UNA MAÑANA EN LA MECA DEL ATHLETIC

Esta mañana he visitado las instalaciones del Athletic Club en Lezama que, para quien no lo sepa, se encuentran a 15 kilómetros de Bilbao y es el lugar donde se ubican los campos de entrenamiento del Club y la escuela de fútbol.
Hacía días que había visto fotos en prensa de la colocación del Arco de San Mamés pero, mi curiosidad me ha llevado hasta allí; tenía que verlo “in situ”.
A pocos metros de la entrada muchísimos vehiculos en el aparcamiento; decenas de personas ataviadas con los colores rojiblancos solo podía significar una cosa: que había entrenamiento de nuestros leones.
Afortunadamente he localizado una plaza donde estacionar mi coche y me he encaminado al interior del recinto.

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El guarda de seguridad ha comentado que en unos quince minutos empezarían a salir los jugadores y que, seguramente, se pararían a fotografiarse y firmar autógrafos a los aficionados allí congregados.
Así que, para hacer tiempo, me he ido a ver el arco y a sacar unas fotos.

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En ello estaba cuando noto revuelo a mi alrededor. Era Markel Susaeta que se acercaba a sus fans que, al verlo, han sacado los móviles para inmortalizar el momento; exactamente como yo.

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A intervalos de cinco minutos iban abandonando las instalaciones en sus coches y se apeaban para, pacientemente, firmar zapatillas, balones, fotos, camisetas y, sobre todo, dejarse fotografiar.
A algunos como Muniain, Laporte, Aketxe, Rico o Gurpegui, me he tenido que conformar con verles atareados en su faena de atender al público.

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Sin embargo, con Aduriz, Toquero, Beñat y Susaeta he tenido la fortuna de posar a su lado para guardar este bonito recuerdo.

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Gracias leones por vuestra paciencia con todos los que os rodeaban como si fueseis dioses.
O…¿Quizá si lo sois?
AUPA ATHLETIC!!!

TELMO, UNA LEYENDA

Telmo Zarraonandia Montoya nació en la estación de Asua el 20 de enero de 1921 donde su padre ejercía de jefe de dicha estación.
Era el séptimo de diez hermanos.
En aquella época era difícil conseguir un balón con el que jugar, pero Telmo poseía uno ya que dos de sus hermanos practicaban este deporte; uno de ellos, el mayor, en Primera División en el Arenas de Guecho.
Su padre no estaba muy de acuerdo con su afición ya que consideraba que tener dos hijos futbolistas era suficiente.
Pero él seguía en su empeño de jugar al futbol y lo hizo en varios clubs de la zona.
Le apodaban “Telmito el miedoso”, como él confeso en alguna entrevista, era vergonzoso y cohibido incluso en el campo.

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A finales de los años 30 Telmo firmó su primer contrato como profesional en Segunda División con el Erandio Club y, además, fue convocado para jugar en la Selección de Vizcaya contra la de Guipuzcoa, en la que marcó 7 goles.
El Athletic andaba buscando nuevos fichajes para reorganizar su equipo ya que se había disuelto tras la Guerra Civil. Se fijó en Telmo, al cual contrató para la temporada 1940-1941.
En el Athletic formó la histórica delantera junto con Iriondo, Gainza, Panizo y Venancio.
Durante la temporada 41-42 dejó el equipo para incorporarse al Servicio Militar en Ceuta donde jugó en alguno de sus equipos.
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En la temporada siguiente la rotura de la clavícula le dejó inhabilitado un tiempo.
En la final de Copa de 1945 contra el Valencia en un momento del partido, un jugador contrincante, se cayó al suelo y, haciendo una broma, hizo el ademán de pisarle.
Ese gesto le valió la única expulsión de su carrera.
Durante 59 años nadie le había quitado su record histórico de 251 goles en su carrera deportiva en Liga. Hace unos meses fue Messi quien lo superó.
Ha sido un excelente jugador, de eso no hay duda. Pero, si por algo se le recuerda, fue por su histórico “bacalao” en julio de 1950.

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Era la segunda vez que la selección española jugaba un Mundial. El equipo debía enfrentarse a los ingleses, considerado un gran rival.
A los tres minutos de comenzar la segunda parte y, a pase de Gainza, Zarra marcó el tanto de la victoria; un gol que los más mayores todavía recuerdan y que dejó boquiabiertos a los espectadores del estadio Maracaná.
Con aquel gol Inglaterra fue eliminada y España quedó en cuarta posición.
Se retiró como jugador de Primera División en el año 1955 y, hasta 1957, jugó en equipos de Segunda como el Indautxu o el Barakaldo.
Siguió ligado al deporte abriendo una tienda en el centro de Bilbao, dedicada a artículos deportivos.
El 23 de Febrero de 2006 un infarto acabó con su vida.
Ese mismo año el diario MARCA creó un trofeo con su nombre para premiar al máximo goleador en cada temporada.

Os dejo un video de un himno creado en su honor.

Disfrutadlo

UNA ESTATUA CON MUCHA CONTROVERSIA

A principios de los años veinte del siglo pasado el fervor religioso de un sector de la sociedad bilbaína tuvo la idea de construir un monumento por suscripción popular.
Un socio anónimo del Apostolado de la oración bilbaína realizó una donación de 50000 pesetas para la futura estatua del Sagrado Corazón que se ubicaría en la Plaza Bélgica, nombre que tuvo esta conocida plaza frente a la Avenida de los aliados, que así se denominó a la actual Gran Vía.
Los de izquierdas rechazaron la propuesta pero, tras muchas deliberaciones, la idea comenzó a tomar forma gracias a diversos proyectos que se presentaron, tanto nacionales como extranjeros.
El Ayuntamiento puso dos condiciones: que fuesen ellos quienes aprobaran el proyecto y que la futura estatua se asentara en terreno municipal.
Fueron varios los bocetos, incluso hubo quien propuso instalar un ascensor interior en el futuro monumento.
Finalmente, la propuesta elegida, fue la del arquitecto guipuzcoano Pedro Muguruza y el escultor Lorenzo Coullaut.
El día de San Pedro de 1924 fue un gran día para Bilbao, ya que fue colocada y bendecida la primera piedra.
En un principio se utilizó para la base piedra de las canteras de Mutriku pero, se cambió por razones estéticas, a caliza blanca de la cantera cántabra de Escobedo.
La estatua se fundió en los talleres de la Compañía Euskalduna.

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El día de la inauguración no faltaron autoridades; además del alcalde Don Federico Moyua, el obispo, el Gobernador Civil y toda la corporación provincial, también acudieron representantes tanto de pueblos de nuestra provincia como de las capitales más cercanas como Santander, Logroño, Vitoria o Donosti.
Por supuesto, no faltaron tampoco las asociaciones religiosas de la época y obispos de ciudades como Calahorra, Santander, Pamplona o Tortosa, entre otras.
Se levantaron unas tribunas alrededor del monumento para situar a todas estas personalidades.
A las once y media de la mañana del día 26 de junio de 1927 y, tras haber llegado en procesión a dicho lugar, el nuncio de su Santidad bendijo el monumento y descorrió la cortina que ocultaba el bajorrelieve de su fachada principal.
Era mucha la expectación y muchos los bilbaínos que estaban deseosos de ver cómo había quedado la obra para la que todos habían aportado su granito de arena.
Las sirenas de las fábricas cercanas y de los buques en la ría se dejaron oír queriendo participar también del festejo.
Se celebró una solemne misa, para a continuación dar paso a la marcha real interpretada por la Banda de Garellano y la Municipal de Bilbao; terminando el acto con discursos de las máximas autoridades civiles y religiosas.
Como no podía ser de otra manera, también disfrutaron de una suculenta comida para 500 personas, entre ellos muchos pobres, en el Campo de fútbol de San Mamés.
La emisora “Unión Radio” retransmitió el acto desde Madrid para toda España y el extranjero.
Había sido un gran éxito, tanto, que nadie hubiera imaginado que años más tarde se planteara su demolición.
Pero… esa es otra historia que os contaré algún día.