EL ORIGEN DE LA DYA

El doctor Juan Antonio Usparitza nació en Busturia en el año 1919 y, desde muy joven, manifestó su vocación por la medicina y el servicio a los demás. Con tan solo dieciocho años fue reclutado para combatir en la guerra civil; y, allí, testigo de muchas penurias y enfermedades decidió cursar estudios de Medicina en Valladolid cuando terminase la contienda. Se especializó en ginecología ejerciendo tanto en hospitales públicos como en la clínica que fundó en los años cincuenta. Se cuenta que, a lo largo de su vida, ayudó a venir al mundo a más de veintisiete mil bebés.
Fueron innumerables los premios y reconocimientos recibidos, como la escultura con su busto colocada hace unos años en el centro de Bilbao en agradecimiento por su incansable labor. También publicó varios libros, fue vicepresidente de asociaciones solidarias como Lyons International, colaborador de radio y autor de miles de artículos periodísticos. Falleció con noventa y dos años dejando un recuerdo imborrable en la memoria de los bilbaínos y formando parte por méritos propios de la historia de Bilbao.
Pero, si algo debemos agradecerle es la creación en el año 1966 de la asociación DYA de ayuda en carretera, cuyas letras son la abreviatura de DETENTE Y AYUDA. Apoyado por cuatro socorristas voluntarios y, a pesar de contar con pocos medios y escaso dinero, el proyecto prosperó gracias a su tenacidad y a las donaciones de personas que creyeron en ellos y en su sueño de ayudar a los demás. Al principio salían los fines de semana con sus propios vehículos a auxiliar a los que habían sufrido algún percance o accidente en carretera. Doce meses más tarde, dos grandes empresas les donaron la cantidad suficiente para comprar dos ambulancias con las que ofrecer su asistencia.
Su sueño iba tomando forma; cada vez eran más los implicados en este movimiento solidario y, en 1976, ya eran diez las ambulancias amarillas, color identificativo de esta asociación.
Poco a poco la semilla del voluntariado iba germinando en el resto de provincias españolas y no solo en carretera, sino allí donde se las reclamaba como espectáculos, fiestas o eventos. Otra de las labores encomiables de la DYA son los cursos formativos que imparten sobre paradas respiratorias, primeros auxilios o prevención de accidentes infantiles dirigidos a padres y profesores. Toda esta altruista labor no sería posible sin la financiación de miles de personas que aportan donativos, así como instituciones como Ayuntamientos, Gobierno Vasco o Diputaciones.
Su lema desde el principio era que todos los conductores contaran con una asistencia digna, humana y eficaz y, no cabe duda, de que se ha cumplido con creces.

 

Foto de ANDONI RENTERIA del busto de Usparitza inaugurada en 2015 a pocos metros de la que fue su clínica.

USPARITZA EN EL RECUERDO

A partir de hoy un nuevo busto decora nuestras calles, el de Juan Antonio Usparitza, fundador de la DYA.
Se encuentra en la confluencia de las calles Alameda San Mamés con Iparraguirre y Fernández del Campo.
Hoy a las once se han reunido en este lugar muchos miembros de la corporación municipal, encabezados por el Alcalde Ibon Areso, miembros de la DYA y familiares tanto del fallecido doctor como del creador de la escultura, además de muchos bilbainos.

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Ernesto Kahle, el artista, la realizó en bronce hace varios años pero, cuentan, que el propio doctor era reacio a tal reconocimiento. La obra se guardó hasta ahora que se ha decidido su colocación en un lugar emblemático; cerca de la sede de tan importante y necesaria organización y de la clínica Indautxu antes llamada clínica del Doctor Usparicha.
Juan Antonio Usparitza fue ante todo un hombre bueno, un trabajador incansable, un profesional, una persona con muchos reconocimientos que se ganó el cariño de todos aquellos que lo conocieron.

Se dice de él que es el «padre» de casi 27000 vizcainos, ya que, como ginecólogo, ayudó a que todas estas personas vinieran al mundo.
En el año 1966, junto con cuatro socorristas, fundó la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA- Detente y ayuda). Comenzaron con más ganas que recursos y sabiendo que podrían asistir a muchos conductores en la carretera.
Hoy en día esta asociación está presente en casi todo el país y son reconocibles sus ambulancias amarillas.
Falleció en el año 2012 a la edad de 92 años.
La hija del doctor y la viuda del escultor han sido las encargadas de quitar la tela que cubría el busto, después de unas bonitas palabras pronunciadas por Jose Antonio Guevara, presidente de la DYA en Bizkaia.

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Y, como no podía ser de otra manera, no han faltado ni la música de los txistus ni el aurresku de honor.