EL BOSQUE DE OMA DE ESTRENO

Hoy, día 27 de octubre de 2023 y tras muchos meses de trabajo, se ha inaugurado el nuevo Bosque de Oma situado en el valle de Oma, en la localidad de Kortezubi en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Este museo en plena naturaleza, comenzó su andadura en los años ochenta del pasado siglo cuando el escultor y pintor basauritarra, Agustín Ibarrola, dedicó su tiempo y sus recursos artísticos y materiales para crear arte con unos lienzos maravillosos: los árboles. En un espacio de unas cuatro hectáreas fue dando forma a aquella obra única que se convirtió en uno de los lugares más visitados de Euskadi con entrada gratuita y con la peculiaridad de que cada persona debía situarse en puntos concretos para apreciar bien la perspectiva de los dibujos que, como si de un puzzle se tratara, formaban siluetas geométricas, de personas o de animales.

Desgraciadamente, en 2019 y tras unas tareas de mantenimiento, se comprobó que los árboles sufrían una plaga de hongos que se caracteriza, sobre todo, porque a los troncos los tiñe de color marrón. De ahí el nombre de esta enfermedad: plaga de la «banda marrón». No solo sucedió en este bosque, sino en muchos otros del territorio. El departamento de Medio Ambiente hubo de intervenir y, para ello, se cerró el bosque con la intención de someterlo a un tratamiento para conservar este patrimonio natural y artístico. Con el paso del tiempo y los estudios pertinentes se demostró que el Bosque de Oma se moría y había que tomar la decisión de buscar otro emplazamiento.

La Diputación Foral de Bizkaia valoró muchos terrenos en los alrededores de Oma hasta que dio con el que hoy se inaugura. Han sido muchos proyectos, mucho trabajo, mucho tiempo y mucha investigación de la trayectoria del artista, pero por fin la obra de Agustín Ibarrola se ha podido reproducir en 800 árboles, clasificados en un total de 34 conjuntos artísticos.

Este proyecto de la Diputación Foral de Bizkaia ha reunido a un equipo multidisciplinar, liderado por Fernando Bazeta, profesor de la UPV, formado para adecuar y trasladar la obra al actual bosque. En este equipo han intervenido artistas plásticos, expertos en restauración, un especialista en Arte Contemporáneo Vasco de la UPV-EHU, un arquitecto de la UPV-EHU, además de alumnas del grado de conservación y restauración de la UPV-EHU y expertos forestales. También han contado con el asesoramiento del servicio de Patrimonio Cultural de la Diputación Foral de Bizkaia y, por supuesto, la colaboración en todo momento, de la familia Ibarrola.

Hoy es un día muy especial que pasará a la historia de Bizkaia, sin duda.

A las diez de la mañana, la Diputada General de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, acompañada de la Diputada de Cultura, Euskera y Deporte, Leixuri Arrizabalaga, de familiares del artista y de los profesionales que han llevado a cabo esta singular obra, ha visitado este lugar mágico donde el arte lo encuentras mires para donde mires. Elixabete Etxanobe ha expresado su satisfacción y ha comentado que el Bosque de Oma es un símbolo para la sociedad vasca. José Ibarrola, por su parte ha agradecido la implicación de las instituciones y el trabajo de tantos profesionales.

En un acto como este no podía faltar el Aurresku de Honor, en esta ocasión con la música de violín y txalaparta. (Pinchad para ver el video)

Al entrar, un panel informativo explica la manera de realizar la ruta por este gigantesco museo al aire libre cuya extensión es de 12 hectáreas.

Durante casi una hora, todos los invitados a esta presentación han recorrido el bosque observando cada detalle, cada dibujo, cada árbol… mientras permanecían atentos a las explicaciones que les ofrecían tanto José Ibarrola, como Fernando Bazeta o el propio nieto del artista, Naiel Ibarrola.

Cabe destacar que, en el diseño y ejecución del bosque, se han cuidado mucho aspectos como el respeto a la obra creando defensas naturales para los árboles y coordinando planes de conservación y mantenimiento. Además se ha habilitado una web en cuatro idiomas y un mapa para guiarles a través del arbolado. Y, por supuesto, se ha puesto mucho empeño en todo lo referente a la sostenibilidad; utilizando materiales propios del entorno para marcar los senderos o, incluso, para instalar bancos.

En el suelo se han instalado unas marcas para indicar al visitante cómo debe situarse para visualizar bien la obra y entender lo que Agustín Ibarrola ha querido expresar trazando esos dibujos.

Otra de las medidas fundamentales para preservar este espacio es el servicio de cita previa para la optimización del aforo. Los fines de semana y festivos se pondrá a disposición de los visitantes un servicio de lanzadera gratuito desde Gernika-Lumo hasta el aparcamiento a los pies de Santimamiñe, desde donde deberán recorrer a pie los dos kilómetros ochocientos metros hasta el bosque.

De repente, miras hacia arriba y te sientes observado por un gran ojo de color blanco.

En el Bosque de Oma también hay espacio para el amor y para los besos.

Seguro que muchos de vosotros estáis deseando acercaros hasta el Valle de Oma para dejaros llevar por el sonido de la naturaleza y la observación de estas obras únicas.

Os dejo este enlace para mayor información; así como para concertar una visita https://www.bizkaia.eus/es/web/bosque-oma-basoa/inicio

FOTOS Y VIDEO: ANDONI RENTERIA

 

 

MUSEO DE HISTORIA VILLA DE BALMASEDA

La iglesia San Juan del Moral de Balmaseda se fundó en el siglo XV y, tras haber permanecido abandonada muchos años, se transformó en almacén para cobijar los pasos de la procesión de Semana Santa e, incluso, en aula para impartir clases de catequesis. En 2003, habiendo acometido una reforma completa, se presentó al público como Museo de Historia de Balmaseda en el que se concibieron un total de seis secciones: cinco en la nave y la sexta, arriba en el coro. En esta villa encartada, la primera de Bizkaia por fundación en el año 1199, han tenido lugar numerosos acontecimientos y el museo se ha encargado de recopilar una importante colección de objetos que contribuyeron durante siglos a enriquecer la cultura y la historia de Balmaseda.

Durante el recorrido, el visitante va descubriendo a los personajes más relevantes de la villa; algunos de ellos benefactores que dejaron su huella en forma de edificios o escuelas; como su fundador, Don Lope Sánchez de Mena, Señor de Bortedo. En un lugar destacado se conservan varios volúmenes de su Archivo Municipal desde el siglo XVI hasta el siglo XIX donde se recogen infinidad de datos y curiosidades que permiten comprender mejor la idiosincrasia del municipio. Tradiciones religiosas como las representaciones de Semana Santa; gastronómicas como la producción del txakoli; industriales como la maquinara de la fábrica de boinas La Encartada o las pucheras donde los ferroviarios del tren de la Robla cocinaban en sus largos viajes, representan muy bien la esencia del pueblo y su gran patrimonio a preservar. Las maquetas y dibujos nos ayudan a imaginar esta población amurallada durante la Edad Media.

Las nuevas tecnologías se han hecho un hueco en el museo y, a través de varios videos, se dan a conocer eventos culturales y festivos como el espectáculo de la quema de Balmaseda por parte de las tropas napoleónicas o su exitoso mercado medieval que atrae a tantos turistas cada año. Por si fuera poco, el museo brinda la oportunidad de asombrarse con las fabulosas vistas del entorno, ascendiendo por las setenta escaleras que conducen a la torre.

La zona donde un día se ubicó el coro, recrea en la actualidad una elegante alcoba  perteneciente a una casona palaciega del siglo XIX que fue la residencia de Don José Ignacio Llaguno Leniz, miembro de una familia acaudalada de la burguesía balmasedana. En este conjunto de mobiliario histórico destaca, por su diseño y por sus pequeñas dimensiones, una distinguida cama realizada en bronce sobre dorado. En una habitación como esta no pueden faltar un calientacamas, un pequeño armario escritorio y varios recipientes de bronce pulidos; objetos que aportan al visitante una imagen del estilo de vida de uno de aquellos poderosos linajes. Además, cuenta la leyenda que durante la última Guerra Carlista, el pretendiente al trono, Carlos VII, pasó unos días en Balmaseda hospedado en el palacio de Llaguno Leniz ocupando esta misma habitación.

La alcoba fue cedida hace unos años por un sacerdote, heredero de aquella noble familia.

En el Kolitza, emblemático monte balmasedano, se encuentra la ermita del siglo XV  de San Sebastián y de San Roque  donde, cada dieciséis de agosto, recibe la tradicional procesión de los vecinos de la villa.

La talla del santo, conocido como “el milagrero de las pestes”, se hallaba en el templo al estallar la Guerra Civil y, para evitar problemas y posibles destrozos, el mayordomo de la ermita, Juan Cruz Renovales, tomó la decisión de bajarla a su casa junto con la llave de la capilla y guardarlos a buen recaudo. Varios años más tarde aparecieron en Valladolid, en el domicilio de los descendientes de Renovales, quienes donaron los objetos al museo. La escultura, que se cree que data del siglo XVI, conserva en buen estado su policromía a pesar de no haber sido nunca restaurada. En la actualidad, la figura de la ermita es una réplica de la original.

Os dejo este enlace para mayor información sobre horarios y tarifas.

https://museoak.bizkaia.eus/detalleContenido.asp?idioma=CA&t=1&ID=62

FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

 

 

 

BARCO MUSEO AGURTZA

Este barco museo fue construido en el año 1968 en los astilleros Murelaga de Lekeitio (Bizkaia) y uno de los últimos fabricados en madera. Tras varias décadas capturando bonitos y atunes por la costa cantábrica, venezolana o senegalesa, recaló hace veinte años en el puerto de Santurtzi donde se convirtió en Escuela Taller de Carpinteros de Ribera, para la construcción de buques de manera artesanal. Durante un tiempo permaneció en el agua hasta que el Consistorio construyó, para protegerlo de las condiciones meteorológicas, una gran estructura donde se instaló manteniendo su actividad.

Desgraciadamente, al no ser una especialidad con mucho futuro, la escuela tuvo que cerrar y el Ayuntamiento de Santurtzi decidió transformar el Agurtza en un Barco-museo y Centro de Interpretación de la Pesca con el objetivo de embarcar al visitante en el pasado de este atunero y contarle las aventuras, los sacrificios y el esfuerzo de tantos marineros. Así como los entresijos, los rincones, los aparejos, los modos de pesca y un sinfín de detalles con los que aprender sobre la vida del mar y sobre esta profesión que fue esencial en el desarrollo económico del País Vasco.

El recorrido comienza antes de subir al barco. Varios paneles informativos colocados en el recinto nos dan una idea de la evolución de las embarcaciones desde el remo hasta el motor y del arduo trabajo de las rederas, aquellas mujeres que reparaban las imprescindibles redes.

Teniendo en cuenta las incomodidades propias de la naturaleza de un barco, se han instalado escaleras donde antes no había, para ofrecer una mayor accesibilidad. Una vez en la cubierta, la guía explica a los visitantes cómo transcurrían, en tan reducido espacio, las complicadas jornadas de los aproximadamente dieciocho hombres que formaban la tripulación; cómo dormían en camarotes estrechos; cómo cocinaban en una diminuta cocina; cómo compartían un solo aseo o cómo se habilitaban neveras en las bodegas para conservar el pescado capturado. Es decir, lo normal en un barco pesquero donde toda la capacidad disponible está muy bien aprovechada.

Este atunero es un claro homenaje a aquellos barcos pesqueros y a sus tripulaciones que navegaban por el mar Cantábrico con gran sacrificio, en busca de los bancos de peces. También, hay espacio en el Agurtza, para destacar el papel tan importante que desarrolló la mujer en este sector. Su labor era fundamental para el día a día de los pescadores. Ellas arreglaban las redes, colaboraban descargando la mercancía, vendían lo capturado y atendían con diligencia sus hogares.

Gracias a la Oficina de Turismo de Santurtzi, se nos da la posibilidad de descubrir el interior de un atunero vasco y, además, de aprender detalles de este oficio tan tradicional en Euskadi como es el de arrantzale o pescador.

Su ubicación no puede ser mejor: en el paseo que une las localidades de Portugalete y Santurtzi; por lo que, además de conocer el Agurtza, el visitante puede llegar hasta el Puente Bizkaia, otro icono de nuestro territorio.

 

Os dejo un enlace para más información.

https://visitsanturtzi.eus/experiencias/barco-museo-agurtza/

 

FOTOS: ANDONI RENTERIA