públicos. Nuestro presupuesto son tres millones y pico de euros.

Otro detalle muy importante a tener en cuenta a la hora de pensar en los grupos es el aforo. Imagínate que, si el dinero no fuese el problema, trajéramos a Shakira. No hay lugar en Bilbao para un concierto tan multitudinario. Ni el parque Europa. Además, no nos parece correcto gastar, por ejemplo, doscientos mil euros para un solo concierto. Queremos que todos puedan disfrutar de la máxima variedad de artistas. También hay personas que me dicen que les coinciden dos conciertos de sus grupos favoritos. Particularmente, me doy por satisfecha con que les guste un solo concierto. Cada uno tiene que buscar su lugar y sus preferencias en Aste Nagusia.

-Una de las grandes cuestiones durante Aste Nagusia es la falta de respeto y las agresiones, ¿cómo lo lleváis desde vuestra concejalía?

Somos muy conscientes de que ese es un tema que preocupa a la ciudadanía y, por ello, durante el mes de julio damos formación a diferentes empresas y gremios que trabajan en fiestas, como conductores de los autobuses, servicio de limpieza, etc. con el objetivo de que ante una situación de agresión sepan cómo actuar, cómo orientar a la persona agredida, acompañarla o lo que sea necesario en los primeros momentos. Luego somos las instituciones las que damos la cobertura sanitaria, jurídica o lo que esas personas estimen oportunas.

-Siempre has dicho que tú, además, eres comparsera, por lo que entiendo que vives las fiestas con un pie a cada lado, digamos.

Yo formo parte de Gogorregi; me gusta mucho el ambiente de las txosnas, mi familia siempre ha estado y está muy implicada en las fiestas. Mi marido, mis hijos, mis hermanas, mis amigos… todos somos una gran familia. Hace muchos años pertenecí a Pirikiturriak, una de las comparsas históricas que, desgraciadamente, ya no existe. De hecho, estuvieron a punto de nombrarme txupinera. En los últimos años, al estar trabajando no tengo tiempo para dedicar a la comparsa, aunque sí suelo hacer el turno cuando me toca.

-¿De joven eras de las que hacían guapasa y se quedaban a la sokamuturra?

No me ha gustado nunca la sokamuturra, pero gaupasas he hecho muchas y, además, al ser la mayor de cinco hermanas me tocó abrir camino; a veces, incluso con broncas por parte de mi aita.

¿Habéis pensado realizar actividades en los barrios durante la Aste Nagusia?

En cada barrio ya cuentan con sus propias fiestas. En algún caso, en colaboración con alguna asociación de comerciantes, se ha llevado a cabo alguna actividad. Pero, no, en principio no se contempla nada.

-¿Y volver a hacer la bajada como se hacía antes?

Yo creo que de momento no se ha planteado, desde Bilboko konpartsak tampoco lo contemplan ya.

-¿Es cierto eso de que cuando termina la semana de fiestas ya estáis empezando a trabajar en la siguiente?

Al terminar las fiestas de Bilbao, la mayoría de trabajadores de este departamento nos quedamos la siguiente semana para hacer las valoraciones pertinentes, para rematar detalles, para comprobar que se recoge todo bien, me refiero a las sillas, los escenarios, las vallas… Esos días realizamos trabajo de oficina haciendo un balance de cómo han ido todas las actividades, y vamos creando una carpeta de valoración con vistas al año siguiente. Evaluamos si ha habido algún contratiempo con el objetivo de que la próxima edición de Aste Nagusia sea mejor.

-Te confesaré algo: siempre que asisto a la quema de Mari Jaia se me salta alguna lagrimita, ¿te sucede a ti lo mismo o respiras pensando que ya todo ha terminado?

Es una semana tan intensa que las emociones son todos los días y por diferentes motivos. Nuestro equipo lleva mucha carga, mucha responsabilidad y cuando terminan las fiestas nos relajamos; aunque sí, en el fondo nos da un pellizco el corazón ese momento de la noche, a la orilla de la ría, la música, el fuego de Mari Jaia… Este año, como sabes, es mi última edición de Aste Nagusia como concejala, por lo que me gustaría estar en la trainera que lleva a Mari Jaia, como colofón a mi trabajo en esta área.

-Itziar, quiero terminar esta charla con tus deseos para las fiestas 2026 que, seguro, serán muy especiales para ti.

Ojalá sean unas magníficas fiestas donde todos y todas nos podamos divertir con responsabilidad y respeto, y no haga tanto calor como en estos últimos días para que no haya que cancelar ninguna actividad. En mi caso, al ser las últimas como concejala, seguro que las voy a vivir con mucha emoción.

-Eskerrik asko, Itziar. Ha sido un verdadero placer charlar contigo y que me enseñes tu “santuario festivo”.

Eskerrik asko zuri, Esme.

Itziar Urtasun, mientras charlaba conmigo, atendió la llamada de una emisora de radio local que, también, querían preguntarle por la próxima Aste Nagusia. La dejo en su mesa, trabajando y ultimando detalles para que, a partir del 22 de agosto y durante nueve jornadas, los bilbainos y los visitantes gocemos de las mejores fiestas del mundo, como las definimos en nuestra villa.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

VISITA AL PASADO INDUSTRIAL DEL MUELLE DE ZORROZA

Hace unos días participé en una visita guiada por el muelle de Zorroza, para mí un gran desconocido solo visto desde la isla de Zorrotzaurre o desde Elorrieta. Tenía mucha curiosidad por ver de cerca esos edificios, algunos abandonados como el de los Molinos Vascos, (del que ya publiqué una “pildorita” en este blog) Y, por supuesto, tenía ganas de que alguien me explicara detalles de las empresas aquí ubicadas.
Javier Puertas, Presidente de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP), fue quien nos citó a las once de la mañana de un sábado a un grupo de unas treinta y cinco personas. Lo primero que nos aclaró Javier fue que el muelle pertenece al Ayuntamiento de Bilbao; hasta 2019 era propiedad de la Autoridad Portuaria de Bilbao.

Javier nos habló de los diferentes elementos que se pueden observar en el muelle, como el antiguo embarcadero, las escaleras de los gasolinos que fueron tan importantes para los trabajadores que cruzaban a diario de un lado a otro de la ría, varios norays o un pulpo que nos dan una idea de la actividad industrial que se desarrolló en este muelle durante siglos. Todos y cada uno de estos elementos poseen un valor desde el punto de vista patrimonial y la asociación que preside Javier pretende que no se pierda la memoria de lo que fue nuestro pasado histórico industrial.

La explanada del muelle presenta un aspecto diáfano de casi catorce mil metros cuadrados.

Zorroza tenía, a finales del siglo XIX, una ubicación estratégica por el camino de la costa o hacia la meseta por el interior. Con trenes, ría, bosques para madera y ferrerías en el entorno le convertían en un punto muy importante para el desarrollo industrial.
No podemos entender la industrialización de Bizkaia sin hablar de las minas de las que se extraía el hierro de una gran calidad. Casi todo se exportaba, pero había una parte de ese mineral que la pequeña burguesía decidió quedarse y convertirlo en acero. Fue cuando se crearon las siderurgias y metalúrgicas. También el sector de la construcción naval era fundamental porque se necesitaban los barcos para transportar el mineral a Inglaterra y otros países. Por lo que, en este muelle, nos encontramos restos de minería, siderurgia y construcción naval.
Hubo dos importantes cargaderos y un tranvía aéreo que circulaba por encima de Zorroza tres kilómetros hacia la zona de la actual incineradora de Zabalgane. Al principio se trasladaba con carros y bueyes, hasta que se construyeron estas infraestructuras. Javier nos relata la anécdota de que, algunos jóvenes, se montaban en los baldes desde el monte Arraiz y saltaban antes de llegar abajo para que no les vieran los encargados y no se llevaran una reprimenda.

Fueron nueve las compañías mineras que poseían 23 cargaderos desde Olabeaga hasta Portugalete a principios del siglo XX. También en este muelle estuvo la “Antigua Jabonera Tapia y Sobrino” donde se producían millones de pastillas de jabón “Chimbo”.
En el siglo XVII hubo astilleros de ribera, astilleros artesanales, y de aquella época quedan los restos más antiguos de la actividad naval en Euskadi: el edificio de la Cordeleria Real, con 400 metros de largo, necesarios para la fabricación de jarcias de dimensiones muy grandes y donde llegaron a trabajar más de doscientos operarios.

También el muelle era zona de estiba y desestiba donde cargaban y descargaban hace un siglo, en su mayor parte las mujeres, realizando una de las labores más duras de toda aquella actividad industrial.
Más de diez grúas de estiba se erguían en este muelle que, poco a poco, fueron desapareciendo y convirtiéndose en chatarra. En la actualidad, queda una que se mantendrá como icono del muelle y del barrio de Zorroza gracias al acuerdo entre la Asociación Vecinal de Zorroza y el Ayuntamiento de Bilbao.

En el antiguo edificio de oficinas perteneciente a la primera refinería que hubo en España ahora se encuentran unas dependencias de Cruz Roja. A pocos metros, tras una valla que impide el acceso, se pueden observar los restos de los Talleres de Zorroza donde se construyó la actual cruz de Gorbea en 1910.

Tras dos horas y muchas explicaciones solo me queda agradecer a Javier su tiempo y su amabilidad. Así como a Iñaki, miembro de la Asociación Vecinal de Zorroza, quien nos acompañó en el recorrido y nos contó alguna curiosidad del barrio.

FOTOS: ANDONI RENTERIA