POBLADO ROMANO DE FORUA

En el barrio Elexalde del municipio de Forua, a poco más de dos kilómetros de Gernika-Lumo, se encuentra un yacimiento arqueológico que demuestra que entre el siglo I y el IV de nuestra era existió un asentamiento romano. Su buena conservación le hacen único en Bizkaia. Tiene una extensión de seis hectáreas y está ubicado en un solar cercano a la actual iglesia de San Martín de Tours, donde se han hallado restos de cimientos de aquella época y varios objetos como monedas o cerámica. El conjunto estuvo formado por edificios aislados entre sí y fue descubierto en el año 1982 gracias al hallazgo de dos elementos funerarios con inscripciones latinas. Estos vestigios nos facilitan la comprensión y el entendimiento de cómo se incorporaron y se desarrolló la vida de los romanos en estas tierras.

No se sabe con seguridad cuántas personas residieron aquí, pero se estima que no serían muchos. Además, debían ser humildes comerciantes puesto que no se han hallado restos de grandes villas con mosaicos y objetos de lujo. Según los arqueólogos que han investigado sobre el terreno, el poblado en sí debió situarse en lo más alto de la colina donde se descubrieron en el interior de la iglesia de San Martín un centenar de tumbas con una antigüedad de entre 200 y 1600 años.

El hecho de que el pueblo se llame Forua puede ser una interpretación de la palabra latina Forum. Es decir, una plaza utilizada como mercado o como tribunal, un lugar de reunión de los habitantes del entorno donde se congregaba la autoridad de Roma en el valle. Además, y dada la cercanía de la ría, es muy posible que sirviera como puerto fluvial para la entrada de artículos procedentes de otras zonas de Bizkaia; así como para exportar el mármol rojo de Ereño y el hierro extraído en esta comarca.

Durante veintidós años se realizaron numerosas excavaciones por parte de arqueólogos e historiadores de Diputación Foral de Bizkaia. En 2005 instalaron unos miradores donde incluyeron unos paneles informativos con interesantes datos. Asimismo, se realizan visitas guiadas para todo aquel que desee conocer más sobre este asentamiento.

 

FOTO: ANDONI RENTERIA

EUSKAL HERRIA MUSEOA

Muchas veces, el continente refuerza el atractivo del contenido. No hay duda de que eso sucede con el Museo Euskal Herria de Gernika inaugurado en 1991 en el palacio Alegría, también llamado Montefuerte. El edificio, construido en el siglo XVIII sobre las ruinas de una antigua torre medieval, perteneció a la familia Allende Salazar como se aprecia en el gran escudo que decora la fachada principal. La Diputación Foral de Bizkaia lo adquirió en 1982, lo rehabilitó y le dio el uso actual con el fin de mostrar la evolución, la historia y la cultura del pueblo vasco; de los territorios; del folklore y de la gastronomía. Su ubicación es inmejorable entre la Casa de Juntas y la iglesia de Santa María. Y, por si fuera poco, su jardín se reconvirtió en el parque de los Pueblos de Europa, para disfrute de todos los gernikeses.

El recorrido comienza en la planta baja donde las reproducciones de caseríos y casas-torre, comparten espacio con una maqueta de Gernika en la Edad Media. En estas salas se explica cómo surgieron los núcleos urbanos de las villas y de las anteiglesias; cómo se construían los caseríos y el gran valor de la madera. También se exponen varias cartas de navegación por la costa vasca desde el siglo XVI al XIX, que reflejan la importancia de la vida del mar en aquella época.

En la primera planta nos adentramos en la historia de los territorios. Por medio de paneles informativos se detallan las características de cada uno de ellos; cómo se organizaban política, social y económicamente; la trascendencia de la religión; el idioma… Y, por supuesto, ocupan un lugar destacado aquellos hombres y mujeres de la diáspora vasca que siguen manteniendo su lengua y su cultura. En la sección de folklore se exhiben objetos de deporte rural, de danzas, de música, de moda o de las famosas raquetistas de las que se conserva, por ejemplo, una máquina para fabricar las pelotas con las que jugaban.

El ático se reserva para las exposiciones temporales que, desde la apertura del museo, han sido más de un centenar.

En una vitrina el visitante puede admirar una bandeja propiedad de Andone Zorrozua y donada por una familia gernikesa, realizada en la fábrica de cerámica San Mamés, una empresa fundada en un antiguo molino hidráulico en Busturia, por las familias Bulucua y Chirapozu que producía, al principio, utensilios de cocina y que, poco a poco, comenzó a crear piezas más refinadas que, en la actualidad, se han convertido en piezas de coleccionista.

Otra de las joyas del museo es, sin duda, el cuadro titulado ALEGORÍA DE BIZKAIA. Pintado en 1897 por el artista vizcaíno Anselmo Guinea, sirvió como boceto para la vidriera situada en la parte superior de la escalinata principal del Palacio Foral de Bizkaia en Bilbao, que ejecutó el cristalero catalán Antonio Rigal. En esta impresionante alegoría queda representada la Señora, que personifica a Bizkaia, sentada bajo el árbol de Gernika, símbolo de libertad de los vascos. En la parte izquierda se observan los caseríos como ejemplo del mundo rural, agrícola y ganadero. A la derecha, el artista dibujó altas chimeneas de las industrias nacientes; así como varios barcos que surcan la ría. En medio de la imagen se encuentran todo tipo de profesionales como pastores, herreros, leñadores, artistas, médicos o poetas que portan en sus manos su trabajo para ofrecérselo a la Madre Bizkaia.

La obra, propiedad de Diputación Foral de Bizkaia, se encuentra en el museo desde su inauguración.

Y, no solo el interior es maravilloso; su jardín es digno de un paseo con calma.

Os dejo este enlace con más información de horarios y precios.

Euskal Herria Museoa

 

FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

JOSÉ MARÍA IPARRAGUIRRE, DOSCIENTOS AÑOS DE SU NACIMIENTO.

José María Iparragirre, nació el 12 de agosto de 1820 en Urretxu (Gipuzkoa). Vivió en varios lugares como Vitoria, Madrid, Argentina o Uruguay. Llevó una existencia aventurera y bohemia ganándose el apodo de “el bardo vasco” con su inseparable guitarra, recitando versos o cantando. Pero, si por algo es reconocido, es por haber escrito la letra del zortziko GERNIKAKO ARBOLA; para muchos el himno no oficial de los vascos. Lo compuso en Madrid en 1853 y, pocos días después, eran muchos los vascos que la entonaban.
Hace unos meses comenzó la restauración de su instrumento más preciado: una guitarra que se expone en una vitrina de la Casa de Juntas de Bizkaia en su sede de Gernika.

Hoy, día 28 de diciembre de 2020, se ha presentado en la propia Casa de Juntas, a la vez que se ha homenajeado al músico en el doscientos aniversario de su nacimiento.
Al acto han asistido: Ana Otaduy, Presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Lorea Bilbao, Diputada Foral de Cultura, Jon Luqui Albisua, Alcalde de Urretxu, Laura Vicario Galarza, quien ha restaurado la guitarra y nos ha explicado a todos cómo había utilizado productos naturales para limpiar la madera, cómo se ha tratado de la carcoma que sufría y, además, se han sustituido las cuerdas. Todo este proceso ha sido absolutamente fiel a los materiales utilizados hace dos siglos, según ha comentado la lutier bilbaína.

Tras las intervenciones de Ana Otaduy y de Laura Vicario, ha aparecido Iparraguirre, encarnado por el actor Kepa Gallego quien ha saludado con mucha energía y ha relatado pasajes de su vida para terminar entonando el famoso himno mientras la guitarrista Silvia Gutiérrez le acompañaba con el viejo instrumento.

Al terminar, se han realizado unas fotografías en la entrada del edificio y frente al árbol de Gernika, símbolo de los vascos, como no podía ser de otra manera.

He tenido la gran fortuna de que José María Iparragirre, haya querido fotografiarse conmigo a los pies del emblemático roble.

 

FOTOS: ANDONI RENTERIA