ORIGEN DEL NO-DO

Nunca os hubierais imaginado que el famoso NO-DO tuvo su origen en unos hechos acaecidos en nuestra villa.
Debemos remontarnos al año 1942 cuando, un funeral en la iglesia San Vicente, fue organizado por los carlistas en homenaje a sus caídos. Fuera de la iglesia, al término de la misa, se profirieron gritos contra la Falange.
Los falangistas lo recibieron como un agravio y decidieron manifestarse en la primera ocasión que se les presentara.
El 15 de Agosto fue la fecha elegida: se iba a celebrar una solemne misa en la Basílica de Begoña a la que asistirían varios cargos del Ejército, así como el propio Ministro.
Al finalizar la ceremonia los asistentes salieron del templo y se encontraron con un nutrido grupo de carlistas dando vivas al Rey y a los Fueros. Hubo enfrentamientos físicos incluso bombas de mano, causando 72 heridos.
Esta beligerante escena fue filmada por un reportero alemán que no perdió ni un minuto en viajar a su país para mostrarla, a modo de documento, en Die Deutsche Wochenschau que, a falta de televisión, el único modo de enterarse de lo que sucedía en el mundo era a través de estos documentales noticieros.
Se daba la circunstancia, además, de que este medio machacaba sin piedad a los países controlados por la Alemania nazi.
El asunto del altercado en Begoña salpicó a varios falangistas que fueron detenidos e, incluso, uno de ellos fusilado.
Desde el Gobierno Español se trató de impedir que las imágenes se difundieran pero fue en vano. Entonces, la Vicesecretaria de Educación Popular tomó la decisión de que no se emitirían imágenes sin haber sido revisadas previamente.
Se les ocurrió crear un noticiero propio para, de esta manera, controlar la información e incluir noticias propagandísticas del régimen.
Cuatro meses después de lo de la Basílica el proyecto estaba en marcha, solo se exhibirían en salas de cine.
Pero…había que llamarlo de alguna manera a esta especie de informativo. Alguien dijo NOTICIERO Y DOCUMENTALES y otro resolvió la cuestión abreviándolo y así quedó como NO-DO.

nodo
Se ideó una cabecera en la que se leían las letras NO DO y un slogan curioso “El mundo entero al alcance de todos los españoles”.
El maestro Manuel Parada fue el compositor de la música de este peculiar informativo que duraba 12 minutos aproximadamente.
La fecha elegida para su estreno fue enero de 1943.
En Enero de 1976 la emisión del NO DO ya no fue obligatoria y, tres años después, desapareció de nuestros cines completamente.
Las declaraciones de Alberto Roig, su primer subdirector, no deja lugar a dudas sobre el fin del documental: “El régimen solo nos permitía que rodáramos los hechos que venían bien a su política y a sus intereses”.
Visto esto y, viendo lo que sucede en algunos medios de comunicación, parece que el NO DO no desapareció del todo.

EL ORIGEN DE LOS BOMBEROS DE BILBAO

Los bomberos en Bilbao son poco menos que héroes; se les valora por su trabajo, su dedicación, su esfuerzo, su solidaridad y, por qué no decirlo, por lo atractivos que salen en las fotos del famoso calendario que año tras año editan.
Pero, vamos a remontarnos al inicio de todo.
La Compañía de los Bomberos fue creada en 1829 y se regía por un reglamento diseñado por una junta compuesta por propietarios de casas de Bilbao y por una Junta de Incendios encargada del cuidado y administración de los útiles pertenecientes al cuerpo de bomberos.
Ya en 1708 se organizó un grupo de carpinteros, albañiles, canteros y demás artesanos que debían encargarse de la extinción de incendios cuando fuese necesario.
En 1726 se compró una bomba de agua pero, no fue hasta 1867, que el trabajo de bombero se profesionalizó y se dedicaron en cuerpo y alma a combatir el fuego.
Ese año se funda la Compañía de Bomberos de la Invicta Villa de Bilbao. Al principio eran 100 efectivos dirigidos por 14 jefes.
Estos 100 hombres se dividían en pelotones de 25 y cada uno portaba una correa blanca con una chapa identificativa.bomberos
Otra curiosidad de entonces era que en el umbral de la puerta de cada casa en la que habitaba un bombero, se colocaba una tabla pintada de blanco donde en negro se especificaba el número de bombero.
También los vecinos colaboraban en tan arduas tareas de extinción siempre y cuando se presentaran al jefe del pelotón para que este le destinara a uno u otro trabajo.
A mediados del siglo XIX eran cinco las bombas de agua distribuidas por los puntos más estratégicos de la villa.
En los bajos del edificio del Ayuntamiento, ubicado todavía en la calle la Ribera anexo a la iglesia de San Antón, se guardaban herramientas tales como palas, picos, escaleras o cuerdas.
Dichos utensilios, además de estar custodiados, se sometían varias veces al año a una inspección con el fin de mantenerlos siempre en buen uso.

Los bilbainos no tenemos ninguna duda de que nuestros bomberos son unos grandísimos profesionales.

ATRACO FALLIDO

Delincuentes, ladrones, carteristas y chorizos ha habido siempre y en todos los rincones.
Hoy os contaré el caso de cinco individuos de entre 18 y 20 años que ocuparon las páginas de los periódicos de nuestra villa hace más de noventa años.
El 24 de Abril de 1922 a las diez de la mañana estos jóvenes sin escrúpulos, siguieron muy de cerca a un cobrador de la empresa “La Sebería Bilbaína” que hacía su trabajo en la zona de San Francisco.
Este empleado portaba colgado de su hombro, un pequeño saco con monedas y billetes que había cobrado a los clientes de dicha empresa.
De pronto, en la Calle Iturriza, a la altura de la sacristía de la Quinta Parroquia le rodearon y le intimidaron con pistolas obligándole a entregarles la recaudación de ese día.
El hombre no se amilanó y les atizó con el propio saco, pero ellos le empujaron y arrastraron hasta un portal cercano y allí le golpearon fuertemente.
El cobrador chillaba y pedía auxilio sin soltar su cartera. Uno de los atracadores disparó su arma que, afortunadamente, no hizo blanco en el trabajador pero si alertó a los comerciantes de la zona y a un policía municipal que, rápidamente, se acercó al lugar de los hechos.
Al mismo tiempo, otros guardias corrieron en su ayuda y comenzó un dispositivo digno de una película policiaca.
Los agentes se dividieron en dos grupos en las calles Hurtado de Amézaga y San Francisco para, de esa manera, cortarles la posibilidad de huir.
El cabo Méndez, famoso por su valentía, fue el que, arriesgando su vida, se dirigió al portal empuñando su arma, a lo que los ladrones respondieron a tiros.
Dos de los ladrones disparando a diestro y siniestro escaparon hacia la plaza Zabálburu, mientras que los otros tres rateros se dirigieron a la calle Hurtado de Amézaga.

hurtado amezaga
Comenzó, entonces, una persecución por las calles aledañas.
Uno de los atracadores se refugió en un almacén de lubrificantes, a la vez que sus dos compinches lo hicieron en un restaurante de la cercana calle Fernández del Campo.
La policía municipal los tenía rodeados, poco podían hacer para salvarse.
Finalmente, se entregaron sin oponer resistencia, abandonando sus pistolas en el retrete del restaurante.
El que se había escondido en el almacén también fue apresado y a los tres los condujeron a dependencias policiales.
De los que huyeron hacia la zona de Zabálburu nunca más se supo.
Una vez a salvo, el valiente cobrador, declaró que había vuelto a nacer puesto que el ladrón erró su disparo.
La empresa para la que trabajaba, en agradecimiento, le hizo entrega de mil pesetas, además de donar al cuerpo de municipales de Bilbao otras 250 pesetas.
En las declaraciones de los reos hubo bastante desconcierto, ya que confesaron ser comunistas y que confundieron a su víctima con un cobrador de tranvía que, en la última huelga, había actuado como esquirol.