MUSEO DE LA PASIÓN VIVIENTE DE BALMASEDA

El museo de la Pasión Viviente de Balmaseda, creado hace doce años es, además, la sede de la Asociación Vía Crucis de Balmaseda, sucesora de la vieja cofradía de la Vera Cruz y quien gestiona todo lo relacionado con la Semana Santa balmasedana, que ha ido evolucionando desde finales del siglo XIX. La tradición de la representación del Vía Crucis de Balmaseda se remonta al siglo XVI cuando se peregrinaba al cercano monte Kolitza para pedir a San Roque que les librara de la peste que sufrían en aquella época. Pero no será hasta mediados del siglo XIX cuando comiencen las procesiones tal y como las conocemos en la actualidad.

Este museo se encuentra en lo que fue el convento de Santa Clara fundado en el siglo XVII y construido con la donación realizada por el indiano D. Juan de la Piedra Verástegui nacido en esta villa. Llama la atención el retablo de la antigua iglesia del convento que se conserva en perfecto estado; así como el magnífico órgano datado en 1777.

Entre sus paredes se muestran los trajes de algunos de los personajes más significativos de la semana de pasión. Así como pasos, objetos o imágenes. La tecnología también está presente y no faltan pantallas donde poder ver y escuchar escenas del Vía Crucis en el que participan más de seiscientos vecinos.

Todo lo que sucede esos días de la Semana Santa, puedes verlo aquí, en el museo. Jorge, su responsable y quien realiza las visitas guiadas me ofreció toda serie de explicaciones y me mostró alguno de los objetos, como un casco de romano.

Os animo a que realicéis una excursión al pueblo y, por supuesto, al museo.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

MODA ENCARTADA 2019

Esta tarde se ha presentado MODA LA ENCARTADA 2019 en la antigua fábrica de boinas de Balmaseda, hoy reconvertida en museo.


Se trata de unos encuentros de moda y tradición contemporánea que, durante tres días, mostrará la moda y la cultura vasca a todo aquel que se acerque hasta aquí.
En los jardines han instalado un food truck para saciar el apetito o apagar la sed; además hay una carpa con un Dj, por lo que no falta la música y el buen ambiente. Un aizkolari ha cortado varios troncos como parte del espectáculo.


A las cinco ha llegado la Diputada de Cultura, Lorea Bilbao para asistir al primer desfile de este fin de semana. También han disfrutado de la moda el Alcalde de Balmaseda en funciones, Álvaro Parro junto a su esposa, Esmeralda Villa, la Concejala del Ayuntamiento de Bilbao, Beatriz Marcos y, por supuesto, la Directora del Museo, Begoña de Ibarra.


Además de exhibir sus creaciones, los diseñadores ofrecerán charlas y explicarán sus proyectos en estas tres jornadas.
Los modelos y las modelos han desfilado ropa de PROYECTO HEMEN, ANEL YAOS y MANUEL BOLAÑO y han sido muy aplaudidos por el público.


El diseñador bilbaíno Eder Aurre también desfilaba esta tarde y con él nos hemos fotografiado Beatriz y yo.


Os animo a que os paséis por La Encartada y descubráis otra manera de entender la moda.
FOTOS: ANDONI RENTERIA

BALMASEDA, LA PRIMERA VILLA DE BIZKAIA.

Balmaseda no es un pueblo cualquiera, no. Balmaseda es una villa desde el año 1199 cuando el Señor de Bortedo, Don Lope Sánchez de Mena, le otorgó el título.
La primera villa de Bizkaia fue un lugar estratégico entre montañas; tanto para construir una ciudad fortificada como paso para las rutas comerciales usando la antigua calzada romana; llegando a ser, durante la Edad Media, el punto comercial más importante en la zona Cantábrica del Reino de Castilla.


Se encuentra a treinta kilómetros de la capital vizcaína por lo que es un buen destino para realizar una excursión, pasear por sus calles, conocer su historia y degustar su gastronomía.
Algo más de siete mil habitantes conviven en esta villa atravesada por el río Cadagua y rodeada por montes, bosques y muchos lugares de interés turístico que la convierten en un destino ideal.
Peregrinos, comerciantes, mezcla de culturas… han sido fundamentales para hacer de Balmaseda una villa con infinidad de costumbres y festejos que mantienen ese sabor a tradición.
Si se busca escalar cumbres, desde aquí se puede acceder al Kolitza que, con sus 879 metros de altitud, es uno de los cinco montes bocineros de Bizkaia.
Hace unas semanas me dirigí hasta aquí, la capital de la comarca de las Encartaciones.
Al llegar comenzó una fina lluvia que no impidió que desistiera de mi objetivo que no era ni más ni menos que tomar nota de lo más destacado de la villa y luego contároslo aquí. Así que, paraguas en mano, me adentré en su Casco Viejo.


Su importante patrimonio cultural me llevó a visitar sus dos iglesias: San Severino y San Juan, cerradas en ese momento.


Sus calles empedradas muestran palacetes y casas señoriales, además de muchos comercios que dan buena idea de la actividad actual del pueblo.
La sede del Ayuntamiento es un magnífico edificio de estilo barroco construido a mediados del siglo XVIII que ha sido reformado en muchas ocasiones.

(Foto tomada de Balmaseda.eus)

A unos cientos de metros de allí otro edificio religioso: El convento de Santa Clara. Este conjunto monumental actualmente se dedica a hostal, restaurante y museo de la Pasión Viviente.

A su lado, la Escuela Pública Mendia, donde muchos niños y niñas balmasedanos acuden cada día. Y, cuando salen, les espera el precioso parque temático Santa Clara lleno de estructuras inspiradas en la Edad Media donde no falta una tirolina o un castillo con toboganes.

 


La Casa de Cultura o Kultur Etxea es el lugar de reunión para disfrutar de diversas actividades para niños y mayores.

Son muchos los iconos de esta villa pero, el que siempre sale en las imágenes, es el famoso Puente Viejo o Puente de la Muza. Este símbolo por derecho propio se construyó en el siglo XV sobre uno anterior del siglo XII. Sus tres arcos y el torreón le confieren una silueta inconfundible y un orgullo para los vecinos. Fue una de las antiguas puertas para acceder a la villa y era el lugar donde debían pagar los impuestos los comerciantes, mercaderes o cualquiera que quisiera entrar en Balmaseda.

Balmaseda es lugar de paso de la ruta Jacobea y, por ello, no faltan detalles que así lo recuerdan como los peregrinos con los que no dudé en sacarme una foto.


En una población con tantos habitantes las infraestructuras y los servicios han de estar a la altura de los vecinos, es por ello, que disponen de un gran polideportivo donde realizar variadas disciplinas deportivas.


Por muchos motivos se conoce la villa pero, sin duda, la escenificación de la Pasión en Semana Santa es, posiblemente, el más internacional.
Durante todo el año se preparan para interpretar sus papeles, elegir sus ropas o acondicionar el decorado. Es un orgullo representar a Jesucristo y así lo aseguran los hombres del pueblo que, cada año, se meten en el principal personaje de la Semana Santa.
El mercado medieval es otra cita ineludible si hablamos de Balmaseda, así como el día de putxeras. Esas ollas tienen su origen en el tren de la Robla a principios del siglo XX cuando sus trabajadores ingeniaron un recipiente que recibiera el calor del vapor de la máquina del tren y, así, comer platos calientes durante su jornada laboral. En esta villa se veneran estas ollas, tanto que, incluso, poseen una escultura cerca del río.

El río Cadagua atraviesa Balmaseda.

Muchos conocen a esta villa por su fábrica de boinas La Encartada, que actualmente es un museo. Un vecino de Balmaseda, Marcos Arena Bermejillo, emigró a México y, cuando regresó, a finales del siglo XIX emprendió un negocio junto con cuatro empresarios de la zona. Decidieron que el objeto que elaborarían sería la boina, una prenda muy utilizada entre los campesinos, militares y la clase obrera de aquella época.
Os recomiendo una visita al museo y os dejo aquí el enlace de un reportaje que publiqué hace tiempo La Encartada

Para los que preferís llegar desde Bilbao en tren, la estación se encuentra a pocos metros del centro del pueblo.


Posiblemente me he quedado corta en mi descripción de esta magnífica villa, es por eso por lo que os animo a vosotros a descubrirla. Os sorprenderá.
FOTOS: ANDONI RENTERIA