GALA IX PREMIOS AL COMERCIO DE BILBAO

Ayer día 28 de octubre a las ocho menos cuarto de la noche cruzaba la puerta del Teatro Arriaga para asistir a la Gala IX de premios al comercio de Bilbao.

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El buen humor, la alegría, la elegancia fueron tres de los ingredientes que capté nada más entrar.
El alcalde con varios concejales se encontraba entre los asistentes, fotografiándose en el photocall.
Yo posé junto a mi amiga Yolanda Aurtenetxe de Carnicerías Aurtenetxe que recibió el premio al comercio emblemático.

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Doce fueron los premiados por diversos motivos como: idea original, sostenibilidad, tradición y futuro y varios más.

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Bingen Zupiria, director del diario DEIA, comentó las diversas acciones que se realizan por parte de los comerciantes.

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También el Alcalde, Juan Mari Aburto, agradeció y felicitó a todos los comerciantes su labor y su entrega. Indicó que, desde el Ayuntamiento, se está trabajando en un plan estratégico del comercio.

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Fue muy emotivo el momento de entregarle a Begoña de la Cruz, presidenta de la Asociación de comerciantes de Santutxu, una mención especial por su larga trayectoria. Se fundieron en un abrazo y Begoña explicó que conoce a nuestro alcalde desde que era un niño.

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Después de los premios hubo varias fotos en grupo con la B del logotipo de Bilbao Dendak.

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Para terminar con buen sabor de boca se sirvieron bebidas y canapés.
Fue un acto emotivo, entrañable y divertido.
En esta foto me veis con Olga Martínez, presidenta de la Asociación de comerciantes de Uribarri y Matiko.

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FOTOS: ANDONI RENTERIA

BOMBAS EN ELORRIETA

El lugar al que os llevo hoy es poco conocido para la inmensa mayoría de bilbaínos. Se trata de un edificio al final de San Ignacio conocido como la Bombeadora de Elorrieta.

Hoy en día unos preciosos jardines rodean este lugar histórico.

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Se construyó entre 1895 y 1903 bajo planos del ingeniero de caminos Pedro Recaredo de Uhagón.

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Bilbao contaba entonces con una población de 63000 habitantes y no existía una red de saneamiento de aguas fecales, simplemente se arrojaban a la ría. Aquello hizo que hubiera tantos problemas de salubridad que desencadenaron una epidemia de cólera.
Fue este hecho el que hizo pensar a las autoridades que debía construirse un sistema de tuberías para las aguas fecales.
Se conservó la red existente para aguas pluviales que seguirían desembocando en la ría.
Recaredo ideó todo este conjunto de tuberías para el trasporte de las aguas sucias de los domicilios bilbaínos hasta este edificio, que albergaba unas máquinas bombeadoras traídas expresamente desde Inglaterra que costaron 5 millones y medio de pesetas.
Aquí por una tubería eran impulsadas hasta la desembocadura del Abra en la zona de La Galea.

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Para que este sistema funcionara se construyó un sistema de canalización en Atxuri y Bilbao la Vieja, además de dos colectores en la margen izquierda y uno en la derecha y sifones en la Merced y en Deusto.

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Este proyecto fue pionero porque utilizó hormigón armado y contó con más de diez kilómetros de tuberías de seis metros de diámetro.
En este edificio además de las bombas, se alojaban máquinas de vapor, calderas, fraguas y un taller de reparaciones.
Pocos años después de su inauguración en 1904 Bilbao ya contaba con más de cien mil habitantes y empezó a quedarse obsoleto este sistema. Luego vendría la Guerra Civil y el inmueble se abandonó.
En 1984 fue declarado Bien Cultural calificado por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco. Desgraciadamente, no se pudo evitar que fuera desvalijado y saqueado tanto el edificio como las instalaciones.
En el año 2012 comenzó una restauración por parte del Ayuntamiento, quienes han sido rigurosos con el valor científico e histórico. En enero de este año 2015 finalizaron las obras y, por fin, podemos visitar y recordar un trocito de nuestra historia.
Esta foto es del suelo original que aún se conserva, así como el techo.

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FOTOS: ANDONI RENTERIA

MATAR, SI, PERO CON HIGIENE

En 1921, el Ayuntamiento de Bilbao, promulgó una ley para cumplir una serie de normas de higiene en la matanza de reses para el consumo de los ciudadanos y se decidió buscar un lugar para el que se le conocería como matadero.
Ya en el siglo XVII en la villa existió un edificio al lado de la calle Barrencalle que hizo las veces de matadero.
Sin embargo, no fue suficiente para suministrar a la población que iba creciendo y hubo que trasladar este servicio a la calle Banco de España donde estuvo hasta que, de nuevo, en 1869 las autoridades se plantearon otro traslado. Esta vez la idea era alejarlo de la vida cotidiana del centro de la villa pero, debido a la guerra carlista y a los problemas económicos que esta generó en la ciudad, hubo que esperar hasta 1878 cuando, después de pensar en zonas como Atxuri o Uribitarte, fue la calle Tívoli la ubicación elegida.

matadero.
Tres veterinarios, uno era el Director Técnico del Matadero y los otros dos sus ayudantes, debían realizar un reconocimiento a la res antes de sacrificarla para atestiguar la buena salud de la misma y, garantizar así, su consumo.
Además de estos profesionales, la figura del Conserje jefe era de las más importantes; debía aportar cinco años de experiencia y saber leer y escribir.
Varios eran los puestos en los que se requería de un estómago fuerte y sin remilgos. Los matarifes se encargaban de hacer honor a su nombre y sacrificar a los animales.
Las ventreras eran mujeres trabajadoras cuya función consistía en extraer del vientre (de ahí su nombre) el sebo, la manteca, los intestinos y el cuajo de aquellos animales sacrificados.
Además, debían transportar todo aquello a la tripería.
El resto de empleados eran el sellador, el pesador, limpiadores y porteros. Como curiosidad, el hecho de que los mozos de establo eran los únicos a los que se les exigía hablar en Euskera.
Cada día, al finalizar la jornada, no podían quedar restos de carne en el local. Todo era transportado a los lugares de venta y el matadero debía mantenerse limpio hasta el día siguiente.
El Ayuntamiento era el responsable de suministrar la carne pero siempre con unas medidas de higiene, así se garantizaba la salud de los bilbaínos.