USPARITZA EN EL RECUERDO

A partir de hoy un nuevo busto decora nuestras calles, el de Juan Antonio Usparitza, fundador de la DYA.
Se encuentra en la confluencia de las calles Alameda San Mamés con Iparraguirre y Fernández del Campo.
Hoy a las once se han reunido en este lugar muchos miembros de la corporación municipal, encabezados por el Alcalde Ibon Areso, miembros de la DYA y familiares tanto del fallecido doctor como del creador de la escultura, además de muchos bilbainos.

20150430_110038

20150430_105853
Ernesto Kahle, el artista, la realizó en bronce hace varios años pero, cuentan, que el propio doctor era reacio a tal reconocimiento. La obra se guardó hasta ahora que se ha decidido su colocación en un lugar emblemático; cerca de la sede de tan importante y necesaria organización y de la clínica Indautxu antes llamada clínica del Doctor Usparicha.
Juan Antonio Usparitza fue ante todo un hombre bueno, un trabajador incansable, un profesional, una persona con muchos reconocimientos que se ganó el cariño de todos aquellos que lo conocieron.

Se dice de él que es el «padre» de casi 27000 vizcainos, ya que, como ginecólogo, ayudó a que todas estas personas vinieran al mundo.
En el año 1966, junto con cuatro socorristas, fundó la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA- Detente y ayuda). Comenzaron con más ganas que recursos y sabiendo que podrían asistir a muchos conductores en la carretera.
Hoy en día esta asociación está presente en casi todo el país y son reconocibles sus ambulancias amarillas.
Falleció en el año 2012 a la edad de 92 años.
La hija del doctor y la viuda del escultor han sido las encargadas de quitar la tela que cubría el busto, después de unas bonitas palabras pronunciadas por Jose Antonio Guevara, presidente de la DYA en Bizkaia.

20150430_110239

20150430_110531

20150430_110622
Y, como no podía ser de otra manera, no han faltado ni la música de los txistus ni el aurresku de honor.

 

BALLENEROS EN TRAUKO

Ayer asistí al primer mercado ballenero que se celebra en Bilbao, concretamente en el barrio Trauko (cerca de Uribarri)
Desde las cinco de la tarde hubo pasacalles, cuentacuentos, magia, música y muchas casetas ofreciendo diferentes productos decorativos o de alimentación.
P1100257

P1100258

P1100259

P1100263
En el Auzo Factory de la calle Matiko pude ver una pequeña, pero interesante exposición, sobre la caza de estos cetáceos y las herramientas utilizadas para ello.

P1100280 P1100279
En un panel había unos «chismes» que, hasta que no lo leí con calma, no sabía para qué servían y, mi sorpresa fue mayúscula, cuando vi que eran instrumental médico para realizar cesáreas, pero no a las ballenas, sino a las mujeres de aquella época.

P1100274 P1100277
Cuánto me alegro de vivir en estos tiempos.
Hasta mañana domingo a las nueve de la noche podéis acudir a este barrio y disfrutar de sus actividades.
¡No os lo perdáis!

LARRINAGA, RECUERDOS DE UNA PRISIÓN.

Visitar una cárcel no es agradable para nadie, incluso una exposición sobre una prisión no suena muy atractivo.
Aun así, ayer decidí acudir a la Ondare Aretoa en la calle María Díaz de Haro donde la Sociedad Aranzadi con apoyo de la Diputación de Bizkaia había organizado una muestra que lleva por título “CÁRCEL DE LARRINAGA. LA MEMORIA OCULTA”.
Esta exposición, muy bien documentada y con una gran labor de investigación, fue inaugurada hace un mes y terminaba ayer día 26 de febrero. Por poco no la veo.
Su nombre real era Cárcel Provincial de Bilbao, aunque todos la conocían como Larrinaga.
Construida en el año 1871, no fue hasta principios de 1873 que comenzó a funcionar aquel siniestro y triste edificio situado en la zona de las calles Zabalbide y Fika, donde ahora se ubica el grupo de viviendas Garamendi. Sus puertas se cerraron definitivamente en el año 1968.
Durante ese tiempo fueron muchos los hombres y mujeres apresados, mucho sufrimiento, muchas lágrimas, algunos presos fugados, muertes, suciedad y todo lo que podamos imaginar de la vida en un sitio como este.
Dentro de estos muros muchos fueron los ilustres personajes que pasaron buenas temporadas, entre ellos Sabino Arana. También hicieron reos a periodistas, escritores, maestros y sindicalistas, entre otros.
Al entrar en la sala lo primero que veo son los escudos de Bizkaia y Bilbao, junto con el año de edificación. Por supuesto son reproducciones.

P1070198
A unos metros un maniquí con el traje del Regimiento de Garellano.

P1070166
Una vez atravesado el umbral, en una pared, una gran foto del Bilbao de aquella época que, despierta tanto mi curiosidad, como para hacerme permanecer allí varios minutos, descubriendo edificios o echando de menos otros por no estar construidos todavía.

P1070170
Diferentes vitrinas con cartas, documentos, objetos cotidianos, imágenes de presos tras los barrotes o en el patio, imágenes de los familiares esperando largas colas para poder acceder al edificio y visitar a sus seres queridos, muchos recuerdos repartidos por las estancias expositoras.

P1070176 P1070187
Una foto que muestra las galerías interiores donde se hallaban las celdas me hace detener; casi puedo escuchar el abrir y cerrar de aquellas pesadas puertas que separaban a los presos de sus familias, de la libertad.

P1070178
Al fondo una pequeña sala en penumbra. Me dirijo hacia allí y, al entrar, no puedo evitar dar un respingo. A unos metros de mí una herramienta de tortura, que tantas veces he visto en la televisión o en libros, estaba allí, quieta, limpia, parecía sin estrenar.

P1070183
Este garrote vil, resulta que no es auténtico sino que ha sido utilizado en una película y lo han prestado para la exposición.
Lo miro, lo remiro y mi corazón se encoje. ¡Cuántas muertes injustas! ¡Cuánto sufrimiento se podía haber evitado!
En un cartel explicativo a la entrada leo cómo era su uso y diferentes curiosidades sobre el mismo.
Al salir de allí, necesito unos segundos para recuperarme y, mis pasos, me llevan a otra sala con sillas donde en ese momento proyectan un documental con testimonios de familiares de presos.
Estremece escuchar a esas personas que hablan de sufrimientos, de visitas a la cárcel, de cómo la recuerdan…
Minutos después decido abandonar la sala y continuar con la visita.

P1070190
Más vitrinas, más documentos, más fotografías y una habitación con poca luz. Entro y mis ojos se chocan con la recreación de una lúgubre y austera celda de aquel penal afortunadamente desaparecido.

P1070196
Algo menos de una hora he permanecido en el interior de esta prisión, al menos así lo siento, como si yo hubiese sido una reclusa.
Son muchos los sentimientos que afloran en mí en ese momento, muchas dudas, mucha tristeza, mucha indignación por las injusticias cometidas…pero, sobre todo, mucho agradecimiento a todas aquellas personas que lucharon por nuestra libertad y que por ello se vieron abocados a sacrificar la suya.
Salgo de la exposición confirmando que ha sido buena idea venir y conocer mejor nuestra historia reciente.

Las fotos son de Andoni Renteria.