RESTAURACIÓN DE UN SÍMBOLO

Hoy, 2 de marzo de 2016, se ha inaugurado la remodelación del claustro del Museo Vasco de Bilbao.

En él se encuentra la pieza más importante de este museo, en otros tiempos, Colegio San Andrés: El Mikeldi.

Esta escultura data del siglo III antes de Cristo. Realizada en piedra arenisca muestra la figura de un animal, posiblemente, un cerdo o un toro. Fue hallada en Iurreta a finales del siglo XIX y trasladada al museo en 1920.

Desde entonces, este símbolo tan querido por muchos, ha sufrido las inclemencias del tiempo, ya que su ubicación siempre ha sido el claustro del museo.

Hace menos de un año se decidió su restauración y también se optó por retirar la hierba y cubrir el suelo con losas de piedra caliza, para que no sufra humedades el Mikeldi, a la vez que este espacio será utilizado para diversas actividades.

El restaurador Jabier Sánchez Eguiluz, con quien me veis en la foto, ha sido quien ha llevado a cabo esta restauración y la de los escudos de piedra y puertas de madera que adornan los soportales del claustro.

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Al acto han acudido numerosas personas, tanto trabajadores del museo como Marian y Maite, como empresarios, periodistas y, por supuesto, políticos.

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Una pareja de dantzaris ha bailado el aurresku al Diputado General Unai Rementeria, al alcalde de Bilbao Juan Mari Aburto, al Presidente de la Fundación Gondra Barandiarán, Guillermo Barandiarán, a la diputada  de cultura Lorea Bilbao y a la concejala de cultura Nekane Alonso. Mientras, la música del txitu y del acordeón, sonaba en el recinto.

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Terminado el baile de honor, los representantes de las instituciones han procedido a retirar la tela negra que cubría al protagonista de la noche.

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Los flashes de decenas de cámaras han querido inmortalizar el momento y todos hemos reconocido que el cambio era notorio. Ha quedado precioso, digno de nuestro museo y de nuestra historia.

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Seguidamente, la coordinadora del museo Sorkunde Aiarza ha comenzado con las presentaciones y agradecimientos, para dar turno de palabra al alcalde, al diputado general y al presidente de la fundación.

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Terminado el acto formal, nos han servido a todos los asistentes un ágape consistente en canapés y bebidas varias.

En esta foto podéis observar un trocito de la hierba que, hasta hace unos meses, crecía en el claustro y que ahora ya es un recuerdo.

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Desde este punto se observa al Mikeldi de frente.

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FOTOS Y VIDEO: ANDONI RENTERIA Y YO MISMA.

 

 

 

RAFAELA YBARRA, LA BEATA DE LA CASA CAVA.

El pasado día 23 de febrero se cumplieron 116 años del fallecimiento de una mujer que ha pasado a la historia como una bilbaina buena, trabajadora y muy devota.
Rafaela Ybarra de Vilallonga nació el 16 de enero de 1843 en Bilbao en el seno de una familia acomodada y religiosa.
En el año 1861 contrajo matrimonio con José de Vilallonga en el Santuario de Loyola. José, veinte años mayor que la joven Rafaela, era un conocido de la familia ya que tenían negocios en común.
Siete hijos tuvo esta pareja pero, desgraciadamente, dos fallecieron siendo niños.
Su hogar se encontraba en la Calle La Ribera hasta que, en el año 1881, se mudaron a Deusto, al Palacio de la Cava, formado por dos edificios independientes.

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En el palacete rosa vivieron los Ybarra y en el otro los Vilallonga-Ybarra. Disponían de siete sirvientes para atender a tal numerosa familia.
Rafaela tuvo que hacerse cargo de los hijos de su hermana ya que falleció muy joven dejando a un desconsolado viudo y a cinco criaturas.
A pesar de provenir de una familia con sobrados recursos económicos, no dio la espalda a los que sufrían, a los más necesitados. Fue consciente de la mala situación de muchas jóvenes que venían a la capital en busca de una vida mejor y se encontraban con explotación, marginación y pobreza, además de muchos peligros como la prostitución.
Rafaela contaba con la inestimable ayuda y apoyo de su esposo y, en 1894 comenzó en un pequeño piso de Bilbao a acoger a un grupo de aquellas desvalidas chicas. Fue entonces cuando empezó su labor como ángel custodio y de ahí procede el nombre de la congregación que fundaría.

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En 1897 se colocó la primera piedra para la construcción del colegio Ángeles Custodios de Zabalbide y, dos años más tarde, quedó oficialmente inaugurado.
Este fue el inicio, la casa madre, de una fundación que tiene presencia actualmente por diferentes países tanto en Europa como en América.
Rafaela no llegó a ver la consolidación de su obra ya que falleció el 23 de febrero del año 1900.
Una de sus frases que nos queda para el recuerdo es: “No os canséis nunca de hacer el bien”.
Sus buenas acciones obtuvieron su recompensa. El 30 de septiembre de 1984 fue beatificada en Roma por el papa Juan Pablo II.