MAÑANA DE ACTIVIDADES EN BILBAO

Hoy día 2 de octubre había muchas actividades por Bilbao, os contaré algunas a las que he acudido.
A las once de la mañana en la puerta lateral del edificio principal del Ayuntamiento, ya estaba instalada la caseta de la Cruz Roja para festejar el Día de la Banderita.
Un grupo de txistularis amenizaban el momento mientras, los allí congregados, esperábamos al regidor de la villa, el Sr. Aburto.

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Ahí me podéis ver mientras leía la nota de prensa.

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El alcalde ha llegado, ha atendido a los medios de comunicación y ha saludado a las diferentes personas que representan a esta institución que, en estos días, se está volcando en ayudar a los refugiados.

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La comitiva se ha dirigido hacia tinglados donde han instalado una exposición sobre la ayuda humanitaria.
Yo he cruzado la carretera y me he encontrado con una acción llamada ZAPATOS ROJOS que se inició en Ciudad Juarez (México) y que trata de erradicar la violencia de género.

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De aquí he ido a ver la exposición de una pareja inseparable: Mafalda y Quino, en el edificio del Mercado del Ensanche que forma parte del VI Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor.
Os la recomiendo, permanecerá hasta el día 18 de octubre.

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Minutos más tarde me encontraba en la sala BBK de Gran Vía para disfrutar de otra exposición dentro del mismo festival. También se trataba de una pareja muy conocida: Olmo y Don Celes.

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Me ha llamado mucho la atención la transformación que ha sufrido este conocido personaje desde que su autor lo creó.

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No dejéis de verla.
A la una, había quedado con mi prima María, una de las organizadoras del colectivo Women in Black, que realizaban una performance frente al Palacio de Justicia en Jardines de Albia.

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A este acto, donde muchas mujeres vestidas de negro se han acercado para pedir que se termine este mal de la sociedad, se han sumado tres concejalas del Ayuntamiento de Bilbao: Yolanda Díez, Itziar Urtasun y Nekane Alonso.

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Ha sido muy emotivo, sobre todo cuando al terminar, hemos roto el silencio con un gran aplauso. En la foto me podéis ver en la escaleras.

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Como veréis he pasado una mañana entretenida.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

EXORBITANTE PEDIDO

El bacalao, ese manjar que tan habitualmente, aparece en nuestros platos, fue, sin él quererlo, el protagonista de una de las anécdotas más conocidas de nuestra historia bilbaína.
Se cuenta que Simón Gurtubay Zubero, procedente de Yurre, se establece en Bilbao para dedicarse al negocio de importar bacaladas desde Escandinavia, pero siempre en pequeñas cantidades para que no fuesen advertidas por los inspectores de Hacienda de la época.
Si trataba de ser discreto desde luego no lo consiguió aquel día del año 1836, en el que envió un telegrama a su proveedor encargándole 100 o 120 bacaladas. Al escribirlo con números el que recogió el pedido entendió la o como un cero y, cuando el barco llegó al puerto de Bilbao, se dieron cuenta de que la carga era ni más ni menos de un millón ciento veinte unidades.

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Al verlo, Gurtubay, según cuentan, intentó suicidarse pero, pasado el susto inicial, se hizo cargo de todo y pagó, no sin dificultades, aquel enorme pedido.
Fue entonces cuando comenzó a gestionar la venta de la mercancía en Galicia y Asturias, pero resultó en vano, ya que Bilbao fue sitiada en la primera guerra carlista y no hubo manera de hacer negocios fuera de la villa.
Si bien aquello no le perjudicó en absoluto, ya que gracias a tanto bacalao, se alimentaron los bilbaínos, y él pudo amasar una verdadera fortuna de la venta de aquel pescado.
Lo que parecía una catástrofe, se convirtió en un negocio altamente lucrativo.
Por supuesto, nunca falta quien asegura que el comerciante sabía lo que hacía cuando escribió el telegrama, que lo tenía todo preparado. Eso es lo que opinan quienes ponían en duda diferentes datos que jamás se dieron como el nombre del proveedor, el nombre del barco, el lugar donde se ubicaron las bacaladas o cómo reaccionó Hacienda ante semejante operación de importación. Es impensable que, en el Bilbao de aquella época donde todos se conocían, esos datos nunca hayan salido a la luz.
El empresario llegó a cosechar muchos éxitos, entre ellos, el hecho de formar parte del Banco de Bilbao que, en esos tiempos, se estaba creando.
También donó sumas importantes de dinero al Hospital de Basurto y al Hospital de Igorre.
No sabemos si algún día se esclarecerá la verdadera historia, pero sí hay algo claro, y es que, gracias a aquel desorbitado pedido, muchos bilbaínos no pasaron hambre en aquellos duros años.

PD. La foto muestra a operarios descargando bacalao en la orilla de nuestra ría.