ARTE Y CULTURA EN VITORIA-GASTEIZ

Una de las cosas que más me gusta hacer cuando visito un lugar es buscar sus museos. Hace unas semanas viajé desde Bilbao hasta Vitoria-Gasteiz para pasar un magnífico día en esta capital, declarada GREEN CAPITAL 2012 por la Comisión Europea, debido a su política de respeto al medio ambiente.
Además de pasear por el parque de la Florida o por La Senda, me adentré en tres magníficos museos que no conocía.
En este post os voy a contar de manera resumida lo que pude ver en cada uno de ellos.
Empezaré por el Museo de Bellas Artes, situado frente a Ajuria-Enea, en el Paseo de La Senda.
El MUSEO DE BELLAS ARTES se fundó en 1942 y, desde entonces, ha pasado por múltiples transformaciones hasta llegar a la actualidad.
Se ubica en el palacio Augustín-Zulueta construido en esta zona noble de la ciudad, entre 1912 y 1916 a petición del matrimonio formado por Ricardo Augustín y Elvira Zulueta.


Este fastuoso edificio se compone de sótano, planta baja y dos alturas de planta cuadrangular. Uno de los elementos de su fachada es la escalinata principal. Un gran jardín completa el conjunto de esta bella mansión alavesa que, en ocasiones, sirve de escenario para reportajes fotográficos.
Poco tiempo residió aquí el matrimonio debido al fallecimiento de la esposa en 1917. Al no tener descendencia gran parte de la herencia de Elvira Zulueta se donó a la Iglesia para la construcción de un seminario. En 1941, el viudo, vendió el palacio a la Diputación Foral de Álava.
Las obras de esta pinacoteca proceden de diferentes fondos: Patrimonio de la Diputación Foral de Álava, Diócesis de Vitoria, Museo del Prado, Escuela de Artes y Oficios o personas particulares.
El recorrido comienza en la planta baja que está dedicado al arte vasco de mediados del siglo XIX a mediados del siglo XX, con autores como Zamacois o Lecuona, entre otros.
Esta es la zona donde también se organizan exposiciones temporales.


En las paredes del primer piso cuelgan obras de gran tamaño de artistas vascos como Zuloaga o Arteta.

Y, como no podía ser de otra manera, el arte alavés tiene mucha presencia en estas salas donde se dedica un área a las obras de Fernando de Amárica.


Mención especial tengo que hacer del Cristo Crucificado de José de Ribera de finales del siglo XVII que pertenece a los fondos de la Diputación Foral de Álava y que está inscrito como un bien de dominio público.

A mi particularmente, la zona que más me gustó del museo fue la antigua; la que fue residencia y ahora mantiene ese estilo clásico y elegante, donde han adecuado zonas como, por ejemplo, una salita de descanso para reposar tomando un café o admirando las vistas del jardín.


Salí del museo con una magnífica impresión tanto del contenido como del continente.
De allí, anduve pocos pasos y entré en otro museo que se encuentra en frente:
El MUSEO DE ARMERÍA se crea en los años sesenta del siglo pasado cuando Félix Alfaro Fournier dona a la Diputación Foral de Álava una importante colección de armas y diversos objetos relacionados con la armería.


Originalmente se ubicó en un edificio restaurado del Casco Histórico pero, con el paso del tiempo, se hizo necesario el traslado a otra sede más amplia donde poder mostrar la gran variedad de piezas que poseía el museo.
Cuando la Diputación adquirió el Palacio de Ajuria Enea se acondicionó el que había sido el frontón de la finca para dedicarlo a la sala de exposiciones donde albergarían esta colección que, fundamentalmente, procede de Europa con algunas piezas de África o Asia.
Algunas de estas armas se utilizaron tanto de ataque como de defensa en las numerosas batallas que ha dado la historia y otras se usaron para la caza, el juego o la exhibición. La mayoría poseen, además, un gran valor artístico.


El interior del museo está dividido en dos plantas con vitrinas donde se exponen otros elementos como medallas, uniformes o monedas.

 


Merece la pena visitar este museo que lleva aquí desde 1975.
Y, ya que os he mencionado a Félix Alfaro Fournier como donante de todas estas piezas que se exhiben en este museo, ahora os hablaré del tercer museo que visité:
El MUSEO FOURNIER DE NAIPES

 


Corría el año 1916 cuando Félix Alfaro Fournier sucede en la dirección de la fábrica de naipes a su abuelo fallecido, Heraclio Fournier.
Félix tenía mucho interés en las colecciones y fue así cómo surgió la idea de hacerse con una. Adquirió la colección de Thomas de la Rue que se encontraba en el British Museum de Londres y que incluía algunas de las barajas más antiguas que se conservan en Europa.
En el año 1984, la Diputación Foral de Álava obtuvo la colección y la expuso en el Museo de Bellas Artes; pero con el paso del tiempo y la ampliación de los objetos tuvieron que buscar otro emplazamiento.
Diez años más tarde, el museo Fournier de naipes se trasladó a su actual residencia en el palacio de Bendaña en la calle Cuchillería del casco medieval de la ciudad.


Este palacio lo mandó construir Juan López de Arrieta en el año 1525 en el solar de la que fue la torre medieval de la familia Maestu. Las obras se prolongaron durante más de treinta años. El edificio consta de tres plantas y fue realizado en piedra de sillería.
Curiosamente este magnífico palacio se destinó a fábrica y exposición de muebles hasta que lo compró la Diputación y lo convirtió en el museo que disfrutamos hoy.
Pasear por estas salas es recorrer la historia contada a través de las barajas. La muestra contiene piezas desde el siglo XV donde se aprecia la evolución hasta nuestros días.


En la planta baja unas grandes máquinas nos hablan de cómo se realizaban las primeras barajas de la historia.


En la segunda planta se exponen barajas siguiendo criterios temáticos como: literatura, música, juegos, geografía…

Esto es solo una muestra de lo que ofrece Vitoria-Gasteiz pero…hay mucho más.

HUMEDALES DE SALBURUA

Hace unos días visité los humedales de Salburua en el cinturón verde de Vitoria-Gasteiz.

Esta zona se encuentra en el barrio del mismo nombre donde estuvo ubicado el aeropuerto viejo de la ciudad, tristemente conocido por ser el aeródromo desde el que despegaron los aviones que bombardearon Gernika durante la Guerra Civil.

Las lagunas principales de estos humedales son: Arkaute y Betoño. Hace siglos fueron desecadas para transformar la zona en campos de cultivo pero, desde 1994, se fueron recuperando para convertir este lugar en uno de los humedales más importantes del País Vasco.

En sus 206 hectáreas de superficie dispone de varios recorridos con un total de nueve kilómetros para disfrutar de la naturaleza en plena ciudad.

Después de estacionar el coche en el amplio aparcamiento, me dirigí al Centro de Interpretación ATARIA donde me facilitaron un plano y me atendieron amablemente ofreciéndome respuestas a todas mis preguntas.

En el interior del edificio se puede interactuar con diferentes objetos que explican la historia de la flora y fauna que allí conviven.

Existen paneles informativos, maquetas, zona de relax, zona de juegos…y un magnífico mirador que ya es el símbolo de este centro.

Con el plano en la mano me encaminé por un sendero para realizar uno de los recorridos.

Atravesé puentes, observé pequeñas cascadas, me crucé con varias personas y me embelesé con el vuelo de una cigüeña que recogía ramas para la construcción de su nido.

En una de las casetas de observación me quedé unos minutos para disfrutar de la escena en la que varios ciervos cruzaban la balsa hasta alcanzar un pequeño islote. En el agua los patos conviven en perfecta armonía con garzas y otras aves.

Nunca había visto tantos nidos de cigüeñas; es una estampa maravillosa. No me extraña que ornitólogos de diferentes lugares de Europa lleguen hasta Salburua para disfrutar de este bucólico lugar.

Durante mi paseo comprobé que han habilitado zonas de descanso donde sentarse a comer un bocadillo o, simplemente, disfrutar del silencio y de la abundante flora.

Todo se encuentra muy limpio y muy cuidado. Realmente merece una visita.

FOTOS: ANDONI RENTERIA.