BOLOS A KATXETE

Las tradiciones, en una comunidad, ayudan a conocer la historia de un lugar; poseen la importancia de ser transmitidas de generación en generación; mantienen vivos los recuerdos… En definitiva, debemos respetarlas, conservarlas y difundirlas con el objetivo de construir una memoria colectiva que dé sentido a la historia y fortalezca los lazos en las relaciones.

Hace unas semanas, buceando en Internet encontré un artículo sobre un deporte absolutamente desconocido para mí y que solo se practica en una zona concreta de Bizkaia. Este deporte se llama Bolos a Katxete y se juega en Ezkerraldea Meatzaldea, la margen izquierda y la zona minera de Bizkaia. En Redes Sociales comprobé que hay bastante información sobre esta curiosa especialidad de bolos y decidí ponerme en contacto con Aaron Ruiz, un joven que habitualmente lo practica y que, además, procede de una familia de bolaris, como así se llaman los que lanzan las bolas.

Una mañana soleada me desplacé hasta el carrejo de Urioste, en Ortuella, donde había quedado con él, con su padre, Roberto, presidente de la Asociación del Club de Bolos a Katxete Urioste y con otro compañero llamado Jagoba, para explicarme in situ en qué consiste y cuál es el origen de los Bolos a Katxete.

Al entrar en el carrejo observé que se trataba de un espacio agradable, recogido, bien cuidado y con gradas en forma de semicírculo alrededor del terreno de juego.

Tras el saludo inicial, me cuentan con orgullo que esta modalidad es el único deporte autóctono de Bizkaia. Asimismo, me aseguran que se conservan documentos del año 1830 donde ya se habla de la existencia de carrejos por toda la zona, que llegó a superar el centenar y, en la actualidad, quedan únicamente ocho en activo donde se disputan campeonatos desde mayo, cuando comienza la temporada, hasta septiembre. Juegan únicamente durante esos meses, ya que el mayor handicap de este deporte es la climatología. El césped también debe contar con una serie de condiciones para facilitar el juego y en invierno es inviable mantener bien la hierba.

Los elementos necesarios para la práctica de este juego son las bolas y los bolos, fundamentalmente. Los bolos de madera de encina son esféricos y pesan alrededor de un kilo, tienen los polos achatados para poderlos colocar previamente mojados y, casi siempre en forma de V invertida, encima del taco, que es la plataforma levemente inclinada donde se sitúan. Las bolas, realizadas en madera maciza de guayacán, no tienen agujeros, sino que se cogen con la palma de la mano. Su peso varía en función de si juega un hombre o una mujer, pero suelen oscilar entre los dos y los cuatro kilogramos. Una figura importante y fundamental para cualquier bolari es el armador, la persona que coloca los bolos en el taco, que conoce bien al jugador y que, habitualmente, entrena con él. El jugador, cuando va a lanzar la bola, se sitúa en un bloque de cemento llamado tire.

Tanto Jagoba como Aaron, me hicieron una demostración donde pude comprobar la destreza que poseen los dos bolaris.

El fin del juego es lanzar los bolos lo más lejos posible. Si la bola grande pasa la primera raya, la jugada es válida y si no, la puntuación será de cero. La forma de tirar necesita mucha fuerza y, por ello, es poco habitual encontrarse en los carrejos a personas de más de sesenta años o, incluso, menos. De hecho, se disputan torneos en los que hay premios por categorías de edad. También se organizan desafíos: que consisten en enfrentar a dos bolaris de dos carrejos diferentes y se hacen apuestas. En estas disputas se implica todo el pueblo y, además del dinero, se juegan el orgullo.

En otras ocasiones, como por ejemplo en la fiestas patronales, además de organizar tiradas con premios, cualquier persona puede acudir al carrejo a tirar unas bolas; normalmente cobran una entrada simbólica de dos euros que sirve como ayuda al mantenimiento de las instalaciones. Luego están los campeonatos más serios donde los ganadores se llevan una recompensa. Me indican que no cobran entrada al público y que, casi siempre, los propios socios del club ofrecen, al terminar, unos pintxos a los asistentes.

Los bolaris, por norma general, utilizan las propias bolas y bolos del carrejo donde juegan cuando hay una competición; sin embargo, excepcionalmente y cuando así lo considere el jugador, puede llevar al torneo sus propios elementos.

Roberto me comenta que siempre están buscando y animando a los jóvenes a que lo practiquen y me cuenta que cuando él era un niño se jugaba más, quizá porque había más vida en la calle y no era habitual dedicar el tiempo libre a tantas actividades como en la actualidad. Están planteándose ofrecer charlas en colegios para promover este deporte entre los estudiantes. De hecho, a pocos metros de donde charlamos, en el mismo recinto, existe un carrejo infantil donde tiran sus primeras bolas los más pequeños de la zona.

Tanto Aaron como Roberto coinciden en que los Bolos a Katxete es más que un deporte; es una buena excusa para reunirse con amigos y disfrutar practicando esta actividad que tanto les apasiona. Ellos se definen como una gran familia. Se llevan bien, se apoyan, comparten afición, y, sobre todo, desean que todo el mundo conozca su deporte y se animen, al menos, a probarlo.

En sus inicios, Bolos a Katxete fue, fundamentalmente, un deporte de hombres, pero desde hace diez años, las mujeres lo practican regularmente cosechando muchos éxitos. En este carrejo, concretamente, son veintirés bolaris entre chicos y chicas.

Antes de marcharme, no dudé ni por un momento en intentarlo. Con todo mi respeto y admiración hacia los bolaris, cogí la bola que me ofreció Aaron, escuché atentamente sus indicaciones… Pero, no, decididamente este deporte no es tan fácil. Requiere mucha técnica, fuerza y, sobre todo, muchas horas de entrenamiento.

Solo me queda agradecer a Aaron, a Roberto y a Jagoba, sus explicaciones, su amabilidad y, cómo no, el tiempo que me han dedicado. Les he prometido volver cuando comience la liga y así lo haré.

Eskerrik asko benetan!!

¡¡Muchas gracias a los tres!!

Para más información, no dudéis en contactar con Aaron Ruiz en su página de Facebook. Os dejo el enlace. https://www.facebook.com/profile.php?id=100063714870172

FOTOS: ANDONI RENTERIA

MUSEO PLASENTIA BUTRÓN

Este museo, que se encuentra en el casco histórico de la villa de Plentzia, también es conocido con el sobrenombre de “La Perrera” por haber albergado a los borrachos a principios del siglo pasado. Sirvió, además, como biblioteca, oficinas del Ayuntamiento y de Correos e, incluso, acogió a una dotación de bomberos; hasta que, en 1998, se convirtió en la sede del Museo Plasentia de Butrón.

En su fachada principal se puede observar una inscripción que asegura que la casa costó 53396 maravedíes del siglo XVI, lo que lo convierte en el edificio civil más antiguo de la villa. En el interior cuelga un cuadro con el texto de la fachada.

Su gestión corre a cargo de la Fundación Plasentia de Butrón y son los propios voluntarios, movidos por la pasión de conservar la memoria de un pueblo y de sus gentes, los que atienden al visitante y le ofrecen jugosos detalles de esta villa que, durante una época, fue muy frecuentada por la burguesía y que contó con sus propios astilleros; así como con un puerto comercial que llegó a competir con el de Bilbao.

Esta construcción medieval de cuatro plantas y sótano, posee en su interior cientos de objetos navales procedentes de la villa y de los alrededores; en su mayoría donados por los descendientes de tantos vecinos que dedicaron su vida a la náutica profesional. Buen ejemplo de ello es el ancla del siglo XVI rescatada veinte años atrás en la bahía de Plentzia y que está recubierta de crustáceos formando una costra que protege el hierro; o el reloj de la iglesia datado hace dos siglos que se mantiene en funcionamiento.

Cartas náuticas, instrumentos de navegación, maquetas de barcos, fotografías, libros, numerosos documentos… completan una extensa y excepcional colección que, seguro, fascinará a los amantes del mar.

Cada seis meses cambian algunos elementos de la exposición y sacan de su extenso fondo nuevas piezas; como el proyectil del siglo XV que, recientemente, encontró un niño mientras jugaba en la playa de la villa. Una particularidad de este museo es que todos y cada uno de los objetos que se exhiben en sus estanterías, esconden una emotiva historia relacionada con el mar; algo que gusta mucho a los visitantes, como así reflejan en el libro de firmas al salir.

A finales del siglo XIX y principios del XX, la ruta comercial hacia Filipinas era tan habitual que, muchos capitanes de barcos originarios de Plentzia, se asentaban en el país asiático. Cuando regresaban a la villa solían traer las maletas cargadas de curiosos y lujosos regalos para sus familias.

Hace dos años, la nieta de un Capitán de la Marina Mercante, donó un objeto muy especial: una panoplia. Se trata de una pieza decorativa con reproducciones a pequeña escala de diversas herramientas como: machetes, espadas o lanzas. También se pueden ver filigranas realizadas en marfil y piedras semipreciosas; una silla de caballo; instrumentos musicales o unos excéntricos sombreros. El fin de estas panoplias era recordar la vida en Filipinas. La que observáis en la foto que se conserva en el museo, colgaba de la pared del camarote de un capitán perteneciente a una familia muy conocida de la villa de Plentzia, que realizaba habitualmente esta ruta.

Y, por supuesto, no faltan preciosas maquetas de barcos realizadas con todo lujo de detalles.

Para más información os dejo el enlace a la página del propio museo.

Museo Plasentia de Butrón

Las imágenes tomadas por Andoni Renteria se realizaron en mayo de 2021, es por ello que, tanto los voluntarios del museo como yo, llevamos puestas las mascarillas de uso obligado en ese momento de la pandemia.

LAS EMPRESAS DE BIZKAIA PREMIADAS

Eran las seis y media de la tarde de ayer, treinta de marzo y el hall de Itsasmuseum se convirtió en la antesala de la gala, donde todos nos saludábamos ocultando nuestra sonrisa tras la obligada mascarilla, pero con los ojos brillantes por la ilusión de reencontrarnos en este esperado evento tras dos años de parón forzoso por las circunstancias pandémicas.
Los primeros en llegar fueron Igor Vega, Presidente de Bizkaired y Maider Viteri, Secretaria General de esta asociación empresarial que se creó hace quince años y que, desde entonces, ha generado sinergias mejorando la acción comercial de más de dos mil empresas en Bizkaia.

Cada año se celebra una ceremonia donde se entregan unos premios como reconocimiento a las empresas que han destacado por su innovación, sostenibilidad, internacionalización…
El gran txistulari Mikel Bilbao, habitual en los mejores eventos bilbaínos, animó la llegada de los invitados con su música.

Los encargados de presentar la gala fueron Jorge Aio y Olga Zulueta de la Asociación de Comerciantes Bilbaocentro. Ellos, con su desparpajo y sentido del humor habitual, ejercieron muy bien su papel de maestros de ceremonias y explicaron que, en esta ocasión, los premios correspondían a los pasados años 2020 y 2021, que no se pudieron llevar a cabo por las restricciones sanitarias.

Jon Ruigomez, Director de Itsasmuseum, dio la bienvenida a todos los asistentes y comentó cuáles eran las funciones de la entidad que representa: como la de conservar el patrimonio, promover su conocimiento, trasmitirlo a las nuevas generaciones o facilitar el acceso universal a la cultura, algo común a todos los museos. Respecto a Itsasmuseum, aseguró que les encanta compartir su espacio con los valores promovidos por las personas que iban a ser premiadas. Terminó agradeciendo y felicitando a los miembros del jurado y a los galardonados, respectivamente.

Igor Vega, por su parte, manifestó su agradecimiento a todas las empresas colaboradoras y a los patrocinadores de los premios, sin los cuales hubiera sido inviable la realización de este acto. Se mostró feliz por haber podido organizar esta edición de los premios BIZKAIRED después de dos años y felicitó a todos los premiados.

El concejal del Ayuntamiento de Bilbao, Xabier Ochandiano también puso en valor el gran potencial de las empresas del territorio y felicitó a todos los galardonados.

(Foto cedida por Bizkaired)

(Foto cedida por Bizkaired)

El artista multidisciplinar, Mikeldi Donibane, fue quien diseñó los trofeos consistentes en veinte obras, donde ha reflejado en cada una de ellas un trocito de la ría y de nuestra costa.

La lista de los premiados es la siguiente:

EN EL AÑO 2020
HONORÍFICO – SIMBÓLICO: Personas, entidades y empresas que lucharon contra la pandemia.
EMPRENDIMIENTO: Jon Zulueta
INNOVACIÓN: Dronak
GESTIÓN: CIE Automotive
TRAYECTORIA PROFESIONAL: Javier Ormazabal
INTERNACIONALIZACIÓN: Zunibal
SOSTENIBILIDAD: Unesco Etxea
SOLIDARIO: La Gota de Leche
ESPECIAL BIZKAIRED: Food for Heroes Bizkaia

EN EL AÑO 2021

HONORÍFICO: D.Iñigo Urkullu
EMPRENDIMIENTO: Tokitu
INNOVACIÓN: Euskape
GESTIÓN: Administración de lotería Ormaetxea
TRAYECTORIA PROFESIONAL: Pedro Campo
INTERNACIONALIZACIÓN: GHI Hornos industriales
SOSTENIBILIDAD: GREENKw
INTEGRACIÓN SOCIAL: Grupo Urbegi
SOLIDARIO: Isidro Elezgarai
ESPECIAL BIZKAIRED: Juan de la Herrán
INSTITUCIONAL: Parque Tecnológico de Bizkaia

Al terminar, hubo tiempo de sacar unas fotografías para el recuerdo y tomar un delicioso cóctel.

(Foto cedida por Bizkaired)

(Foto cedida por Bizkaired)

(Foto cedida por Bizkaired)

LAS FOTOS SON DE ANDONI RENTERIA, EXCEPTO LAS QUE HE ESPECIFICADO QUE SON CEDIDAS POR BIZKAIRED.